El Impuesto al Valor Agregado (IVA) se posiciona como una piedra angular en el sistema tributario, siendo un impuesto de tipo federal que se paga por el consumo de productos y servicios. Prácticamente todos los negocios en México pagan este impuesto. A diferencia del Impuesto sobre la Renta (ISR), el IVA tiene una naturaleza de pago definitivo, liquidándose mes a mes y sin ajustarse en una declaración anual, lo que afecta directamente las finanzas de cualquier negocio.
La contabilidad es una técnica que facilita la generación de información financiera clave. Los usuarios de esta información pueden ser accionistas, administradores y terceros (como la autoridad fiscal) que requieren datos para la toma de decisiones y como apoyo en la vigilancia del cumplimiento fiscal de los contribuyentes. Comenzaremos señalando lo que la Norma de Información Financiera NIF A-1, “Marco Conceptual de las Normas de Información Financiera”, señala en sus párrafos 13.1. Todas las cuentas tienen dos partes, el lado del debe (izquierdo) y el lado del haber (derecho).
Fundamentos del IVA: Devengado, Trasladado y Acreditable
¿Qué es el Impuesto al Valor Agregado (IVA)?
El IVA es un impuesto que se paga por consumir y lo abonan las empresas y particulares. En esencia, es el impuesto que se ha generado en una transacción económica con un cliente o consumidor. Cuando un comerciante o empresa vende un bien o presta un servicio, cobra el IVA correspondiente a esa operación.
IVA Devengado o Trasladado: El Impuesto que Cobras
El IVA Devengado hace referencia al impuesto que un vendedor o prestador de servicios debe ingresar a Hacienda por las operaciones realizadas. Explicado de manera simple, el IVA Trasladado es el que cobras a tus clientes en cada venta o prestación de servicios y lo ves reflejado en el Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) 4.0. El IVA Trasladado es el IVA que el contribuyente cobra a sus clientes cuando le compran los bienes o servicios que produce o comercializa. El traslado se realiza al facturar la compra; toda factura (CFDI) debe desglosar el precio y el IVA que se paga sobre él.
Sin embargo, ese dinero no te pertenece, tú solo eres el "mensajero" entre tu cliente y el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Piénsalo como una especie de dinero prestado: lo recibes, pero tienes que regresarlo a Hacienda. Por un lado, el IVA que el electricista ha cobrado por sus servicios (2.100 € de IVA repercutido) tiene que ingresarlo en Hacienda. No gastes ese IVA en ingredientes para más pizzas; no es dinero tuyo. Guárdalo como si fuera el aguinaldo, porque el SAT no se lo toma a la ligera si no lo pagas.
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Como todas las ventas no son pagadas al momento de la transacción, debido a que en ocasiones se puede dar crédito a ciertos clientes, existen dos tipos de IVA Trasladado:
- IVA Efectivamente Trasladado: Ya fue cobrado y está listo para ser entregado al SAT.
- IVA Por Trasladar o Pendiente de Trasladar: Es el IVA pendiente por cobrar por ventas realizadas a crédito.
Si ofreces un crédito a tus clientes y aún no te han pagado, el IVA por trasladar sigue "esperando" en tu contabilidad. Este IVA no se reporta hasta que recibes el dinero, porque conforme al artículo 1o.-B de la Ley del IVA el impuesto se causa hasta que las contraprestaciones se consideran efectivamente cobradas, según confirma el Servicio de Administración Tributaria. Imagina que vendes unos refrescos por $1,000 más $160 de IVA a pagar en tres meses. Ese IVA no es trasladado hasta que recibas el pago completo; básicamente, está en la fila esperando su turno. En la prestación de servicios, el artículo 17 de la Ley del Impuesto al Valor Agregado obliga a pagar el IVA en el momento en que efectivamente se cobren las contraprestaciones y sobre el monto de cada una de ellas.
IVA Deducible o Acreditable: El Impuesto que Pagas
Por otro lado, el IVA deducible es el impuesto que un empresario o profesional puede restar o deducir de sus obligaciones tributarias. Se refiere al IVA que ha sido pagado en las compras o adquisiciones de bienes y servicios necesarios para llevar a cabo la actividad económica. Por los gastos que ha tenido en su actividad (compra de material, alquiler de local, asesoramiento…) ha pagado 1.000 euros de IVA; estos son los llamados “gastos deducibles”.
En contraparte, el IVA Acreditable es el que pagas a tus proveedores al adquirir bienes o servicios para tu actividad económica. Este es aquel que se carga por el importe del IVA efectivamente pagado mediante compras, gastos y activos fijos adquiridos. En términos contables, el IVA Acreditable se registra en una cuenta de activo circulante, ya que representa un derecho de recuperación. En esta cuenta se registra el IVA que los proveedores trasladan a través de los actos gravados que ellos realizan.
El IVA Acreditado o Pagado se carga por el IVA efectivamente pagado en gastos realizados de contado. Por otro lado, no le afecta el IVA que soporta en el ejercicio de su actividad (IVA soportado) por lo que debe restarlo del IVA que ha cobrado para calcular su declaración.
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También existe el IVA pendiente de acreditar, que es el IVA que aún no se ha pagado, ya sea por compras a crédito u otro motivo.
El IVA en la Contabilidad: Conceptos de Cargo y Abono
En la contabilidad, cada transacción se registra afectando al menos dos cuentas, una con un cargo y otra con un abono. El lado del debe (izquierdo) se utiliza para los cargos, y el lado del haber (derecho) para los abonos.
Por ejemplo, si nuestra empresa realiza una compra de mercaderías por valor de 2.000 € + IVA (21%), y las condiciones de pago al proveedor son 60 días fecha factura, el primer asiento que debemos anotar en el libro diario será el de la compra, registrando el IVA que los proveedores trasladan a través de los actos gravados que ellos realizan. Transcurridos los 60 días, procedemos al pago de la deuda, por lo que nuestra deuda disminuirá. Así realizaremos un cargo (debe) en la cuenta de proveedores, al ser una cuenta de pasivo este apunte aminora la deuda, y un abono (haber) en la cuenta del banco, pues nuestro saldo en bancos disminuye. El IVA Acreditado o Pagado se carga por el IVA efectivamente pagado en gastos realizados de contado.
Determinación del IVA a Pagar o a Favor
Una de las obligaciones fiscales consiste en pagar el IVA que el contribuyente ha cobrado a los clientes o por otros ingresos que graven este impuesto, en el periodo fiscal que le corresponda de acuerdo a su régimen fiscal. Sin embargo, no todo el IVA que cobra es el que debe pagar, ya que el contribuyente también ha realizado el pago del IVA al adquirir bienes o servicios.
Por tanto, se debe realizar un balance entre el IVA Acreditable y el IVA Trasladado, es decir, entre el IVA pagado y el IVA cobrado, para determinar si en un periodo se debe o no pagar este impuesto al SAT. Una vez que el contribuyente determine el pago mensual definitivo de IVA, restando del IVA cobrado el IVA pagado, se determinará una diferencia a cargo o un saldo a favor.
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- IVA a Cargo: Es el IVA que debemos pagar al SAT.
- IVA a Favor: Es un saldo a nuestro favor que puede ser compensado o solicitado en devolución.
En estas cuentas se deberá registrar el resultado de la determinación del pago provisional, es decir, el IVA a cargo o el IVA a favor, traspasando los importes correspondientes de las cuentas de IVA cobrado e IVA pagado.
Consideraciones Clave y Obligaciones Fiscales
Debes saber que no todo el IVA que se paga puede acreditarse en su totalidad, ya que existen actividades exentas o con tasa 0% en las que el acreditamiento puede tener reglas específicas. Por ejemplo, en las entregas de alimentos destinados al consumo humano o animal (sin incluir bebidas alcohólicas), o la entrega de viviendas de protección oficial realizadas por el promotor, incluidos garajes y anexos, así como los servicios de docencia prestados por entidades autorizadas. Hay ciertos gastos no estrictamente indispensables para la actividad económica que pueden ser rechazados como acreditables. También hay casos en los que el artículo que se vende o el servicio no llevan IVA.
Las declaraciones que presentamos ante el SAT vienen precargadas con la información de los CFDI que se generan mes a mes. Gracias a los CFDI, que documentan el IVA y a la tecnología, hoy es posible obtener antes del cierre del mes una cifra preliminar de tu IVA. Si recibes o emites CFDI's con método de pago PPD (Pago en parcialidades o diferido), es obligatorio generar su complemento de pago. Cuando haces pago en parcialidades el Complemento de Pago (REP) funge como la "prueba de pago" que el SAT exige. Si pagas una factura PPD, tienes que pedir un REP; si no lo pides, se asume que no has pagado y no te deja restar el IVA en tu cálculo mensual.
Un manejo adecuado del IVA Acreditable no solo reduce la carga fiscal mensual, también ayuda a tener un mejor flujo de efectivo y permite una mejor planeación financiera. Por esa razón una empresa que gestiona correctamente su IVA puede anticipar pagos, evitar recargos y aprovechar saldos a favor para compensaciones futuras o solicitudes de devolución. Además de no pagar más de lo que debes, los negocios tienen como beneficio el poder reinvertir en producción, inversiones o prestaciones para sus colaboradores.
Si no calculas o reportas bien el IVA, el SAT puede aplicarte multas, cobrarte recargos y generarte problemas fiscales que se complican con el tiempo. Mejor no juegues con ellos, porque, como dicen, "Hacienda ni olvida ni perdona". Para mantenerte fuera del radar de los malos, asegúrate de incluir el IVA en tus facturas, reportar y pagar puntualmente el IVA trasladado, y manejar correctamente el IVA por trasladar para no enredarte en tus cuentas.
