El presente artículo tiene por objeto realizar un breve estudio del conjunto de las relaciones económicas y sociales en la agricultura rusa. Un trabajo de este tipo no puede tener el carácter de una investigación especial; debe sintetizar los resultados de una investigación marxista, señalar el lugar que ocupa cualquier rasgo más o menos importante de nuestra economía agrícola en la estructura general de la economía nacional rusa, indicar la línea general de desarrollo de las relaciones agrarias en el país y mostrar qué fuerzas de clase determinan, de uno u otro modo, dicho desarrollo.
El atraso ruso y el mantenimiento del régimen zarista estaban muy ligados al régimen de propiedad de la tierra y al sometimiento de los campesinos. El problema agrario siempre estuvo en el centro de la lucha política y social. A fines del siglo XIX, la propiedad feudal de la nobleza comprendía la inmensa mayoría de la propiedad agraria privada, pero es evidente que los latifundios constituyen el rasgo peculiar de la propiedad agraria privada en Rusia. Si tomamos todas las propiedades con más de 500 desiatinas, resultará que 28.000 propietarios poseen 62.000.000 de desiatinas; tres cuartas partes del total de las propiedades agrarias privadas se hallan en poder de esas 28.000 personas. Está claro, pues, que a fines del siglo XIX una enorme cantidad de tierras -y, además, las mejores- seguía concentrada en Rusia al estilo medieval en manos de la nobleza privilegiada, en manos de los terratenientes feudales de ayer.
La estructura de la propiedad agraria y el campesinado
En el cálculo de la superficie actual de tierras aptas para la agricultura de la Rusia europea, en la Rusia europea queda al margen de la propiedad terrateniente y campesina menos de una séptima parte del total de tierras. Examinemos la propiedad agraria de estas clases, que se diferencian entre sí también como estamentos, ya que una gran parte de las tierras de propiedad privada pertenece a la nobleza, en tanto que las tierras de nadiel son de los campesinos. Más de la mitad de las familias que poseen tierras de nadiel tienen hasta 8 desiatinas cada una; en general y como término medio para toda Rusia, esa cantidad de tierra no permite en absoluto mantener una familia. Entre 1896 y 1900, en 48 provincias de la Rusia europea, el 29,2 por ciento de las familias carecían de caballos, y el 30,3 por ciento sólo tenían uno.
Categorías medievales y desigualdad social
Los datos demuestran que la propiedad de tierras de nadiel de los campesinos es puramente medieval; el régimen de servidumbre subsiste en nuestros días en esa multiplicidad de divisiones entre los campesinos. La estadística de 1905 señala categorías fundamentales: ex siervos del señor feudal, ex siervos del Estado, ex siervos de la Corona, colonos y diversas clasificaciones locales. Esta maraña de divisiones medievales llega al extremo de que, a veces, los campesinos de una misma aldea figuran en dos categorías por completo distintas. Un país en el que aumenta el intercambio y avanza el capitalismo, no puede dejar de sufrir crisis de todo género si en la rama principal de su economía las relaciones medievales constituyen a cada paso un freno y un obstáculo.
A continuación se presenta un resumen de la distribución de tierras según el análisis de la época:
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| Grupo de propiedad | Estado/Condición |
|---|---|
| Tierras de propiedad privada | 101,7 millones de desiatinas |
| Tierras de nadiel (campesinas) | 136,9 millones de desiatinas |
| Tierras del Estado | Resto del territorio |
Hacia la nacionalización y la colectivización
Al pasar el Poder a manos de los soviets, en 1917, Lenin dictó un Decreto aboliendo la propiedad territorial. En manos del Estado soviético la tierra, de instrumento de explotación, se convirtió en una poderosa palanca económica para acabar con el capitalismo en el campo. El 26 de octubre de 1917, en el II Congreso de los Soviets se aprobó el decreto sobre la tierra. Se abolió la propiedad privada sobre la tierra, que se declaró propiedad del Estado (de todo el pueblo). Se confiscaron todas las tierras de los terratenientes; sus fincas con el ganado y los aperos de labranza se declararon propiedad del Estado y se entregaron a disposición total de los órganos locales del Poder Soviético.
Como resultado de la nacionalización de la tierra, indicaba Lenin, se estableció en el campo un régimen agrario de máxima flexibilidad para la transición al socialismo. La supresión de la propiedad privada sobre la tierra y la transformación de ésta en patrimonio de todo el pueblo del Estado socialista facilitaron la organización del trabajo colectivo de la tierra. La tierra se cedió en usufructo gratuito a los trabajadores. El campesinado recibió para su disfrute más de 150 millones de hectáreas de tierra, liberándose de los arrendamientos que anualmente debía pagar a los terratenientes así como de los gastos por la compra de tierras. Si esperáis a que se escriba la ley y os cruzáis de brazos, sin desplegar la menor energía revolucionaria, no tendréis ni ley ni tierra.
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