A mediados del siglo pasado comenzó a evidenciarse un fenómeno importante a nivel mundial, el envejecimiento de la población, con un incremento gradual de las personas mayores. En la actualidad, el número de personas mayores aumenta exponencialmente en coyunturas socioeconómicas complejas e inciertas, lo que obliga a replantear las estructuras actuales. Las personas mayores sanas e independientes contribuyen al bienestar de la familia y la comunidad, y constituye un mito presentarlas como receptoras pasivas de servicios sociales o de salud.
Transición demográfica y crisis del régimen
El envejecimiento poblacional es la etapa final de la vida del ser humano, por tanto, es un tema que debe ser resuelto sin perjuicio de quienes han contribuido al sistema de pensiones. Uno de los grandes retos que tenemos es el crecimiento inusitado de la población de personas adultas mayores; es decir, en un lapso de 26 años, la población envejecida será una realidad que requerirá de atención médica y en particular del cuidado por parte del gremio de enfermería.
Los sistemas de pensiones enfrentan desafíos significativos, ya que muchos fueron estructurados sin prever la situación económica y demográfica actual. La siguiente tabla refleja la presión sobre los sistemas de pensiones estatales basada en el análisis de diversas entidades federativas:
Indicadores de presión en sistemas de pensiones
- Relación promedio: 7 trabajadores activos por cada pensionado.
- Suficiencia financiera: Una tercera parte de las instituciones analizadas tiene una suficiencia menor a 5 años.
- Tendencia demográfica: Se estima que la población de 65 años y más pasará de 7 a 24 millones de habitantes en el periodo de 2010 a 2050.
El enfoque del envejecimiento saludable
El envejecimiento saludable es un proceso continuo de optimización de oportunidades para mantener y mejorar la salud física y mental, la independencia y la calidad de vida a lo largo de la vida. Para tratar de revertir los efectos negativos del envejecimiento sin políticas adecuadas, distintas organizaciones han diseñado estrategias de acción que fomenten una vejez saludable.
La Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030, declarada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, es la principal estrategia para construir una sociedad para todas las edades. Como resultado de este esfuerzo, se han planteado acciones clave:
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- Cambiar la forma en la que sentimos y pensamos el cambio de edad y el envejecimiento.
- Asegurar que las comunidades fomenten las capacidades de las personas mayores.
- Ofrecer atención centrada en la persona y otorgar servicios de salud de atención primaria, oportuna y adecuada.
- Brindar acceso a la atención a la salud, a largo plazo, a las personas adultas que lo necesiten.
Funcionalidad y el papel de la enfermería
La evaluación de la persona mayor es multidimensional, ya que incluye el área física, mental, social y funcional. Es indispensable hacer énfasis en el área funcional, ya que es uno de los aspectos más sensibles en la evaluación del paciente geriátrico, dado que traduce su condición general de salud e identifica el grado de independencia o dependencia.
Las tres teorías de enfermería que contribuyen a proporcionar una base a la práctica y que tienen una relación directa con el Programa de Envejecimiento Activo y Saludable son la teoría de la asistencia individualizada de Orem, teorías de la adaptación de Roy y teoría de los sistemas de asistencia sanitaria de Neuman. El resultado de planes de vida saludables generará independencia y funcionalidad en las personas adultas mayores, permitiendo potenciar su contribución al desarrollo social y prevenir que se convierta en un factor de crisis para la estructura sanitaria y de la seguridad social.
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