Los disturbios que sacudieron Charlottesville, Virginia, en agosto de 2017, y las subsiguientes declaraciones del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generaron una intensa controversia y un amplio debate nacional e internacional. Asistentes de una marcha de supremacistas blancos se enfrentaron a manifestantes que se oponían a esa movilización el sábado 12 de agosto. El viernes por la noche, grupos de ultraderecha se manifestaron con antorchas para protestar por la retirada de una estatua de Robert E. Lee, general del Ejército Confederado durante la Guerra Civil.
La situación escaló trágicamente cuando una mujer de 32 años murió y otras 19 personas resultaron heridas al ser embestidas por un vehículo el sábado en Charlottesville, en medio de las protestas. El auto iba conducido por un joven de simpatías neonazis, supuestamente participante en esas marchas del fin de semana. La activista Heather Heyer murió arrollada por un automóvil mientras protestaba contra una marcha de supremacistas blancos en Charlottesville, EE.UU.
La Reacción Inicial y las Críticas
Un alud de críticas había caído sobre Trump a raíz de su tibia respuesta del sábado, cuando condenó la violencia "de muchas partes". El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a culpar a los dos grupos que se enfrentaron en Charlottesville, Virginia, de la violencia que se desató y que dejó una persona muerta y varios heridos. El líder había sido duramente criticado por haberse tomado dos días para condenar a los grupos de extrema derecha organizadores de la protesta contra la remoción de la estatua del polémico general Robert E. Lee, héroe de los confederados en la guerra civil. Trump también defendió que tardó dos días en expresar su condena a los neonazis y racistas que organizaron la marcha porque quería tener claro los hechos. Justificó que no quería hacer una declaración apresurada sin tener toda la información.
El Cambio de Postura: Condena y Retractación
En un comunicado emitido el lunes, el presidente condenó a blancos supremacistas, una aparente rectificación de sus palabras iniciales. El lunes corrigió sus palabras y rechazó a los grupos extremistas explícitamente. Donald Trump condenó la violencia de supremacistas blancos y otros "grupos de odio" tras las críticas a sus palabras sobre el ataque en Charlottesville. Sin embargo, la rectificación duró poco más de 24 horas.
El martes, en Nueva York, Donald Trump compareció ante la prensa y recuperó su postura equidistante entre los movimientos supremacistas blancos y las protestas antirracistas. Trump insistió en que "ambos bandos tienen la culpa" de la violencia en una marcha de supremacistas blancos en Charlottesville. El presidente de EE.UU., Donald Trump, responsabilizó de la violencia durante ese fin de semana tanto a grupos neonazis y supremacistas como a los manifestantes de izquierda que les hicieron frente. Trump recalcó que los disturbios del pasado sábado en Charlottesville (Virginia), a raíz de una marcha de grupos de ultraderecha (con neonazis y Ku Klux Klan incluidos), "fueron culpa de ambos bandos". "Había gente mala en un lado y también muy violenta en el otro", insistió. En la misma línea, aseguró que "había gente muy buena en ambos lados".
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Durante su comparecencia, Trump también afirmó: "He condenado a los neonazis, he condenado a muchos grupos. Pero no toda esa gente eran neonazis, o supremacistas blancos, ni mucho menos". Haciendo un paralelismo con la llamada derecha alternativa que agrupa al extremismo nacionalista blanco, Trump acusó a la "izquierda alternativa" de haber sido también "muy, muy violenta" en las protestas. El New York Times señaló que "nunca había llegado Trump tan lejos" en su defensa de las acciones de los supremacistas como en la rueda de prensa en la que "airadamente" afirmó que los activistas de lo que llamó "alt-left" o izquierda alternativa, eran tan responsables por la violencia en Charlottesville como los del "alt-right" o derecha alternativa que "marchaba enarbolando swastikas y carteles antisemitas".
Cronología de las Declaraciones de Donald Trump sobre Charlottesville
La siguiente tabla resume la evolución de las declaraciones de Donald Trump y las reacciones que generaron:
| Fecha | Declaración de Donald Trump | Reacción |
|---|---|---|
| Sábado (12.08.2017) | Condena la violencia "de muchas partes". | Críticas generalizadas por la "tibia respuesta" y por no condenar explícitamente a supremacistas blancos. |
| Lunes (14.08.2017) | Condena a blancos supremacistas y grupos de extrema derecha. | Aparente "rectificación" y alivio entre críticos. |
| Martes (15.08.2017) | "Ambos bandos tienen la culpa", "había gente mala en un lado y también muy violenta en el otro", "había gente muy buena en ambos lados". Culpó a la "izquierda alternativa". | Reavivó la polémica, intensas críticas de republicanos, demócratas y líderes empresariales. Elogios de supremacistas blancos. Múltiples dimisiones en consejos asesores. |
Defensa de Símbolos Confederados
En el contexto de los eventos, Trump defendió el derecho a movilizarse contra la retirada de los símbolos de la América confederada, que para muchos es un homenaje esclavista que eliminar y, para otros, un pedazo de historia del que no avergonzarse. "George Washington era dueños de esclavos, ¿vamos a retirar sus estatuas?", preguntó Trump retóricamente a los periodistas allí presentes. "Entonces quitamos la de Jefferson a la semana siguiente", continuó.
Reacciones de Líderes Supremacistas Blancos
Las declaraciones de Trump del martes fueron recibidas con agrado por figuras de la ultraderecha. Uno de los que marcharon era David Duke, exlíder del Ku Klux Klan, quien agradeció las últimas palabras del republicano. “Gracias, presidente, por su sinceridad y su coraje para decir la verdad sobre Charlottesville y condenar a los terroristas izquierdistas en BLM/Antifa [en referencia al movimiento Black Lives Matter y antifascista]”, expresó Duke. Supremacistas blancos como Duke, un exlíder del KKK, elogiaron a Trump por su comentario. "Estoy orgulloso de él por decir la verdad", tuiteó Richard Spencer, un destacado supremacista blanco. Los grupos nacionalistas blancos tienen bien claro el espaldarazo que representan para ellos las declaraciones de Trump. Otro líder nacionalista blanco, Richard B. Spencer, quien participó en las manifestaciones del sábado y prometió inundar a Charlottesville con protestas similares en las próximas semanas, también elogió a Trump y calificó sus declaraciones de "justas, sensatas y con los pies en la Tierra".
Críticas Generalizadas y Dimisiones
Esas declaraciones provocaron varias críticas, incluyendo de muchos de sus compañeros en el Partido Republicano. Importantes republicanos, que ya criticaron a Trump durante el fin de semana, volvieron este martes a pronunciarse. "Señor presidente, no puede permitir de los supremacistas blancos compartan solo parte de a culpa. Ellos apoyan una idea que causa mucho daño a la nación y al mundo", afirmó uno. El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, fue en un sentido similar: "Debemos ser claros. La supremacía blanca es repulsiva. La intolerancia va en contra de todo lo que defiende este país. No puede haber ambigüedad". El vocero de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, señaló también que "la conducta de los supremacistas no es aceptable". "Aunque haya habido algunas transgresiones de parte de activistas de izquierda, no podemos aparecer como apologistas de estos grupos", añadió.
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La Federación Estadounidense del Trabajo (AFL-CIO), la mayor central obrera de Estados Unidos, anunció que abandona el consejo de empresarios creado por Donald Trump como gesto de repulsa hacia la ambigua respuesta del presidente al asesinato de la manifestante antifascista Heather Heyer. "No puedo sentarme en un consejo para un presidente que tolera el fascismo y el terrorismo doméstico. Los comentarios formulados por el presidente han borrado sus forzados comentarios de ayer contra los neonazis y el Ku Klux Klan", afirmó a través de un comunicado el presidente de la AFL-CIO, Richard L. Trumka. Los titulares de Merck, Intel y Under Armour también renunciaron ese martes a un panel asesor de la Casa Blanca. Cinco presidentes de grandes empresas abandonaron los dos consejos de negocios que asesoraban al presidente debido a los acontecimientos de los últimos días. El último de ellos fue Doug McMillon, director general de Walmart, quien destacó que Trump "perdió la oportunidad de unificar al país, condenando de forma inequívoca las acciones de los supremacistas blancos". La respuesta de Trump fue anunciar la eliminación de los consejos de manufactura y estrategia y políticas.
Análisis de la Postura de Trump
La equidistancia de Trump, su incomodidad en la condena, se explica en buena parte por el apoyo que grupos de ultraderecha, fascinados por su vertiente nacionalista, le han brindado desde su campaña electoral. Muchos de estos activistas se enmarcan en la llamada alt-right (o derecha alternativa), una forma de referirse a la extrema derecha. Muchos señalan que la renuencia de Trump a condenar a los supremacistas se debe a que estos constituyen su base de apoyo más fuerte. Resaltan que esos vínculos se cristalizaron en su decisión de nombrar a Steve Bannon como estratega principal de la Casa Blanca. Bannon, que desde un principio ha jugado un papel clave en su gobierno, era el jefe de Breitbart News, un sitio de internet que se describe como una plataforma para el "alt-right", movimiento que incluye al Ku Klux Klan y a otros grupos de supremacistas blancos.
El analista estadounidense John Harwood publicó un artículo en el sitio de la cadena estadounidense CNBC en el que señala que no es sorprendente que Trump tenga esta actitud con relación a estos grupos. "Un estudio de la (organización estadounidense) Fondo Democrático identificó entre los más importantes grupos de seguidores de Trump a votantes blancos con gran sentido de identidad cristiana y sentimientos negativos en contra de migrantes, negros y musulmanes", señaló. Un análisis del Washington Post señala que hay una explicación aún más importante que se entrelaza con lo anterior y que tiene que ver con la personalidad de Trump: "Es una respuesta instintiva suya de que eso constituiría capitular ante sus enemigos políticos". El analista Greg Sargent del Washington Post afirma que "Trump cree que no hay razón para capitular ante las demandas de sectores liberales con posturas políticamente correctas para que condene explícitamente el racismo en contra de las minorías". Es posible, dice, que Trump vea esto como una batalla contra él, "de que simplemente se trata de si él se rinde o no ante sus enemigos" o quienes lo atacan. Por otra parte, Trump insinuó también que podría deshacerse de su jefe de estrategia, Steve Bannon, un conocido agitador de la extrema derecha a quien muchos le atribuyen las ideas más incendiarias del presidente. Trump le alabó y acto seguido dijo: “Veremos qué pasa con el señor Bannon”.
Impacto y Riesgos Políticos
La tormenta política generada por la violencia en Charlottesville y las declaraciones de Trump pudo tener un mayor costo político para el mandatario que cualquier otra crisis política que hubiera enfrentado hasta entonces. La postura de Trump ha sido condenada por republicanos y demócratas. Con un mandatario como Trump que ha sobrevivido a tantas tormentas políticas es difícil ser categórico, pero los analistas creen que esta crisis fue diferente, ya que "este es un tema que genera muchas divisiones y que desata pasiones en la política estadounidense".
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