Descubre Cómo la Declaración de Dublín Revoluciona el Agua y el Desarrollo Sosteniblepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

En el año 1992 se llevó a cabo la Conferencia Internacional sobre el Agua y el Medio Ambiente en la ciudad de Dublín. En la clausura de dicha conferencia se originó la llamada Declaración de Dublín, en un intento por frenar la situación existente en cuanto al despilfarro y uso inadecuado de los recursos hídricos. La Declaración de Dublín permitió por primera vez dar a conocer que el manejo de recursos hídricos requería la formación de un plan de regulación sobre el agua para evitar el uso indiscriminado de los mismos. Este documento fue fundamental para sentar las bases de una gestión más consciente y sostenible del recurso.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua (1977), el Decenio Internacional del Agua Potable y del Saneamiento Ambiental (1981-1990), la Conferencia internacional sobre el agua y el medio ambiente (1992) y la Cumbre para la Tierra (1992) se centraron en este vital recurso. En el presente artículo se analiza la relación entre los Principios de Dublín de 1992, la planificación integrada del agua y la legislación respectiva.

Los Cuatro Principios de Dublín

En los Principios de Dublín se intentó resumir los principales aspectos y propósitos de la gestión del agua en cuatro pilares fundamentales:

  • El agua dulce es un recurso finito y vulnerable, esencial para sostener la vida, el desarrollo y el medio ambiente.
  • El aprovechamiento y la gestión del agua deben inspirarse en un planteamiento basado en la participación de los usuarios, los planificadores y los responsables de las decisiones a todos los niveles.
  • La mujer desempeña un papel fundamental en el suministro, la gestión y la protección del agua.
  • El agua tiene un valor económico en todos los diversos usos a los que se destina y debería reconocérsele como un bien económico.

El Agua como Derecho Humano y Recurso Vital

El agua es, además, una cuestión de derechos. Uno de los hitos recientes más importantes ha sido el reconocimiento por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas del derecho humano al agua y al saneamiento en julio de 2010. Las Naciones Unidas lograron en el año 2010 establecer el derecho al agua como un derecho humano, reafirmando que éste es un recurso necesario para la realización de todos los demás derechos humanos.

Todas las personas tienen el derecho a tener acceso físico a los servicios de agua potable y saneamiento, ya sea en el hogar o sus cercanías, en el trabajo, en las instalaciones académicas y educativas, establecimientos comerciales, instituciones públicas, privadas y de salud. El agua destinada al consumo humano, bien sea para necesidades básicas como consumo, aseo personal, higiene, así como el riego, el lavado, la limpieza, entre otros, debe estar libre de microorganismos y/o sustancias químicas que pongan en peligro la salud de las personas.

Lea también: ¿Qué es el Acuse de Recibo de la Declaración?

El agua está en el epicentro del desarrollo sostenible y es fundamental para el desarrollo socioeconómico, la energía, la producción de alimentos, los ecosistemas y para la supervivencia de los seres humanos. El Objetivo 6 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU es garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos. El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 6 trata de «garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos». Las metas de este objetivo cubren tanto los aspectos del ciclo del agua como los sistemas de saneamiento. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua 2023 adoptó la Agenda de Acción sobre el Agua, subrayando la continua relevancia de estos principios.

Desafíos Globales en la Gestión del Agua

A pesar de la importancia del agua, el mundo enfrenta desafíos significativos. Alrededor del 10% de la población mundial vive en países con un alto o crítico estado de estrés hídrico, en referencia a la falta de disponibilidad de agua. Según la OMS, se estima que al menos 1700 millones de personas en todo el mundo beben agua sin protección contra la contaminación fecal. El 44% de las aguas residuales domésticas no se tratan adecuadamente, lo que daña los ecosistemas y la salud humana. Las enfermedades infecciosas que se propagan a través del agua contaminada proveniente de desechos humanos gestionados incorrectamente y de higiene deficientes tienen un profundo efecto en las altas tasas de mortalidad infantil, desnutrición y enfermedades crónicas en la población general.

Cuando los sistemas de abastecimiento de agua no son suficientes, resultan deficientes para satisfacer la demanda o para llegar a todos los lugares de alguna zona determinada. En estos casos las personas se ven obligadas a comprar el agua a revendedores que se aprovechan de la situación vendiendo con sobreprecio el preciado líquido. A medida que crece la población mundial se genera una necesidad creciente de conciliar la competencia entre las demandas comerciales de los recursos hídricos para que las comunidades tengan lo suficiente para satisfacer sus necesidades. Es importante destacar que el 72% de todas las extracciones de agua dulce se destinan a la agricultura.

A pesar de estos desafíos, la relación entre la falta de acceso a agua potable y saneamiento y los objetivos de desarrollo está bien establecida, y las soluciones al problema son conocidas y rentables. Un estudio de la OMS de 2012 demostró que cada dólar estadounidense invertido en mejorar el saneamiento se traduce en una rentabilidad económica global promedio de 5,5 dólares estadounidenses. Cada año, se celebran dos días internacionales de la ONU sobre agua y saneamiento: el Día Mundial del Agua (22 de marzo), y el Día Mundial del Retrete (19 de noviembre), lo que refleja la continua atención global a estos temas.

Gestión Integrada y Participación Pública

La Gestión Integrada de Recursos Hídricos (GIRH) se basa esencialmente en que los usos del agua son interdependientes, es decir, están relacionados al empleo de otros recursos y vinculados a las actividades sociales y económicas según la organización del territorio. Es por ello que deben ser coordinados en forma eficiente y equitativa. Según esta gestión, la solución a los problemas hídricos debe ser encarada en forma integral y de modo participativo con cada uno de los actores vinculados, los que deben ser reconocidos en el rol que cada uno cumple en la sociedad.

Lea también: Aprende a declarar el IVA correctamente

Fomentar la participación pública es un principio clave: Las autoridades y los responsables de la gestión del agua deben promover la participación activa de la sociedad civil, comunidades locales y grupos de interés en los procesos de toma de decisiones relacionados con el agua. Para ello, es fundamental Establecer mecanismos de participación: Las autoridades deben establecer mecanismos formales y estructurados que permitan la participación de la sociedad civil en la elaboración de políticas hídricas y la implementación de proyectos relacionados con el agua. Además, la Educación y concienciación son cruciales: Se deben llevar a cabo campañas de educación pública para informar a la población sobre la importancia de la gestión sostenible del agua y los desafíos asociados.

La Asociación Mundial para el Agua (GWP) es una red internacional abierta a todas las organizaciones relacionadas con el agua. La GWP considera que un enfoque integrado de gestión de los recursos hídricos es el medio para garantizar la seguridad hídrica en el mundo. Una gestión adecuada del recurso hídrico requiere de la regulación local, monitoreo, vigilancia y la protección de la calidad de las fuentes y sus caudales. También es preciso un control sobre el uso racional e integración de otros recursos tales como el suelo, la flora y la protección de áreas de recarga de los sistemas de agua. Para una gestión eficaz, es necesario Medir y monitorear el uso del agua: Implementar sistemas de medición y monitoreo del uso del agua para entender mejor cómo se utiliza y para gestionar mejor los recursos hídricos.

El Valor Económico del Agua

El agua tiene un valor económico en todos los diversos usos a los que se destina y debería reconocérsele como un bien económico, como establece uno de los Principios de Dublín. Es esencial saber que el derecho fundamental de todo ser humano a tener acceso al agua pura y al saneamiento debe tener un precio asequible. Sin embargo, el poco reconocimiento del valor económico del agua conduce al desperdicio y a la contaminación.

Por ello, se deben Establecer tarifas y precios justos: Se deben establecer tarifas y precios para el uso del agua que reflejen su valor económico y promuevan un uso eficiente y sostenible. Adicionalmente, se pueden Implementar incentivos económicos para promover el uso eficiente del agua. También es relevante considerar la Gestión basada en el mercado: Explorar enfoques de gestión del agua basados en el mercado, como los mercados de derechos de agua, que permiten a los usuarios comprar y vender derechos de uso del agua, lo que fomenta la asignación eficiente de recursos.

Si bien el agua en la naturaleza es un recurso que se encuentra libre y al alcance de todos, el agua potable para el consumo humano no lo está, pues en la mayoría de los casos para poder llevar el agua a nuestros hogares se llevan a cabo una serie de procesos de obtención, purificación y transporte que requieren una inversión social elevada. El valor social del agua tiene como base una serie de propiedades y fines que la misma posee, que son de carácter intangible e invaluable.

Lea también: SAT: Anulación y Corrección

tags: #declaracion #de #dublin #sobre #el #agua