Desde hace mucho se cree que existen cuentas bancarias y depósitos que son más importantes que otros, a tal punto que estos no pueden ser fiscalizables. Se dice que están las cuentas bancarias “fiscales”, que manejan recursos de negocio, como salarios, rentas y más, y las “no fiscales”, que concentran recursos que no cubren impuestos, como ventas no declaradas, préstamos, trabajos extra, etc. Sin embargo, esto es un mito.
El Carácter Fiscal de las Cuentas Bancarias
Toda cuenta bancaria, de cualquier banco, tiene carácter fiscal porque el SAT retiró el secreto bancario. Es decir, el SAT tiene la facultad de ver los movimientos que los contribuyentes realizan y con ello revisar la información bancaria de los contribuyentes, para así justificar que los gastos que se hacen correspondan a los ingresos que declaran. Esto quiere decir, que por ley las entidades financieras y las sociedades corporativas de ahorro y préstamo, están obligadas a proporcionar la información de las cuentas, los depósitos, servicios, fideicomisos, créditos o préstamos otorgados a personas físicas o morales.
Los depósitos y transferencias realizadas en cuentas bancarias que no correspondan a registros contables o ingresos que hayan pagado impuestos, podrían ser considerados por las autoridades fiscales como ingresos. Imagina que tienes tres cuentas bancarias en los bancos A, B y C. En el Banco A recibes depósitos y transferencias de tu negocio; en el Banco B se concentran transferencias de nómina en donde laboras; y en el Banco C se canalizan recursos por concepto de ahorros de las cuentas bancarias A y B. Para los supuestos 1 y 2, le corresponderá al contribuyente persona física demostrar con soportes y pruebas documentales -no dichos o aseveraciones sin sustento- que permitan desvirtuar la presunción de la autoridad fiscal.
Como hemos analizado, tener depósitos no justificados te puede ocasionar el pago de ISR, recargos, actualizaciones y una multa y me parece que en estos tiempos no estamos en condiciones de hacer pagos en exceso. Tenemos que cuidar nuestras finanzas personales, así como nuestras finanzas fiscales, se trata de un conjunto.
La Importancia de Separar las Finanzas Personales y del Negocio
Millones de personas dedicadas a diferentes industrias emprenden negocios todo el tiempo, sin la necesidad de constituirse como empresas, o personas morales. Es el caso de quienes arrendan bienes inmuebles, ejercen como consultores, o proporcionan servicios de forma independiente. La mayoría de estos profesionales utiliza su cuenta personal para realizar sus transacciones personales y de negocio de manera indistinta. Es decir, no separan sus finanzas personales del negocio. Se trata de un error común, pero no por ello menos riesgoso; ya que esta práctica puede derivar en un menor control del presupuesto, confusiones en materia fiscal y otros inconvenientes.
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La solución más recomendable es mantener cuentas bancarias separadas. Idealmente las tarjetas tanto de débito como de crédito destinadas al negocio también deben ser exclusivas para este uso. Las cuentas empresariales comprenden un portafolio de servicios especialmente diseñados para facilitar la administración de tu negocio y el procesamiento de tus transacciones de forma más eficiente. Uno de los mitos más comunes en torno a ellas es que las personas físicas no pueden tener acceso a cuentas así, por no estar constituidas como empresas. Sin embargo hoy existen alternativas destinadas a aquellas que trabajan de forma independiente, bajo la figura de persona física con actividad empresarial.
Ventajas de una Cuenta Pyme
Una cuenta Pyme probará ser invaluable para tu negocio, debido a la gran cantidad de beneficios que se pueden considerar. Es una cuenta bancaria exclusiva para tu negocio. Separas el dinero personal del de la empresa. Aparta las facturas personales de aquellas del negocio para organizarte mejor. De este modo, dibujarás una clara línea entre los gastos de la empresa y aquellos propios, como la factura de luz, agua o teléfono. Con una cuenta bancaria para tu negocio, puede tener una contabilidad transparente, lo cual ayudará a potenciar las operaciones diarias de tu Pyme.
Con una cuenta Pyme, puedes pagar tus nóminas, comprar productos/materiales, manejar las rentas de bodegas y oficinas, administrar tus viáticos y los de tus empleados (incluso en caso de viajes), todo desde un mismo lugar. Tendrás la posibilidad de acceder a la banca digital y manejar tu cuenta desde el dispositivo digital que más te agrade. Ya no necesitarás formarte en la fila de tu sucursal bancaria para realizar diferentes tipos de trámites. Dentro de los beneficios que se pueden tener con una cuenta Pyme, muchas entidades financieras dan la opción de acceder a una tarjeta de débito asociada a la cuenta.
Puedes abrir una cuenta Pyme de forma sencilla. El proceso para abrir la cuenta no tiene mayores complicaciones, y solo necesitarás contar con algunos documentos, como tu credencial de elector vigente, el comprobante de domicilio fiscal y operativo, tu RFC (constancia de situación fiscal), número de celular activo y constancia de la e-firma (antes conocida como FIEL).
Fijar salarios, (incluso el propio) es mucho más sencillo cuando se tienen cuentas separadas para el negocio y los gastos personales y familiares.
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Tabla comparativa: Cuenta Personal vs. Cuenta Pyme
| Característica | Cuenta Personal | Cuenta Pyme |
|---|---|---|
| Uso | Gastos personales y, a veces, del negocio | Exclusivamente para transacciones del negocio |
| Control | Limitado sobre gastos del negocio | Mayor control y transparencia en finanzas del negocio |
| Administración | Puede generar confusiones y errores contables | Facilita la administración y el seguimiento de gastos e ingresos |
| Beneficios | Ninguno específico para negocios | Acceso a banca digital, tarjetas de débito empresariales, y servicios especializados |
| Requisitos | Simples (identificación, comprobante de domicilio) | RFC, comprobante fiscal, e.firma, entre otros |
¿Qué es un Régimen Fiscal?
Pero, primero, ¿qué es un régimen fiscal? El régimen fiscal es un conjunto de derechos y obligaciones a los que se hace acreedor un ciudadano a partir de desempeñar una actividad económica específica. ¿Quieres saber más de este régimen? ¿Eres fotógrafo y estás pensando en abrir un estudio? ¿Eres diseñador gráfico y trabajas como freelance? ¿Eres dentista y acabas de inaugurar tu consultorio? Entonces te corresponde registrarte en este régimen, que está pensado para las personas que obtienen ingresos por prestar servicios profesionales de manera independiente (honorarios) a empresas, dependencias de gobierno o personas físicas en general.
Persona Física vs. Persona Moral
Una persona física es cualquier contribuyente que realiza actividades económicas de manera individual, es decir, como empleado, profesional independiente o comerciante. Una persona moral, también conocida como persona jurídica, es una entidad legal formada por un conjunto de personas físicas o morales que se unen con un fin común, ya sea lucrativo o no lucrativo. Si eres una persona física y realizas actividades económicas relacionadas con tu emprendimiento, puedes tributar como una persona física con actividad empresarial.
Independientemente de la opción que elijas, gestionar adecuadamente los recursos de tu empresa es crucial para su éxito. Con esta cuenta, puedes disfrutar de beneficios como la apertura con un monto mínimo de solo $1.00, la protección de cheques sin costo adicional y la posibilidad de disponer de efectivo a través de tu tarjeta de débito.
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