Adolfo Ruiz Cortines, una figura prominente en la historia mexicana, demostró una temprana inclinación y habilidad en asuntos económicos y financieros, forjada desde sus años de juventud. Su trayectoria, desde sus estudios hasta su presidencia, estuvo marcada por un profundo compromiso con la gestión de los recursos y la estabilidad económica del país.
Formación y Primeros Pasos en el Ámbito Financiero
Debía sus pocos años de estudios a una Escuela Amiga, a un colegio jesuita y al Instituto Veracruzano, donde aprendió contabilidad y sociología. El 21 de septiembre de 1901, sin haber cumplido los 12 años, se inscribió en el Instituto Veracruzano, donde hizo estudios de contabilidad. Desde joven, se enfrentó a desafíos económicos familiares. Los Ruiz Cortines eran de extracción acomodada y de maneras aristocráticas, aunque con la repentina muerte del padre ocurrida el 13 de septiembre de 1889, la familia conoció la pobreza con todas sus angustias y deseos de superación. Contando también con el apoyo de sus tías Elena Josefa y Juana Octaviana Cotera Calzada, María Cortines logró sacar adelante a su familia. El abuelo paterno de Ruiz Cortines, el profesor José Ruiz Parra (1817-1895), contribuyó con la manutención de sus nietos María y Adolfo hasta el momento de su fallecimiento, ocurrido cuando Ruiz Cortines tenía cinco años.
A fines de 1905, a los 16 años, abandonó el Instituto Veracruzano para responsabilizarse del sostenimiento económico de su familia, que atravesaba por una difícil etapa de restricción monetaria. Fue ayudante de contador en una empresa comercial en Veracruz, lo que le brindó experiencia práctica en el campo financiero desde temprana edad.
Rol en la Revolución y la Custodia del Tesoro Nacional
Durante la Revolución Mexicana, Ruiz Cortines asumió roles que involucraban la administración de fondos. Fue pagador en la brigada del general Francisco Muriel. Su compromiso con la estabilidad financiera del país se manifestó claramente en 1920 cuando se incorporó al Plan de Agua Prieta y al desaparecer el gobierno carrancista rescató y entregó el tesoro nacional al presidente Adolfo de la Huerta. El 19 de mayo de ese mismo año, y con el derrocamiento del gobierno de Venustiano Carranza, el Mayor Adolfo Ruiz Cortines marchó desde San Francisco Aljibes hasta la Ciudad de México custodiando el tesoro nacional (150 millones de pesos oro) en el Tren Olivo. Para 1926, desempeñándose como pagador de la Comandancia Militar de México, a los 37 años de edad, Ruiz Cortines pidió su retiro del ejército.
Carrera en la Administración Pública y la Estadística
La experiencia de Ruiz Cortines en contabilidad y su interés por los datos lo llevaron a roles clave en la administración pública. En 1922 entró a trabajar para el sonorense Manuel Padrés en la oficina de reorganización de los Ferrocarriles Nacionales de México. En esa época, el presidente Álvaro Obregón creó el Departamento Autónomo de Estadística Nacional que fue presidido por Padrés. Su dedicación al estudio de los datos se profundizó en 1925, cuando tomó durante tres meses un curso de estadística impartido por el economista Daniel Cosío Villegas. En 1926, fue ascendido a director de Estadística Nacional, una posición que le permitió aplicar sus conocimientos para el análisis de la realidad mexicana.
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Su interés por la estadística y la economía se reflejó en sus escritos. En 1930, Ruiz Cortines escribió para Crisol “Nuestras reuniones de estadística”, “Conozcamos nuestra agricultura y ganadería” y “La sociedad gravita sobre un tercio de sí misma”. En 1931, publicó columnas como “Nuestra decantada criminalidad es un mito”, “Dónde hay un pan, hay un hombre” y “Autonomía indispensable para el Departamento de Estadística”.
Su pericia financiera fue reconocida en la esfera política, y en 1939 fue designado tesorero de la campaña presidencial de Manuel Ávila Camacho. En 1939, se desató la lucha por la sucesión presidencial. El Partido de la Revolución Mexicana postuló al general Manuel Ávila Camacho como su candidato; el entonces gobernador Miguel Alemán pidió licencia al estado para dirigir el Comité Pro Ávila Camacho e invitó a Adolfo para encargarse de la tesorería de la misma. El 1 de diciembre de 1940 el general Manuel Ávila Camacho asumió la presidencia de la República y designó a Miguel Alemán secretario de Gobernación, y este, por su parte, nombró a Ruiz Cortines Oficial Mayor en dicha secretaría, donde laboró hasta abril de 1944.
| Periodo | Cargo/Actividad Financiera o Estadística Clave |
|---|---|
| 1901 | Estudios de Contabilidad en el Instituto Veracruzano |
| 1905 | Ayudante de contador en empresa comercial en Veracruz |
| Durante la Revolución | Pagador en la brigada del general Francisco Muriel |
| 1920 | Custodia del tesoro nacional (150 millones de pesos oro) |
| 1922 | Oficina de reorganización de los Ferrocarriles Nacionales de México |
| 1925 | Curso de estadística con Daniel Cosío Villegas |
| 1926 | Director de Estadística Nacional |
| 1939 | Tesorero de la campaña presidencial de Manuel Ávila Camacho |
| Post-presidencia | Presidente de la Comisión Fideicomisaria de Metales no Ferrosos y la Nacional Financiera |
Presidencia: Políticas y Desafíos Económicos
Durante su mandato presidencial, Adolfo Ruiz Cortines mantuvo su enfoque en la moralización de la administración pública y el fortalecimiento económico del país. A Ruiz Cortines le preocupaba consolidar la unidad de los mexicanos, quería moralizar la administración pública para lograr la confianza de los mexicanos en el Poder Ejecutivo. Estaba decidido a multiplicar el trabajo y aumentar la riqueza nacional, impulsar la producción agrícola y ganadera, conservar los recursos naturales y lograr la industrialización del país. En atención a los adelantos técnicos logrados en el campo de la energía nuclear, y considerando que México no podía permanecer al margen de ese desarrollo, creó la Comisión Nacional de Energía Nuclear, una iniciativa con implicaciones económicas y de desarrollo a largo plazo.
A pesar de sus esfuerzos, su gobierno enfrentó desafíos económicos significativos. En 1954 surgieron problemas económicos debido a la ley antimonopolio a la creación de CEIMSA, a que los empresarios no querían invertir en México eso derivaba a las fugas de capitales y no se podían crear empleos. Ante esta situación, el presidente pidió no generalizar el caos. Aunque sucedió la devaluación, la economía del país tuvo un alto crecimiento. Los salarios de los trabajadores crecieron a un nivel superior al costo de la vida e instituyó la gratificación anual del aguinaldo para los servidores públicos. Esto refleja su compromiso con el bienestar de la población a pesar de las presiones económicas. Pocos gobiernos del Siglo XX han tenido un cuidado acucioso del manejo de la hacienda pública; don Adolfo Ruiz Cortines fue un hombre dedicado a la contabilidad y a la estadística, y de una conducta personal recta y honesta.
Al final de su gobierno se vio empañado por las demandas de la insurgencia obrera encabezadas por Demetrio Vallejo en los ferrocarriles, Othón Salazar con los maestros, que se aliaron en agosto de 1958 al gran movimiento estudiantil, que surgió a partir del alza al transporte camionero en el Distrito Federal.
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Actividades Post-Presidenciales
Incluso después de dejar la presidencia, Adolfo Ruiz Cortines continuó involucrado en instituciones financieras y económicas. Luego de su administración, presidió la Comisión Fideicomisaria de Metales no Ferrosos y la Nacional Financiera.
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