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Orígenes y Fundación
El 11 de diciembre de 1573, el Cabildo de Nombre de Dios otorgó a Juan Rodríguez de Espinosa la estancia de ganado mayor que había solicitado, y de inmediato trajo albañiles de Durango y Nombre de Dios y empezaron las obras de piedra y adobe para construir su casa habitación.
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Juan Rodríguez de Espinosa murió apenas iniciadas las labores de finca, la cual estaba comprometida en una cuarta parte como garantía de una deuda con Juan García, mayor de Castilla. Luego, la propiedad fue adquirida por otro de los vecinos de Nombre de Dios, el capitán Alonso Fernández de Lugo, quien la heredó a sus hijos Pedro, Melchor, Luis y Alonso.
Descripción en el Siglo XVII
Una carta del padre Diego de Espíndola, vicerrector de la Compañía en Durango, describía en septiembre de 1634 a la propiedad como “una finca hermosa, situada a unas doscientas caras de la orilla derecha del río que llaman del Tunal, decía que la casa que levantó Rodríguez de Espinosa y que continuaron sus sucesores es bastante extensa y su construcción sólida”. Contaba entonces con cuarto de habitación, carpintería, troje y corrales.
Desde el siglo XVII tenía la casa una construcción muy peculiar, realmente muy rara, que afortunadamente sus propietarios han sabido aquilatar y conservar. Este peculiar refrigerador fue descrito por el Vicerrector de la Compañía de Jesús en 1634. Dice el padre Espíndola que “al llegar la acequia a la casa, penetra por dentro de un cuarto hecho a propósito y sus paredes son sostenidas por dos arcos por donde el agua penetra al cuarto y vuelve a salir” para las huertas.
Periodo Jesuita
Los jesuitas mantuvieron la propiedad por 133 años, tiempo en el que le hicieron numerosas mejoras y ampliaciones. La capilla aparentemente sufrió diferentes intervenciones: primero se amplió el pequeño oratorio que tenía la propiedad en el siglo XVII, para realizar una capilla más amplia en la que se pudiera recibir con comodidad a los colegiales de la Compañía.
La enorme era y las grandes bodegas que se conservan recuerdan a las construcciones similares que realizaran los propios jesuitas en Malpaso, Zacatecas. La hacienda realizó su encomienda y permitió a los padres jesuitas poseer de tierras agrícolas y ganaderas suficientes para refaccionar al Colegio de Durango y sus misiones en la Nueva Vizcaya; los productos de esta tierra cumplieron con creces su cometido de propagar la fe.
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Siglo XX y Propietarios Posteriores
Al fallecer sin herederos directos, quedó encargado de la hacienda don José Ignacio Lurenzana, quien durante breve tiempo la perdió a favor de Gumersindo Goiri. El 27 de enero de 1903, la propiedad junto con grandes extensiones de tierra fue comprada por la Sociedad Agrícola Gurza Hermanos-González Saravia Hermanos.
Esta sociedad administró la propiedad durante sólo tres años. Al disolverse la empresa agrícola, en 1906 la adquirieron los hermanos Alberto, Ricardo y Buenaventura G. Saravia. Desde entonces la finca ha continuado siendo una próspera empresa ganadera, a cargo ahora de la familia G.
Atractivos de la Ex Hacienda
- Capilla de San Isidro: La capilla de la hacienda de La Punta está dedicada a San Isidro Labrador. Aquí podrá conocer una preciosa imagen de bulto del santo, posiblemente de mediados del siglo XIX.
- Casa Grande: La Casa Grande de la ex hacienda es en la actualidad una residencia particular, por lo que no es posible su visita, sin embargo, al recorrer sus alrededores podrá reconocer la magnífica construcción que aún se conserva. Sus propietarios han sabido preservar el inmueble y lo han conservado, respetando, atendiendo cuidadosamente su arquitectura, protegiéndolo del paso inexorable del tiempo.
- Accesorias: Junto a la capilla, calle de por medio, el visitante podrá descubrir algunas de las antiguas construcciones de la finca. La era, lugar donde se limpiaban los granos, característica por su construcción de arcos en forma circular, es una estructura que no debe dejar de conocer.
- Gran cruz: En la ventana del coro, en el pequeño arco al centro, verá una figura emblemática realizada en cantera.
Ubicación
Saliendo de Durango (unos 30.6 kilómetros). Siga por la carretera federal número 45 con destino a la ciudad de Zacatecas. Aproximadamente a unos 24.8 kilómetros, encontrará el entronque de una pequeña carretera a La Punta.
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