Cuando se acerca el final de un periodo económico, las empresas deben realizar una serie de procedimientos para asegurarse de que sus registros financieros estén correctos y completos. Entre estos procedimientos, destacan el cierre contable y el cierre fiscal, dos conceptos fundamentales en la gestión financiera.
Aunque algunos confunden ambos términos, es muy importante que tú los tengas bien diferenciados para no caer en omisiones.
¿Por qué es tan importante hacer bien tu cierre de año?
Porque es en dicho proceso cuando se recopila la información de los estados financieros de cada periodo, lo cual te permite tener un panorama mucho más claro y específico del comportamiento de tu organización. Así mismo, un análisis del desempeño de tu empresa te ayudará a mejorar los aspectos que no fueron tan favorables, tanto en lo fiscal como en lo estratégico, para así tener una perspectiva de la actividad organizacional.
Con esto, se pueden proyectar las tareas para el siguiente ciclo, revisar las metas y objetivos, y evaluar los logros y los fallos para determinar dónde se tienen que realizar los ajustes necesarios. La planeación para el siguiente periodo debe ser constante y efectiva para la toma de decisiones.
Diferencias entre Cierre Contable y Cierre Fiscal
Los dos cierres tienen como fuente la misma información, pero la forma de determinar los resultados de uno y otro, varían debido a que las reglas aplicables para uno y otro no son las mismas.
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Cabe aclarar que el cierre contable tiene que ser precedido del cierre fiscal, ya que será la fuente del registro del impuesto a la utilidad que se reporta en el estado de operaciones (resultados) de la empresa.
Cierre Contable
Considera que un cierre contable no es hacer la contabilidad de la empresa, ya que eso lo deberías hacer mes con mes. En realidad aquí estamos hablando de separar cada ejercicio para tener una comparativa del desempeño durante todo un ciclo, y con base a los resultados, ejecutar una planeación más acertada para el siguiente periodo.
En este cierre están determinadas las cuentas de ingresos y egresos anuales, lo cual incluye el balance general, además del cálculo de pérdidas y ganancias, de las cuales se distribuyen los dividendos. Es fundamental revisar los libros contables y llevar a cabo las conciliaciones bancarias para asegurar la exactitud de los datos.
El cierre contable está regido por las normas que rigen el marco conceptual que se utilice para la formulación de sus estados financieros, pudiendo ser las normas de información financiera mexicanas, las normas internacionales de información financiera, las reglas que emitan la Comisión Nacional Bancaria y de Valores o las que emita la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, así como las que emitan otras entidades regulatorias.
Es el proceso mediante el cual una empresa se asegura de que todos sus registros financieros estén actualizados, correctos y completos al final de un periodo contable, ya sea mensual, trimestral o anual. Este proceso implica la recopilación y revisión de todas las transacciones realizadas durante el periodo contable, como ingresos, egresos, compras, ventas, gastos operativos, amortizaciones y depreciaciones, entre otros.
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El cierre contable tiene como principal objetivo reflejar la situación económica de la empresa de manera fiel y precisa, siguiendo principios contables.
- Los ingresos y gastos son reconocidos según el principio de devengo, es decir, cuando realmente ocurren, independientemente de cuándo se realice el pago o cobro.
- El cierre contable debe realizarse de acuerdo con el ciclo contable de la empresa, que puede ser mensual, trimestral o anual.
- Ofrece una visión clara de la situación financiera.
Cierre Fiscal
Este cierre permite calcular los impuestos que la empresa debe pagar ante Hacienda, especialmente el impuesto sobre ganancia. Tener una buena planificación fiscal que integre la contabilidad dará una visión más amplia del escenario financiero de la empresa. La declaración anual y el impuesto de sociedades son elementos críticos en este proceso.
El cierre fiscal está regido por los lineamientos que marca la ley del impuesto sobre la renta y, para efectos de interpretación, el código fiscal de la federación, así como otros lineamientos y reglas emitidos por el Servicio de Administración Tributaria.
Por otro lado, el cierre fiscal está relacionado con el cálculo y reporte de los impuestos de la empresa ante las autoridades fiscales. El cierre fiscal no sigue los principios contables del mismo modo que el cierre contable. Mientras que en el cierre contable se busca la presentación fiel de los estados financieros, el cierre fiscal está orientado a la correcta aplicación de las leyes fiscales, lo que puede implicar diferencias en la forma de contabilizar ciertos ingresos y gastos, dependiendo de la normativa vigente.
El cierre fiscal, en cambio, tiene como propósito asegurar que la empresa cumpla con sus obligaciones tributarias.
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- El tratamiento de los ingresos y gastos fiscales puede variar.
- El cierre fiscal se realiza anualmente, generalmente al final del ejercicio fiscal.
- Tiene un impacto directo en la carga tributaria de la empresa.
De hecho las reglas entre una y otra son tan diferentes, que es necesario conciliar las dos bases de determinación para conocer el origen y valor de las diferencias y así poder explicar por qué la provisión del impuesto que se registra contablemente varía de la que resulta de aplicar la tasa de impuesto a la utilidad antes de impuesto.
Las normas de información financiera sean las mexicanas o las internacionales o de algún otro país (como Estados Unidos), dictan normas para dar un tratamiento contable y revelar en los estados financieros y sus notas los efectos de estas diferencias.
En el caso de las normas de información financiera mexicanas, la NIF D-4 “Impuestos a la utilidad” cuyo objetivo “… es establecer las normas particulares de valuación, presentación y revelación para el reconocimiento contable de los impuestos a la utilidad, causado y diferido, devengados durante el período contable.”
Esta norma establece que: “El impuesto causado se deriva del reconocimiento en el período actual, para efectos fiscales, de ciertas operaciones de la entidad.
En esta etapa, se deben hacer los ajustes necesarios para obtener montos fiscales precisos.
Tips para tu cierre contable
El primero y más importante es que no des NADA por sentado. Si pasas por alto los puntos básicos, podrías tener dolores de cabeza muy pronto. Adicionalmente, deberías considerar:
- Estar al pendiente de las reformas y cambios que hace la autoridad en materia contable y fiscal. Cualquier cambio puede repercutir en tu negocio.
- Cuando se finaliza un periodo contable, las cuentas se cierran para ver los resultados del ejercicio, ya sea en utilidades o pérdidas.
- Una vez que se tiene el cierre contable, se elaboran los asientos contables, que tienen como objetivo la cancelación de cuentas: hay que dejarlas en ceros. Las cuentas son: ingresos, gastos, costos de venta y de producción.
- Antes de cancelar las cuentas de resultado, concilia y ajusta aspectos como la amortización de los activos intangibles y la depreciación de los activos fijos.
- Recuerda que el resultado de la cancelación de cuentas se llevará a la cuenta de patrimonio. Es decir, si el resultado es pérdida, se disminuye el patrimonio; si el resultado es utilidad, se incrementa.
- Las cuentas con saldo rojo o negativo se tienen que reclasificar, especialmente las bancarias, de clientes o proveedores.
Consejos para tu cierre fiscal
En este caso es importante que prestes atención a todas las operaciones relacionadas al SAT y que todo lo que hagas al respecto lo consideres como prevención y no como corrección o solución a un problema. Así mismo, considera:
- Realizar un “pre-cierre”, así se podrán identificar los puntos que necesitan ser analizados con más detalle y, de ser necesario, qué información o documentos se requieren.
- Hacer un análisis de las operaciones especiales que se hayan realizado y que el SAT podría señalar; de esta forma, se aprovechan los meses restantes para llevar a cabo las adecuaciones que sean necesarias.
- Identificar las declaraciones que, por obligación, se deben presentar, y verificar que la información sea coherente para evitar cualquier auditoría por parte de la autoridad.
- Estar atento a la fecha de cierre, que normalmente es el 31 de diciembre, para asegurarte de que todo esté en orden.
- Revisar la base imponible y las obligaciones fiscales para garantizar que todos los ingresos y gastos estén debidamente documentados y reportados.
Al seguir estos consejos, podrás tener un cierre de año contable y fiscal exitoso, lo que permitirá una mejor toma de decisiones para el corto plazo y el largo plazo.
La importancia de ambos cierres
La importancia de ambos cierres es crucial para la buena gestión de cualquier empresa. Un cierre contable adecuado garantiza que la información financiera refleje la realidad de la empresa, lo que es crucial para la toma de decisiones empresariales, la obtención de financiamiento y la confianza de los inversores.
El cierre fiscal es una etapa crucial para cualquier empresa, ya que asegura la integridad de los informes financieros anuales y el cumplimiento de las obligaciones tributarias. Durante el cierre fiscal, se lleva a cabo una serie de actividades que incluyen la verificación de ingresos y gastos, la conciliación de cuentas, y la preparación de los estados financieros, como el balance general y el estado de resultados.
Ahora bien, antes de preparar la declaración es muy importante asegurarse de que toda la información incluida en estas declaraciones sea precisa y esté actualizada antes de presentarlas al SAT.
El cierre contable y el cierre fiscal son procesos esenciales que toda empresa debe realizar para garantizar la exactitud de su información financiera y cumplir con sus responsabilidades tributarias. Aunque ambos comparten el objetivo de reflejar la realidad económica de la empresa, tienen enfoques diferentes y responden a normativas distintas.
