Descubre Cómo Contabilizar Correctamente los Gastos de Protesto en Efectos Comerciales Impagadospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La gestión de los efectos comerciales es una parte fundamental de la actividad empresarial, permitiendo a las compañías optimizar su liquidez y asegurar sus cobros. Sin embargo, en ocasiones, estos instrumentos financieros pueden no ser atendidos a su vencimiento, generando costos adicionales conocidos como gastos de protesto. En este artículo, exploraremos la naturaleza de los efectos comerciales, su proceso de descuento y cómo se abordan contablemente los gastos asociados a su impago.

Los Efectos Comerciales y su Rol en la Financiación

Un efecto es un documento o título de valor que incorpora un derecho de contenido económico o patrimonial. Estos títulos se emplean, en general, para otorgar un derecho de cobro, indicando una fecha específica - fecha de vencimiento - para hacerlo efectivo. Entre las empresas es habitual el uso del pagaré como efecto comercial, un instrumento que firma el cliente comprometiéndose al pago de su factura. Además, las letras de cambio también pueden utilizarse para obtener crédito. Según el Banco de España, una letra de cambio es un mandato por el que la persona que emite el documento (librador), ordena al librado el pago de una cantidad de dinero. En una fecha determinada (vencimiento).

Las empresas tienen que buscar fórmulas para garantizar el cobro de sus créditos comerciales. Para los autónomos y pymes, el descuento de efectos es una de las fuentes de financiación más rápidas para ganar liquidez, negociando con sus activos comerciales.

El Descuento de Efectos: Un Mecanismo de Liquidez

La operación de descuento se realiza cuando la empresa necesita liquidez en un momento concreto. Se trata de una operación de financiación en forma de cesión de crédito y tiene una importante aplicación en la actividad comercial donde es muy habitual que las facturas se paguen a plazo. El dinero se transfiere de inmediato, aplicando el tipo de interés que se haya aceptado en la subasta.

Se denomina descuento porque el importe recibido es una cantidad menor a la indicada en el valor. A la hora de contratar este servicio es esencial comparar el coste -lo que se va a descontar- y el principal son los intereses por descuento de efectos. Se aplica un porcentaje (t) sobre el nominal solicitado (N) en función de los días que falten hasta el vencimiento (d).

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Modalidades de Descuento

En el descuento de efectos, existen dos modalidades principales que definen la asunción del riesgo de impago:

  • Con recurso: la entidad financiera -cesionaria- puede reclamar al cedente en caso de no poder cobrar el dinero a su vencimiento (por impago del cliente o deudor final). Esto implica que el riesgo de impago recae sobre la empresa que ha descontado el efecto.
  • Sin recurso: en esta modalidad, la compañía de financiación asume cualquier impago. Es decir, acepta el derecho y también el riesgo.

Para que el descuento pueda realizarse se hace con la cláusula “salvo buen fin”. Lo que implica que, si la letra de cambio resulta impagada al vencimiento por el librado, el librador de la misma se compromete a devolver al banco el importe de la misma más los gastos correspondientes.

Contabilización del Descuento y el Tratamiento de los Gastos de Protesto

La contabilización de un descuento de efectos implica registrar el adelanto del efectivo por parte de la entidad financiera. La financiación obtenida por el descuento de efectos constituye una deuda que deberá recogerse, generalmente, en las cuentas correspondientes del subgrupo 52. El principal asiento de descuento de efectos es el que registra el adelanto del efectivo. Para contabilizar descuento de efectos (negociación de efectos) hay que seguir distintos pasos.

En el haber, es esencial distinguir si el servicio es “sin recurso” o “con recurso”. En el primer caso se cancela la cuenta de activo, una vez liquidada. Si la operación es "con recurso", la empresa mantiene la obligación de responder ante un eventual impago del cliente. Las cuentas que recogen estas operaciones se sitúan en el activo del balance de situación. En las cuentas 431 y 441 se recogen los créditos con clientes y deudores formalizados en efectos de giro aceptados.

El Impago y la Imputación de Gastos de Protesto

Cuando un efecto comercial descontado bajo la modalidad "con recurso" no es atendido a su vencimiento, la empresa que lo descontó es responsable ante la entidad financiera. En el caso de que el efecto no sea atendido al vencimiento, como la empresa tiene un préstamo con el banco, y este no ha cobrado, es la empresa la que debe hacer frente a esa deuda. Recordamos que el banco había prestado el dinero a la empresa con la garantía de la letra, y que el riesgo de impago seguía siendo de la empresa y este riesgo no se había trasmitido al banco. Por lo tanto, el librador de la misma se compromete a devolver al banco el importe de la misma más los gastos correspondientes.

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Por lo tanto, si utilizas letras de cambio, tienes que llevar un buen control contable y saber contabilizar correctamente todo el proceso.

Consideremos el siguiente ejemplo práctico para ilustrar la situación:

La empresa «ERNIE» vende mercaderías por importe de 125.000 u.m., aceptando una letra con vencimiento a cinco meses. Procede al descuento del efecto, obteniendo un líquido de 105.000 u.m. Al vencimiento del efecto este no es atendido y el banco nos cobra 1.000 u.m. en concepto de gastos de protestos y comisiones.

En este escenario, los 1.000 u.m. cobrados por el banco representan los gastos de protestos y comisiones derivados del impago. Estos importes constituyen un gasto para la empresa, que deberá registrarlos en su contabilidad como costos adicionales asociados al impago del efecto. El Balance ahora recoge la cuenta (4315) reconociendo el impago. La empresa se compromete a devolver al banco el importe de la misma más los gastos correspondientes. En resumen, los gastos de protesto son directamente asumidos por la empresa que descontó el efecto.

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