Descubre la Fascinante Trayectoria y Declaraciones Impactantes de Francisco Javier Errázuriz Ossapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Francisco Javier Errázuriz Ossa, figura prominente de la Iglesia Católica, ha tenido una extensa trayectoria eclesiástica que abarca importantes cargos tanto en Chile como en la Curia Romana. Sus declaraciones y acciones, especialmente en relación con casos de abuso sexual dentro de la Iglesia, han sido objeto de escrutinio público y judicial.

Biografía y Carrera Eclesiástica

Nacimiento y Educación

Pedro Francisco Javier Errázuriz Ossa nació en Santiago el 5 de septiembre de 1933, en un hogar profundamente cristiano. Fue el segundo de seis hijos. Sus padres, el ingeniero Pedro Errázuriz y la vicepresidenta de una organización dedicada a la restauración del Santuario Votivo de Maipú, Marta Ossa, lo formaron en la fe junto a sus cinco hermanos.

Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Liceo Alemán de los padres del Verbo Divino. Posteriormente estudió en la escuela de Ingeniería de la Universidad Católica, donde obtuvo un bachillerato en Matemáticas en 1953. Antes de terminar el bachillerato, en 1952, ingresó a la generación fundadora del Movimiento de Schoenstatt en Santiago, descubriendo poco después su vocación religiosa. En esas circunstancias, fue compañero de Mario Hiriart, un destacado católico chileno.

Sacerdocio

El 16 de julio de 1961 fue ordenado sacerdote por Mons. Manuel Larraín, primer presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). Un año después, estudió Filosofía y Teología en la Universidad de Friburgo, Suiza. De regreso en Chile, trabajó durante dos años con los jóvenes del Movimiento de Schoenstatt. En 1965, cuando el Papa Paulo VI aprobó la fundación del Instituto Secular de Schoenstatt, fue su primer responsable en Chile y luego en España y Ecuador. En 1971 pasó a integrar el Consejo General de su Instituto, en Alemania, y en 1974 asumió como superior general, ocupando ese cargo por casi 16 años. En octubre de 1962, tuvo un largo encuentro personal con el Padre José Kentenich, fundador de Schoenstatt, cuya paternidad espiritual siempre apreció como un don de Dios.

Episcopado

En 1990, fue designado Arzobispo Secretario para la Congregación de Vida Consagrada y Apostólica. En septiembre de 1996, el Papa Juan Pablo II lo nombró arzobispo-obispo de Valparaíso en reemplazo del ahora Cardenal Jorge Medina, Prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y los Sacramentos. El 24 de abril de 1998, el Santo Padre lo nombró Arzobispo de Santiago. Fue Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica de Chile en 1998. Fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal de Chile por tres años el 20 de noviembre de 1998, y reelegido el 16 de noviembre de 2001. El 13 de mayo de 1999, fue elegido primer vicepresidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). Asistió a la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano, del 2 al 23 de octubre de 2005. Entre 1998 y 2008, fue arzobispo de Santiago, cargo que desempeñó hasta cumplir los 75 años, edad límite para dicho puesto.

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Cardenalato

Fue creado Cardenal presbítero en el Consistorio del 21 de febrero del 2001, recibiendo ese mismo día la birreta roja y el título de Santa María de la Paz. Asistió a la X Asamblea Ordinaria del Sínodo Mundial de los Obispos, en la Ciudad del Vaticano, del 30 de septiembre al 27 de octubre de 2001. El 19 de diciembre de 2002, se convirtió en miembro de la Academia de las Ciencias Social, Política y Moral del Instituto de Chile. Fue elegido presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) para el período 2003-2007 el 16 de mayo de 2003. Participó en el cónclave del 18 al 19 de abril de 2005. En la Curia Romana, es miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, de los Pontificios Consejos para la Familia y la Cultura, y de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL).

Fue conocido como uno de los chilenos que trabajó más cerca de Juan Pablo II por su labor en el Vaticano como Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, miembro de la Congregación para América Latina y de los Consejos Pontificios para los Laicos, los Inmigrantes e Itinerantes, y los Operadores Sanitarios. Además, fue consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Declaraciones sobre Temas Generales

Según un análisis del diario La Época de Santiago, los mensajes del Cardenal Errázuriz siempre han estado marcados por la reconciliación, la paz y el consenso. En 1990, al ser designado secretario de una congregación vaticana, se refirió a la realidad chilena valorando los esfuerzos del gobierno de Patricio Aylwin por la reconciliación. "Es muy importante un camino a la reconciliación que busca la verdad, pero que está dispuesto a perdonar", expresó, agregando que "hay heridas que sólo cicatrizan y sanan con perdón y generosidad".

Declaraciones y Procesos Judiciales

El ex arzobispo de Santiago Francisco Javier Errázuriz, declaró en calidad de imputado ante el fiscal de alta complejidad, Jorge Escobar. Al inicio del interrogatorio, el fiscal leyó al ex obispo sus derechos como imputado, indicando que se le investigaba por la eventual responsabilidad a título de encubridor de delitos sexuales cometidos por sacerdotes. Los principales antecedentes de esta investigación incluían investigaciones canónicas y material incautado en allanamientos al Arzobispado de Santiago, el Tribunal Eclesiástico y la Oficina Pastoral de Denuncias (Opade). En el primer interrogatorio, se le consultó a Errázuriz por su rol en once casos de sacerdotes investigados por abuso sexual de menores y violación. Fue entonces que en dos oportunidades su defensor intervino y Errázuriz guardó silencio ante las preguntas del investigador, además, en 35 ocasiones ante una pregunta directa de la fiscalía se limitó a responder: "No recuerdo".

El Caso Fernando Karadima

El caso que concentró la mayor parte de la indagación fue el que involucró al ex párroco de El Bosque Fernando Karadima. Errázuriz declaró que "el caso más horrible fue el de Karadima". Detalló que "el grupo que estaba en torno a él lo protegía, si bien yo era el obispo, nunca me informaban lo que ocurría. Hasta que uno, dos y tres dijeron que había abusos adentro, que fue (José Andrés) Murillo, Hamilton y después Juan Carlos Cruz. Para mí el testimonio que me convenció fue el de Juan Carlos Cruz. Por eso, cuando supe, le pedí instrucciones a monseñor (Charles) Scicluna para saber qué pasos realizar" y aseguró que lo fue a ver a fines de 2009.

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Sobre la respuesta de Scicluna, Errázuriz afirmó: "Entonces, monseñor Scicluna, que tenía mucha experiencia, me dijo que 'no es competencia de la Congregación para la Doctrina de la Fe ver esos casos', porque es su competencia solo cuando hay menores de edad. Era competencia nuestra, entonces señaló que iban a llegar muchas cartas de buenas referencias del acusado, pero que no les hiciera caso. En el mes de abril de 2010 se presentó un cuarto denunciante, que era un menor de edad cuando fue abusado y entonces envié los documentos a Roma". Sobre cuándo consideró verosímil la denuncia, indicó: "Yo creo que fue verosímil para mí con Juan Carlos Cruz".

Respecto a la denuncia realizada por James Hamilton, Errázuriz aseguró que dudó: "Era muy difícil creer en la acusación del doctor Hamilton, porque era un doctor, era padre de familia y él decía que fue abusado por casi 14 años. Sin embargo, invitaba a Karadima a su casa, lo invitó al bautizo de sus hijos". Errázuriz también mencionó que le pidió al padre (Eliseo) Escudero, quien tendía a creer la verosimilitud de las denuncias, que hablara con monseñor Andrés Arteaga, ya que "él era un hombre objetivo y conocía muy bien al padre Karadima y los denunciantes y él no encontró los hechos verosímil es". A la pregunta de si seguía pensando que Arteaga fue objetivo, respondió: "Yo creo que se equivocó. Pero lo creo hoy, que se equivocó". En su segunda declaración, Errázuriz profundizó en los motivos por los cuales escogió a Arteaga, señalando que "él era crítico del padre Karadima y conocía también a sus acusadores. Ante mí había dado una visión crítica del padre Karadima".

Rol como Arzobispo y Aplicación del Derecho Canónico

El ex arzobispo explicó que "el obispo debe ser juez en determinados casos" y que "si es necesario llevar un caso hasta el final del proceso judicial, lo hace el promotor de justicia. El obispo debe decidir". Sobre si actuó con negligencia o se negó a tramitar las denuncias solo en base a la opinión de Arteaga y la fama de Karadima, el defensor Juan Domingo Acosta intervino, dejando constancia de que Errázuriz no contestaría para "salvaguardar su derecho a defensa" y "por pregunta impertinente".

Errázuriz también fue consultado sobre las acusaciones de las víctimas y la sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago que ordenó indemnizar al Arzobispado. "Por lo menos la sentencia no dice que hubo encubrimiento. Eso me parece importante. Si consideran que no hubo muchas diligencias, bueno, es un juicio como cualquier otro", señaló. Ante la pregunta de si los abusos sexuales cometidos contra menores de edad por miembros del clero son pecados o delitos, Errázuriz reflexionó que "son delitos. Hay un avance. Al principio se consideró pecado, luego una deformación sicológica y luego un delito".

La fiscalía le preguntó si recordaba que Murillo en 2003 le pidió contactarse con él para contarle lo que ocurría con Karadima. "No recuerdo", contestó Errázuriz. Tampoco recordó haber llamado a la víctima para corroborar sus acusaciones o haber iniciado una investigación previa. En su defensa, Errázuriz contestó que "apliqué el Derecho Canónico, el cual exige que se investigue cuando el obispo considera que la denuncia es al menos verosímil. El señor Murillo hizo una denuncia sin firma y sin fecha, y por eso fue descartada la verosimilitud".

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Comunicaciones Internas y Acusaciones

La fiscalía incautó un correo del 1 de febrero de 2009 que Errázuriz envió al nuncio Apostólico Giusseppe Pinto, cuyo asunto decía: "Un problema grave". Errázuriz reconoció que en dicha comunicación se hacía referencia al sacerdote Fernando Karadima y que, ante la pregunta de por qué el correo señalaba que "no puede quedar en el archivo de la Nunciatura", explicó: "Le digo que lo mantenga como documento privado de conocimiento personal de él". Reconoció, además, que no le pidió al promotor de justicia que interrogara al párroco de El Bosque y se defendió: "No confiaba yo en las respuestas del padre Karadima".

En la misiva, Errázuriz se refería a "hermanos obispos" que supuestamente estaban molestos con él por dar crédito a los denunciantes, a lo que el cardenal respondió: "No tengo por qué decirlo... Pertenecían al núcleo cercano a Karadima". Se le consultó por qué cerró la investigación y contestó que "porque algunos discípulos de él empezaron a relatar por primera vez procedimientos extraños de Karadima. Abuso de poder, haciendo lo posible para ser la única autoridad moral de sus dirigidos, cortaba las relaciones con su núcleo familiar y amigos. Además, llegaron denuncias de abuso sexual". Según Errázuriz, cuando una de ellas involucró a un menor de edad, decidió mandar el caso a la Congregación para la Doctrina de la Fe. "También le pedí a la CDF que levantara la prescripción de estos supuestos delitos (...). Se cerró el 17 de junio de 2010".

Sobre si la frase "así quise protegerlos" se refería a Karadima, obispos formados bajo su alero e integrantes de la Pía Unión Sacerdotal, Errázuriz contestó: "A algunos formados por Karadima que eran inocentes de todo. No recuerdo sus nombres".

Sobre si era cierto que visitó a Karadima y le dijo que no se preocupara porque la indagatoria no prosperaría, el cardenal dijo no recordar y "lo encuentro improbable".

El Caso del Sacerdote Diego Ossa

El caso del sacerdote Diego Ossa, considerado la mano derecha de Fernando Karadima en la parroquia de El Bosque y sobre quien recaen tres denuncias y una causa penal, fue la segunda causa por la que más se interrogó a Errázuriz. Sobre si había recibido denuncias contra ese religioso siendo arzobispo, Errázuriz una vez más dijo no recordarlo.

"Sí lo conozco, el año 2010 me visitó para informarme de que un varón le estaba pidiendo dinero acusándolo de abuso sexual. Después supe que se llamaba Óscar Osbén, no recuerdo cuándo supe su nombre. Ossa me dijo que lo que pedía era una ayuda, ya en el pasado durante años él le había brindado ayuda económica a esa persona; también me señaló que el padre Karadima ayudaba económicamente al señor Osbén", respondió el cardenal. Según Errázuriz, Ossa le manifestó que la acusación de Osbén de haber cometido un abuso era falsa, y que esto lo dejó tranquilo. Ante la pregunta de por qué Ossa acudió a él, Errázuriz señaló: "Por el hecho de ser su obispo, quizás se sentía afligido".

Cuando se le preguntó si era efectivo que el canciller Hans Kast le remitió una nota para enviar los antecedentes de Osbén al promotor de Justicia Raúl Hasbún, Errázuriz respondió: "No recuerdo, pero sé que el padre Hasbún investigó el caso. Consideró que no había antecedentes de sustento para dar por acreditados los hechos constitutivos de delito". El fiscal preguntó, si Ossa no fue sancionado por qué le entregó dinero a la víctima: "El padre decía que era por misericordia", respondió Errázuriz, y agregó que "me pareció raro el pago que él realizaba, yo en su momento le creí su versión, pero con el tiempo me parece un poco extraña".

Reflexiones sobre la Homosexualidad y el Sacerdocio

En su segunda declaración, y luego de que el mismo Errázuriz hiciera referencias a situaciones de relaciones homosexuales entre sacerdotes que, además, tenían denuncias por abuso, la fiscalía consultó: "¿A su juicio, la homosexualidad es incompatible con el sacerdocio?". El ex arzobispo sentenció que "es mejor que no haya sacerdotes homosexuales. No está excluida una persona que domine totalmente su homosexualidad, pero la mayoría quiere tener la certeza de serlo y hacen actos de homosexualidad".

Interpretación del Derecho Canónico

El fiscal pidió a Errázuriz explicar cómo funciona el derecho canónico contra un clérigo, ante lo que este último detalló que todo se definía bajo el "Canon 1717". Para Errázuriz había una complicación con la interpretación de esta norma y lo explicó: "El problema de esto es que el concepto de 'al menos verosímil' retarda mucho el tiempo, provoca demora. Le coloca a uno una condición, que para el ordinario obra de freno. Que sea probable que haya ocurrido el delito".

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