Cuando una empresa se enfrenta a dificultades financieras y evalúa la posibilidad de declararse en quiebra, se encuentra con una avalancha de información y terminología legal que puede resultar confusa. Para comprender este proceso, es fundamental conocer las diferencias entre los tipos de procedimientos, sus implicaciones y, crucialmente, los tiempos involucrados. La quiebra es un procedimiento aplicable a las empresas deudoras apreciadas como inviables para el deudor y sus acreedores, ofreciendo un mecanismo de liquidación pronto y eficiente. En definitiva, que una empresa se declare insolvente, será una mejor o peor opción, dependiendo de cada caso concreto.
Se necesita la asistencia de un abogado, dado que el procedimiento se lleva a cabo en los Tribunales de Justicia. Expertos como Andrés Bustos Díaz, encargado del área de Quiebras de BUSTOS GOMEZ ABOGADOS, cuentan con vasta experiencia en el conocimiento de la Ley Concursal Chilena y en la participación en numerosos seminarios y charlas sobre quiebra de empresas.
Aspectos Generales de la Quiebra Empresarial
La quiebra empresarial es una situación que afecta a todo el estrato empresarial, empezando por el propio empresario, los socios, trabajadores y proveedores. Como consecuencia del enfoque que se le dé a las posibles soluciones, será factible hablar de una supervivencia o continuación del proyecto empresarial, o bien de una situación irreversible.
El procedimiento de quiebra dependerá de si es Voluntaria o Forzosa. Para el primer caso, la Empresa Deudora podrá solicitar ante el juzgado de letras correspondiente a su domicilio, la liquidación Voluntaria. La liquidación forzosa se da cuando la Empresa Deudora o sus administradores no sean habidos, y hayan dejado cerradas sus oficinas o establecimientos sin haber nombrado mandatario con facultades suficientes para dar cumplimiento a sus obligaciones y contestar nuevas demandas.
Al declararse en quiebra una Empresa Deudora, la administración de todos sus bienes presentes pasará de pleno derecho al Liquidador. En consecuencia, serán nulos los actos y contratos posteriores que el Deudor ejecute o celebre en relación a estos bienes. Además, los contratos laborales terminan, incluso de aquellos trabajadores que gozan de fuero. El pago de los mismos quedará supeditado a lo que se pueda pagar con los activos de la empresa.
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La Lenta y Costosa Naturaleza de los Procesos Concursales
Normalmente, todos los regímenes concursales en el mundo procuran alcanzar una combinación de objetivos, pero el proceso de quiebras y suspensión de pagos es lento y costoso. Por ejemplo, la resolución de un proceso de quiebra en México puede llevar entre tres y siete años. Esta situación resulta muy costosa para los acreedores, ya que durante este tiempo, los créditos no pagan ni generan intereses. El proceso se retrasa constantemente debido al exceso de recursos dilatorios que pueden utilizar ambas partes. Es por ello que resulta urgente revisar los sistemas concursales y proponer los cambios necesarios a las leyes de Quiebras y Suspensión de Pagos.
Procedimientos de Quiebra y Reorganización en Diversos Países
Los tiempos y procedimientos para declarar la quiebra de una empresa varían significativamente según la legislación de cada país.
Chile: Regulación y Duración
En Chile, este procedimiento se encuentra regulado por la Ley de Insolvencia y Reemprendimiento, también conocida como ley 20.720 o Ley de Quiebras. A través de este procedimiento se venden los bienes de la empresa deudora para pagar las deudas a sus acreedores. Ese proceso no es sencillo y puede durar desde unos cuantos meses hasta entre dos y cinco años.
México: Disolución, Conciliación y Concurso Mercantil
El cierre de una empresa en México requiere un proceso legal estructurado que varía en función de si la empresa es solvente o insolvente. El procedimiento de liquidación en México debe seguir una secuencia legal estructurada conforme a la Ley General de Sociedades Mercantiles (LGSM). La liquidación voluntaria suele durar de 6 a 12 meses, suponiendo que todos los expedientes y asuntos de cumplimiento estén en orden. Los retrasos pueden deberse a la falta de certificados fiscales o a reclamaciones pendientes de los empleados.
Todos los procedimientos concursales se rigen por la Ley Mexicana de Concursos Mercantiles (LCM). El procedimiento concursal consta de dos etapas: la conciliación y el concurso mercantil. La conciliación tiene un plazo legal de 185 días desde que se publica en el Diario Oficial de la Federación la sentencia del juez (inicio del procedimiento concursal). Durante este periodo de conciliación, el deudor debe intentar llegar a un acuerdo con sus acreedores o llevar a cabo un plan de reorganización. Si se alcanza un acuerdo, se pone fin al procedimiento. Si no se alcanza, es posible establecer un plan de reorganización sin el voto de todos los acreedores bajo ciertas condiciones. Un convenio de reorganización se celebra entre la empresa deudora y los acreedores y tiene por objeto evitar la quiebra o liquidación.
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Pasos para la Liquidación Voluntaria en México
- Los accionistas se reúnen y votan para disolver la empresa e iniciar la liquidación. Se aprueba una resolución y se nombran uno o varios liquidadores para gestionar el proceso.
- Presenta el acuerdo de liquidación y el nombramiento del liquidador en el Registro Público de Comercio, haciendo la liquidación legalmente ejecutable.
- El liquidador recibe el control de todos los activos de la empresa.
- El liquidador vende los activos de la empresa, salda las deudas con los acreedores y distribuye los fondos restantes entre los accionistas.
- Se deben obtener certificados de deuda cero de las autoridades fiscales y las instituciones de la seguridad social.
- Se prepara un balance final de liquidación, que es aprobado por los accionistas.
- Presentar los formatos de baja ante el Registro Público de Comercio y solicitar la cancelación del RFC ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT).
- Se deben presentar las declaraciones fiscales definitivas y conservar los registros legales y contables durante 10 años.
Estados Unidos: Reorganización (Chapter 11) y Liquidación
La ley vigente en EE. UU. en materia de quiebras es la Bankruptcy Reform Act de 1978, recientemente reformada en 1994, también conocida como el Bankruptcy Code. El Chapter 11 del Bankruptcy Code otorga una oportunidad para la reorganización de las empresas con problemas financieros. Para iniciar el procedimiento voluntario, el deudor solicita acogerse al procedimiento de reorganización, debiendo presentar un listado de acreedores, un inventario de activos y pasivos, ingresos y gastos.
Plazos en el Chapter 11
La ley le otorga al deudor un periodo exclusivo de ciento veinte días, a partir de la presentación de la solicitud de reorganización, para elaborar y presentar un plan de reorganización. El deudor tiene hasta ciento ochenta días, después de presentada la solicitud, para recibir la aprobación de los acreedores y accionistas a dicho plan. Los jueces tienen facultades para ampliar ambos plazos y usualmente lo hacen.
Un beneficio clave que recibe un deudor bajo el Chapter 11 es una moratoria al ejercicio de las acciones de cobro por parte de los acreedores. Además, el deudor conserva la administración de la empresa, aunque ahora bajo la categoría de deudor en posesión (Debtor in Possession). La ley estadounidense faculta al juez para imponer el plan de reorganización sobre las categorías disidentes, siempre y cuando dicho plan no discrimine y sea justo y equitativo.
Proceso de Liquidación
El procedimiento de la liquidación de una empresa en EE. UU. es similar al de otras partes del mundo. Los activos del deudor se ponen en manos de un Trustee o síndico, quien tiene la responsabilidad de cerrar la empresa y vender sus activos al mejor precio posible, con el fin de distribuir los beneficios de la venta entre los acreedores de acuerdo con el orden de prelación establecido en la ley. En EE. UU. se han establecido cortes especializadas en quiebras en cada uno de los distritos.
Reino Unido: Arreglo Voluntario, Receptoría y Administración
La ley que regula las quiebras en el Reino Unido es la Insolvency Act de 1986. La ley inglesa contempla la figura del arreglo voluntario, que constituye una alternativa al proceso formal de reorganización. También existe la figura de la receptoría (Receivership), que puede ser utilizada exclusivamente por los acreedores garantizados para nombrar un receptor que les apoye a recuperar sus créditos. El receptor administrativo puede tomar posesión de toda la empresa y vender los activos necesarios.
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A diferencia del receptor, el administrador representa a todos los acreedores y no es nombrado ni seleccionado por ninguno de ellos en lo particular. El administrador cuenta con amplios poderes, pudiendo disponer de todos los activos de la empresa. De hecho, a partir de la presentación de la demanda para el nombramiento del administrador y hasta que este nombramiento se haya realizado, no se podrá llevar a cabo la liquidación de la compañía, ni se podrán iniciar acciones de cobro ni de reposesión de bienes, salvo con aprobación judicial. En otras palabras, existe un Stay (suspensión) a la manera estadounidense.
Cualquier compañía deudora, así como sus acreedores, pueden solicitar la liquidación de la empresa y el nombramiento de un liquidador. La responsabilidad del liquidador es la de vender los activos de la empresa, total o parcialmente, con el fin de pagar los créditos de los acreedores, y una vez vendidos todos los activos disolver la empresa.
Francia: Rehabilitación y Liquidación
La legislación francesa contempla la figura de los convenios informales en el caso de aquellas empresas que tienen dificultades financieras. Incluye un solo proceso tanto para la rehabilitación como para la liquidación. Existe un procedimiento alternativo al periodo de observación llamado procedimiento simplificado, para aquellas empresas pequeñas. Al concluir el periodo de observación, se toma la decisión de si la compañía puede o no rehabilitarse. En caso de que no proceda la rehabilitación, deberá darse inicio a la liquidación del negocio.
Consecuencias y Consideraciones al Declararse Insolvente
La declaración de insolvencia dota de una serie de ventajas a la empresa: mayores plazos de devolución de la deuda o demora de procesos judiciales. Sin embargo, esta información queda registrada y publicada, dañando de manera significativa su reputación y trayéndole problemas a medio plazo por la falta de credibilidad y garantías a la hora de solicitar un crédito.
Tipos de Insolvencia y Medidas Preventivas
Dependiendo de los activos o patrimonio del que disponga la empresa, nos encontramos con dos tipos de insolvencia:
- Insolvencia provisional: Cuando la incapacidad de realizar los pagos se produce por un simple efecto de liquidez temporal. La empresa no dispone inmediatamente de activos líquidos, pero sí de un patrimonio no líquido que pueda servir para solucionar la situación o consigue un aplazamiento de pagos de sus acreedores.
- Insolvencia definitiva: La empresa no dispone de activos propios suficientes para afrontar sus pagos ni a corto, medio o largo plazo. En la contabilidad se verá reflejado que el neto patrimonial es insuficiente o incluso negativo.
Antes de declararse insolvente, conviene detectar la insolvencia de forma preventiva, aplicar medidas correctoras, alcanzar acuerdos de refinanciación y buscar acuerdos transaccionales extrajudiciales. Si estas medidas no son suficientes, el concurso puede ser la vía adecuada para reflotar o liquidar la empresa.
Plazo para Solicitar el Concurso de Acreedores en España
Para solicitar el concurso de acreedores existe un plazo máximo de dos meses, dentro de los cuales se tendrá que realizar la solicitud. La solicitud del concurso de acreedores es obligatoria y, en caso de no hacerlo, se le podrá declarar culpable a la empresa.
Derechos de los Empleados en Caso de Quiebra
Si la empresa le debe salarios, se le considerará acreedor de la empresa en quiebra. La legislación concursal establece un orden de prioridad entre los acreedores, otorgando alta prioridad a los sueldos, salarios o comisiones, hasta un límite. Sin embargo, los «acreedores garantizados» son los primeros en la cola para el reembolso. Para proteger sus derechos como acreedor, debe averiguar el condado en el que la empresa presentó la solicitud de quiebra y llamar al secretario del Tribunal de Quiebras para presentar un formulario de «Prueba de reclamación».
Es importante saber que la ley de quiebras automáticamente «congela» todas las acciones legales contra la empresa en el momento en que se declaran en quiebra. El tribunal podría multarle por hacer caso omiso de esta «suspensión automática» de las acciones judiciales, por lo que es muy importante que deje de perseguir su reclamación tan pronto como se entere de la quiebra.
En cuanto al seguro médico, la «Ley Reconciliación Presupuestaria Ómnibus Consolidada» (COBRA) suele permitir a los empleados mantener su seguro médico. En caso de quiebra según el Capítulo 11, es posible ejercer los derechos COBRA. Sin embargo, en una liquidación conforme al Capítulo 7, donde toda la empresa disuelve los planes de grupo, no habrá oportunidad para que los trabajadores ejerzan sus derechos COBRA.
Resumen de Plazos en Procedimientos de Quiebra
La siguiente tabla resume los plazos clave en los procedimientos de quiebra y liquidación en diferentes jurisdicciones, destacando la diversidad en la duración de estos procesos.
| País | Proceso Principal | Plazo Típico/Legal | Notas |
|---|---|---|---|
| México | Resolución de Quiebra (General) | 3 a 7 años | Proceso lento y costoso. |
| México | Conciliación (Concurso Mercantil) | 185 días | Fase para acuerdo con acreedores. |
| México | Liquidación Voluntaria | 6 a 12 meses | Si expedientes y cumplimiento en orden. |
| Chile | Procedimiento de Liquidación | Desde unos cuantos meses hasta 2 a 5 años | Proceso no sencillo. |
| EE. UU. | Plan de Reorganización (Chapter 11) | 120 días (presentación), 180 días (aprobación) | Plazos pueden extenderse. |
| España | Solicitud de Concurso de Acreedores | Máximo 2 meses | Desde la detección de insolvencia. |
