La violencia homicida contra las mujeres es un fenómeno complejo que ha sido objeto de estudio y preocupación en diversos países. Para subrayar que la violencia asesina contra las mujeres está suscrita por su condición genérica, algunos autores han preferido hablar de feminicidios. En el conjunto del país, e incluso a escala mundial, es posible observar un incremento de los feminicidios.
La primera en utilizar el término feminicidio fue Marcela Lagarde y de los Ríos, antropóloga mexicana y estudiosa de la condición de la mujer, quien lo acuñó para indicar la violencia física, psicológica, económica e institucional dirigida contra la mujer como tal. En general, podemos definir el feminicidio como: “Cualquier forma de violencia ejercida sistemáticamente sobre las mujeres en nombre de una superestructura ideológica de matriz patriarcal, con el objetivo de perpetuar la subordinación y de aniquilar la identidad mediante la sumisión física o psicológica, hasta llegar a la esclavitud o la muerte.” De modo que se pone el acento en la matriz que genera la violencia, no atribuible a un arrebato súbito, a un estado de fuerte ira o similar, sino a una ideología patriarcal que lleva a considerar a la mujer como el "sexo débil", subordinado al hombre.
Femicidio y Feminicidio: Diferencias Conceptuales
En el debate público y en los medios de comunicación, los términos femicidio y feminicidio se utilizan a menudo como sinónimos, pero en realidad tienen importantes diferencias. El femicidio indica genéricamente el asesinato de una mujer, independientemente del motivo o el contexto. Se trata de un término neutro que hace referencia al género de la víctima. El feminicidio, en cambio, se refiere al asesinato de una mujer como tal, es decir, motivado por razones de género y un deseo de control, dominación o aniquilación vinculado a una cultura patriarcal. El feminicidio es, por tanto, un acto que se inscribe en un contexto de discriminación y violencia sistémica contra las mujeres.
Esta distinción es fundamental para comprender el alcance social y cultural del fenómeno y adoptar estrategias de prevención y lucha más eficaces. Dar muerte a una mujer precisamente por su condición de mujer es una manera de negar su subjetividad, al mismo tiempo que un mecanismo de afirmación de la subjetividad masculina.
Contextos Socioculturales y Explicaciones del Feminicidio
Los feminicidios son resultado de los reacomodos originados por una mayor participación femenina en espacios de poder que anteriormente eran exclusivamente masculinos. No se entienden como un hecho aislado y cerrado en sí mismo: deben ser analizados en el contexto de los entramados sociales y en el proceso cada vez más profundo de construcción de una subjetividad femenina. Dicha construcción irrumpe en las formas tradicionales a través de las cuales hombres y mujeres se relacionan, y funciona como un detonador que explicaría en gran parte el incremento de la violencia contra las mujeres.
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Los feminicidios, y la violencia que los acompaña, no son sólo la expresión de una crisis (social, económica o de valores) sino una respuesta al proceso de construcción de las mujeres como sujetos. El feminicidio pretende más bien lo imposible: restaurar los resquebrajados valores y normas que sustentan las relaciones entre las mujeres y los hombres. El objetivo del feminicidio es cuestionar el orden social emergente que anuncia el continuo declive de la tradicional posición de dominio y poder de los hombres frente a las mujeres.
La Construcción Social de la Masculinidad y la Cultura Patriarcal
El criminólogo y antropólogo Tilemy Santiago Gómez expone que los feminicidios que son cometidos por hombres son a causa de la construcción social de la masculinidad. La manera en la que se enseña a ser hombre pasa por aprender a explotar y a instrumentalizar a las mujeres hacia el beneficio de ellos. Desde la perspectiva de género, hay cosas en común en los feminicidas, y uno de esos elementos es la construcción social de la masculinidad. Las ideas en común son la misoginia, el machismo y el desprecio de las ideas femeninas.
La socióloga Alma Dulce García también explica que un feminicidio, particularmente en México, tiene que ver con toda una cultura machista y patriarcal que se arrastra de manera histórica. El hombre que se convierte en autor de actos violentos puede estar impulsado por el miedo a la mujer, al percibirla como una amenaza para su propia identidad. La dominación masculina se hace presente a través de la violencia contra las mujeres cuando estas se apropian de los espacios públicos.
La Despersonalización de la Mujer
Para que un feminicidio se concluya debe existir previamente un proceso de “despersonalización de la mujer”, aunque no siempre. Es decir, el individuo agredido, en este caso la mujer, a la que se va a terminar asesinando, no debe ser identificada como una persona. La misoginia, en un panorama sociocultural, indica que las mujeres son ciudadanas de segunda o tercera categoría.
La violencia homicida contra las mujeres también responde a procesos de desafiliación social en las esferas de vida de víctimas y victimarios. Dichos procesos obstaculizan la generación de recursos materiales y simbólicos en hombres y mujeres para enfrentar las reconfiguraciones de su subjetividad. La violencia homicida contra las mujeres es una respuesta al resquebrajamiento del modelo hegemónico de feminidad y masculinidad. De esta forma, los llamados "feminicidas" se comprenden como sujetos de acción en una serie de procesos de cambio y transformación social y no como meros "dementes" o salvajes desquiciados.
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Perfiles Psicológicos de los Agresores
Según la psicóloga forense Anna Costanza Baldry, en cuanto a los perfiles psicológicos de los agresores, suelen existir dificultades en la gestión de las emociones, como:
- Incapacidad para tolerar el rechazo o la pérdida, lo que puede llevar a conductas violentas.
- Rigidez de género, es decir, creencias arraigadas sobre la superioridad masculina y la necesidad de controlar a la pareja.
- Baja autoestima e inseguridad, que pueden llevar a percibir la autonomía de la mujer como una amenaza a su propia identidad.
Estos elementos no justifican en modo alguno la violencia, pero pueden ayudar a comprender su dinámica y a identificar posibles señales de riesgo.
Tipos de Feminicidio
El feminicidio puede manifestarse de diferentes formas, dependiendo del contexto y de las motivaciones que lo impulsan. Los estudios en psicología y criminología identifican algunos tipos principales:
- Feminicidio íntimo: ocurre dentro de una relación afectiva o familiar, a menudo por parte de la pareja o ex pareja, es la forma más extendida y está vinculada a dinámicas de control y posesividad.
- Feminicidio no íntimo: perpetrada por personas ajenas a la víctima y motivada por el odio de género, la misoginia u otras formas de discriminación.
- Feminicidio vinculado a prácticas tradicionales: incluye, por ejemplo, los crímenes de honor o la mutilación genital femenina, todavía presente en algunas culturas.
Lydiette Carrión, periodista especializada en feminicidios, explica que no todos los feminicidios pueden cometerse por la misma causal. Hay una clara división entre los feminicidios ocurridos en contextos rurales, donde la violencia obedece a causas específicas, así como los cometidos en zonas más urbanizadas, donde, incluso, se obedece al crimen organizado. Para el caso de México, también están las cuestiones del crimen organizado, de esta violencia generalizada entre varones que también permite que se realicen este tipo de crímenes con mayor facilidad hacia las mujeres, como el fácil acceso de armas de fuego, o el que se pueda confundir un feminicidio con cuestiones de narcotráfico.
Factores de Riesgo
Existen diversos factores que pueden aumentar el riesgo de feminicidio, a menudo entrelazados entre sí:
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- Condiciones de vulnerabilidad social: La probabilidad que tiene una mujer de encontrar la muerte por su condición de género no está distribuida de la misma manera en la estructura social. Las mujeres que viven en condiciones enmarcadas por la marginación, la pobreza y la exclusión educativa tienen mayores probabilidades de morir asesinadas por su condición de género que las mujeres en condiciones de vida más favorables.
- Edad: En las mujeres de entre 15 y 30 años se incrementa sensiblemente el riesgo de ser víctima de este tipo de homicidio.
- Independencia y autonomía: La construcción de una cierta subjetividad femenina (independencia, autonomía, capacidad de decisión) se establece como un detonante particular para el feminicidio.
- Episodios previos de violencia: La presencia de violencia física, psicológica o económica en la relación es una de las señales más fuertes de riesgo.
- Aislamiento social de la víctima: La falta de una red de apoyo puede hacer más difícil pedir ayuda o alejarse de situaciones peligrosas.
- Abuso de sustancias: El alcohol y las drogas pueden aumentar la agresividad y reducir las inhibiciones.
- Posesión de armas: La disponibilidad de armas en el hogar es un factor de riesgo reconocido para la escalada de la violencia.
- Acontecimientos desencadenantes: Las separaciones, las solicitudes de autonomía o los cambios en la relación pueden ser percibidos por el agresor como amenazas y desencadenar reacciones violentas.
Comprender estos factores puede ser crucial para la prevención y la intervención precoz por parte de la familia, los amigos y los profesionales.
Feminicidios: ¿Un Crimen de Estado?
El criminólogo Tilemy Santiago Gómez señala que toda violencia que sea sistemática es violencia de Estado, porque se espera que el Estado tenga una política pública, una toma de postura ante los problemas de interés público. En ese sentido, sí podría interpretarse el feminicidio como un crimen de Estado. La socióloga Alma Dulce García también cree que los feminicidios deben ser considerados crímenes de Estado, porque el Estado tiene una obligación con las mujeres que no está cumpliendo.
El Estado tiene una gran responsabilidad jurídica para activar todos los protocolos. México, por ejemplo, tiene una sanción ante las Cortes Internacionales por los casos de violencia contra las mujeres, lo cual obliga al país a activar toda una serie de mecanismos que garanticen el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia. Por lo tanto, se señala que sí son crímenes de Estado, puesto que estos mecanismos no se están poniendo en marcha. Sin embargo, también se cuestiona sobre si el Estado debe normar todo nuestro comportamiento y nuestra vida social, partiendo de la idea que un feminicidio se comete obedeciendo a actitudes misóginas y machistas que están inmersas en la sociedad. El feminicidio es violencia de Estado, sí, pero el feminicidio es violencia masculina y tal vez, antes que el Estado, son los hombres quienes deberían estar transformando la manera en la que se desenvuelven.
Datos Estadísticos sobre el Feminicidio
El fenómeno del feminicidio es objeto de un seguimiento constante por parte de instituciones nacionales e internacionales. Las cifras demuestran que el feminicidio es un problema estructural y no episódico que requiere respuestas coordinadas y continuas.
| Región/País | Período/Contexto | Dato Clave de Violencia/Feminicidio | Fuente |
|---|---|---|---|
| Unión Europea (UE-27) | A lo largo de la vida | Cerca de 1 de cada 5 mujeres (17.7%) ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja. | EU Gender-based Violence Survey (FRA, EIGE, Eurostat, 2024) |
| Unión Europea (UE-27) | A lo largo de la vida | El 14.6% de las mujeres ha sufrido violencia por parte de su pareja más de una vez. | EU Gender-based Violence Survey (FRA, EIGE, Eurostat, 2024) |
| España | Enero 2003 - Septiembre 2025 | 1.323 mujeres víctimas mortales en la pareja o expareja. | Boletín Estadístico Mensual (Ministerio de Igualdad, Septiembre 2025) |
| España | Hasta Septiembre de 2025 | 28 mujeres víctimas mortales. | Boletín Estadístico Mensual (Ministerio de Igualdad, Septiembre 2025) |
| España | Año 2024 | 49 mujeres fueron víctimas mortales (36 hasta septiembre). | Boletín Estadístico Mensual (Ministerio de Igualdad, Septiembre 2025) |
| México | Actual | Alrededor de 10 mujeres asesinadas al día. | Opinión pública |
Prevención de la Violencia de Género
La creciente atención prestada al fenómeno ha permitido una modificación progresiva de las leyes de protección de la mujer y la creación de numerosos organismos y asociaciones que pretenden prestar ayuda concreta en todos los casos de violencia física o psicológica. Superar los estereotipos sociales y psicológicos del feminicidio requiere un análisis preciso de los códigos mentales y sociales que impregnan nuestra cultura. Es necesario identificar y redefinir todos aquellos conceptos ligados a los estereotipos de género que nos impiden salir del círculo de la violencia, porque relegan a la mujer al papel de víctima y al hombre al de agresor.
Abordar la cuestión del feminicidio significa reconocer lo importante que es no estar sola frente a la violencia y los estereotipos que la alimentan. Acudir a profesionales de la salud mental, como un psicólogo o psicóloga online, puede ser un paso esencial para procesar el trauma y reconstruir la propia autonomía. Ninguna mujer debe sentirse sola ante la violencia: pedir ayuda es un acto de valentía y autodeterminación.
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