Descubre las Claves y Procedimientos Esenciales del Oficio de Notificación en el Concurso de Acreedorespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Entrar en concurso de acreedores es una situación delicada que puede acabar con el cierre de la empresa. La posibilidad de tener que enfrentarse a un concurso de acreedores no es algo que suela estar en la cabeza de quien se lanza a montar una empresa. Sin embargo, todos los años, hay miles de empresas en todo el mundo que se ven obligadas a solicitar un concurso.

En España, por ejemplo, se registraron en 2024 más de 9.000 procedimientos concursales y casi 29.000 disoluciones de empresas, según la Dirección de Estudios de Informa D&B (filial de la empresa internacional de gestión de riesgo comercial Cesce). Conocer qué es un concurso de acreedores y cómo funciona es fundamental para los profesionales jurídicos que se especializan en el área empresarial.

¿Qué es un Concurso de Acreedores y cuál es su objetivo?

El concurso de acreedores es un procedimiento jurídico destinado a solventar los problemas de insolvencia y falta de liquidez de una empresa. Sara Louredo Casado, profesora ayudante doctora de Derecho Mercantil en la Universidade de Vigo, explica que se trata de “un procedimiento judicial que se aplica a una persona física o jurídica que se encuentra en una situación de insolvencia”.

Se produce cuando una empresa o particular no es capaz de hacer frente a sus deudas, por lo que se aplica tanto a personas físicas (como los autónomos) como a personas jurídicas (pymes y grandes empresas). Su objetivo es que los acreedores puedan cobrar lo que se les adeuda, al mismo tiempo que se buscan soluciones para lograr la continuidad del negocio y evitar la quiebra.

El significado de concurso de acreedores reside en intentar que los acreedores cobren la mayor parte posible del dinero que una empresa o persona les debe. El objetivo de estas leyes es que “se ordene y escalone el procedimiento de cobro de las deudas y que se pueda proveer de un margen de maniobra al deudor por si fuese posible recuperar la solvencia de la empresa”.

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Normalmente se intenta llegar a un acuerdo entre las partes, ofreciendo alternativas de pago para el deudor, acordando quitas o retrasando los tiempos de pago. Se busca así que la empresa (en su caso) pueda continuar con la actividad y evitar que el deudor tenga que responder con su patrimonio.

Identificación de la Insolvencia según la Ley Concursal

En España, la insolvencia se detecta mediante algunos hechos que recoge la Ley Concursal (1/2020 de 5 de mayo) en su artículo 2. “El sobreseimiento generalizado en el pago corriente de las obligaciones del deudor, el sobreseimiento en el pago de obligaciones tributarias en los últimos tres meses o de las cuotas de la Seguridad Social durante el mismo periodo, o el alzamiento o la liquidación apresurada o ruinosa de sus bienes por el deudor, entre otros”, indica la experta.

Tipos y Solicitud del Concurso de Acreedores

Lo pueden declarar tanto quien sustenta las deudas como sus acreedores. Existen dos variantes del concurso de acreedores: ordinario, abreviado, concurso de acreedores express, voluntario o fortuito. Veamos estos dos últimos, que son los más destacados.

  • El concurso de acreedores voluntario es solicitado por la persona o empresa insolvente, que tendrá que justificar por qué no puede hacer frente a sus deudas.
  • El concurso de acreedores fortuito o necesario es el que solicita un acreedor después de intentar cobrar sus deudas sin éxito (o de alguno de los socios de la empresa que está disconforme con la dirección).

Es importante recordar que los empresarios tienen la obligación de declararse en concurso de acreedores en el momento en que son insolventes o su insolvencia es inminente. Si no lo hacen, pueden ser declarados culpables del concurso. La legislación obliga al empresario a declararse en concurso de acreedores cuando se produce una situación de insolvencia actual o inminente. En caso de no solicitarlo en un plazo máximo de dos meses, podrá ser declarado culpable del concurso, lo que puede conllevar multas e incluso imputaciones penales.

El Proceso del Concurso de Acreedores

Si el concurso lo promueve el deudor, deberá presentar una solicitud indicando si su estado de insolvencia es actual (ya no puede hacer frente a sus pagos) o inminente (prevé que no podrá hacerlo). Además, tendrá que aportar una memoria con su historial económico y jurídico, las causas de su situación de insolvencia, un inventario de bienes y derechos, un listado de empleados (en su caso) o una relación de acreedores, entre otra información. Si, por el contrario, es un acreedor el que solicita el concurso, deberá explicar por qué razón lo hace e incluir documentación que acredite la deuda.

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En cualquier caso, un juez será el encargado de revisar la solicitud. Si la acepta, declarará el concurso de acreedores. Comienza una vez el juez ha declarado el concurso de acreedores. Para hacernos un esquema de un concurso de acreedores, debemos saber que este proceso tiene cuatro fases:

  1. Actos previos: se presenta la solicitud del concurso de acreedores con la documentación correspondiente.
  2. Fase común: una vez publicado el auto judicial, el deudor debe colaborar y verá limitado el acceso a su patrimonio. En esta fase, el deudor tendrá que colaborar (independientemente de si ha solicitado o no el concurso) y verá limitado el acceso a su patrimonio. La declaración de concurso se publica en el BOE y en el Registro Público Concursal.
  3. Fase de resolución: se puede dar por convenio (se busca el acuerdo) o a través de la liquidación concursal (ya no es posible continuar con la actividad empresarial y hay que liquidar el patrimonio para saldar las deudas). Un concurso de acreedores se supera cuando se llega a un acuerdo con los acreedores y se firma un convenio dentro del plazo estipulado por la ley.
  4. Calificación del concurso: consiste en declararlo como fortuito o culpable, en cuyo caso tendrá consecuencias que pueden ser incluso penales (también si se demuestra que el culpable es un acreedor).

¿Cómo saber si una empresa está en concurso de acreedores? Acudiendo al Registro Público Concursal, dependiente del Ministerio de Justicia, que es la fuente oficial más fiable.

El Administrador Concursal

Mientras dura el concurso -o, al menos, en sus primeras fases-, la empresa continúa activa, aunque “auxiliada por la figura del administrador concursal, una persona física o jurídica que debe tener formación jurídica y económica y experiencia en concursos”. Descubre en qué consiste la figura del administrador concursal.

3.- El administrador concursal. Será competente para decidir sobre la presentación de la solicitud de concurso el órgano de administración o de liquidación de la empresa. Es decir, el administrador único, los administradores mancomunados, cualquiera de los administradores solidarios, el consejo de administración, el liquidador. Es necesario que el administrador concursal acepte el cargo. Si no lo hiciera no podría comenzar a desarrollar sus funciones.

“Aunque la administración concursal es un apoyo al deudor, el abogado de la empresa en concurso puede ir guiándola en todos los pasos del procedimiento -que, como decíamos, tiene cierta complejidad- para que sea más eficiente y menos gravoso”, asegura Louredo Casado.

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El Oficio de Notificación a Acreedores en el Concurso

El proceso concursal requiere una comunicación formal y precisa, especialmente hacia los acreedores. La Ley Concursal establece el procedimiento para informar sobre la declaración del concurso y la necesidad de comunicar los créditos.

Una vez declarado el concurso, se realiza un "llamamiento a los acreedores para que comuniquen sus créditos". De acuerdo con lo establecido en el artículo 252 del texto refundido de la Ley Concursal, se le informa de que, mediante Auto, se declaró en concurso a la entidad deudora. Igualmente, se comunica el deber que le impone el citado artículo para que el acreedor comunique a la Administración Concursal los créditos que ostenta frente al concursado.

Los artículos 255 y 256 del texto refundido de la Ley Concursal regulan el modo en que debe cumplirse con el deber de comunicar los créditos existentes. La comunicación deberá expresar nombre, domicilio y demás datos de identidad, así como los datos relativos al crédito, su concepto, cuantía, fechas de adquisición y vencimiento, características y clasificación que se pretenda.

Información Requerida para la Comunicación de Créditos

La siguiente tabla detalla la información esencial que los acreedores deben incluir al comunicar sus créditos a la Administración Concursal:

Dato a Comunicar Descripción
Nombre y Domicilio Del acreedor y demás datos de identidad.
Datos del Crédito Concepto, cuantía, fechas de adquisición y vencimiento.
Características Del crédito.
Clasificación Que se pretenda para el crédito.

Durante el proceso, "los acreedores no pueden embargar los bienes del concursado mientras se está en concurso de acreedores". Por otra parte, "una de las dificultades principales y que primero surgen es conseguir que se respete el concurso y que los acreedores no intenten cobrar su deuda fuera del procedimiento, por ejemplo, porque realizan un embargo particular sobre la cuenta corriente del concursado”, ejemplifica la experta.

Orden de Cobro en el Concurso de Acreedores

¿Qué ocurre si no todos los acreedores pueden cobrar lo que se les adeuda? En ese caso, existe un orden de preferencia establecido legalmente. Según recoge la Ley Concursal, los pagos se aglutinan en tres bloques:

  1. Créditos contra la masa: Primero se realiza el pago de los créditos contra la masa, o sea, las deudas que es necesario satisfacer para poder continuar con la actividad y tramitar el concurso (pueden ser los últimos 30 días de salario de los empleados, indemnizaciones por despido, la retribución del administrador concursal, etc.). Los generados por el ejercicio de la actividad profesional o empresarial del concursado tras la declaración del concurso. Los créditos tributarios, los créditos de la seguridad social y demás de derecho público que no tengan privilegio especial ni el privilegio general del número 2. En primer lugar, se pagan los créditos contra la masa.
  2. Créditos privilegiados: En segundo lugar se colocan los créditos privilegiados, que incluyen las deudas con garantía hipotecaria, deudas con la Hacienda Pública, con la Seguridad Social, etc.
  3. Créditos subordinados: En tercer lugar estarían los créditos subordinados, que aglutinan todo el resto de pagos pendientes y son los últimos en ser satisfechos.

El resto, si lo hubiere, corresponderá a la masa activa.

Consecuencias y Asesoramiento Legal

No es un procedimiento sencillo. Intentar enfrentarse al proceso sin asesoramiento puede ser realmente complicado. Es un procedimiento judicial dirigido a personas físicas o jurídicas que no pueden cumplir sus obligaciones de pago. Al ser un procedimiento que aúna conceptos económicos, financieros y jurídicos y ser una materia que “se reforma con frecuencia y es sumamente exhaustiva en su regulación”, es fácil sentirse abrumado.

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