María Antonia Josefa Juana de Habsburgo-Lorena, conocida como María Antonieta de Austria, fue la archiduquesa de Austria y reina consorte de Francia y Navarra. En 1770, a los 14 años, María Antonieta contrajo matrimonio con el rey Luis XVI de Francia, en un intento de estrechar la alianza Franco-Austriaca, naciones previamente rivales. Sin embargo, opuesto a la finalidad del connubio, el nombre de la archiduquesa se asoció con la declinación de la autoridad moral de la monarquía francesa. Si bien el origen de la Revolución Francesa sigue siendo motivo de debate, en general se considera que fue desencadenada por la interrelación de diversos eventos que condicionaron el descontento del pueblo francés. Las políticas económicas insuficientes realizadas por Luis XVI, así como el estrambótico estilo de vida de él y su esposa, habían dejado al país prácticamente en bancarrota.
Fue vilipendiada como una libertina, conspiradora y derrochadora imprudente, cuyo estilo de vida exorbitante estaba llevando al país a la ruina; acusaciones que precipitarían la Revolución Francesa y darían lugar a un espectáculo inusual e impactante: la ejecución pública de una reina. Nuestra fascinación por María Antonieta nunca ha disminuido, pero su historia se cuestiona cada vez más. ¿Merecía ser despreciada o fue una mártir atrapada entre intereses contrapuestos y destruida por mentiras?
La "Austriaca" y las Sospechas Iniciales
Las opiniones sobre la llegada de "la austriaca" al palacio francés fueron divididas, motivadas en parte por la gran belleza, inteligencia y jovialidad que tenía, que se contraponían, además, a la tímida personalidad de su esposo. Desde que se instaló en París, la nobleza francesa reprochó a María Antonieta la insistente comunicación que mantenía con su madre y con la Casa real de Hasburgo. Las cartas que viajaban a Austria generaban desconfianza en las autoridades galas, que temían que la reina estuviera entregando información delicada de la corona. A los pocos años de haber asumido como reina, los disgustos sobre su rol fueron creciendo, y la hicieron merecedora de apodos como "pequeña reina de veinte años" o "sanguijuela de los franceses".
Presentada a la corte francesa como ofrenda de paz tras años de hostilidad con Austria, María Antonieta tenía lealtades divididas que la sumieron en sospechas -no todas infundadas- de compartir secretos militares con Austria. Se la consideraba indiferente al pueblo francés, y las referencias despectivas a ella como "L'Autri-chienne" (un juego de palabras francés que significa tanto austriaca como perra) ejemplifican la desconfianza que alimentaba el sentimiento público.
Acusaciones de Despilfarro y "Madame Déficit"
Durante este periodo turbulento, María Antonieta vivía de manera extravagante y se rumoraba que animaba a su esposo a resistirse a las reformas, siendo catalogada como una consejera “influyente y peligrosa”; ganándose gradualmente el desprecio del pueblo y convirtiéndose en el principal objetivo de los agitadores sociales. Fue acusada de satisfacer sus caprichos a veces desmesurados, que incluían fiestas, encuentros de apuestas y aficiones a la moda. Se le reprochó el gasto en fiestas, lujos y confort, que habrían llevado a una debacle en las finanzas galas. Detestada por la gente, fue acusada de decir la conocida frase “Qu’ils mangent de la brioche” (“que coman pastel”), ante el pueblo que solicitaba harina y trigo para preparar pan y alimentarse, mientras ella utilizaba harina para empolvar sus pelucas.
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El apodo de "Madame Déficit" era injustificado. Gastaba menos que los hermanos del rey y era solo una de una serie de monarcas franceses derrochadores, pero la reina extranjera se convirtió en un chivo expiatorio conveniente para el manejo de fondos del gobierno francés. "Es el gasto en guerras lo que realmente lleva a la bancarrota a Francia, y ciertamente no el dinero que María Antonieta gasta", dicen algunos historiadores. Su presupuesto para vestuario equivalía a una cantidad modesta en comparación con los gastos de guerra. Incluso recortar sus gastos le granjeó nuevos enemigos, ya que cuando dejó de usar sedas, la industria de la seda se puso furiosa porque su sustento se vio amenazado. Se esperaba que la realeza creara un espectáculo regio, así es como la monarquía mantenía su autoridad.
La autora Melanie Burrows, quien ha escrito extensamente sobre la época, afirma que "Las creencias populares que rodean a esta celebridad de principios de la era moderna también pasan por alto su filantropía. Ella reciclaba su vestuario cada año, compartiéndolo con su personal; y adoptó a varios niños, entre ellos a Jean Amilcar, originario de Senegal, a quien liberó de la esclavitud. También rechazó las ofertas de regalos caros de su marido y donó generosamente a organizaciones benéficas". Burrows argumenta que lejos de ser la "estúpida cabeza hueca que a menudo se la retrata", era "bienintencionada, generosa y bondadosa".
La "Afición" al Pastel y el "Asunto del Collar"
Otro de los mitos que giraron en torno a ella fue la frase "que coman pastel" cuando el pueblo reclamaba que no tenía para comer. Pese a esto, la historia ha explicado que ese dicho responde a un nacionalismo exacerbado habitual en la Francia de esa época. Y es que esa desafortunada frase se le acuñó a cada mujer extranjera que ocupó un lugar en la corona, porque era más fácil imaginar a una inmigrante como insensible, pero no al rey. Según el biógrafo austriaco Stefan Zweig, no hay duda de que esta frase se atribuyó de forma falsa a María Antonieta, y quien realmente pronunció algo parecido en la misma época fue una de las tías de la reina e hijas de Luis XV, que ante las noticias recibidas de que el pueblo pedía pan, apostilló: «Si no tienen pan, que les den el hojaldre en lugar de paté».
Pero las difamaciones y calumnias parecían no importarle a María Antonieta, quien desde que llegó de manera forzada al palacio retirado de París, fue víctima de la hostilidad. A esto se sumó el "asunto del collar". En julio de 1785 estalla el «caso del collar»: el joyero Bohmer reclama a la reina 1,5 millones de libras por un collar de diamantes encargado en nombre de la soberana por el cardenal de Rohan. Ella no se hace responsable. Insiste en arrestar al cardenal, al que acusa de insultarla al achacarle la compra del collar y el escándalo es inevitable. El rey confía el asunto al Parlamento, que determina que la culpa corresponde a un par de aventureros, Jeanne Valois de La Motte y su marido, y disculpa al cardenal de Rohan, engañado pero inocente. La reina, aunque inocente también, es tratada con gran desconsideración por el pueblo, al considerarla culpable, por lo menos moralmente. María Antonieta toma conciencia, por fin, de su impopularidad y trata de reducir sus gastos, especialmente los de su mansión, lo que provoca nuevas críticas y un gran escándalo en la Corte cuando sus favoritos se ven privados de sus cargos. Todo es inútil, ya que las críticas continúan y la reina se gana el apodo de «Madame Déficit».
Intrigas Políticas y Acusaciones de Traición
A diferencia de un rey, una reina carecía de poder oficial y debía permanecer en un segundo plano. María Antonieta era considerada demasiado prominente, demasiado vivaz y demasiado dispuesta a usar su encanto para inmiscuirse en asuntos políticos, presionando en secreto a ministros y oponiéndose a las reformas constitucionales que el país reclamaba a gritos. María Antonieta intentó influir en la política del rey a pedido de su madre, incidiendo en el nombramiento y la destitución de ministros o siguiendo los consejos interesados de sus amigos. Así, por una cabezonería, se inmiscuye en el caso Guines (embajador en Londres, acusado de una conspiración para llevar a Francia a la guerra), que provoca la caída en desgracia de Turgot. "Ella no quiere ser gobernada, ni dirigida, ni siquiera guiada por las personas entendidas. Esta es la cuestión hacia la cual todos sus pensamientos parecen, hasta el presente, estar concentrados."
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En lo que concernía a sus enemigos, era necesario derrocarla. Se la acusa de seguirle el juego a Austria, dirigida por su hermano José II de Habsburgo. Es acusada de estar en el origen de la política antiparlamentaria de Luis XVI y de nombrar y destituir a los ministros. En 1788 es ella la que induce al rey a despedir al impopular Loménie de Brienne y sustituirle por Necker. Cuando la situación de la popularidad de la reina es insostenible, el 1 de octubre se produce un nuevo escándalo: tras un banquete ofrecido a los guardias de corps de la Casa militar, un regimiento de Flandes que acaba de llegar a París, la reina es aclamada, se enarbolan las escarapelas blancas y las tricolores pisoteadas. París está indignado por estas manifestaciones monárquicas y por el banquete organizado cuando hasta el pan le falta al pueblo.
La inconformidad y revueltas sociales incrementaron, orillando a la familia real a intentar escapar a Austria en 1791. Años después, cuando la revolución ya se había suscitado y cuando los reclamos en contra de la monarquía eran cada vez más fuertes, la familia compuesta por María Antonieta y Luis XVI decide escapar. El 20 de junio de 1791 se produce la evasión y la desafortunada expedición a Varennes, donde fueron capturados por fuerzas revolucionarias y llevados de regreso a París. Un año después de la fuga, en 1792, una turba llegó a las Tullerías para insultar a la reina y acusarla de traicionar a Francia. En consecuencia, la reina pidió a Fersen empujar a las potencias extranjeras a invadir Francia, y emitir un manifiesto en el que estas amenazaran con destruir París si algo le sucedía a la familia real. El Manifiesto de Brunswick, publicado el 25 de julio, desencadenó los acontecimientos del 10 de agosto, cuando una gran turba armada se apostó fuera de las Tullerías, obligando a la familia real a buscar refugio en la Asamblea Nacional Legislativa.
Calumnias Personales: Incesto, Promiscuidad y Libelos
Circulaban panfletos difamatorios, algunos pornográficos, acusándola de promiscuidad (el conde Axel von Fersen es, de hecho, su único amante conocido), orgías, relaciones lésbicas e incluso incesto. Se le culpó de haber, supuestamente, mantenido una relación incestuosa con su hijo, el delfín Luis Carlos. Los chismes estaban "totalmente impulsados por la misoginia", argumentan expertos, y añaden que "muchos de los mitos que persistían surgieron en el siglo XIX, cuando sus biografías eran escritas por hombres".
Según Burrows, la reina era en realidad bastante mojigata. Rara vez bebía, afirma, solo participaba en "ligerezas" y "detestaba que la vieran desnuda incluso sus propias doncellas". Sin embargo, estos clichés persisten. En "El mundo de María Antonieta: Intriga, infidelidad y adulterio en Versalles", Will Bashor especula que su sangrado uterino crónico se debía a una enfermedad venérea. Pero también argumenta que sufrió "maltrato emocional", "aburrimiento" y "abandono", y aunque la encuentra culpable de buscar placer fuera del matrimonio, concluye que, al menos para él, ella estaba "perdonada".
El rumor de que Monsieur (el futuro Luis XVIII) habría depositado en la asamblea de los notables de 1787 un dossier que probaba la ilegitimidad de los infantes reales, era parte de esta campaña de desprestigio. Después del nacimiento del delfín Luis José, los libelos hicieron correr rápidamente la noticia de que el niño no era hijo de Luis XVI.
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El Juicio y la Ejecución: El Final de una Era
La monarquía había caído, pero María Antonieta no perdió la compostura. El 21 de septiembre, la caída de la monarquía fue declarada oficialmente, y la Convención Nacional se convirtió en el órgano de gobierno de la República Francesa. La familia real fue renombrada como los "Capetos". A finales de noviembre se descubre el «armario de hierro» en el que Luis XVI guarda sus papeles secretos. Tras su muerte, María Antonieta se convirtió en parte de la cultura popular y en una figura histórica importante.
El 14 de octubre de 1793, la reina destronada, calificada de azote y sanguijuela de los franceses, abandonó su celda y compareció, pálida y fatigada, ante el Tribunal Revolucionario, en La Conciergerie, en París, considerada la antesala de la muerte. La archiduquesa de Austria fue acusada de conspirar contra Francia y de promover intrigas de toda especie, de satisfacer sus caprichos desmesurados arruinando las finanzas del país e incluso de haber mantenido una relación incestuosa con su hijo Luis Carlos, delfín de Francia. Fue acusada de conspirar contra Francia en pro de los intereses de Austria, su país natal. María Antonieta, a quien no se le permitió vestirse de negro por temor a que el color representativo de duelo pudiera excitar aún más a la multitud expectante, se observa vestida con un sencillo vestido blanco, color tradicional de las reinas viudas de Francia. Frecuentemente se plasma a la archiduquesa como una mujer de edad avanzada, cuando en realidad, tenía apenas 38 años cuando fue sentenciada a muerte.
La mañana del 16 de octubre de 1793 todo París se halla en las calles, en los balcones y en los tejados. María Antonieta, abucheada e insultada, se dirige al cadalso con las manos atadas a la espalda, condenada a morir en la guillotina, a los 37 años de edad, y casi nueve meses después de la ejecución de su marido, el rey Luis XVI. El verdugo la tomó y mostró a quienes hasta ahí habían llegado. En la que hoy es la Plaza de la Concordia, se reunió el pueblo a celebrar y alabar lo que habían conseguido: La monarquía y la encarnación del mal que -injustamente o no- representaba María Antonieta ya no estaba más.
Tabla: Principales Acusaciones y Controversias Contra María Antonieta
| Acusación | Detalle/Ejemplo | Contexto/Realidad |
|---|---|---|
| Gasto excesivo / "Madame Déficit" | Lujos, fiestas, moda, supuesta bancarrota del país. | Gastaba menos que hermanos del rey. El gasto en guerras fue la causa principal de la bancarrota. Realizaba actos de filantropía y reciclaba vestuario. |
| "Que coman pastel" | Frase atribuida a ella ante la escasez de pan. | Atribuida falsamente. El dicho se documentó antes de que María Antonieta llegara a Francia y era un cliché asociado a reinas extranjeras insensibles. |
| Conspiración / Lealtad a Austria | Influencia política sobre Luis XVI, comunicación con la Casa de Habsburgo, Manifiesto de Brunswick. | Tenía lealtades divididas por su origen. La presión para influir en el rey venía también de su madre para fortalecer alianzas. El término "L'Autri-chienne" denotaba desconfianza. |
| Incesto | Con su hijo Luis Carlos, el delfín. | Libelos y panfletos difamatorios, ampliamente considerados parte de una campaña de desprestigio misógina. |
| Promiscuidad / Relaciones lésbicas | Rumores de múltiples amantes (incluyendo Axel von Fersen) y relaciones con mujeres. | Panfletos difamatorios. Axel von Fersen es el único amante conocido. Algunos historiadores la describen como "mojigata" en su vida íntima, participando solo en "ligerezas". |
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