Descubre las Principales Contribuciones y Todos los Tipos del Humanismo que Debes Conocerpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El humanismo es una corriente filosófica que ha tenido una gran influencia tanto en la psicología como en la política y las ciencias sociales en general. Sin embargo, no existe como algo homogéneo, sino que existen diferentes tipos de humanismo. Cada una de estas clases de humanismo expresa, a su manera, la idea fundamental de esta forma de pensar: que importan la vida de todos los seres humanos y que, por defecto, hay que respetar las vidas de los demás sin pretender alterarlas injustificadamente o sin tener en cuenta su opinión. El humanismo es una forma de pensar que pone énfasis en el valor de las experiencias subjetivas y privadas de cada uno.

El humanismo, movimiento intelectual contemporáneo al Renacimiento del cual fue manifestación intelectual y literaria, representa la reacción contra la tradición espiritual y social de la Edad Media, así como el rescate de la preocupación por el hombre. El humanismo desarrolla una idea fundamental: la grandeza y dignidad humanas, además de subrayar la labor activa del hombre como participante en la obra de Dios. Los humanistas se concentran en el estudio de las humanidades y de las artes liberales: gramática, poesía, elocuencia, pintura, escultura, arquitectura y música. Dante Alighieri, con la Divina Comedia, representa el antecedente de las grandes preocupaciones de los humanistas; así como Petrarca y Bocaccio, quienes muestran enorme interés por el estudio de las obras heredadas de a antigüedad.

Tipos Principales de Humanismo

Estas son las características fundamentales de los distintos tipos de humanismo. Para comprenderlos del todo, sin embargo, hay que tener en cuenta que cada uno de ellos ha surgido en un contexto histórico diferente, y no pueden ser entendidos sin comprender el grado de desarrollo tecnológico, filosófico y ético que existía en el momento de su aparición.

  1. Humanismo Teocéntrico

    Este tipo de humanismo basa toda su moral en la existencia de un dios determinado que revela lo que es bueno y lo que es malo y, por consiguiente, cómo debe tratarse a los seres humanos.

  2. Humanismo Histórico

    Este fue un tipo de humanismo nacido en Florencia al final de la Edad Media. En él, las artes y la actividad intelectual iba centrándose poco a poco en lo humano, dejando de considerar que lo divino era el centro de todo.

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  3. Humanismo Antropocéntrico

    Este tipo de humanismo fue el que empezó a caracterizar a las sociedades occidentales a partir del Renacimiento y, especialmente, desde la época de la Ilustración. Aquí, la figura de Dios deja de ser el centro del sistema moral, y el ser humano cobra todo el protagonismo. Se deja de prestar tanta atención al código de conducta escrito en textos sagrados y se formulan nuevas formas de ética humanista. Del mismo modo, se rechaza la idea de que un ser humano pueda controlar a otro; lo que sí se puede controlar y someter es la naturaleza, vista como un conjunto de recursos que pueden ser utilizados para el bienestar de la especie.

  4. Humanismo Empírico

    Este es uno de los tipos de humanismos que tratan de diferenciarse del resto por el hecho de ser más prácticos y aplicados. Mientras que otras formas de esta corriente de pensamiento se basan más en ideas abstractas, como por ejemplo la necesidad de no dominar a otros seres humanos, este se centra en el rechazo o la aceptación de ciertas acciones o actitudes concretas. Por ejemplo, desde el humanismo empírico se rechaza la violencia, se declara una total libertad de expresión y de creencias, y se enfatiza la necesidad de resaltar las formas de vivir la vida propias de minorías.

  5. Humanismo Existencialista

    Esta forma de humanismo destaca la importancia de rechazar los totalitarismos materiales e intelectuales que obligan a las personas a quedar reclutadas para una causa concreta, impidiendo que piensen más allá de esta. Para los filósofos existencialistas como Jean-Paul Sartre, es el individuo quien debe construir un significado para su propia vida sin que otros interfieran en este sistema de ideas y símbolos.

  6. Humanismo Marxista

    Muy fundamentado en la filosofía del filósofo Karl Marx, este tipo de humanismo surgido a partir de la II Gerra Mundial pone énfasis en la idea de que el ser humano es un ser social cuya identidad solo emerge a partir de la interacción con los demás, permitida gracias a los vínculos de solidaridad presentes en sociedades bien cohesionadas y unidas. Esta filosofía rechaza el individualismo de buena parte del resto de tipos de humanismo, y señala que el bienestar del individuo depende de fenómenos colectivos en los que todos deben participar para no ser manipulados.

  7. Humanismo Universalista

    Se trata de una forma de pensamiento muy influida por la filosofía posmoderna.

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El Humanismo en la Psicología

A lo largo de los años, la psicología ha desarrollado distintas teorías para estudiar la conducta y cognición humana. Entre estas, la filosofía humanista ha tenido un impacto significativo, dando origen a la psicología humanista, un enfoque centrado en la individualidad y la búsqueda personal de significado. En psicología el humanismo se ha notado en propuestas terapéuticas como la Terapia Gestalt de Fritz Perls y las aportaciones de psicólogos como Abraham Maslow o Carl Rogers. La psicología humanista se define por la Asociación Americana de Psicología (APA) como “un movimiento que enfatiza la comprensión del ser humano a través de principios como la totalidad, la libertad, la intención, la responsabilidad, el crecimiento, el potencial y los valores personales”. Al humanismo en psicología también se le conoce como la Tercera Fuerza, un término acuñado por Abraham Maslow. Esta orientación filosófica y psicológica se distingue por una visión optimista de las capacidades humanas. Básicamente, el humanismo en psicología se centra en la individualidad y la capacidad intrínseca de cada persona para llegar a la autorrealización y a encontrar su propio sentido existencial.

La teoría humanista de la personalidad asume que las personas son básicamente buenas y quieren llegar a ser lo mejor de sí mismas. Esta bondad y motivación para la superación personal es innata y empuja a cada persona a alcanzar su potencial. Si una persona se ve frenada en este objetivo, se debe a su entorno y no a causas internas. La teoría humanista se centra en la tendencia de la persona a elegir buenos comportamientos. La teoría se forma en torno a la creencia de que las personas quieren alcanzar la autorrealización y pueden hacerlo con el entorno y la ayuda adecuados a su alrededor. La teoría humanista de la personalidad se centra en la singularidad de cada persona y en sus esfuerzos por ser buena y alcanzar la autorrealización. Los psicólogos humanistas consideran que la forma en que una persona decide comportarse está directamente influida por su autoconcepto y su entorno. Los psicólogos humanistas consideran cómo el entorno de una persona, incluidas sus experiencias pasadas, ha moldeado a la persona hasta convertirla en lo que es ahora y la ha guiado para tomar determinadas decisiones. La teoría humanista se centra en la motivación y el deseo de una persona de ser buena y hacer el bien. La teoría humanista de la personalidad también se centra en el libre albedrío o la capacidad de elegir resultados personales.

Historia y Origen de la Psicología Humanista

La historia de la corriente humanista de la psicología se remonta a mediados del siglo XX, concretamente en Estados Unidos, donde surgió. Para entender cómo surge la psicología humanista, es importante tener en cuenta que, en ese contexto histórico, lo que predominaba era el psicoanálisis y el conductismo. Así, el enfoque humanista surge como una respuesta a las limitaciones que se percibían en esos enfoques. El humanismo rechazó los postulados del enfoque conductista, que se caracteriza por ser determinista, centrado en el refuerzo del comportamiento de estímulo-respuesta y dependiente en gran medida de la investigación animal. Asimismo, la escuela humanista también descartó las teorías psicodinámicas porque solo se centraban en fuerzas irracionales e instintivas, producto del inconsciente.

La psicología humanista amplió su influencia a lo largo de los años 70 y 80. Su impacto se manifestó en tres áreas principales:

  • Proporcionó un nuevo conjunto de valores para el abordaje y la comprensión de la naturaleza humana.
  • Amplió la variedad de métodos de investigación en el estudio del comportamiento humano.
  • Ofreció una gama más amplia de métodos y técnicas para la práctica profesional de la psicoterapia.

Básicamente, la orientación humanista surgió como un movimiento que buscaba reconocer y abordar aspectos del comportamiento y la experiencia humana que no eran considerados por las teorías dominantes de la época. Este enfoque puso énfasis en la experiencia consciente, la responsabilidad personal y la necesidad de autorrealización como pilares básicos del ser humano.

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Principios Fundamentales de la Psicología Humanista

La psicología humanista se apoya en una serie de principios fundamentales que la diferencian de otras perspectivas en psicología. Estos principios orientan tanto la teoría como la práctica clínica, y han sido desarrollados y promovidos por profesionales como Abraham Maslow y Carl Rogers. La psicología humanista se compone de cinco principios básicos:

  • El ser humano es superior a la suma de sus partes.
  • Cada ser humano es único.
  • Los seres humanos son seres conscientes y conscientes con capacidad de autoconciencia.
  • Los seres humanos tienen libre albedrío, pueden tomar sus propias decisiones y son responsables de ellas.
  • Los seres humanos trabajan intencionadamente para alcanzar objetivos futuros. También buscan sentido, creatividad y valor en la vida.

Entre los principios más destacados se encuentran:

  • Enfoque en la experiencia subjetiva: la psicología humanista reconoce que la percepción y vivencia personal de cada persona es el punto de partida para comprender su comportamiento y sus emociones.

  • Tendencia hacia la autorrealización: según Maslow, todas las personas cuentan con una motivación natural para desarrollarse y alcanzar su máximo potencial, un proceso conocido como autorrealización.

  • Libertad y responsabilidad personal: este enfoque considera que cada persona puede tomar decisiones y asumir la responsabilidad de sus elecciones, lo que implica un papel activo en la construcción de su propio camino.

  • Valoración de la totalidad de la persona: la psicología humanista resalta la importancia de ver a cada individuo como un ser integral, donde pensamientos, emociones, cuerpo y entorno social están conectados.

  • Búsqueda de sentido y propósito: encontrar un significado personal en la vida se considera un aspecto central para el bienestar psicológico, como lo expresó Viktor Frankl en su trabajo sobre logoterapia.

Además, la psicología humanista, a través del enfoque centrado en la persona, sostiene que para facilitar el cambio personal es más efectivo modificar el entorno social de la persona que intentar cambiar a la propia persona (Joseph, 2021). Como señaló Carl Rogers, psicólogo y uno de los principales referentes de esta perspectiva: "La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar" (Rogers, 1961). Esta frase pone en valor la importancia de la aceptación incondicional y la autenticidad en el proceso de crecimiento personal.

Principales Exponentes de la Psicología Humanista y sus Teorías

La psicología humanista se ha enriquecido con las teorías y prácticas de distintos filósofos, psicólogos y pensadores. A continuación, hablamos de los principales autores de la corriente humanista, destacando como principales exponentes a Carl Rogers y Abraham Maslow, así como principales representantes de la teoría humanista.

  • Abraham Maslow

    Es el fundador de la psicología humanista y el principal exponente de este enfoque, por lo que se le conoce como el “padre de la psicología humanista”. Su principal aportación fue la teoría de la jerarquía de necesidades, junto con el concepto de autoactualización. La pirámide de Maslow es una representación de cómo las necesidades básicas deben satisfacerse antes de que las personas puedan alcanzar su máximo potencial. Actualmente, la psicología humanista de Maslow sigue influyendo en psicólogos y psiquiatras. Abraham Maslow es un psicólogo estadounidense que creía que las personas poseen libre albedrío y autodeterminación: la capacidad de tomar decisiones y moldear su propia vida. Maslow creía que puedes elegir convertirte en quien quieras ser y que puedes alcanzar la autorrealización. La autorrealización es la capacidad de alcanzar todo tu potencial y ser la mejor versión de ti mismo. La autorrealización está en la cúspide de la pirámide y es el objetivo final en la jerarquía de necesidades de Maslow. Un aspecto distintivo de la teoría de Maslow que le diferencia de los demás son las personas en las que eligió para estudiar y basar sus teorías. Mientras que muchos teóricos y psicólogos optan por formular sus ideas investigando a personas únicas, diagnosticadas clínicamente, Maslow eligió examinar a personas de éxito, y a veces incluso conocidas, de las que afirmaba que todas tenían rasgos similares. Creía que estas personas habían alcanzado la autorrealización. Una de esas personas famosas que estudió fue nada menos que el 16º presidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln. Basándose en la investigación de Maslow sobre la personalidad de Lincoln y otros, afirmó que todas estas personas se centraban en ser conscientes de sí mismas y empáticas, y no se centraban en el juicio que los demás hacían de ellas. Afirmó que se centraban más en el problema que tenían entre manos que en sí mismos y que a menudo se preocupaban de un único objetivo principal a lo largo de su vida. Como expresó Abraham Maslow, "lo que un ser humano puede ser, debe serlo. Esta necesidad la llamamos autorrealización" (Maslow, 1943).

  • Carl Rogers

    Carl Rogers y la psicología humanista suelen ir siempre de la mano. Este psicólogo estadounidense, junto con Abraham Maslow, fue el principal referente del humanismo en psicología. Desarrolló la terapia centrada en el cliente, que sostiene que el ambiente terapéutico debe ser de comprensión empática y aceptación incondicional. La psicología humanista de Carl Rogers ha influenciado significativamente la práctica clínica y la teoría psicológica. Carl Rogers es un psicólogo estadounidense que creía que los seres humanos tenían la capacidad de cambiar y convertirse en mejores personas. Rogers creía que una persona necesitaba un entorno en el que hubiera empatía y autenticidad para que pudiera convertirse en una buena persona. Rogers creía que no era posible que un ser humano aprendiera a tener relaciones sanas y a estar sano sin este entorno. Carl Rogers creía que hay tres partes en tus creencias sobre ti mismo (tu autoconcepto):

    • Autoestima
    • Autoimagen
    • Yo ideal

    Carl Rogers creía que estos tres componentes deben ser congruentes y superponerse entre sí para lograr la autorrealización. Rogers creía que, para alcanzar tus objetivos y vivir una buena vida, necesitas mantener ciertos principios vitales. Descubrió que las personas que funcionaban al máximo de su potencial tenían en común estos principios. Rogers también decía que el proceso de vivir una buena vida cambia constantemente, lo que significa que cada persona puede empezar ahora a cambiar el futuro. Los Principios de una buena vida son:

    • Estar abierto a la experiencia.
    • Un estilo de vida existencial.
    • Confiar en uno mismo.
    • Libertad de elección.
    • Ser creativo y capaz de adaptarse fácilmente.
    • Fiabilidad y constructividad.
    • Vivir una vida rica y plena.

    No es fácil alcanzar estos objetivos. Rogers lo explicó mejor en su libro On Becoming a Person: "Este proceso de la buena vida no es, estoy convencido, una vida para pusilánimes. Implica el estiramiento y el crecimiento de llegar a ser más y más de las propias potencialidades. Implica el valor de ser. Implica lanzarse de lleno a la corriente de la vida". (Rogers, 1995).

  • Erich Fromm

    Erich Fromm fue un destacado filósofo humanista y psicólogo social. Exploró la relación entre sociedad y psicología, argumentando que la libertad es un aspecto central de la salud mental humana. También aportó una perspectiva crítica sobre cómo los factores culturales y sociales afectan a la personalidad y el comportamiento de las personas.

  • Fritz Perls

    Fritz Perls es reconocido como el creador de la terapia Gestalt, que ayuda a los individuos a tomar conciencia del aquí y ahora, promoviendo la integración de pensamientos, sentimientos y acciones para resolver problemas emocionales y existenciales.

  • Viktor Frankl

    Viktor Frankl es famoso por la logoterapia, que se centra en la búsqueda de sentido como la fuerza principal en los seres humanos. La psicología de Frankl ofrece una perspectiva humanista única sobre aspectos como la resiliencia y la motivación humana.

  • Alfred Adler

    Alfred Adler está considerado el padre fundador de la psicología individual. También fue uno de los primeros teóricos psicológicos en afirmar que el orden de nacimiento en tu familia influye directamente en tu personalidad. Adler pensaba que la mayoría de los seres humanos tienen un único objetivo principal: sentirse importantes y como si pertenecieran a algo.

Ejemplos de Teorías Humanistas de la Personalidad

¿Cómo crees que vería la teoría humanista de la personalidad a alguien que roba un banco? Afirma que los seres humanos son intrínsecamente buenos y toman buenas decisiones, pero que su entorno puede frenar su potencial. Siguiendo esta lógica, la teoría humanista de la personalidad diría que un atracador sigue siendo una buena persona, pero que el entorno le hizo actuar así. En este caso, el entorno serían los problemas monetarios que obligaron al ladrón a llegar a esos extremos. Por otro lado, la teoría humanista de la personalidad afirma que tú controlas tus propios actos y puedes desarrollar todo tu potencial. Un ejemplo de esto serían los ascensos en el trabajo. Gracias a tu duro trabajo, consigues un ascenso profesional. Con cada ascenso que consigues, te das cuenta de tu potencial y trabajas duro para conseguirlo.

Métodos y Técnicas en la Terapia Humanista

De entre los distintos tipos de terapia psicológica, las terapias humanistas se basan en estos principios básicos como forma de intervenir. La terapia humanista se distingue por emplear métodos que favorecen la autoexploración, la autenticidad y el crecimiento personal. Estos enfoques buscan crear un espacio seguro y empático, donde cada persona pueda explorar sus pensamientos y emociones sin temor a ser juzgada. Algunas de las técnicas más habituales en la práctica humanista son:

  • Terapia centrada en la persona: desarrollada por Carl Rogers, esta técnica se apoya en la empatía, la autenticidad y la aceptación incondicional positiva por parte del terapeuta, facilitando que la persona encuentre sus propias respuestas.

  • Ejercicios de autoexploración: se invita a la persona a reflexionar sobre sus valores, metas y experiencias, lo que favorece el autoconocimiento y la toma de conciencia.

  • Diálogo abierto y genuino: el terapeuta promueve una comunicación honesta y transparente, ayudando a la persona a expresar sus emociones y necesidades de manera auténtica.

  • Trabajo con el aquí y ahora: inspirado en la terapia Gestalt, este enfoque pone atención en las experiencias presentes, ayudando a identificar patrones de pensamiento y comportamiento que pueden influir en el bienestar.

Estos métodos no solo buscan aliviar el malestar, sino también potenciar el desarrollo personal y la capacidad de vivir una vida más plena y significativa. Además, se ha observado que el 38,7% de las personas con depresión tratadas con terapia experiencial centrada en la persona (PCET) experimentaron una mejoría temprana en las primeras cuatro sesiones (Duffy et al., 2022). En la actualidad, las técnicas de la psicología humanista se aplican en un ambiente terapéutico que promueve la apertura mental y la reflexión, permitiendo a los consultantes explorar sus sentimientos y pensamientos en un espacio seguro y de apoyo. Estas técnicas no solo buscan aliviar el sufrimiento, sino también promover la autorrealización personal.

La Psicología Humanista en la Vida Cotidiana

Los principios de la psicología humanista pueden aplicarse no solo en la terapia, sino también en la vida diaria, ayudando a cada persona a construir una experiencia más consciente y satisfactoria. Algunas estrategias prácticas inspiradas en este enfoque incluyen:

  • Practicar la autoaceptación: reconocer y aceptar tanto las propias fortalezas como las áreas de mejora, sin juzgarse con dureza, puede favorecer el crecimiento personal.

  • Fomentar la autenticidad: actuar en sintonía con los propios valores y necesidades, en lugar de ajustarse únicamente a expectativas externas, puede contribuir a una mayor satisfacción en la vida.

  • Buscar momentos de reflexión: dedicar tiempo a la introspección ayuda a identificar lo que realmente importa y a tomar decisiones alineadas con el propio sentido de vida.

  • Desarrollar relaciones empáticas: escuchar activamente y mostrar comprensión hacia otras personas fortalece los vínculos y promueve un ambiente de apoyo mutuo.

  • Establecer metas personales significativas: definir objetivos que respondan a los propios intereses y aspiraciones puede ayudar a mantener la motivación y el sentido de propósito.

Integrar estas sugerencias en la vida cotidiana puede facilitar el proceso de autorrealización y bienestar, tal como propone la psicología humanista. La psicología humanista nos invita a reconocer que cada persona cuenta con un potencial propio para crecer, encontrar sentido y desarrollar una vida más plena.

Críticas a la Psicología Humanista

Con todo, la psicología humanista no ha estado exenta de críticas. A menudo, estas se centran en la falta de criterios científicos rigurosos y en un énfasis en conceptos abstractos y subjetivos que son difíciles de medir o evaluar empíricamente. Hay expertos que argumentan que su enfoque en la autorrealización y el potencial de crecimiento puede ignorar o minimizar la influencia de factores contextuales en los problemas psicológicos. Además, también se ha acusado a los psicoterapeutas humanistas de aplicar técnicas demasiado idealistas y poco prácticas para la vida real, lo que ha impulsado el desarrollo de enfoques más versátiles como la psicoterapia integrativa, que combina la profundidad del humanismo con técnicas de otras corrientes terapéuticas, especialmente en casos de trastornos mentales graves. A pesar de la alta productividad investigadora en psicoterapia humanista, persisten discrepancias notables, ya que esta orientación recibe un bajo apoyo en programas universitarios de formación clínica, agencias de financiación y guías clínicas gubernamentales (Angus et al., 2015).

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