La cualidad de estar exento de error se refiere a la condición de carecer de fallos, imprecisiones o contradicciones, buscando una perfección o exactitud en un resultado, proceso o información. Es un ideal perseguido en numerosos ámbitos de la actividad humana y tecnológica.
En diversos contextos, la aspiración es que el contenido esté exento de errores. Por ejemplo, sería arriesgado asegurar que un diccionario está exento de errores.
La Exención de Errores en Sistemas e Información
En el ámbito digital y de servicios, se busca constantemente la fiabilidad. No hay garantía de que el uso del Software será ininterrumpido o estará exento de errores. De manera similar, no se asegura que el FUNCIONAMIENTO DEL SERVICIO SEA ININTERRUMPIDO NI QUE ESTÉ EXENTO DE ERRORES. También, las páginas no serán continuas o estarán exentas de errores. Se aspira a que la información accesible a través de esta Web esté exenta de errores, sea exacta, completa y actual.
Cuando se trata de documentación, se espera que los documentos resultante esté completamente exento de errores. La evidencia proporcionada debe ser positiva y estar exenta de errores.
Cuentas y Reportes: Un Estándar de Ausencia de Errores Significativos
En auditoría y finanzas, la ausencia de errores sustanciales es un pilar fundamental para la confianza y la transparencia. La fiscalización del Tribunal concluyó que las cuentas anuales estaban exentas de errores significativos. De forma análoga, el área político en conjunto estaba exenta de errores significativos. Además, los compromisos de los FED están exentas de errores significativos, y se busca una garantía razonable de que la información relacionada con el rendimiento está exenta de errores de importancia. Por último, las cuentas anuales están exentas de errores sustanciales.
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La Realidad Humana: Vulnerabilidad al Error
A pesar de la búsqueda constante de la perfección, una verdad ineludible es que nadie está exento de errores o contradicciones resultantes de razones técnicas. El Sr. MALDAON (República Árabe Siria) dijo que el informe había recibido toda la atención requerida; sin embargo, nadie está exento de errores o contradicciones resultantes de razones técnicas. Recuerda que nadie está exento de errores.
Esta tendencia humana al error se manifiesta particularmente en la toma de decisiones complejas, como las financieras. Hace varios años se viene estudiando desde distintas áreas como la Economía del Comportamiento, las Neurociencias y la Teoría de la Decisión, cómo solemos tomar decisiones las personas reales en situaciones reales. Se han hecho numerosos descubrimientos sobre algunos errores sistemáticos que cometemos al decidir y de los cuales no están exentas las decisiones de inversión.
La manera en que nuestro cerebro funciona involucrando la emoción y tendiendo siempre a la estabilidad y a la simpleza, hace que caigamos a veces en trampas que los investigadores han denominado sesgos cognitivos.
Ejemplos de Errores en Decisiones de Inversión
Las decisiones de inversión, por su relevancia y su naturaleza monetaria, se presumen como altamente racionales. Entre las múltiples decisiones que una persona debe tomar, se presume que las decisiones de inversión están entre aquellas que deberían ser más “racionales”. Esta creencia puede estar sostenida por distintos factores: por su relevancia, ya que impactan fuertemente en el bienestar futuro; y porque son decisiones sobre “dinero”, lo que pareciera hacerlas más cuantificables y estructuradas. Cuando se trata de las decisiones de financieras de una empresa este supuesto de racionalidad se impone con mayor fuerza, ya que supone que existen metodologías y procesos para adoptar estas decisiones.
Sin embargo, la realidad de los inversores a menudo difiere. Los inversores suelen asumir que saben más de lo que realmente saben. Una de las características principales de los inversionistas que tienen exceso de confianza es que suelen negociar acciones con mayor frecuencia que el resto de los inversionistas puesto que consideran que sus habilidades les permitirán ganarle al mercado.
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Ilustraciones de Sesgos Cognitivos
Consideremos el siguiente caso para entender cómo los errores afectan la percepción:
- El Sr. Carlos tiene acciones en la compañía A. Ahora descubre que habría obtenido mejores resultados (+ $20.000) si se hubiera cambiado a la compañía B.
- El Sr. Jorge tenía acciones de la compañía B. El año pasado decidió cambiar por acciones de la compañía A. Ahora descubre que de no haberse cambiado habría obtenido mejores resultados (+ $20.000).
¿Quién se siente peor? Casi todos concuerdan que el Sr. Jorge probablemente se sienta peor que el Sr. Carlos, si bien en términos económicos los resultados son iguales (ambos podrían haber ganado + $20.000.- si hubieran elegido otra alternativa).
Otro sesgo común se observa en la toma de decisiones de venta. Es muy habitual encontrar que si una persona compró una acción a 10 y la misma bajó a una cotización de 6, la persona tiende a querer esperar a que vuelva al menos a 10 para venderla y así “recuperar su inversión”, sin ni siquiera evaluar cuáles son las perspectivas a futuro de la acción en cuestión. Tal vez la decisión de vender a 6 hoy es la mejor que pueda tomar si cree que esa acción seguirá cayendo, pero parece que aquellos 10 que pagó no llegaron a hundirse del todo en la mente del inversor.
La teoría financiera sugiere que los inversores toman sus decisiones basados en el impacto que éstas tienen sobre su portafolio total.
Reconociendo y Evitando Errores
El objetivo de este repaso es reconocer algunas situaciones en las cuales existen posibilidades de estar cayendo en estos errores y así establecer alertas que nos permitan evitarlos. Tal vez su próxima pérdida financiera se deba exclusivamente a factores imponderables, pero reconocer la posibilidad de cometer estos errores quizás le brinde menos espacio a la “mala fortuna” para convertirse en una “buena fortuna”.
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