La historia política de Bolivia ha estado marcada por la figura de Evo Morales, quien desde su llegada al poder en 2005, como el primer presidente indígena del país, transformó las estructuras económicas y sociales de la nación. Sin embargo, en la actualidad, el exmandatario enfrenta una de las crisis judiciales y políticas más graves desde que dejó el poder en 2019.
La transformación económica y el respaldo popular
Durante su gestión, Morales esgrimió promesas de "abolir" el modelo económico liberal, "renacionalizar" los hidrocarburos y "refundar" el Estado. Entre 2005 y 2014, el país vivió lo que algunos sectores calificaron como una especie de milagro: la economía marchaba francamente bien, el desempleo disminuía y las arcas públicas estaban saneadas. El éxito de su gestión se reflejó en sus resultados electorales: 54% en 2005, 64% en 2009 y 61% en 2014, logrando victorias contundentes sin crisis de apoyo popular durante gran parte de su mandato.
Procesos judiciales y situación actual
Hoy, el panorama es radicalmente distinto. El ex presidente boliviano acumula procesos por trata agravada de personas, estupro, sedición, terrorismo, fraude electoral y corrupción. Fue declarado en rebeldía por la Justicia, tiene órdenes de captura y permanece refugiado en el Chapare, su bastión político, protegido por grupos afines que impiden su detención.
Principales causas judiciales
- Caso de trata y estupro: El expediente más avanzado se tramita en Tarija; la Fiscalía acusa a Morales de haber mantenido una relación con una adolescente de 15 años mientras ejercía la Presidencia.
- Fraude electoral de 2019: La Justicia boliviana abrió expedientes tras las elecciones de 2019, anuladas tras las denuncias de manipulación e irregularidades detectadas por la OEA.
- Instigación a la violencia: El Gobierno de Rodrigo Paz lo acusa de haber alentado protestas, bloqueos y episodios de violencia que afectaron el abastecimiento de alimentos, combustible e insumos médicos.
El papel de Estados Unidos y la tensión diplomática
Las relaciones con Washington han sido históricamente tormentosas. Desde 2008, el Gobierno de Morales declaró persona non grata al embajador estadounidense y canceló las operaciones de la agencia antidrogas DEA en Bolivia. A lo largo de los años, Morales ha denunciado constantemente una "persecución política" y ha sostenido que su salida del poder en 2019 fue consecuencia de un “golpe de Estado”, acusando a actores externos e internos de orquestar su caída.
Tabla: Cronología y puntos críticos de la gestión y crisis
| Periodo/Evento | Situación |
| 2006-2014 | Crecimiento económico, nacionalizaciones y alta popularidad electoral. |
| 2019 | Crisis política tras elecciones cuestionadas y dimisión de Morales. |
| Actualidad | Procesos judiciales abiertos, órdenes de captura y tensiones en el Chapare. |
Morales rechaza los cargos actuales, atribuye las movilizaciones al malestar social y defiende su legado frente a lo que él denomina una maquinaria golpista. Mientras la Justicia busca su captura, el exmandatario insiste en que la pacificación del país pasa por cambios profundos en la estructura del Ejecutivo, manteniendo viva la polarización que ha definido la política boliviana durante las últimas dos décadas.
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