La Revolución Mexicana fue un conflicto armado que inició el 20 de noviembre de 1910, como consecuencia del descontento popular hacia la dictadura de Porfirio Díaz, y que derivaría en una guerra civil que transformaría radicalmente las estructuras políticas y sociales del país. Una revolución genera, evidentemente, diversas repercusiones en la población y en el espacio donde se desarrolló. En general, se acepta que la revolución terminó en 1920, cuando asumieron el gobierno Adolfo de la Huerta y, luego, Álvaro Obregón. En ese momento, comenzó la historia democrática del país. La Revolución Mexicana nos dejó importantes legados, resonando en los derechos y libertades actuales.
Con base en los argumentos que tanto Skocpol, como Weede y Muller utilizaron para la definición del concepto de “revolución”, una revolución tiene como resultado “transformaciones básicas de la estructura social y de clases”, además de “la apropiación de la mayoría de recursos por los mejores actores revolucionarios”. Con base en las consecuencias analizadas por Levitsky y Way, podemos suponer que una revolución genera la creación de un nuevo Estado, con nuevas particularidades. Este trabajo presenta una visión de la Revolución Mexicana como proceso heterogéneo, con matices y pautas; como hecho histórico articulador de transformaciones entrelazadas, con actores sociales diversos que actuaron en contextos particulares.
Transformaciones Políticas y la Configuración del Nuevo Estado
La Revolución Mexicana dejó un legado importante en la esfera política con la promulgación de la Constitución de 1917, que consignó como normas fundamentales todos los principios políticos, sociales y económicos que fueron la bandera de la Revolución. El objetivo del presente estudio es conocer, a través de la actuación de sus miembros, el papel que desempeñó la Suprema Corte de Justicia en los conflictos políticos durante el periodo 1917-1934, analizando el sentido de sus resoluciones y, a partir de estas, valorar en qué medida se vieron influenciados por la voluntad de los líderes políticos o grupos de poder, igualmente se desentrañará tanto la forma en que coadyuvaron para respetar el principio de la división de poderes como su cabal observancia de los preceptos constitucionales.
Avances Democráticos y Regulación Electoral
Uno de los legados más importantes que nos ha dejado el movimiento revolucionario, es la emisión de la nueva ley electoral a partir de noviembre de 1911 con Francisco I. Madero, que introdujo por primera vez el voto directo para la elección de diputados y senadores federales. Asimismo, la elección de un presidente de la República, por medio del voto directo, es otro de los legados trascendentes de la historia revolucionaria. El primero en ser electo de esta manera fue Venustiano Carranza en abril de 1917, quien rindió protesta el 5 de mayo siguiente.
Otra gran transformación fue la regulación, gracias a la ley de 1911, de la participación ciudadana en los diferentes procesos electorales, a través de los partidos políticos. A partir de esa ley y hasta la fecha, se han establecido los requisitos que se deben cumplir para ejercer el voto activo y pasivo (votar y ser votado) para cualquier cargo de elección popular.
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Desafíos y Consolidación del Régimen Post-revolucionario
Lo que realiza un gobierno post-revolucionario establecido, en primer lugar, es comenzar con un proceso de legitimación del mismo. Algunos instrumentos que utilizan los gobiernos es la destrucción de la oposición a través de dos caminos: el aniquilamiento de los “centros de poder independientes”, es decir, los centros de financiamiento, de infraestructura y otras organizaciones de fuerza política, con el fin de eliminar las bases de una posible oposición para evitar una contrarrevolución; o bien, por medio del uso de la fuerza, la cual, evitará las protestas de la población.
Otra consecuencia importante es la unión entre el partido, el gobierno y las fuerzas armadas. La unión de estos tres personajes origina un estilo militarizado de gobernar, además de crear una lealtad extraordinaria dentro del régimen. Asimismo, los gobiernos comienzan a temer de posibles rebeliones que surjan, por lo que establecen un aparato coercitivo con gran poder. De igual forma, el dejar a un lado la democracia para iniciar un gobierno autoritario promueve la supervivencia del mismo. Por último, un gobierno post-revolucionario, al igual que el antiguo régimen, establece una élite, donde tendrán la labor de mantener la legitimidad con la que cuentan.
Transformaciones Sociales y Económicas
La Revolución Mexicana también trajo consigo cambios significativos en el ámbito social y económico del país.
Reforma Agraria y Recuperación de la Tierra
Una de las aportaciones más trascendentes de la Revolución Mexicana fue la recuperación de la propiedad de la tierra. La Constitución de 1917 consagró uno de los cambios más significativos de la revolución: la reforma agraria. Esta permitió a muchos campesinos poseer tierras y creó una nueva clase de ejidatarios, es decir, propietarios o usufructuarios de un ejido. Ya en el gobierno de Lázaro Cárdenas (1924-1940), se expropiaron cerca de 18 millones de hectáreas, lo que significó un avance muy importante, pues fue la primera administración que realmente afectó al latifundio porfirista, cuenta Georgette José, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.
Avances en Educación y Salud
El aspecto educativo mejoró en la época postrevolucionaria. En los primeros momentos, el mayor proyecto educativo fue el de Venustiano Carranza, quien desapareció la Secretaría de la Instrucción Pública, creada en 1905 por Justo Sierra para federalizar totalmente la educación. “Para el presidente Carranza, los municipios eran los que debían encargarse de impartir la educación. Así fue hasta la llegada de José Vasconcelos, quien encabezó el modelo educativo basado en la creación de la Secretaría de Educación Pública, con la cual la educación en México se federaliza totalmente”.
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A todo lo anterior, se suman avances sociales. Se comenzaron a implementar campañas de vacunación, creación de una gama de seguridad social, y mejoras en las condiciones laborales, sobre todo en las áreas urbanas.
Roles de Género y Participación Ciudadana
Cuando se redactó la Constitución de 1917, se decidió negar a las mujeres todo derecho político incluyendo el derecho al voto, pues se argumentaba que ellas no necesitaban participar en la vida pública del país. Fue hasta la década de los 50 que las mujeres mexicanas ganaron derechos ciudadanos y la posibilidad de ejercer el voto. Sin embargo, la visibilización militar de la mujer fue notable: muchas mujeres participaron activamente en el conflicto bélico, algunas como compañeras y otras como combatientes que alcanzaron grados de coronel, teniente o capitán. A menudo llamadas “adelitas”, dejaron una valiosa impronta en la manera de pensar a la mujer durante la época.
Cambios Demográficos y Laborales
Debido a los sustanciales cambios sociales y políticos de la revolución, las clases medias ingresaron al Estado para ocupar cargos burocráticos y administrativos, lo que se conoce como el nacimiento del burócrata. Adicionalmente, un amplio porcentaje de la población rural, tanto terrateniente como campesina, migró a las ciudades, en gran medida para escapar del desorden y la violencia que se vivían en el campo.
Impacto Cultural y Artístico
El movimiento revolucionario también dejó una profunda huella en la cultura mexicana.
Muralismo y Nacionalismo Artístico
A partir del llamado nacionalismo revolucionario, se impulsó la obra artística. Y es que a través de la pintura mural, sobre todo, se comienzan a utilizar las paredes para enseñar historia. Diego Rivera, José Clemente Orozco y otros grandes pintores intelectuales dieron vida al muralismo, un movimiento artístico iniciado en México a principios del siglo XX, después de la Revolución Mexicana.
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Literatura y Música Popular
Muchos artistas y escritores mexicanos retrataron en sus obras lo ocurrido entre 1910 y 1920, y le dieron un impulso tanto a la creación artística como al sentimiento de identidad nacional. Algunos de estos autores fueron Mariano Azuela (sobre todo, por su novela Los de abajo, de 1916), José Vasconcelos, Rafael F. Muñoz, José Rubén Romero, Nellie Campobello y Martín Luis Guzmán, entre otros. Así nació el género llamado “novela revolucionaria”. Durante el período revolucionario, cobró mucha fuerza el corrido, una expresión musical heredada del antiguo romance español. Se trataba de cantos populares en los que se narraban hechos épicos de la revolución o se contaba la vida de líderes populares como Pancho Villa o Emiliano Zapata.
Costos Humanos de la Revolución
A pesar de las transformaciones y legados, la Revolución Mexicana tuvo un alto costo humano. No se cuenta con una cifra exacta del número de fallecidos durante la Revolución mexicana, pero se estima que osciló entre uno y dos millones de personas.
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