La depreciación fiscal es una deducción de inversiones que permite a las empresas reducir su carga tributaria. La deducción de las inversiones que realizamos es más común observarlo en empresas. La depreciación fiscal es un concepto importante en la contabilidad y las finanzas, por ello, conocer su significado es sumamente importante y más si tenemos una empresa. Conoce sus requisitos, características y cómo se diferencia de la depreciación contable para sacarle el máximo partido.
Es la reducción de impuestos en activos, un modo de recuperar parte de los costes que hemos realizado en nuestras inversiones. ¡Sí, es una ventaja fiscal! Según la Agencia Tributaria son deducibles las cantidades que en concepto de amortización del inmovilizado correspondan a la depreciación efectiva que sufran los elementos por funcionamiento, uso, disfrute u obsolescencia. Esto les permite a las empresas reducir su carga tributaria y, por lo tanto, aumentar sus beneficios netos. Además, puede ayudar a las empresas a financiar e invertir en nuevos proyectos.
La deducción de inversiones o depreciación fiscal es una de las principales deducciones autorizadas del Impuesto Sobre la Renta (ISR). Conocer a fondo esta herramienta te ayudará a cumplir con tus obligaciones tributarias. Básicamente, podríamos decir que la deducción de inversiones es un estímulo fiscal que le permite al contribuyente optimizar su carga tributaria. Con esta medida se busca promover la inversión directa en el país, aumentar la productividad, generar empleo y fortalecer la participación de empresas mexicanas en las cadenas de suministro.
Características de la Depreciación Fiscal
La depreciación fiscal presenta varias características clave:
- Se reduce el saldo activo de ganancia y también los impuestos a pagar.
- Se aplica a una amplia gama de activos tales como edificios, maquinaria, vehículos, etc.
- El propietario debe calcular la cantidad de la depreciación.
Requisitos para la Depreciación Fiscal
La depreciación fiscal es el mecanismo que permite al sujeto pasivo deducir en el IRPF o el Impuesto sobre Sociedades el desgaste de los activos afectos a la actividad económica. Recupera contablemente parte del coste de inversión y reduce la base imponible mediante amortizaciones anuales conforme a las tablas oficiales aprobadas por la AEAT. ¡A continuación te comentaremos algunos de los requisitos más comunes! Por supuesto, no todos los bienes pueden entrar dentro de la depreciación fiscal, hay que cumplir unos requisitos y estos varían en función al país en el que estemos.
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Requisitos Generales
Tal y como se ha comentado, esto dependerá del territorio en el que estemos, pero la mayoría coincide en los siguientes requisitos:
- Un activo solo es amortizable fiscalmente si concurren tres requisitos: titularidad acreditada mediante factura o escritura, vida útil estimada superior a un ejercicio fiscal y afectación efectiva a una actividad económica gravada. Sin estos elementos no procede la deducción, conforme al artículo 12 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades y a la LIRPF.
- El declarante tiene que realizar un justificante de propiedad por cada activo que declare fiscalmente también tendrá la elección de realizar su declaración de la renta el año en el que adquiera el activo o el año posterior a este. Esto dependerá de la elección del declarante.
Vida Útil y Tasas de Depreciación
La vida útil del activo debe ser mayor a dos meses, ¡que no se te olvide o ya no podrás pedir la depreciación!, además el activo debe poseer actividad económica, es decir que haya una producción o intercambio de bienes y servicios. El gobierno nacional reglamentará las tasas máximas de depreciación, las cuales oscilarán entre el 2.22% y el 33%. Para efectos del impuesto sobre la renta y complementarios, la vida útil es el período durante el cual se espera que el activo brinde beneficios económicos futuros al contribuyente; por lo cual la tasa de depreciación fiscal no necesariamente coincidirá con la tasa de depreciación contable. La vida útil de los activos depreciables deberá estar soportada para efectos fiscales por medio de, entre otros, estudios técnicos, manuales de uso e informes.
Comprobantes Fiscales y Límites
Como cualquier deducción fiscal, la adquisición de inversiones debe estar amparada por el comprobante fiscal (CFDI) correspondiente, mismo que deberá cumplir con requisitos fiscales. Un requisito importante es el Uso de CFDI. Las deducciones por depreciación no deducibles porque exceden los límites establecidos en este artículo o en el reglamento, en el año o periodo gravable, generarán una diferencia que será deducible en los periodos siguientes al término de la vida útil del activo. Las inversiones en automóviles convencionales solo serán deducibles hasta por un monto de $175,000.00.
Diferencia entre Depreciación Fiscal y Depreciación Contable
Es fundamental entender la distinción entre depreciación fiscal y contable. ¿Cuál es la diferencia entre depreciación fiscal y depreciación contable? En la depreciación contable todos los bienes tienen una vida útil, estos con el tiempo se gastan, esta pérdida de valor de sus bienes es lo que conocemos como depreciación contable. La depreciación contable refleja el deterioro económico real del activo en los libros de la empresa según el Plan General de Contabilidad. Recuerda que, aunque la depreciación contable y la fiscal pueden estar relacionadas, no siempre son iguales. La depreciación fiscal aplica las tablas oficiales para calcular la cuantía deducible en la autoliquidación. Ambas pueden coincidir o divergir, generando ajustes extracontables sobre la base imponible del impuesto. La Agencia Tributaria precisa que cuando la amortización contable supera la fiscalmente admitida procede practicar un ajuste en la declaración del Impuesto sobre Sociedades.
Para comprender los activos sujetos a depreciación, la NIF C-6 establece que las propiedades, planta y equipo son bienes tangibles que tienen por objeto: a) el uso o usufructo de los mismos en beneficio de la entidad; b) la producción de artículos para su venta o para el uso de la propia entidad; y c) la prestación de servicios por la entidad, a su clientela o al público en general. La adquisición de estos bienes denota el propósito de utilizarlos y no de venderlos en el curso normal de las operaciones de la entidad. Las principales clases de estos bienes son: terrenos, edificio, maquinaria, equipo de producción, equipo de transporte, equipo de cómputo y otros. Por su parte, la NIF C-8 define a los bienes intangibles como aquellos activos no monetarios identificables, sin sustancia física, que generan beneficios económicos futuros controlados por la entidad.
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La vida Útil es el período durante el cual se espera esté disponible un activo por parte de la entidad para su uso. El monto depreciable de un componente debe asignarse a resultados sistemáticamente a lo largo de su vida útil estimada. La depreciación es un procedimiento que tiene como fin distribuir de una manera sistemática y razonable el costo de adquisición de los componentes, menos su valor residual, entre la vida útil estimada de cada tipo de componente.
¿Cuándo se puede aplicar la Depreciación Fiscal de un Activo?
¿Cuándo puedo empezar a aplicar la depreciación fiscal de un activo? Como sujeto pasivo, puedes iniciar la amortización desde el ejercicio en que adquieres el activo o aplazarla al siguiente. Esta elección depende de tu planificación fiscal y de la base imponible esperada. La amortización debe aplicarse de forma sistemática durante toda la vida útil del bien según las tablas vigentes.
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