La eliminación y disminución de los subsidios a las gasolinas y diésel por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) representa un impedimento para que los mexicanos vean reducciones considerables en los precios finales, ante una baja en los precios del petróleo y sus derivados. Las regulaciones fiscales limitan las posibles reducciones de tarifas en las Estaciones de Servicio, a pesar de las expectativas de caída en los costos del petróleo.
Esta política de reducción de estímulos fiscales, especialmente en relación al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), está impulsada por la necesidad de incrementar la recaudación tributaria para reducir el déficit fiscal del país. Dicha estrategia se mantendrá durante los próximos meses con el fin de asegurar ingresos adicionales, lo que es vital para mantener la estabilidad financiera y evitar posibles efectos negativos en la calificación crediticia de México.
El mecanismo del IEPS y la recaudación
Cuando sube el precio de la gasolina, Hacienda recorta la cuota por IEPS que le cobra a los combustibles; el objetivo es que no se vean incrementos bruscos en el precio final. Pero cuando bajan los precios, Hacienda sube esta cuota hasta su monto máximo, lo que impide que, aunque los distribuidores compren el combustible más barato, los precios finales disminuyan. Esta situación representa una mayor recaudación de impuestos para las arcas públicas.
Según cifras oficiales de Hacienda, entre enero y julio de 2024 se acumularon más de 232.000 millones de pesos por concepto de este impuesto, lo que representa un incremento del 92% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Desde la consultora PetroIntelligence explicaron que en México, alrededor del 40% del precio de cada litro de gasolina corresponde a impuestos, en su mayoría el IEPS y el IVA.
Comparativa de cuotas y apoyos fiscales
A continuación, se detalla la carga impositiva actual por litro de combustible:
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- Gasolina Magna: 6.70 pesos por litro.
- Gasolina Premium: 5.65 pesos por litro.
- Diésel: 7.36 pesos por litro.
Los consumidores de gasolinas y diésel ya no acceden al estímulo fiscal que el Gobierno federal aplicaba para contener el aumento en el precio de los combustibles por encima de la inflación. Por ejemplo, la gasolina Premium no ha contado con estímulos durante gran parte del periodo reciente, y los subsidios para la Magna y el diésel han sido mucho menores en comparación con años anteriores.
Perspectivas globales sobre los subsidios
El episodio recuerda los retos a los que se enfrentan los Gobiernos que quieren acabar con los subsidios de larga duración a los combustibles, ya sea para reformar los mercados y ahorrar dinero o para animar a la gente a cambiar a una energía más limpia. La eliminación de los subsidios puede ser motivo para el descontento, ya que afecta inmediatamente al bolsillo de los habitantes. Para hacer retroceder con éxito los subsidios, los Gobiernos deben planificar con mucha antelación. El impacto en los hogares con menores ingresos puede mitigarse mediante pagos directos en efectivo para compensar los aumentos de precios, un enfoque que suele ser mucho más barato que mantener los subsidios a los combustibles a largo plazo.
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