Benito Pablo Juárez García, abogado, jurista y político mexicano de origen zapoteca, es considerado un símbolo de soberanía nacional, resistencia, libertad y legalidad. Se desempeñó como presidente de México desde el 21 de enero de 1858 hasta su fallecimiento el 18 de julio de 1872. Juárez fue promotor de las Leyes de Reforma y de la Constitución de 1857, documentos que consolidaron a México como un estado laico. Su liderazgo marcó un parteaguas en la historia nacional, consolidando la nación como república en una época crucial para la formación del Estado mexicano.
Biografía y Carrera Política Temprana
Benito Pablo Juárez García nació el 21 de marzo de 1806 en el poblado de San Pablo Guelatao, Oaxaca. Hijo de padres indios zapotecas, quedó huérfano a temprana edad y se fue a Oaxaca a los trece años, cuando aún no hablaba castellano. En la ciudad, encontró un protector en Don Antonio Salanueva, encuadernador y terciario de la Orden Franciscana, quien lo admitió como aprendiz de encuadernador. Con Salanueva y el maestro Domingo González, aprendió a leer y más tarde se matriculó en el Seminario de la Santa Cruz, donde estudió preparatoria, cursó latinidad y filosofía, concluyendo el bachillerato en 1827.
En 1831, Benito Juárez inició su carrera política como regidor del Ayuntamiento de Oaxaca, y en 1833, fue diputado local. Posteriormente, fue juez de lo civil en 1841 y diputado federal. Al regresar a Oaxaca, ocupó por poco tiempo la gubernatura y, tras su reelección, su gestión se caracterizó por lograr el equilibrio económico y la realización de obras públicas, como caminos, la reconstrucción del palacio de gobierno y la fundación de escuelas normales. Duplicó el número de escuelas en Oaxaca y creó el puerto de Huatulco, dejando un superávit en el tesoro. En 1855, durante el gobierno de Ignacio Comonfort, fue nombrado ministro de Justicia y presidente de la Suprema Corte de Justicia. En noviembre de 1855, se expidió la ley sobre administración de justicia, llamada Ley Juárez, que abolía los fueros eclesiásticos y militares. El 21 de enero de 1858, Juárez se convirtió en Presidente de los Estados Unidos Mexicanos por primera vez, tras el autogolpe de estado de Ignacio Comonfort, quien decidió aliarse al Plan de Tacubaya y dimitió, convirtiéndose en presidente por ser ministro de Justicia, en apego a la Constitución.
La Elección Presidencial de 1861 y la Constitución
Conforme al artículo 76 de la Constitución, la elección del Presidente es indirecta: popularmente se designan electores, uno por cada 500 habitantes, y estos a su vez se reúnen en cada distrito electoral formado por 40 000 habitantes o fracciones mayores a 20 000. Cada junta de Distrito electoral designaba por mayoría absoluta de votos de electores al Presidente de la República. La elección primaria se había celebrado el 5 de febrero pasado y, por la deficiencia de las vías de comunicación y la inseguridad de los caminos, las elecciones secundarias se llevaron a cabo con demora y también la remisión de las actas respectivas al Congreso de la Unión.
Para mayo, no había sido posible disponer de suficientes actas, por lo que el Congreso, informado de ello por la Comisión Especial, resolvió aplazar el cómputo. El 23 de mayo pasado, el Congreso se había erigido en Colegio Electoral pero suspendió sus funciones en espera de la llegada de las actas electorales faltantes durante los diez días siguientes. Ya desde entonces se habían planteado dos posiciones respecto a cómo computar los votos.
Lea también: Evita multas al declarar en ceros
El Debate sobre el Cómputo de Votos
La Comisión dictaminadora se fraccionó en dos grupos: el mayoritario, formado por once diputados, que consideraba que sobre los 9,636 votos emitidos había que hacer el cómputo y juzgaba que Juárez había obtenido la mayoría absoluta, al recibir 5,289 sufragios de electores. El grupo minoritario pretendía que se tomara como base el total de los 15,000 electores que debería haber sufragado, y en cuyo caso, Juárez no había alcanzado la mayoría absoluta y el Congreso debía elegir entre los candidatos que habían obtenido mayoría relativa. De haberse aprobado este segundo criterio, el Congreso habría tenido que escoger entre Juárez y González Ortega.
La decisión final fue en favor de Benito Juárez, declarándolo Presidente Constitucional de la República Mexicana, ya que "el Sr. Juárez ha obtenido la mayoría absoluta y ésta no se puede contrariar sino con sofismas y razones tan equívocas, como la de querer computar derechos de elegir en lugar de sufragios y esto tratando, de reducir a la práctica el negocio de elecciones".
Resultados de la Declaración Electoral
| Criterio | Total de votos considerados | Votos para Benito Juárez | Declaración |
|---|---|---|---|
| Mayoría absoluta (propuesta de la Comisión mayoritaria) | 9,636 | 5,289 | Presidente Constitucional |
El 15 de junio, Juárez se presentó al Congreso para tomar posesión de la Presidencia Constitucional. Según las actas llegadas a la Secretaría del Congreso de los 9,647 votos emitidos, 5,161 fueron a favor del Sr. Juárez; 2,700 a favor del Sr. Lerdo; 1,800 aproximadamente, a favor del Sr. González Ortega y el resto a favor del Sr. Doblado, exceptuando dos, que obtuvieron respectivamente los Sres. Couto y Riva Palacio.
El Compromiso de Juárez con la Constitución de 1857 y las Leyes de Reforma
Al tomar posesión, Benito Juárez expresó su firme compromiso: "Profundamente convencido de que la Constitución de 1857 es la expresión de la voluntad nacional, la he sostenido con lealtad y la seguiré sosteniendo con la misma constancia que hasta aquí." Asimismo, afirmó que "Las Leyes de Reforma que han rehabilitado a México ante las Naciones civilizadas, colocándolo en la vanguardia de los pueblos libres, serán respetadas por mi Administración y cuidaré de que tengan su completo desarrollo, haciendo todos los esfuerzos que quepan en mi posibilidad para que la revolución democrática y regeneradora que la Nación está ejecutando siga su camino de conquistas sociales y humanitarias".
Desafíos y Políticas durante la Presidencia Constitucional
En este nuevo periodo, Juárez enfrentaría múltiples desafíos, incluyendo las gavillas que habían surgido del ejército conservador derrotado, disputas entre los mismos liberales que ocasionarían la renuncia de varios de sus colaboradores, y maquinaciones para separarlo de la Presidencia. También hizo frente a la desobediencia civil a las leyes de reforma que alentaba el clero.
Lea también: Evade impuestos: Riesgos en México
La Situación de la Hacienda Pública
Juárez reconocía la difícil situación económica del país. "Respecto de la Hacienda, el Gobierno vive rodeado de angustias por los gastos enormes que tiene necesidad de erogar, para obtener la completa pacificación del país y porque la guerra civil de cerca de siete años ha agotado casi todas las fuentes del Erario. Este mal necesita un remedio pronto y radical; ese remedio difícil, pero posible, debe sacarse de la reducción de aranceles, del establecimiento de contribuciones directas y supresión de alcabalas, de la reorganización de las otras rentas federales, de la consolidación de la deuda pública, de la moralidad y economía en el régimen hacendario, de la reducción de casi todas las oficinas y supresión de algunas y del castigo eficaz del peculado y de cualesquiera otros abusos en el manejo de caudales."
La Intervención Francesa
Además de los problemas internos, el gobierno se vio obligado a declarar la suspensión de pagos de la deuda externa dada la insolvencia del erario público, lo cual dio pretexto a la invasión francesa. En este contexto de lucha contra el invasor extranjero, el presidente Juárez mantenía una comunicación constante con sus generales. Por ejemplo, en un mensaje al Sr. Gral., expresó su satisfacción por el importante triunfo alcanzado sobre los franceses y los traidores, destacando el mérito del coronel Rosales, a quien confirió el ascenso a general de brigada. Juárez también se ocupó de la situación de los prisioneros franceses, indicando que fueran remitidos a Sonora para que el Sr. Pesqueira los mantuviera, con la seguridad correspondiente, sin canjearlos sin autorización expresa del gobierno.
El ejército francés fue detenido en Puebla por Zaragoza, el 5 de mayo de 1862, pero en 1863, a pesar de la heroica defensa de González Ortega, la ciudad cayó tras tres meses de asedio. La intervención francesa, aunque costosa, finalmente se retiró por la situación europea, permitiendo el inicio de la restauración de la República. Juárez fue reelecto Presidente nuevamente y tomó posesión el 25 de diciembre de 1867. Tuvo que sofocar rebeliones en México y en Yucatán, y en 1871 se rebeló Porfirio Díaz. Cuando la rebelión iba declinando, Don Benito Juárez falleció el 18 de julio de 1872, en el Palacio Nacional.
Principios de Gobierno
Benito Juárez guiaba su administración por principios claros: "Yo no reconozco otra fuente de poder más que la opinión pública. Mi afán será estudiarla; mi invariable empeño sujetarme a sus preceptos. A los hombres que están al frente de ella, toca ilustrarme y advertirme y mi mayor satisfacción será obsequiar las indicaciones que me hagan, fundadas en justicia y razón." Para enfrentar "Las llagas palpitantes de nuestra sociedad", como el espíritu de rebelión y la falta de recursos, su Gobierno emplearía la fuerza armada, aplicaría irremisiblemente la ley y usaría, con prudencia pero con la debida energía, las facultades derivadas de la suspensión de garantías y las concedidas por el Congreso.
Lea también: mira nuestra interpretación de Yo Declaro Eres Mi Dios
tags: #contitucion #que #declaro #benito #juarez #información
