Descubre Cómo la Arquitectura de Remesas Está Revolucionando un Pueblo Mexicanopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La importancia de la casa en el destino de las remesas de los migrantes rurales ha sido un tema mencionado en diversos estudios a lo largo del tiempo. En la década de los ochenta, Douglas Massey et al. (1991) constataron, por primera vez en el estudio de la migración mexicana a Estados Unidos, que el destino inicial de las remesas era justamente la construcción de la casa propia en las comunidades de origen.

Las constataciones etnográficas aludieron sobre todo a los reacomodos en los arreglos domésticos que empezaban a suscitar la remesa-casa que llegaba a los hogares en mayor cuantía y regularidad que las que, en épocas anteriores, se habían destinado a financiamientos tradicionales de las sociedades agrarias: agricultura, compra de tierras, animales, cargos y fiestas patronales, bodas (Arias, 2009). La construcción de casas empezó a documentarse también como un rubro principal de inversión de las remesas de bolivianos, peruanos, ecuatorianos que habían migrado a Europa, en especial, a España.

La novedad de la investigación de Inés Vachez Palomar consiste en haber escogido la migración a Estados Unidos como los ejes centrales y explícitos de su trabajo, pero desde el ángulo de su vinculación con la transformación de la arquitectura rural; dicho de otro modo, el estudio de las casas que han edificado los “norteños”, ámbito de investigación hasta ahora prácticamente inexplorado, más allá de alusiones descriptivas. El texto está entretejido con datos históricos y teorías sociales, pero sobre todo de observación, conversaciones y entrevistas. La mayor información procede de nueve personas cuyas trayectorias individuales y familiares han sido modeladas por la migración a Estados Unidos.

El Contexto Histórico y Social de Vista Hermosa

Vachez da cuenta de los factores que se acumularon para hacer que la migración a Estados Unidos se convirtiera en la principal alternativa para lograr el “sueño de la casa propia” para los vecinos de Vista Hermosa. Como bien documenta, esa pequeña población del municipio de Tamazula, ubicado en el sur de Jalisco, resistió los embates de la Revolución mexicana, la guerra cristera y el reparto de tierras que en esa región siguió un camino particular: los hacendados repartieron la propiedad entre sus trabajadores como una manera de mantener la actividad del ingenio azucarero que siguió siendo de ellos.

Hay que recordar que uno de los principales logros de la Revolución de 1910 fue justamente la dotación de tierras cultivables para que la gente del campo pudiera vivir del quehacer agrícola en sus parcelas. En la década de 1960, en Vista Hermosa, como en tantas comunidades rurales de México, aparecieron las primeras señales de que el reparto de tierras, así como las viejas actividades agroindustriales, como los ingenios tradicionales, habían dejado de garantizar la sobrevivencia de las nuevas generaciones de campesinos. En esta población, todo empeoró desde la venta de la empresa azucarera al ingenio de Tamazula, lo que dejó a los vecinos de la comunidad sin mercado para la caña de azúcar y sin trabajo.

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Un ámbito que permaneció fuera de los escenarios de la intervención gubernamental posrevolucionaria fue la vivienda. De eso se habían encargado, antes, la hacienda que proporcionaba pequeñas casas a sus trabajadores y, en los ranchos, a los medieros que cuidaban el ganado. Hasta hace pocos años, en la sierra del Tigre, cercana a la zona de estudio de Inés, se conservaban excelentes ejemplos de esa arquitectura vernácula. En general, puede decirse que las tradiciones constructivas más arraigadas en México son la autoconstrucción, la construcción por etapas y la colaboración de las familias.

Tipologías de Vida y la Contribución de la Migración

La investigación de Inés en Vista Hermosa le ha permitido proponer cuatro tipologías de vida que evidencian cómo la migración ha contribuido efectivamente a resolver la necesidad residencial de los vecinos. La construcción de las casas, señala Inés, es un objetivo en proceso en tanto depende de múltiples vicisitudes que lo modifican a través de la travesía migratoria: los ingresos variables que pueden destinarse a la casa; los cambios en la composición de los grupos domésticos; la incorporación de sucesivos elementos recolectados de experiencias, viajes, modas, gustos, imitaciones que los migrantes o también los albañiles agregan, con gran libertad, a las construcciones.

Las entrevistas realizadas por la autora muestran un hecho irrefutable que constituye un cambio de 360 grados en la experiencia migratoria y la relación con las casas. Hasta la década de los noventa, después de la construcción de la casa, los migrantes invertían sus remesas en recursos que les garantizaran una inserción laboral y una fuente de ingresos: tierras, terrenos, ranchos, animales, maquinaria, locales, que transformaban su posición social en las comunidades y modificaban el destino de sus descendientes (Massey et al., 1991). Sin embargo, todo eso cambió en los años noventa con la Ley de Reforma y Control de Inmigración (irca, por sus siglas en inglés), que supuso tanto la legalización de la migración indocumentada como la persistencia de la migración indocumentada en Estados Unidos.

Desde entonces, los migrantes legales empezaron a quedarse a vivir y trabajar en el otro lado y los indocumentados presentaron cada vez más problemas para ir y regresar, con regularidad y seguridad, como había sido durante las décadas anteriores. En la actualidad, como bien muestra Inés, las casas de remesas pertenecen a maridos e hijos que están en Estados Unidos, que llevan años, si no es que décadas sin regresar y las construcciones llevan más de diez y hasta 30 años en proceso.

El Cambio Semántico: De la Casa de los Sueños al Patrimonio

El mundo laboral de los vecinos está fuera y lejos de la comunidad. Vista Hermosa no es una población única en ese sentido. Los recursos y actividades de muchas comunidades rurales como Vista Hermosa hacen muy difícil, si no es que imposible, la sobrevivencia de los hogares en el campo. De acuerdo con el inegi (2023), la localidad nunca ha tenido más de cuatro mil habitantes -desde 1970 oscila entre 3 500 y 3 900 vecinos- y su tasa de crecimiento ha sido negativa o muy baja.

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Esta situación ha hecho que cambie el sentido de ese enorme esfuerzo del trabajo migrante: las casas serán de retiro o, como le dijeron sus entrevistados a Vachez, formarán parte de un patrimonio para sus descendientes. El cambio semántico no es menor. El objetivo de la casa de los sueños se ha convertido en una finalidad más difusa: el patrimonio.

La Arquitectura "Libre" y la Persistencia de Tradiciones

Para Inés, las casas de migrantes corresponden a una arquitectura “libre” en cuanto a “morfología, cromática, elementos constructivos, tamaño”, en la que se advierten elementos comunes y combinaciones únicas. En los interiores de las casas, Inés ha constatado la persistencia de componentes y productos que recuerdan la funcionalidad y el apego a los objetos de antaño: las bancas callejeras, los altares a la virgen de Guadalupe, pero en especial en la cocina: la pila, el comal, el molcajete, el metate.

La autora no menciona elementos que han sido señalados de manera todavía anecdótica como la falta de espacios para lavaderos y tendederos, que no existen en las casas en Estados Unidos, cuya necesidad se hace sentir cuando los migrantes regresan a casa. Como bien señala Inés, se trata de una arquitectura de gran valor endógeno que ha costado años de esfuerzo que corresponden a los gustos, sueños, aspiraciones, representaciones y nuevas identidades de los migrantes y de enorme importancia para la imagen pública que quieren proyectar. Sin embargo, la arquitectura migrante es muy diferente de lo que hoy se valoriza en estéticas, verdaderas o creadas, que privilegian los elementos coloniales o prehispánicos de las comunidades rurales, como sucede, por ejemplo, con los Pueblos Mágicos.

Paralelismos Históricos: Indianos y Barcelonnettes

Vista Hermosa forma parte de lo que se puede considerar una estirpe o linaje de localidades que, en diversos momentos y contextos, han creado una arquitectura basada en remesas laboriosamente obtenidas en el extranjero e invertidas en los lugares de destino. Así sucedió, por ejemplo, con los indianos, esos españoles que después de años de trabajo en algún país de América Latina, regresaron y mostraron el resultado de sus esfuerzos con la construcción de enormes casas que, con las grandes palmeras que las identifican, modificaron el espacio construido y la arquitectura de un sinfín de comunidades de Cataluña, el país vasco, Asturias, Cantabria.

Con sus excesos y falsos escudos, eran casas pensadas para el retorno de los indianos en calidad de retirados, es decir, que no tendrían que trabajar, sino, en el mejor de los casos, preocuparse por sus negocios. Pero, al parecer, no pudieron mantenerse como casas familiares. Otro ejemplo es el de las casas de los barcelonnettes, esos migrantes franceses tan cercanos a la modernización del comercio y la industria textil en México y desde luego de Guadalajara (Gouy, 1980). Los barcelonnettes -llamados allá “los mexicanos”- construyeron enormes casas para su regreso y retiro en esa pequeña comunidad de los Alpes franceses.

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En Barcelonnette se conservan, se dice, 51 magníficas residencias, únicas en la región, que sirven de casas de veraneo para una localidad que hoy, como tantas, vive del turismo (Wallace, 2017). Un artículo reciente de Martha Muñoz e Imelda Sánchez (2017) ha dado a conocer un fenómeno peculiar en Jalisco. Desde hace muchos años, los vecinos de Santiaguito de Velázquez, como los de Vista Hermosa, se convirtieron en migrantes, en su caso en migrantes internos, que se desperdigaron por toda la geografía nacional para establecer taquerías que les han dado fama y fortuna.

Las innumerables Taquerías Arandas son, en su inmensa mayoría, de vecinos de ese pequeñísimo pueblo de Los Altos de Jalisco. Y, al igual que los de Vista Hermosa, construyeron enormes mansiones para el regreso. Sin embargo, después de tres o cuatro generaciones como migrantes han aprendido que no regresarán a Santiaguito porque los negocios los obligan a permanecer en los lugares de destino. La preocupación de los migrantes de Santiaguito es ahora la construcción de impresionantes tumbas y mausoleos que cuestan más que una casa de interés social y son mantenidos, en perfecto estado, por jardineros y cuidadores.

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