¿Qué es el Déficit Fiscal?
El déficit fiscal se produce cuando los gastos superan a los ingresos.
Se refiere al presupuesto que maneja usualmente el Gobierno en un periodo de tiempo, por ejemplo un año.
Este fenómeno refleja la situación real del Estado en el aspecto financiero, en contraste con un superávit acumulado de la vigencia con los periodos anteriores.
La Situación Fiscal Reciente en Uruguay
La principal explicación del deterioro fiscal está del lado de los ingresos.
Una economista señaló que “El primer semestre fue relativamente mejor, pero el segundo semestre mostró un desempeño recaudatorio bastante débil”.
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Eilender advirtió que la cifra actual podría incluso revisarse al alza cuando en marzo se publiquen los datos definitivos del PIB.
Para Eilender, se trata de una meta ambiciosa y poco frecuente en la historia reciente: “La mayoría de los gobiernos ajustan al principio y relajan al final”.
Causas del Déficit Fiscal: Perspectiva Histórica y Estructural en Uruguay
La situación fiscal en Uruguay no puede desvincularse de su trayectoria económica de largo plazo, pues la consecuencia del déficit fiscal se inscribe en un contexto económico más amplio.
Durante el siglo XX Uruguay asistió a un sostenido declive económico, un proceso tan intensa y persistente como se vive en nuestros días.
Este artículo presenta evidencia de que Uruguay registra un prolongado proceso de deterioro económico que se inicia en algún momento del siglo XX.
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Según se verá, el declive de Uruguay está caracterizado por tres hechos estilizados: 1) el crecimiento de largo plazo es extraordinariamente pobre; 2) las fluctuaciones cíclicas son comparativamente profundas y 3) al menos durante la segunda mitad del siglo, el crecimiento de la economía ha estado predominantemente explicado por un uso más intensivo de los factores productivos antes que por una mayor eficiencia en su utilización.
Como resultado de lo anterior, al finalizar el siglo XX los habitantes de Uruguay son relativamente menos ricos de lo que lo eran 100 años antes.
Estudios recientes, basados en estimaciones del PIB de todo el siglo XX, concluyen que, a pesar de que durante la segunda mitad del siglo Uruguay registra periodos de crecimiento, a lo largo de ella se habría verificado un alejamiento sistemático del nivel de vida de los habitantes de Uruguay respecto al de los países ricos.
La idea de un pasado mejor tiene bases ciertas, al menos en términos comparados.
Recientes trabajos encontraron, a partir de enfoques y metodologías diferentes, evidencia de que durante el siglo XX la trayectoria económica de Uruguay, medida por el producto por habitante, no "converge" con los países que pueden ser considerados como su "mundo relevante".
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Se muestra que antes de 1950 Uruguay "recortó distancias", mientras que a partir de la década de los cincuenta se verifica un "alejamiento sistemático".
Incluso, el trabajo da cuenta de que en la segunda mitad del siglo, el producto por habitante de Uruguay converge hacia un "club" de países que son "no convergentes" con los países desarrollados de la muestra.
El aumento de la riqueza promedio de los habitantes de Uruguay entre 1900 y 2001 luce escaso cuando se lo compara con los otros países seleccionados.
Debe notarse que de los países incluidos, solo Argentina crece menos que Uruguay durante el siglo XX.
Se aprecia cómo a lo largo del siglo pasado se verifica un alejamiento entre el producto por habitante de Uruguay y el de cuatro países industrializados que pueden ser considerados como los líderes mundiales en el periodo.
El fracaso económico que los uruguayos perciben adquiere entonces una dimensión relativa antes que absoluta.
En la gráfica 3 aparecen representados los cocientes entre los PIB por habitante de algunos países latinoamericanos (Brasil, Chile y Colombia) y el de Uruguay.
El indicador muestra que, con oscilaciones, el nivel del PIB por habitante de Chile y Uruguay fue similar a lo largo del siglo, aunque tendió a ubicarse por debajo antes de la década de los ochenta.
Sin embargo, a partir de allí, el PIB por habitante de Chile tiende a superar al de Uruguay.
En el caso de Brasil y Colombia, más allá del descenso del indicador en los últimos años, es notorio que ambos países se han "acercado" a Uruguay entre 1900 y 2001.
De la simple observación de las dos dimensiones del rezago relativo presentadas, parece desprenderse que este proceso adquiere mayor relevancia en la segunda mitad del siglo XX.
Probablemente, esa es la razón por la que muchos uruguayos perciben al siglo pasado partido en dos: la primera mitad asociada a la prosperidad y al bienestar, la segunda relacionada con estancamiento y crisis.
El particular desempeño económico del largo plazo de Uruguay parece ser un fenómeno común a las economías del Río de la Plata.
La experiencia de Argentina en materia de crecimiento tampoco ha sido exitosa cuando se mira el siglo XX en su conjunto.
Entre 1901 y 1910 el producto por habitante de Argentina era superior a 90% del promedio de Alemania, Estados Unidos, Francia y Reino Unido, mientras que en los años noventa, este porcentaje se redujo a 36 por ciento.
Lo anterior es más relevante si se tiene en cuenta que, en los últimos 30 años, Uruguay ha desarrollado un vigoroso proceso de integración económica con Argentina.
Ello se sumó a los canales de transmisión indirectos e informales (financieros, inmobiliarios, etc.) a través de los cuales Argentina ha influenciado tradicionalmente a Uruguay.
En cierta medida, se podría especular con que el rezago relativo de Uruguay es un fenómeno cuyos orígenes deberían buscarse en el pobre desempeño de las economías vecinas al Río de la Plata.
Conceptos de Convergencia Económica
Para comprender las causas estructurales del declive y sus implicancias fiscales, es útil revisar la teoría de la convergencia económica.
La teoría del crecimiento económico con fundamento neoclásico predice que, bajo ciertas condiciones, existe una relación negativa entre tasa de crecimiento y el nivel inicial de riqueza de la economía o país en cuestión.
Si esto es así, las economías más pobres deberían crecer más rápidamente que las ricas o, lo que es similar, la dispersión de la riqueza entre economías debería reducirse a lo largo del tiempo.
Durante bastante tiempo, muchos trabajos empíricos sobre convergencia han adoptado las nociones de convergencia absoluta y condicionada.
Ambas ideas de convergencia están basadas en la aplicación de modelos neoclásicos de optimización dinámica.
Los modelos que utilizan la noción de convergencia absoluta predicen que, más allá de las condiciones iniciales, si todas las economías poseen los mismos parámetros en las funciones de producción y de utilidad, se constata una relación negativa entre tasa de crecimiento promedio anual y el nivel inicial de producción por trabajador.
A raíz de ello, las economías más pobres tenderán a crecer más rápidamente que las ricas, generando un proceso de β-convergencia.
Complementariamente, existe σ-convergencia cuando la dispersión de productos por trabajador entre economías a lo largo del tiempo se reduce.
El supuesto de que todas las economías poseen los mismos parámetros en las funciones de producción es poco creíble.
Con el propósito de reconciliar la teoría con la evidencia empírica, se introduce el concepto de convergencia condicionada.
Estos autores señalan que solamente en el caso en el que todas las economías se acercaran al mismo estado estacionario -lo que sucedería con países habitados por consumidores con idénticas preferencias y que contaran con tecnologías e instituciones similares- la predicción equivaldría a afirmar que los países pobres crecerían más rápidamente que los países ricos.
Más recientemente, las metodologías de convergencia absoluta y condicional han sido controvertidas.
Debido a ello, se proponen realizar ejercicios de convergencia a partir de modelos basados en series temporales.
En los test de series temporales, se supone que los datos son generados por economías que están cerca de sus distribuciones límite.
En este caso, la convergencia se interpreta como un proceso en el cual las condiciones iniciales no tienen efectos estadísticamente significativos sobre el valor esperado de las diferencias de producto por trabajador entre economías.
Una ventaja adicional de esta metodología es que permite, a diferencia de la tradicional, caracterizar con mayor precisión el comportamiento individual de cada país.
Dado que para describir el rezago relativo importa la dinámica de transición de los datos y que la pregunta está orientada a estudiar el caso de Uruguay, en este artículo se adopta un enfoque de la convergencia basado exclusivamente en series temporales.
Lo anterior requiere diferenciar los conceptos catching-up y convergencia de largo plazo.
