Descubre Qué Activos No Se Deprecian y Cómo Proteger Tu Inversiónpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Toda empresa está compuesta por elementos o activos de carácter duradero y temporal. Desde un punto de vista contable, un activo es un bien, derecho u otro recurso que una empresa controla económicamente y del que espera obtener un beneficio o rendimiento económico en el futuro. Dentro de estos, encontramos dos tipos principales:

  • Fijos: Son recursos de tipo duradero, es decir, que están destinados a servir, de forma perdurable, a la actividad de la empresa y no están pensados para su venta.
  • Circulantes: Son elementos que forman parte de las inversiones cíclicas de una empresa, es decir, no tienen un carácter duradero y están sometidos al ciclo de actividad (por lo general, no más de un año).

Cuando hablamos de amortización o depreciación de un activo, nos referimos específicamente a los activos fijos. La mayoría de los activos de una empresa son depreciables. Sin embargo, no todos los activos de una empresa son depreciables ni pierden su valor con el tiempo. Es bueno tener en cuenta esto, porque, al fin y al cabo, cuando hablamos de amortización o depreciación estamos hablando de gastos.

¿Por qué se deprecian los activos?

Con el paso del tiempo, los activos duraderos van perdiendo valor. Estos bienes, que en la jerga empresarial se conocen como activos fijos o inmovilizado, pierden valor con el paso del tiempo, por su uso y funcionamiento o se vuelven simplemente obsoletos por los cambios de tecnología. Las principales causas de pérdida de valor de un activo son:

  • Su uso y funcionamiento: En una empresa, un coche, un ordenador o los muebles de una oficina son una inversión inicial que con el uso y el paso del tiempo se deterioran.
  • El propio paso del tiempo: Uno de los ejemplos más típicos es el de los vehículos, dado que siempre se dice que son productos que van valiendo cada vez menos solo por el paso del tiempo.
  • La obsolescencia tecnológica: Según van apareciendo mejoras en la tecnología, la unidad productiva (o el bien) pierde precio. Esto es muy sencillo de entender si pensamos en un ordenador antiguo, con una capacidad de procesador determinada y lo comparamos con uno recién salido al mercado, con una capacidad mayor.
  • El agotamiento de los activos: Tomemos como ejemplo de activo una mina de extracción de minerales. Estas cuatro causas de pérdida de valor de un activo no son excluyentes, puesto que se pueden dar de manera simultánea en el mismo activo. De hecho, en muchas ocasiones la pérdida de valor se produce en mayor o menor intensidad en función del impacto de estas cuatro variables.

Activos fijos no depreciables

Si bien la mayoría de los activos fijos están sujetos a depreciación, existen algunas excepciones notables. Ya que los activos fijos no depreciables son muy específicos, es importante identificar esta información.

Terrenos

Otro activo fijo que no se deprecia son los terrenos. Así, por ejemplo, la legislación considera que los solares no se deprecian nunca porque su configuración y extensión no varía. Este caso es discutible, porque sí puede haber determinadas circunstancias que provoquen una depreciación del terreno. No obstante, un terreno utilizado por la agricultura, al cabo de algunos años su productividad habrá llegado al mínimo, e inclusive hay terrenos que después de un largo uso quedan completamente inservibles.

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Activos en construcción o montaje

En este grupo tenemos los edificios en construcción o la maquinaria y equipo en montaje. Mientras estos activos se estén construyendo o montando, no podrán ser utilizados y por tanto no serán objeto de depreciación. Una vez que estén terminados y en operación, comenzarán su proceso de depreciación.

Distinción entre amortización y depreciación

Si nos ponemos a hilar fino, no conviene confundir amortización y depreciación. Aunque en términos contables su distinción es irrelevante. Por regla general, la palabra amortización se aplica a los activos fijos intangibles. Los activos intangibles, como su nombre indica, son recursos no materiales, que no se pueden tocar, como sería una patente, el know-how o tu saber hacer como emprendedor o autónomo. Los activos tangibles, en cambio, sí los podemos palpar: móviles, ordenadores, muebles.

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