Este artículo tiene el objetivo de analizar la relevancia de la cultura tributaria o fiscal en México. Para alcanzar ese objetivo, fue necesario examinar el marco conceptual de la cultura tributaria, así como las variables que favorecen a la consolidación de una buena relación entre el gobierno y los/las contribuyentes en México.
Como argumento central, hipótesis o supuesto de este artículo, consideramos que la recaudación fiscal es un mecanismo de contribución de la ciudadanía en la construcción de los procesos de desarrollo multidimensional del país; asimismo, la adopción de una buena cultura tributaria es de gran importancia para reducir los altos índices de evasión fiscal.
La gran mayoría de las constituciones de los países del mundo señalan la obligatoriedad que tienen los ciudadanos en colaborar con la satisfacción de las cargas públicas del Estado a través del pago de los tributos. Para Vizcaíno (2001), estas obligaciones del Estado y los ciudadanos, suponen una inequívoca concepción del hombre como ser social y no como mero sujeto individual desconectado de la sociedad. Los tributos son la cuota de colaboración que todo ciudadano debe pagar por los beneficios que recibe del Estado y por la corresponsabilidad que debe ejercitar en relación al bien común.
Indudablemente, para que el Estado pueda cumplir con su obligación constitucional de velar por el bien común y proporcionar a la población los servicios básicos que ésta requiere, necesita de recursos cuya principal fuente son los tributos pagados por los contribuyentes.
Formación Universitaria y Cultura Tributaria
Para cualquier profesional, la universidad representa el lugar en el que aprenden el conjunto de saberes que le permitirán iniciarse en el ejercicio de una profesión con eficiencia, que le permitirá avanzar en los conocimientos propios de un ámbito del saber, de forma y manera tal que pueda emprender la investigación, especialización y profundización de los mismos. Por consiguiente, en el actual contexto sociocultural, el entorno universitario es un espacio de aprendizaje, tanto de carácter profesional, cultural, humano, y, por ende, ético y moral.
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Dentro de este marco, el objetivo de toda universidad de calidad y con filosofía de servicio público es hacer más digna la sociedad, convirtiendo a sus estudiantes en excelentes profesionales y ciudadanos cada vez más cultos y críticos. En este sentido, el concepto actual de formación universitaria debe tener el objetivo de cohesión social, y no sólo de competitividad; el cual debe estar derivado de las investigaciones sobre el desarrollo moral y aprendizaje ético. Dichos aspectos, están relacionadas entre sí y persiguen como objetivo la construcción de ciudadanía comprometido con el bienestar social.
En virtud de lo planteado, es conviene predecir el cúmulo de conocimientos y competencias que necesitará el futuro profesional universitario en cualquier área del conocimiento, de forma que su participación en la toma de decisiones sea adecuada, pertinente y fundamentada, cuando sea requerido como referente. Para Coetzee y Oberholzer (2009), su principal objetivo es describir la formación que se les da los estudiantes de Contaduría Pública en Sudáfrica con fines al conocimiento fiscal cuando entran en un contrato de prácticas, adicional buscan identificar el nivel de satisfacción de los estudiantes.
Así mismo, el trabajo de Herrera (2014), tuvo como objetivo identificar la concepción de la cultura tributaria en las instituciones de educación superior colombianas, al igual que evaluar procedimientos y controles que pueden ser útiles para estas. Por lo antes señalado, uno de los aspectos importantes a considerar en la formación de los futuros profesionales de la contaduría pública está representado por la educación tributaria, la cual tiene como finalidad transmitir opiniones, valores y actitudes respecto a la responsabilidad tributaria de los ciudadanos. Con la finalidad de poder desarrollar una moral y sentido de compromiso en el contribuyente, es necesario generar una conciencia que establezca el marco de las acciones y lineamientos a seguir, que ayuden en el progreso y proceso de su búsqueda.
Definición de Cultura Tributaria
Para Gómez (2008), la cultura tributaria es el nivel de conocimiento que tienen los individuos de una sociedad acerca del sistema tributario y sus funciones. También, Bonilla (2014), la define como el conjunto de acciones, que buscan conseguir que la ciudadanía se convenza de la posibilidad, la necesidad y la conveniencia de una fiscalidad justa. Dentro de ese marco, Cortázar (2005) alega que contenidos como la valoración social del incumplimiento tributario responden, en gran medida, a las representaciones colectivas en torno a la Administración Tributaria, al rol del Estado y su relación con los ciudadanos, por lo tanto, es preciso actuar sobre esas representaciones.
De acuerdo a lo expuesto, se puede afirmar que la cultura tributaria no significa el nivel de conocimientos que tiene una persona acerca de sus responsabilidades contributivas y su acción correspondiente; sino más bien, la cultura tributaria se encamina hacia la construcción de los impuestos a partir de la combinación de información. Señala Gómez (2008), que la evasión fiscal es la falta de cumplimiento de las obligaciones por parte de los contribuyentes.
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Dicho de otra forma, la formación universitaria y la cultura tributaria están estrechamente ligadas, ya que los docentes deben buscar a través de la educación concientizar a los estudiantes sobre la importancia de contribuir con el pago de los tributos desde una óptica de justicia y equidad. Así mismo, son necesarios contenidos referidos a los recursos tributarios del Estado y su relación con las necesidades públicas, las nociones generales del sistema tributario, de las finanzas públicas, el papel del sistema tributario nacional, estadal y municipal con las perspectivas de la evasión y elusión tributaria desde un enfoque ético y normativo.
Es importante destacar que, para poder lograr un desarrollo de la cultura tributaria en la educación universitaria, es esencial que los docentes sean capacitados que le ayuden en la aplicación de estrategia de enseñanzas para lograr ese objetivo; así como revertir el desconocimiento sobre las nociones básicas y específicas del sistema tributario de los países. Adicionalmente, se hace necesario convertir a las universidades en espacio de construcción de valores en los cuales los estudiantes que se están formando puedan aprovechar al máximo los recursos ofrecidos. De este modo, lograrán un avance en la construcción de matrices de valores singulares y personales, guiados por ideales de dignidad, libertad y justicia.
Finalmente, uno de los objetivos que deben ser planteados en la educación tributaria a nivel universitario es romper ese círculo vicioso y hacer conciencia que la tributación no sólo es una obligación legal, sino un deber moral y ético de cada persona ante la sociedad.
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