El peonaje y las haciendas en la Nueva España son dos de los elementos más característicos de la economía durante el periodo virreinal. Se trataba de grandes extensiones de terreno que pertenecían a un solo dueño de origen español. Seguramente, por alguna película mexicana que hayas visto tienes una idea acerca de lo que era una hacienda o tal vez has tenido oportunidad de visitar un “casco de hacienda”; si es así, te habrás dado cuenta de que se trata de grandes propiedades con considerables extensiones de tierra.
Orígenes y evolución de las haciendas
Ha habido ciertas discrepancias acerca del origen de las haciendas. Ciertos historiadores afirman que comenzaron con las encomiendas concedidas a los conquistadores en el siglo XVI. Después de esto, se otorgaron estas encomiendas, especialmente a la iglesia y a los descendientes de los conquistadores. Existieron varios tipos de hacienda y el sistema tiene elementos que provienen de los antiguos sistemas feudales, lo cual fue una de las causas de la inestabilidad política que vivió México en el siglo XIX e incluso en el XX.
Al llegar a América y conquistarla, los españoles emplearon la mano de obra indígena bajo el principio de “esclavitud por conquista”. Sin embargo, tras algunos años, la presión de algunas órdenes religiosas, como los jesuitas, y la reacción de la corona, acabó con este esclavismo. Es fundamental recordar la labor de figuras como Fray Bartolomé de las Casas, obispo español reconocido como protector de los derechos de los indígenas, quien impulsó medidas para que los indios fuesen tratados como personas libres y vasallos del rey.
Regulaciones laborales y transformación social
Con el paso del tiempo, se establecieron normativas para proteger a los indígenas, dictaminando que las Audiencias se informasen de los malos tratamientos y que los tributos fuesen tasados para que no fuesen excesivos. En este contexto, el sistema que sustituyó a la esclavitud inicial fue el llamado peonaje, que acabó asimilándose en muchas ocasiones a la servidumbre.
| Periodo | Documento o Evento |
|---|---|
| 1769-1785 | Leyes de trabajo de Joseph de Gálvez y sucesores (Bucareli, Matías y Bernardo de Gálvez) |
| 1824-1850 | Reglamentaciones laborales en Puebla, Yucatán y Tlaxcala |
| 1914 | Decretos de abolición del peonaje (Pablo González, Eleuterio Ávila, Toribio V. de los Santos) |
La relación entre haciendas y pueblos
La separación legal, política y religiosa entre indígenas y no indios nunca se propuso aislar de manera absoluta a las dos poblaciones; en Nueva España nunca se quiso establecer un régimen de tipo segregacionista. El mejor ejemplo de la relación simbiótica que establecieron fue el vínculo entre haciendas y pueblos.
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La mayoría de trabajadores de las haciendas, eran los llamados peones, muchos de ellos liberados de las condiciones de la encomienda, como “hombres libres” pero también despojados de las tierras y aguas de sus poblaciones por los nuevos hacendados, por ello, tenían la necesidad de acudir a trabajar en las haciendas. Trabajar en las haciendas por temporadas no era un mal negocio para los indígenas, aunque los salarios eran muy bajos. En cambio, los indígenas necesitaban dinero en efectivo para el pago del tributo real, mientras que las haciendas contaban con infraestructura y casas para los trabajadores, incluyendo los capataces.
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