Las ciencias formales son conjuntos sistemáticos de conocimientos racionales y coherentes, que se ocupan del estudio de los procesos lógicos y matemáticos. Estas ramas de la ciencia estudian sistemas formales y, a diferencia de las ciencias fácticas, su objeto de estudio no es el mundo, la realidad físico-natural, ni las leyes físicas y químicas que lo rigen, sino los sistemas de relaciones que a partir de ellos surgen en la mente humana. Se trata de una disciplina que trabaja con formas, es decir, con objetos ideales que son creados por el hombre, que existen en su mente y son obtenidos por abstracción.
Fundamentos y características de las ciencias formales
Las ciencias formales son analíticas o no empíricas, lo cual significa que no validan sus teorías mediante la experimentación o la observación del mundo real. Les interesan las formas y no los contenidos; no les importa lo que se dice, sino cómo se dice. Sus sistemas formales se expresan a través de símbolos, fórmulas y variables que recogen relaciones y no referentes concretos. A continuación, se presenta una comparativa básica entre ambos tipos de ciencias:
- Ciencias formales: Su objeto de estudio son los sistemas abstractos con que el ser humano expresa ciertos aspectos lógicos del pensamiento. Su propósito es demostrar la validez universal de ciertos razonamientos formales.
- Ciencias fácticas: Su objeto de estudio son los hechos y fenómenos que tienen lugar en la realidad, requiriendo de la observación y el experimento para confirmar sus conjeturas.
El papel de la abstracción y la deducción
El método de las ciencias formales se apoya en dos pilares fundamentales: la abstracción y la deducción.
La abstracción
La abstracción es un proceso importantísimo para la comprensión del objeto, mediante ella se destaca la propiedad o relación de las cosas y fenómenos. Es la herramienta que permite pasar de lo concreto a la creación de objetos ideales, despojando a los entes de su carga material para convertirlos en formas vacías de contenido.
La deducción
El método de análisis en estas ciencias es siempre deductivo. Mediante la deducción se aplican los principios descubiertos a casos particulares, a partir de un enlace de juicios. El cometido de este método es encontrar las consecuencias lógicas de un conjunto de proposiciones, que reciben el nombre de axiomas o postulados. Estos últimos se consideran verdades evidentes que no necesitan demostración.
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A partir de los axiomas y mediante los razonamientos lógicos, las ciencias formales generan nuevas proposiciones ciertas, que se denominan teoremas. Este proceso funciona de dos maneras:
- Consiste en encontrar principios desconocidos a partir de los conocidos, reduciendo una ley a otra más general.
- Sirve para descubrir consecuencias desconocidas de principios conocidos.
Validación del conocimiento
Las ciencias formales validan sus teorías con base en proposiciones, definiciones, axiomas y reglas de inferencia. El método de las ciencias formales no contiene una fase de contraste de hipótesis mediante observación, porque estas ciencias no se ocupan de describir la realidad. El mejor ejemplo de estas disciplinas es la matemática, que se ocupa del estudio de los números, sus conjuntos y las diversas relaciones, y la lógica, que se define como una ciencia normativa, pues establece cómo debe razonar el ser humano para que las conclusiones obtenidas sean formalmente válidas.
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