Comprender la devaluación y la inflación es fundamental para la supervivencia financiera, aunque a menudo estos dos conceptos se confunden. Aquellos que confunden estos dos conceptos eran, al igual que muchos, los primeros en pensar que eran sinónimos. Pero hay diferencias importantes.
Se conoce como devaluación a aquella situación en la que una moneda vale menos que antes. La devaluación es la disminución del valor de una moneda en relación con otras. Por otro lado, la inflación está atada a las subidas de precios de lo que compramos. En esta discusión, entraremos a ver cuál es la relación entre inflación y devaluación, y por qué es esencial entenderlas.
¿Qué es la Devaluación? Concepto y Causas
La devaluación es la pérdida de valor de la moneda. Para entenderlo, imaginemos una situación donde se empiezan a imprimir certificados que podemos intercambiar por kiwis, pero hay más certificados que no hay kiwis. Si se imprimen 100 certificados, pero solo existen 10 kiwis, entonces el valor de estos kiwis se va reduciendo porque cada vez hay más kiwis en teoría, aunque en verdad solo haya los certificados, y no los kiwis reales.
Simplificando, para mantener la perspectiva, nuestros sueldos parecen que aumenten, pero en realidad se va imprimiendo más certificados (dinero). Esto es una reducción de nuestro sueldo, porque en realidad es exactamente lo que sucede: trabajamos por menos. Lo que es clave aquí es que el valor de nuestro trabajo (o energía) se ha devaluado. El coste de una manzana en términos de riqueza se ha doblado, pero el valor de la manzana es el mismo: 1 kiwi. Esto es la devaluación: degradar nuestro tiempo y energía que hemos puesto en nuestro trabajo.
Causas Principales de la Devaluación
La devaluación se puede producir por una o varias de las siguientes causas:
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- Alta demanda de divisas: Situación que se da cuando hay una alta demanda de monedas extranjeras.
- Fuga de capitales: Alude a la salida rápida de dinero de un país por razones económicas.
- Impresión de dinero: Primero tenemos esta impresión de dinero a tutiplén, como unos locos. Esto causa que lo que tenemos pase a valer automáticamente menos aunque no sea hasta al cabo de un tiempo que vemos los efectos. Para ponerlo en lenguaje algo más técnico, la devaluación viene dada por culpa de la divergencia, la separación entre lo que ganamos con el coste de la vida.
Miles de millones de divisas en dólares y euros se han creado de la nada, pero no ha habido un incremento equivalente en la devaluación. Cada euro nuevo, cada dólar que se saca de la máquina roba directamente un poquito de nuestro patrimonio, nuestro capital si seguimos usando estas divisas.
¿Qué es la Inflación? Definición y su Relación con la Devaluación
La inflación está ligada a las subidas de precios de lo que compramos y está mucho más ligado a las políticas monetarias que hacen los bancos. Es decir, que se puede controlar relativamente.
Imaginemos que nuestros jefes nos anuncian que ahora nos incrementan el sueldo. Ahora cobramos 2 kiwis por el mismo trabajo. ¿Por qué nos lo pueden aumentar? Porque han plantado más productores de kiwis, han multiplicado nuestros kiwis (una analogía de imprimir dinero). Así que ahora en el mundo hay el doble de kiwis, y como hay más kiwis que manzanas que queremos comprar, el precio de las manzanas sube.
Vemos que en ambas situaciones el «coste» se dobla, pero lo puede hacer de dos maneras distintas: en una nuestro dinero se corta por la mitad, y en la otra nuestro dinero se dobla, pero también lo hace el precio de la manzana. La diferencia entre inflación y devaluación es que la inflación está ligada a los precios y la devaluación a la pérdida de valor de la moneda.
La relación entre devaluación e inflación es que la devaluación puede contribuir a que haya inflación porque a medida que aumentan los precios de lo que importamos a nuestro país, entonces aumenta la demanda de lo que exportamos. Pero siempre el impacto general depende del estado de la economía y otros factores que pueden afectar a la inflación.
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Consecuencias de la Devaluación Monetaria y la Inflación
Una de las consecuencias más directas es la pérdida de poder adquisitivo: cuando el valor de la moneda baja, la población pierde poder de compra. Los salarios también sufren los efectos negativos que implica la depreciación de la moneda, experimentando un impacto negativo en los salarios.
Por ejemplo, tanto La Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) como la Tesorería de Estados Unidos comparten que lo que se podía comprar en EEUU con $100 en 1913, hoy necesitaríamos $2.634 para comprar exactamente lo mismo. Calculando, la pérdida de poder adquisitivo ha sido de 2.534%, que son más de 24% por año. Esto significa que a medida que vamos trabajando cada año y ahorrando lo que tenemos, si no somos capaces de generar más de estos 24% anual en inversiones o pasar nuestro dinero a un activo refugio, vamos perdiendo un cuarto de nuestro sueldo cada año. En otras palabras, nuestro tiempo se nos paga a menos, aunque parece que nos aumenten el sueldo.
Casos Reales de Devaluación e Inflación
La Devaluación de 1954 en México
La devaluación de 1954 fue un acontecimiento muy traumático en la historia económica de México. Hubo varios agravantes que contribuyeron a hacer de aquella crisis cambiaria algo mucho más serio:
- Primero, la gente no esperaba un movimiento del tipo de cambio, toda vez que en los meses precedentes había prevalecido un ambiente general de optimismo respecto al futuro de la economía nacional.
- Segundo, el Banco de México contaba con un nivel de reservas relativamente alto, lo cual, a los ojos de muchos observadores, era argumento suficiente para justificar que no fuera necesaria una modificación de la paridad.
- Tercero, el tipo de cambio no se encontraba sobrevaluado y ello reforzaba la opinión anterior.
- Cuarto, después de la devaluación las explicaciones dadas no convencieron a nadie, porque no se entendieron y porque no fueron lo suficientemente amplias y claras.
Por las tres primeras razones enunciadas, el ajuste cambiario fue causa de grave desconcierto y enojo a lo largo y ancho del territorio nacional y entre todos los estratos de la población.
El comunicado oficial fue un boletín de prensa que se emitió de manera conjunta por la Secretaría de Hacienda y el Banco de México con fecha 18 de abril de 1954. Desde la perspectiva actual y a juzgar por las crónicas periodísticas, el defecto del mensaje residió en su insuficiencia explicativa sobre las causas del fenómeno. Releyendo el documento, se encuentra en su primer punto: “El Gobierno de México modificó la cotización de la moneda nacional, fijando el nuevo tipo de cambio en 12.50 pesos por dólar... [México] mantendrá su libertad de cambios.” En términos del licenciado Carrillo Flores, anunciador del hecho en su calidad de secretario de Hacienda, “la medida anterior era necesario tomarla a tiempo”.
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Respecto a las consecuencias negativas, se asentó en el boletín que el gobierno mexicano estimaba que la devaluación era “un alto precio a pagar para alcanzar el desarrollo económico” y que se proponía “continuar sus vigorosos esfuerzos para mejorar el sistema fiscal y la eficiencia de la inversión y el gasto público”.
Las explicaciones sobre la devaluación no se habían comprendido. La idea de entrada, en el discurso del secretario Carrillo, fue colocar al gobierno mexicano en una situación de víctima de “circunstancias incontrolables” que habían aflorado “en una época llena de interrogantes para el mundo…”. Implícitamente se culpaba a inexorables “realidades internacionales” de decisiones propias que el gobierno mexicano había tenido que adoptar.
El discurso del secretario Carrillo se volvió aún más confuso cuando aludió al “deterioro de lo que en un lenguaje técnico se llama la relación de intercambio y que se produjo en esa coyuntura tanto en México como en el resto de Latinoamérica…”. A continuación, se presenta un desglose de esta relación:
| Año | Relación de Intercambio del País | Precios de Artículos de Exportación | Precios de Bienes Importados |
|---|---|---|---|
| 1952 | 115.7 | 503 | 421 |
| 1953 | 94.2 | 443 | 435 |
Se habían identificado, por tanto, tres causas del debilitamiento de la balanza de pagos del país, dos explícitas y una implícita. Las explícitas eran el deterioro de los términos de intercambio y la apreciación del tipo de cambio real. La implícita era la política económica expansionista que había aplicado el gobierno.
El director general del Banco de México, Rodrigo Gómez, argumentó que la paridad había tenido que modificarse porque había surgido un “desequilibrio fundamental en nuestras cuentas exteriores”. Entre los factores aludidos, mencionó “la prolongada y severa sequía que había venido afectando durante los últimos años vastas extensiones del territorio nacional, con inmenso perjuicio para la producción agrícola y ganadera…”. Este fenómeno no únicamente había dado lugar a que se redujeran o no existieran los excedentes de productos de ese sector para fines de exportación, sino también que de ese hecho se hubiera derivado “la necesidad de importar artículos alimenticios, especialmente maíz, fríjol y trigo”. Por su cuantía, esos financiamientos habían dado inexorablemente lugar a un “aumento del medio circulante, el cual, como es bien sabido, tiende a elevar las importaciones”. Otro factor relevante fueron las fugas de capital.
El Dólar Americano y el Fin del Sistema de Bretton Woods
El dólar americano fue la reserva de valor mundial después de la Segunda Guerra Mundial. Durante el conflicto, las naciones occidentales desataron el valor de sus divisas del oro para poder imprimir más y así pagar por la guerra. Estados Unidos se benefició acumulando montañas de lingotes de oro en sus cámaras, vendiéndoles armas y suministros a los dos bandos.
Una vez terminada la guerra, con tanta seguridad en el sistema de Estados Unidos con todo ese oro, se firmó el tratado de Bretton Woods. En este acuerdo, la comunidad internacional aceptó vincular el valor de sus divisas al valor del dólar a un cambio fijo, y a cambio, Estados Unidos dijo que el valor de sus dólares iría directamente relacionado al precio del oro. Sin embargo, Estados Unidos imprimió más dólares que oro tenían en las cámaras. Los franceses fueron los primeros en darse cuenta y se salieron de ese acuerdo, y el resto del mundo les siguió.
Desde entonces, todos los Estados viven con dinero fiduciario, dinero respaldado de la nada. Si hacemos un «zoom out» en este escenario de la historia, vemos que en los últimos 100 años el dólar americano se ha devaluado en un 99% comparado con el precio del oro. Hoy en día seguimos llamando al dólar la «moneda de reserva» del mundo, pero nada más lejos de la realidad.
Devaluación del Euro y Medidas Recientes de Bancos Centrales
Es difícil de hacer un «zoom out» con el euro porque, aunque ahora sintamos que es el estándar de toda la vida, el euro tiene apenas 20 años de vida. Así que no tenemos histórico, no tenemos tendencia de una devaluación como Estados Unidos, al que podemos tirar atrás un siglo entero.
Aun así, no es muy difícil ver la tendencia. A día de hoy, Estados Unidos lleva la batuta con más de un 60% de peso en la economía mundial, así que cuando imprimió 3 billones, el Banco Central Europeo no se quiso quedar atrás y le dio a la impresora para inyectar 750.000 millones. Y las otras monedas más de lo mismo. En todas estas medidas de los bancos centrales de las economías más importantes, los otros países hicieron lo mismo durante el coronavirus. El Banco de Inglaterra inyectó 400.000 millones de libras. El Banco de Japón inyectó 12 billones de yenes. El Banco de China inyectó 550 mil millones de yuanes.
Crisis Recurrentes en México
La historia de México está marcada por episodios de inestabilidad económica. Hasta hoy, ya son tres grandes crisis que han cimbrado la economía mexicana: la devaluación de la moneda en 1976, la crisis de la deuda externa de 1982 y la crisis bancaria de 1994.
La firma del primer plan de estabilización del gobierno mexicano con las autoridades del FMI condicionó el financiamiento de una empresa estratégica para la economía mexicana. En agosto de 1982, al subir las tasas de interés de la Fed y la sobreoferta del petróleo en el mercado mundial incidió en la caída brutal de las exportaciones petroleras de nuestro país, y el servicio de la deuda externa se manifestaría en una “crisis de caja”. Esto empujó a un Plan de Salvamento negociado entre la Secretaría de Hacienda mexicana, el FMI, el Banco Mundial, la Fed, el Banco de Pagos Internacional y la compra anticipada de reservas petroleras para Estados Unidos.
Análisis Académico: Devaluación Real y Aceleración Inflacionaria
La historia económica argentina muestra repetidos episodios de subas significativas y “duraderas” del tipo de cambio real (TCR) que dieron lugar a aceleraciones en la inflación. Eventos de este tipo se han observado también en otros países de la región y el mundo, aunque con menor frecuencia. Un estudio reciente analizó un panel para 98 economías en el período 1970-2014, identificando episodios de devaluación real “significativos y duraderos”. Luego, se distinguió entre aquellos que presentan una aceleración de la tasa de inflación (episodios “aceleradores”) y aquellos que no presentan aceleración (episodios “no-aceleradores”).
Se encuentra que existe una gran heterogeneidad en la respuesta inflacionaria para las diversas regiones bajo estudio y entre los países “emergentes” y “avanzados”. Los resultados obtenidos sugieren que la ocurrencia de episodios “aceleradores” está asociada:
- positivamente a la tasa de inflación inicial.
- negativamente al grado de “anclaje cambiario” posterior al episodio devaluatorio (aquellos casos que fijan el TCN presentan menor frecuencia de casos “aceleradores”).
- negativamente a la existencia previa de un régimen de política monetaria de Inflation Targeting (IT).
En una economía abierta, un índice general de precios domésticos (por ejemplo, el IPC) puede descomponerse en precios transables y no transables. En este marco, la ocurrencia de “episodios aceleradores” ante cambios en el TCR está sujeta a dos condiciones. Primero, las devaluaciones deben generar una suba del nivel general de precios a partir de su impacto directo sobre los bienes transables que componen el índice o que forman parte de la estructura de costos de los bienes fijos. Segundo, la suba inicial en el nivel de precios debe desatar subas de otros precios no afectados en forma directa por la suba del TCN, conocidos como efectos de segunda ronda.
La clave de los efectos de segunda ronda está en el funcionamiento del mercado de trabajo y el proceso de fijación de los salarios. Si los asalariados demandan una recomposición de sus ingresos, el salto de precios asociado a los efectos de primera ronda podría generar una tasa de inflación “permanentemente” más elevada. La indexación responde al entorno inflacionario. En regímenes de inflación elevada, el mecanismo indexatorio constituye una respuesta óptima de los agentes para reducir costos de renegociación de contratos y adaptarse al entorno de elevada volatilidad nominal.
Ocurrida la devaluación real, es factible que el gobierno aplique una política monetaria contractiva con el objetivo de limitar el impacto inflacionario. En una economía relativamente abierta y financieramente integrada, la política monetaria afecta a la inflación a través de tres canales: expectativas, demanda agregada y su impacto sobre el TCN.
Cabe destacar la diferencia que se observa en la dinámica entre diversas regiones, donde se distingue Latinoamérica y el este de Asia y el Pacífico por la magnitud de la respuesta inflacionaria (al alza) con respecto a Europa y África subsahariana. En el caso de Latinoamérica, el dólar es una moneda de referencia ampliamente difundida, a diferencia del caso europeo o el africano, donde se observan muchos casos de fijaciones contra monedas como el marco alemán o el franco.
Agregados Monetarios y su Relevancia en la Devaluación
Para entender mejor la devaluación y la inflación, es esencial conocer los agregados monetarios. Estos términos son importantes y se pueden entender de la siguiente manera:
- M0: es el dinero efectivo real en nuestro bolsillo o en las cámaras del banco (billetes y monedas).
- M1: es el dinero que hay en M0, pero también sumando el dinero en cuentas de depósito que
NO utilizamos para los ahorros (la cuenta bancaria que se usa para pagar facturas e ir de restaurante). - M2: es el dinero que hay en M1, pero también sumando el dinero en cuentas de ahorros de menos de 100.000€, donde hay fácil acceso. Es dinero que podríamos usar si quisiéramos, pero nuestra intención es ahorrarlo.
- M3: es el dinero que hay en M2 (es decir, de todo el dinero que hay), pero también sumando el dinero en cuentas de ahorro muy a largo plazo, incluidas las bien gordas. Es algo menos líquido que M2.
Cuando un banco central toma una decisión de emergencia para inyectar miles de millones o hasta billones en la economía, lógicamente afecta a todo: el M2 aumenta. Esto significa que instantáneamente el poder adquisitivo del individuo que posee esa divisa se devalúa.
Los que están delante de los bancos centrales que imprimen dinero dicen saber lo que están haciendo, porque su objetivo es permitir una transición del entorno deflacionario al que nos encontramos (donde el dólar americano estaba subiendo de valor) hacia un entorno inflacionario, donde el dólar está devaluado. Devaluar al dólar, como ya se ha hecho, permite que se puedan inyectar artificialmente en la bolsa.
