Descubre La Moraleja: La Enseñanza Oculta que Cambiará tu Forma de Ver las Historiaspost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

Una moraleja (del latín morālis) es una lección o enseñanza que se deduce de una fábula, ejemplo, anécdota, etcétera. Según el diccionario, moraleja es una palabra que viene del latín “moralis” y significa costumbre. En la etimología de la palabra encontramos el término «moral» (que hace alusión a las costumbres y a la fuerza de voluntad) y el sufijo «-eja» (que indica relación de pertenencia). Se trata de una enseñanza que sirve de lección para la vida cotidiana y que aporta al conocimiento de lo que se considera moral, transmitiéndose mediante un relato histórico o una narración ficticia. Así lo define el DRAE en una definición bastante neutra.

Así pues, atendiendo al valor etimológico de la palabra y al conocimiento popular, entendemos, en consecuencia, que la moraleja tiene que ver con la moral, y la moral con lo establecido, lo aceptado, lo invariable, con el carácter de las personas, con la bondad y la malicia. En toda la historia de la humanidad, la moraleja se ha transmitido mediante la literatura y la narración oral, no solamente para entretener, sino sobre todo para instruir, informar o mejorar moralmente a su público.

Origen y Evolución Histórica de la Moraleja

El concepto de moraleja aparece en la Antigüedad clásica asociado a las fábulas de Esopo, donde animales antropomorfos representaban conductas humanas y el relato concluía con una enseñanza explícita. A Esopo se le conoce como el inventor de las fábulas, un escritor griego que se calcula nació cerca o alrededor del siglo VI A. C. Las fábulas son creaciones humanas muy antiguas que expresan la sabiduría popular.

La tradición de la fábula y la moraleja fue adaptada y refinada por Fedro en Roma y más tarde por Jean de La Fontaine en Francia. En el ámbito hispánico, la moraleja alcanzó gran desarrollo en la Edad Moderna con autores como Félix María de Samaniego y Tomás de Iriarte, cuyas fábulas moralizantes fueron concebidas para la educación de la juventud. En el mundo religioso, la Biblia y otros textos sagrados utilizan relatos ejemplares con moralejas implícitas: parábolas, proverbios y sentencias que resumen principios éticos. En los inicios de la civilización, cuando todavía no existía el lenguaje escrito, las enseñanzas se transmitían de forma oral valiéndose de comparaciones y metáforas que ayudaran a crear conciencia en torno al comportamiento de los habitantes que en cada sociedad se consideraba ideal.

Características y Propósito de la Moraleja

La moraleja está estrechamente relacionada con la fábula, la parábola y la alegoría. Los relatos con moraleja suelen incluir personajes simples y lineales, sin una gran complejidad. Una característica distintiva, especialmente en fábulas, es la personificación o prosopopeya, donde animales o seres inanimados actúan como humanos para ilustrar virtudes o defectos.

Lea también: ¿Qué es el Acuse de Recibo de la Declaración?

En la literatura contemporánea, la moraleja puede aparecer implícita, sin enunciación directa, apelando al juicio moral del lector. En toda moraleja se intenta romper con ciertas actitudes de rechazo hacia los que son diferentes o viven de una forma que no se ajusta a lo que el mundo considera «normal». Por esta razón, evitar los prejuicios y la repetición de estereotipos es uno de los objetivos fundamentales de estas historias con mensaje.

Así, a través de las historias tradicionales la ficción representa características de la sociedad caricaturizadas o estetizadas. El resultado de estas composiciones es colaborar con una reflexión profunda sobre la vida y las relaciones sociales y aportar elementos sustanciales para el crecimiento moral de la sociedad. Cualquier acontecimiento sorprendente encierra de manera inevitable una moraleja y no hay cuento sin acontecimiento.

Ejemplos Clásicos de Fábulas con Moraleja

La fábula de la cigarra y la hormiga, que se le atribuye al griego Esopo, es un buen ejemplo de una obra con moraleja. La narración presenta a una hormiga que, durante el verano, trabaja con mucho esfuerzo para acopiar alimentos, mientras que la cigarra disfruta la estación más cálida cantando y divirtiéndose. Cuando llega el invierno, la cigarra no tiene comida y decide pedirle ayuda a la hormiga. En el invierno, una hormiga sacaba a airear de su hormiguero el grano que había amontonado durante el verano. Una cigarra hambrienta le suplicaba que le diese algo de comida para seguir viviendo. «¿Qué hacías tú el verano pasado?», preguntó la hormiga. «No estuve haraganeando -dijo la cigarra-, sino ocupada todo el tiempo en cantar». Una ilustración de J. J. Grandville en 1882 para las Fábulas de Samaniego ubicada al pie de La cigarra y la hormiga cita: «Yo, dijo la Cigarra, / Á todo pasajero / Cantaba alegremente / Sin cesar ni un momento. / -Hola! ¿con que cantabas, / Cuando yo andaba al remo?». La moraleja de esta fábula es clara: el trabajo y la responsabilidad son recompensados, mientras que la holgazanería tiene consecuencias negativas.

Otra fábula muy conocida con moraleja es protagonizada por una tortuga y una liebre. Un día, una liebre orgullosa y veloz vio cómo una tortuga caminaba por el camino y se le acercó. La liebre empezó a burlarse de la lentitud del otro animal y de la longitud de sus patas. Los dos animales deciden disputar una carrera y, en un principio, la liebre consigue una gran ventaja. La liebre, segura de su victoria y considerando el reto imposible de perder, aceptó. Al empezar la carrera, la liebre y la tortuga salieron al mismo tiempo. La liebre era muy veloz, y viendo que sacaba una gran ventaja a la tortuga, decidió ir parándose y descansando de vez en cuando. Pero en una de las ocasiones, la liebre se quedó dormida. La tortuga, mientras tanto, avanza despacio pero sin detenerse nunca. Cuando la liebre despertó, se encontró con que la tortuga estaba a punto de cruzar la meta y por eso el ejemplar más lento termina ganando la competencia.

Fábulas y sus Moralejas

Fábula Personajes Principales Moraleja Principal
La Cigarra y la Hormiga Cigarra, Hormiga El trabajo y la responsabilidad son recompensados, mientras que la holgazanería tiene consecuencias negativas.
La Liebre y la Tortuga Liebre, Tortuga La constancia y la perseverancia, incluso en la lentitud, superan la arrogancia y la sobreconfianza.

La Moraleja en la Literatura y Cultura Contemporánea

En la literatura infantil moderna, las moralejas se emplean para fomentar valores como la solidaridad, la prudencia o la sinceridad. En el cine, la televisión y la literatura contemporánea, la moraleja persiste como elemento estructural. Películas animadas, cuentos ilustrados y series educativas continúan recurriendo a ella, aunque a menudo se oculta bajo un mensaje social o psicológico más complejo.

Lea también: Usos del RFC Genérico en México

Es habitual que, cuando se contrata una sesión de cuentos, se pida que incluyan un aprendizaje, e incluso se piden tematizados: cuentos de valores, cuentos por el medio ambiente. Parece que todo ha de servir para enseñar y, si hablamos de los cuentos, más, y si los cuentos son dirigidos a niños y los cuenta un adulto se considera que estamos perdiendo el tiempo si no hay algún mensaje suficientemente explícito que enseñe alguno de los valores de la vida.

Sin embargo, surge la pregunta: ¿por qué a los que contamos nos sale una especie de urticaria cuando oímos la palabra «moraleja»? ¿Será porque la asociamos a la moral establecida? ¿Será porque nos recuerda a esos cuentos en forma de panfletos que tan lejos están de la literatura? ¿Será por miedo a meternos en un barrizal? Las palabras, y sobre todo los cuentos, vienen cargados de muchas cosas y, por lo que aquí atañe, también de moral y de aprendizajes, desde los más prácticos a los más filosóficos.

Por otro lado, no nos podemos apartar de lo que somos, de lo que pensamos cuando contamos. Todas las decisiones que tomamos a la hora de contar, y sobre todo la elección del cuento, está cargada de «nosotros», y nosotros somos seres con moral, cada uno la suya. Incluso tener una moral transgresora ya es tener moral. Pero por suerte, y en palabras de Gustavo Martín Garzo: «Aun siendo la moraleja del cuento que debemos ser previsores, el cerdito que prefieren los niños es el que levanta su casa con paja».

Lea también: Su Identificación Fiscal

tags: #cual #es #la #moraleja #que #se