Descubre por qué "El que debe es esclavo del acreedor" revela la verdad oculta sobre la deuda y la libertadpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Las deudas personales se han disparado en la cultura occidental. El crédito fácil, el deseo de tener cosas materiales y la falta de voluntad para ahorrar y esperar, han llevado a muchas personas por el camino de la esclavitud económica. La Biblia no prohíbe los préstamos, pero nos advierte de sus consecuencias negativas a través de varios textos y traducciones a lo largo de la historia.

La perspectiva bíblica de la deuda

Nuestro versículo de hoy describe al deudor como el esclavo del acreedor. El dinero tomado prestado nos cuesta cierto grado de libertad. Significa que nuestro cheque ya no es totalmente nuestro, ya que debemos reservar parte del mismo para pagar al acreedor. A medida que se acumulan los intereses, la carga económica puede obligarnos a trabajar más horas. Las consecuencias de acumular deudas van más allá de la cuestión monetaria. La carga de las facturas acumuladas crea estrés emocional y en las relaciones. De hecho, los problemas económicos son una de las principales causas de divorcio.

En el libro de Proverbios 22:7 se aborda directamente esta realidad a través de diferentes versiones bíblicas que refuerzan el mismo principio:

  • La Biblia de las Américas: «El rico domina a los pobres, y el deudor es esclavo del acreedor».
  • Reina Valera 1960: «El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta».
  • Biblia Jubileo 2000: «El rico se enseñoreará de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta».

Incluso nuestra relación con el Señor se ve afectada cuando dejamos que nuestro apetito por las cosas materiales prevalezca sobre nuestra obediencia a su voz. La obligación de pagar la deuda dificulta muchas veces la capacidad de dar para la obra del Señor, o de ayudar a personas necesitadas. Además, la escritura nos advierte en Proverbios 22:26-27: «No estés entre los que tocan la mano, entre los que fían por deudas. Si no tuvieres para pagar, ¿por qué han de quitar tu cama de debajo de ti?».

La evolución del capitalismo y el sujeto endeudado

El presente texto pretende rastrear el origen de la deuda que existe en la relación acreedor-deudor y cómo dicha relación ha influenciado a la subjetividad de los seres humanos inmersos en el mundo capitalista del que somos parte. Todo en nuestra vida cotidiana nos dice y nos demuestra imprevistamente que somos sujetos endeudados, ya sea por el servicio de internet y teléfono, la luz, el agua, la hipoteca, el auto o el celular nuevo. Prácticamente todo nos hace deudores, sabemos qué debemos y a quién debemos pagar, pero este proceso nos remite a un acreedor infinito que en realidad no logramos identificar.

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Maurizio Lazzarato, en su obra La fábrica del hombre endeudado, realiza una genealogía de la deuda, sus orígenes y su repercusión en la economía neoliberal. Su propuesta radica en que el disciplinamiento del hombre y, por lo tanto, la constitución de la sociedad, no surgieron en el campo económico, sino a partir de la relación entre el acreedor y el deudor, donde el crédito se convierte en el fundamento de las relaciones sociales. Así pues, la deuda o crédito surge como una promesa de pago, «la promesa de un valor futuro», pero esto implica la certeza de que existe un hombre capaz de saldar su deuda con el acreedor.

Comparativa de las dimensiones de la deuda

A continuación, se presenta una tabla que sintetiza cómo se percibe la deuda desde la perspectiva tradicional y la perspectiva de la subjetividad moderna:

  • Dimensión Financiera / Bíblica: Se enfoca en la pérdida de libertad física y material. El deudor se convierte en siervo del que presta, afectando su capacidad de ahorro y su tranquilidad familiar.
  • Dimensión Subjetiva / Capitalista: La deuda actúa como un mecanismo de control social y de la subjetividad. El sujeto se constituye a partir de las obligaciones de la deuda, comprometiendo su futuro y su fuerza de trabajo.

En la forma arcaica de esta relación acreedor-deudor, la garantía sería al nivel del cuerpo, de la libertad y de la vida. En la actualidad estas tres formas son la misma garantía, pero de una manera menos burda o brutal y, por lo tanto, menos perceptible. Por ende, la próxima vez que se sienta tentado a hacer una compra que, en realidad, no puede pagar, ¡deténgase! Vaya a su casa y pregúntele al Señor si quiere que haga la compra. Si la aprueba, pídale que le provea lo necesario. Luego espere.

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