La depreciación es uno de esos conceptos contables que todos mencionan y pocos manejan con precisión. Es el reconocimiento contable de que un activo fijo pierde valor con el tiempo y el uso. La depreciación reparte ese costo a lo largo de los años en que el activo se usa, en lugar de cargarlo todo el año de la compra. Si lo vemos desde un punto de vista más simple, aplicar una depreciación fiscal te va a ayudar a recuperar el costo que has invertido especialmente en un activo fijo.
¿Qué es la Depreciación Fiscal?
La depreciación fiscal, denominada jurídicamente en México como deducción de inversiones, es el mecanismo contable y fiscal que permite a las personas físicas y morales disminuir de forma paulatina el valor de sus activos fijos (bienes tangibles e intangibles) de sus ingresos acumulables para efectos del Impuesto Sobre la Renta (ISR).
Es la reducción de impuestos en activos, un modo de recuperar parte de los costes que hemos realizado en nuestras inversiones. Esto les permite a las empresas reducir su carga tributaria y, por lo tanto, aumentar sus beneficios netos. Además, puede ayudar a las empresas a financiar e invertir en nuevos proyectos. ¡Sí, es una ventaja fiscal!
Según la Agencia Tributaria son deducibles las cantidades que en concepto de amortización del inmovilizado correspondan a la depreciación efectiva que sufran los elementos por funcionamiento, uso, disfrute u obsolescencia. La deducción de las inversiones que realizamos, es más común observarlo en empresas.
Marco Normativo y Requisitos para la Depreciación
El marco normativo que regula la depreciación fiscal en México se encuentra establecido en los Artículos 31 al 36 de la Ley del ISR (LISR). La LISR define a los activos fijos como los bienes tangibles que utilizan los contribuyentes para la realización de sus actividades y que se demeriten por el uso en el servicio del contribuyente y por el transcurso del tiempo (art. 32, LISR).
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Como es bien sabido, la deducción de estos se efectúa vía depreciación. Según el numeral 31 de la LISR, puede comenzar a aplicarse en el por ciento que represente el número de meses completos del ejercicio en los que el bien haya sido utilizado por el contribuyente, respecto de 12 meses. De conformidad con el quinto párrafo del artículo 37 de la LISR, la depreciación se inicia cuando el bien comienza a ser utilizado normalmente.
Tratándose de ejercicios irregulares, la deducción correspondiente se efectuará en el porciento que represente el número de meses completos del ejercicio en los que el bien haya sido utilizado por el contribuyente, respecto de doce meses, en términos del primer párrafo del artículo en comento.
Requisitos Clave para Aplicar la Depreciación Fiscal
Para poder hacer de manera efectiva el cálculo, es fundamental considerar que el monto máximo y el porcentaje que se pueda deducir en un año dependerá de la tabla que entrega el SAT. Los porcentajes máximos de deducibilidad varían de acuerdo con el tipo de bien y el sector industrial de la empresa.
Tal y como se ha comentado, los requisitos dependerán del territorio en el que estemos, pero la mayoría coincide en los siguientes:
- Los bienes pueden ser o no susceptibles.
- El declarante tiene que realizar un justificante de propiedad por cada activo que declare fiscalmente.
- El declarante tendrá la elección de realizar su declaración de la renta el año en el que adquiera el activo o el año posterior a este. Esto dependerá de la elección del declarante.
- La vida útil del activo debe ser mayor a dos meses.
- El activo debe poseer actividad económica, es decir, que haya una producción o intercambio de bienes y servicios.
Activos que No se Deprecian Fiscalmente
No todo se deprecia. El caso clásico es el terreno: no se desgasta con el uso, así que no se deprecia. La vida útil es el periodo durante el cual se espera que un activo sea productivo para la empresa. La vida útil determina sobre cuántos años se reparte la depreciación.
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Diferencias entre Depreciación Fiscal y Contable
A diferencia de la depreciación financiera -regida por las Normas de Información Financiera (NIF) con base en la vida útil estimada del bien-, la depreciación fiscal se calcula aplicando de manera estricta los porcentajes máximos anuales autorizados por la Ley del ISR. En la depreciación contable, todos los bienes tienen una vida útil, y estos con el tiempo se gastan; esta pérdida de valor de sus bienes es lo que conocemos como depreciación contable.
Recuerda que, aunque la depreciación contable y la fiscal pueden estar relacionadas, no siempre son iguales. La Agencia Tributaria precisa que cuando la amortización contable supera la fiscalmente admitida procede practicar un ajuste en la declaración del Impuesto sobre Sociedades.
¿En Qué Momento se Puede Suspender la Depreciación Fiscal?
Un aspecto crucial para la correcta gestión de los activos es saber cuándo detener su depreciación. De lo anterior, se infiere que, si un contribuyente suspende sus actividades, y por consiguiente no utiliza sus activos, también debería dejar de depreciarlos, porque no cae en la hipótesis prevista en la ley para poder aplicar su depreciación.
Además, es importante asegurar la coherencia entre los registros contables y la realidad física. Si tu sistema tiene activos que ya no existen -rotos, vendidos, robados- los estás depreciando como si siguieran ahí. Por lo tanto, en estos casos, la depreciación debería suspenderse.
Consideraciones y Complicaciones Adicionales
La actualización por inflación (INPC) es una de las mayores complejidades de la depreciación fiscal, ya que el monto deducible no permanece estático. De acuerdo con el Artículo 31 de la LISR, la cuota de depreciación de cada mes debe actualizarse multiplicándola por el factor de ajuste correspondiente al periodo transcurrido desde el mes de adquisición del bien hasta el último mes de la primera mitad del ejercicio en el que se efectúe la deducción.
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La depreciación es una operación matemática sobre datos. Por eso, antes de afinar el cálculo de depreciación, vale la pena asegurar que el registro de activos coincida con lo que físicamente existe. Si tiene activos sin registrar, no los estás depreciando aunque deberías.
El cálculo de la depreciación fiscal puede ser complicado, muchas veces requiere de conocimientos especializados en contabilidad y finanzas. Rastrear de forma manual en Excel las fechas de adquisición de cientos de activos, aplicar los topes de deducibilidad por tipo de bien y calcular mensualmente los factores de actualización con los INPC vigentes consume días enteros de trabajo y expone a tu negocio a discrepancias en tu conciliación contable-fiscal.
