La Ex Hacienda de Belén de las Flores, un inmueble que data del siglo XVIII, encierra entre sus muros una rica historia que se entrelaza con el desarrollo de la Ciudad de México.
Orígenes y Transformación a lo Largo de los Siglos
En el siglo XVI, los molinos que originaron la hacienda pertenecieron a Hernán Cortés. Posteriormente, en 1742, la propiedad fue adjudicada a la Compañía de Jesús para apoyar las misiones en la provincia de las Islas Filipinas. Tras la incautación de los bienes de la Compañía, la hacienda fue rematada en 1771.
Después de pasar por diversos propietarios, la Ex Hacienda de Belén de las Flores se transformó en una fábrica de papel. Sus condiciones naturales, con abundantes caídas de agua, proporcionaban la fuerza motriz necesaria para la producción.
Siglo XX: Adquisición por el Gobierno y Uso Actual
En 1910, la fábrica fue adquirida por el Supremo Gobierno. Para 1954, el inmueble albergaba oficinas de la SCOP y un museo.
Villa Álvaro Obregón: Un Entorno Histórico
Durante la época prehispánica, Villa Álvaro Obregón formaba parte del asentamiento de Tenanitla. Tras la conquista, pasó a ser parte de la administración de Coyoacán. La primera orden religiosa que llegó a la zona fue la de los dominicos, quienes construyeron un templo dedicado a San Jacinto. A mediados del siglo XVI, un grupo de frailes carmelitas se establecieron en el pueblo de Chimalistac, ahí construyeron el Convento de El Carmen; además, en la zona se establecieron varios ranchos y haciendas.
Lea también: El sabor único de la Crema de Sotol
En 1932, bajo decreto del presidente Pascual Ortiz Rubio, se adjudicó a esta área ubicada al poniente del entonces denominado Distrito Federal, hoy Ciudad de México, el nombre de Álvaro Obregón.
Villa Álvaro Obregón conserva gran parte del antiguo trazo del siglo XVI. El desarrollo arquitectónico de la zona a partir del siglo XVIII, si bien ha registrado la influencia de varios estilos, se ha caracterizado por la creación de varios tipos de edificios civiles y religiosos que se han adaptado al modo de vida de los habitantes.
Por otra parte, el uso de materiales locales, así como la participación, en las obras, de operarios con una tradición cultural que se remonta a la época prehispánica, dio como resultado la arquitectura singular de esta zona.
Durante los siglos XVIII y XIX, se construyeron edificios que son notables expresiones de las arquitecturas neoclásica, romántica y ecléctica.
Por la expresión original en sus monumentos arquitectónicos y espacios urbanos, así como por la fusión de elementos indígenas y europeos, Villa Álvaro Obregón fue declarada Zona de Monumentos Históricos en 1986.
Lea también: Patrimonio en la Sierra Gorda: Hotel Misión Hacienda Concá
La Zona de Monumentos Históricos comprende un área de 1.7 km2 en dos perímetros: A y B, conformados por 130 manzanas que comprenden edificios de interés histórico y arquitectónico.
Entre estos edificios destacan: los antiguos templos y conventos de El Carmen y el de San Jacinto, el Templo de Guadalupe y la Capilla de San Sebastián Mártir en Chimalistac.
Lea también: Detalles del proceso de estadidad en Baja California
