Las Elecciones Generales de Abril de 2019: Un Hundimiento Histórico
Hay muchas maneras de calificar el resultado del Partido Popular en las Elecciones 2019, pero una que las sintetiza todas: hundimiento. Sin paliativos. A las 23.30 de la noche, el silencio denso de la derrota se había apoderado de las siete plantas de la sede del PP. El aturdimiento de los líderes populares y la sensación generalizada de que todo este tiempo habían navegando en la dirección equivocada componían un réquiem con estruendo de terremoto. Decenas de militantes de Nuevas Generaciones y de trabajadores de Génova se apostaban en una hilera circular en torno a las paredes de la sala de prensa en la que Pablo Casado habría de asumir la mayor debacle de la historia del PP. Aquello era un cortejo fúnebre cuando el candidato pronunció las primeras palabras de su discurso más difícil. «Soy especialista en bajar a esta sala en noches complicadas», dijo, arropado por la plana mayor del partido.
No era para menos. El PP, el partido que aglutinaba a las bases amplias del electorado de centro, de derecha, liberal, conservador o simplemente utilitarista, perdió este domingo más de la mitad de sus diputados y más de tres millones y medio de votos. De 137 pasó a 66 escaños en el Congreso de los Diputados. Del 33% al 16,7% de los votos, con el 99,3% escrutado. Sin medias tintas ni justificación posible, son los peores resultados de la historia del PP, una formación surgida de la refundación del centroderecha en 1989, cuando José María Aznar sacó 107 diputados. Un resultado que este domingo hubiera sabido a dulce victoria. Los populares obtuvieron menos diputados que Podemos en 2016. «No era esto, no era esto», se lamentaban, orteguianos, los críticos.
Análisis de la Estrategia de Casado y sus Consecuencias
Porque si algo quedó claro es que la estrategia de Casado no funcionó. No funcionó el viraje a estribor. No funcionó el acercamiento cariñoso al votante de Vox. No funcionó la promesa de gobernar «sin complejos». No funcionó la apelación a algutinar el voto de centroderecha para evitar los efectos negativos del sistema D'Hondt, materializados este domingo en toda su crudeza. Y no funcionó la renovación casi completa de las listas, lastradas por una falta de experiencia que contrastaba llamativamente con el lema de la campaña: «Valor seguro». «No eludo responsabilidades, el resultado ha sido muy malo», reconoció Casado. «El efecto de Vox ha sido devastador», sintetizó el primer peso pesado del partido que se acercó a hablar de manera «informal» con la prensa. Otra veterana ex ministra analizó que «muchos votantes de centroderecha han buscado refugio en Cs por miedo a Vox». O sea, que el PP se despeñó electoralmente porque perdió tanto el centro como la margen derecha de su electorado.
La posibilidad de una guerra de sucesión queda, hoy por hoy, apenas latente, ya que Casado se ve con legitimidad para seguir, más aún tras el ejemplo de resurrección de Pedro Sánchez.
Las Elecciones Generales de Noviembre de 2019: Una Recuperación Agridulce
El Partido Popular ha convertido la repetición de las elecciones generales de este 10 de noviembre en una reválida de su líder, Pablo Casado, al lograr mediante la apelación al 'voto útil' una ostensible mejora del resultado de hace seis meses: de 66 escaños a 88, de un 16,7% de las papeletas a un 20,8%, con el 99,99% de los votos escrutados. Los populares afrontaron los comicios como un examen de recuperación tras el batacazo de abril, cuando perdieron 71 asientos en el Congreso y la mayoría absoluta en el Senado. Ahora mejoran notablemente sus resultados: de 66 a 88 diputados; de 4,3 millones de votos a 5 millones; de 57 escaños de diferencia con el PSOE a 32. Pero en su cierre de campaña habían llegado a hablar de «empate técnico» con los socialistas e incluso de la posibilidad de «vuelco electoral», por lo que la sensación final era agridulce en la sede de Génova. La sensación en la sede del PP era agridulce, en parte por las expectativas que ellos mismos habían generado y por el auge de Vox, que se dispara. Los populares pasan de 66 a 88 escaños, pero sigue siendo el segundo peor resultado de su historia, muy lejos de los 137 que dejó Mariano Rajoy en el hemiciclo cuando fue desalojado de La Moncloa por la moción de censura.
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Tabla Comparativa de Resultados Electorales (Abril vs. Noviembre 2019)
| Partido | Escaños (Abril 2019) | % Votos (Abril 2019) | Escaños (Noviembre 2019) | % Votos (Noviembre 2019) |
|---|---|---|---|---|
| PP | 66 | 16,7% | 88 | 20,8% |
| Ciudadanos | 57 | 10 | ||
| Vox | 24 | 52 |
Declaraciones y Postura de Casado tras los Comicios de Noviembre
No le sirve para proclamarse ganador ni tampoco puede reivindicar de forma natural el derecho a liderar la formación de Gobierno, pero con el desplome de Ciudadanos y la distancia que le separa de Vox, su competidor más directo en el bloque de la derecha, Casado ya se ve líder de la oposición, alternativa a Pedro Sánchez y llave del futuro inmediato en el desbloqueo político. Queda a la espera de lo que haga el actual presidente del Gobierno en funciones: «La pelota está en su tejado». El líder del PP se asomó al filo de la medianoche a la plataforma instalada a última hora frente a la sede del partido en Madrid para emitir un mensaje ambiguo que aguarda un movimiento de su rival. Ante un centenar de personas y arropado de los principales cargos, Casado afirmó que ahora «la pelota está en el tejado de Pedro Sánchez», y su partido queda a «la espera de lo que plantea», pero también ha dejado claro que el PP «ejercerá su responsabilidad y su alternativa» y que sus intereses son «incompatibles» con el planteamiento que hace el líder socialista.
Pablo Casado obvió en su comparecencia el auge de la extrema derecha y lanzó un mensaje ambiguo al PSOE. «Veremos qué plantea Pedro Sánchez. Nuestros programas son incompatibles». En una tarima colocada frente a la sede a última hora y ante un reducido número de simpatizantes, el presidente popular lanzó un mensaje ambiguo. «Sánchez ha perdido su referéndum. Los españoles le han hecho una moción de censura. Vamos a ser muy exigentes con el PSOE. Vamos a ver qué plantea ahora Pedro Sánchez y después ejerceremos nuestra responsabilidad porque España no puede seguir más tiempo bloqueada y seguir siendo rehén de sus intereses», declaró. «Nuestros intereses y nuestros programas son incompatibles con los de Pedro Sánchez. Ejerceremos nuestra responsabilidad y nuestra alternativa», añadió a continuación. Durante toda la campaña, Casado repitió que con el líder socialista «ni a la vuelta de la esquina» y que nunca se abstendrá para facilitar su Gobierno. El líder del PP también descartó entonces una gran coalición con el PSOE y Ciudadanos, como le llegó a pedir Albert Rivera en un mitin, porque eso, asegura, dejaría la alternativa en manos de Podemos y de Vox. También dijo que si tenía «un escaño más», se presentaría a la investidura. Para Casado, «Pedro Sánchez ha perdido su referéndum, es el gran derrotado» de las elecciones generales del 10N y «los españoles le han hecho una moción de censura». «Ahora lo tiene mucho más difícil para formar gobierno y ha hecho que los españoles lo tengan mucho más difícil en su día a día (...) No es justo que sigamos pendientes de los intereses personalistas de Pedro Sánchez», ha dicho antes de asegurar que el PP «ejercerá el liderazgo» que los españoles les han dado y que van a «ser muy exigentes con el PSOE». Pablo Casado hizo leña del árbol caído: «Quisieron sustituirnos, pero siempre resurgimos», dijo en alusión a Ciudadanos, que en abril se quedó a solo 200.000 votos de distancia de sus siglas.
El secretario general del PP, Teodoro García Egea, puso sobre la mesa la dimisión de Sánchez. «Debería empezar a pensar en marcharse», declaró media hora después del cierre de los colegios, a las 20.30. El número dos de los populares también prefirió fijarse en la bajada del PSOE antes que en la subida de Vox, que se impone en viejos feudos populares, como Murcia y le pisa los talones en Andalucía. El PP cree que Sánchez no debería aspirar a la investidura.
Análisis Geográfico y Consolidación del PP
El PP salda la nueva jornada electoral con una serie de victorias parciales: sube 22 escaños, recupera el listón de los cinco millones de votos (700.000 más respecto a los 4,3 millones de abril), vuelve a ser primera fuerza en varias provincias donde había dejado de serlo -en A Coruña, Zamora, Palencia, Segovia y Cantabria- y gana en distancia con su inmediato rival en el bloque de la derecha, de los nueve escaños que sacó a Ciudadanos el 28A a los 36 en los que aventaja a Vox, pese a la espectacular subida del partido de Santiago Abascal. El principal éxito neto del PP en estas elecciones ha sido ratificarse como alternativa al PSOE, un relativo realineamiento del bipartidismo (crece de 189 a 208 escaños), que consuma en esta cita la tendencia vista tras las elecciones municipales y autonómicas: los 'populares' han afianzado su posición mientras Ciudadanos se ha desmoronado. El PP ha ganado escaños en 15 comunidades (todas menos Navarra y Euskadi) y en 20 provincias, sobre todo en Madrid, donde ha pasado de siete diputados a diez, los mismos que el PSOE. Cifras menos optimistas: sin escaño en el País Vasco, solo dos en Cataluña. Eso puede dejar en un segundo plano otras cifras más negativas: los 88 escaños del PP en estas elecciones generales son el segundo peor resultado de la historia del PP desde su refundación en los ochenta, y Casado cosecha las dos cifras más bajas de escaños de la formación. Y se le presenta un competidor de difícil asimilación, un Vox que ha crecido en mayor magnitud (28 escaños frente a 22) y que les ha adelantado en nueve circunscripciones (Guadalajara, Murcia, Huelva, Sevilla, Cádiz, Almería, Tarragona, Girona y Ceuta). El ascenso del PP se debe en buena parte al batacazo de Ciudadanos, que el pasado mes de abril se quedó a nueve escaños y 0,8 puntos de los 'populares' y que este 10N se ha hundido a sexta fuerza, por detrás de ERC. El «socio preferente» en los gobiernos autonómicos de Madrid, Murcia y Andalucía queda ahora debilitado frente al partido de extrema derecha. La crisis soberanista y las supuestas alianzas de Sánchez con los independentistas -«el Gobierno Frankenstein»- fueron, junto al miedo a la crisis económica, el eje de la campaña de Casado.
El PP es primera fuerza en Galicia, Cantabria, Castilla y León y Navarra (con Ciudadanos y UPN). Su «socio preferente», con el que gobierna en Andalucía, Madrid, Murcia y Castilla y León, sufre una espectacular caída -de 57 a 10 escaños- y Vox gana peso a su derecha: de 24 asientos en el Congreso en abril, a 52 en noviembre. En Galicia, el PP vuelve a ser primera fuerza política después de que el pasado abril el PSOE les superara por primera vez. Alberto Núñez Feijóo resiste, además, el embate de Vox, que no obtiene escaño en la comunidad, como tampoco lo logró en abril. En Madrid, donde Casado introdujo importantes cambios en la lista para primar la gestión sobre la ideología, con exministros como Ana Pastor y Elvira Rodríguez, el PP sube tres escaños que suponen la entrada en el hemiciclo de Pilar Marcos, Elvira Rodríguez y Carlos Aragonés. En el Senado, el PP gana 29 escaños.
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El PP en todo caso, se queda, con dos, lejos de los seis escaños que obtuvo en 2016 en la segunda comunidad más poblada, Cataluña, que aporta 48 diputados al hemiciclo. Y empata con Vox. El PP sigue a cero en el País Vasco y Marimar Blanco, con quien pretendían recuperar el escaño por Álava, se queda fuera del Congreso. Los populares se recuperan ligeramente en Cataluña al sumar un escaño más al de Cayetana Álvarez de Toledo por Barcelona y entra en la Cámara la exdelegada del Gobierno en Cataluña María de los Llanos de Luna. El ascenso en votos y escaños permite al PP ser primera fuerza de nuevo en cuatro comunidades autónomas -Galicia, Castilla y León, Cantabria y la ciudad autónoma de Melilla, pero quedar por debajo de los 100 escaños a los que aspiraba le mantiene lejos del PSOE y ve incumplidas estas expectativas por el empuje demostrado por Vox, que le gana en cuatro provincias andaluzas (Huelva, Sevilla, Cádiz y Almeía). En la Comunidad de Madrid, empata a diez escaños con el PSOE, pero es segundo, mientras en Madrid capital, en cuyo ayuntamiento gobierna el PP, los 'populares' han vuelto a ser la fuerza más votada adelantando por apenas 15.000 votos al PSOE. En la Región de Murcia, Vox supera al PP y le gana por 11.000 papeletas, aunque en la capital murciana es el PP el partido ganador, por apenas 200 papeletas. El balance de estas elecciones generales es una respuesta afirmativa a su planteamiento de aglutinar el voto de centro-derecha en las siglas del PP, pese a que su intento de materializarlo en una coalición electoral con Ciudadanos no fructificó por el rechazo del partido de Albert Rivera. El presidente del PP subrayó el crecimiento de su formación en 21 escaños en el Congreso y 27 en el Senado. El relato que ha extraído desde el primer minuto el PP es que "el espíritu de España Suma" estaba en su papeleta, plasmado en una mayor confianza en el PP de Pablo Casado.
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