Descubre Cómo la Depreciación de la Moneda Impacta Sorprendentemente en las Exportacionespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Tradicionalmente, se nos ha informado que la devaluación es buena para la economía nacional porque promueve las exportaciones. Uno de los canales más destacados a través de los que la política monetaria acomodaticia apoya el crecimiento económico es la depreciación de la moneda. Una depreciación de la divisa local estimula las exportaciones del país, al resultar más baratas a ojos extranjeros. Sin embargo, algunos estudios recientes apuntan a que la relación que une el tipo de cambio y las exportaciones se ha debilitado en los últimos años.

Entendiendo la Depreciación Monetaria y su Impacto en el Comercio

La fluctuación del tipo de cambio de divisas es un factor de influencia sobre el comercio internacional. Esto afecta a la capacidad de los exportadores para vender mercancías en el exterior, así como a la capacidad de los importadores para comprarlas. El tipo de cambio de divisas determina el valor relativo de una moneda respecto a otra.

Regímenes Cambiarios

Se pueden identificar dos regímenes cambiarios predominantes:

  • La fijación del tipo de cambio de una moneda puede tener lugar por parte de la autoridad monetaria de cada país. En este caso se habla de un régimen cambiario o tipo de cambio fijo, y suele implicar una intervención en el mercado, para garantizar que dicho tipo de cambio se mantenga.
  • Por otro lado, en los mercados financieros internacionales, este tipo de cambio es establecido libremente por la ley de la oferta y la demanda, y en función de la confianza depositada en la fortaleza económica demostrada por el país o región al que pertenece cada divisa. Este régimen cambiario se denomina flexible o flotante.

Impacto Directo en la Capacidad Exportadora

La alteración del tipo de cambio tiene una importante repercusión sobre la capacidad exportadora de un país. Para comprender su funcionamiento, hay que tener en cuenta que, por norma general, el agente importador debe pagar la compra de las mercancías en la moneda del exportador. Es decir, debe adquirir esta moneda a cambio de la moneda propia de su país o mercado. Cuando la moneda del país exportador se devalúa frente a la moneda del país importador, el segundo ve incrementada su capacidad adquisitiva. En cierto modo, se produce una reducción del coste relativo de los productos. Esto se debe a que el tipo de cambio le permite comprar más moneda con la que pagar al suministrador en su país de origen. Por el contrario, la revalorización de la moneda del país exportador, frente a la moneda del país importador merma la capacidad adquisitiva de este. Las fluctuaciones en el tipo de cambio pueden, por tanto, afectar a la rentabilidad de las operaciones de comercio exterior. El mayor riesgo tiene lugar cuando el pago se realiza a crédito o de forma diferida, es decir, tiempo después de haber realizado la compra de las mercancías. Durante el plazo que transcurre entre la adquisición de los productos y el pago de los mismos, puede tener lugar una variación del tipo de cambio, que contribuya a abaratar o encarecer la operación, para el exportador. En teoría, ante una depreciación o una devaluación, las exportaciones en el corto plazo, tienden a incrementarse y las importaciones a disminuir. Cuando aparece una apreciación o revaluación, la tendencia es la contraria.

El Papel de las Cadenas de Valor Globales (CVG)

Distintos elementos se esgrimen como causantes de esta menor sensibilidad del volumen exportado a la cotización de la moneda, pero, sin duda, el más importante es la proliferación de las cadenas de valor globales (CVG). Algo adicional que afecta el comportamiento exportador de economías que han devaluado sus monedas es que en el comercio internacional prevalecen las cadenas globales de suministros, según el Banco Mundial. La globalización ha convertido a los países en estaciones intermedias en la manufactura de productos.

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Concretamente, se considera que un país está integrado en una CVG cuando sus exportaciones, además de estar compuestas de valor añadido generado en el propio país, contienen una parte relevante de bienes y servicios intermedios que provienen de otras economías. En este caso, el precio de dichas exportaciones depende tanto del coste local como del coste de los bienes y servicios intermedios importados. Así, si la moneda del país se deprecia, desde el punto de vista extranjero disminuye el coste de la parte de las exportaciones producidas localmente, al haberse abaratado la moneda local frente a la foránea. No obstante, los costes de los inputs importados se mantienen en moneda extranjera y se encarecen en moneda local. Ello significa que, ante una depreciación de la divisa local, el precio de las exportaciones producidas dentro de las CVG se reduce menos (de nuevo, a ojos extranjeros) que si los bienes exportados hubieran sido producidos localmente en su totalidad y, en consecuencia, su efecto estimulador sobre el volumen exportado es también menor. Eso hace que las exportaciones industriales de México a Colombia, por ejemplo, no encuentren rentable trasladar algunas de las operaciones al país, aun si hemos devaluado nuestra moneda el doble que la divisa mexicana. En primer lugar, la depreciación de la moneda de un país tiene un efecto “desglobalizador” para cualquier economía. En una economía moderna donde existe una amplia y extendida división del trabajo, todos los países dependen de los demás. Dependen, ya sea para agenciarse de bienes finales o para agenciarse de insumos para producir sus bienes finales para consumo interno o exportación.

Otros Factores que Influyen en las Exportaciones

Por otra parte, la evidencia empírica no sugiere que el factor cambiario sea el aspecto determinante para el éxito de las exportaciones de un país. Más bien el desafío de los empresarios es ofrecer bienes y servicios demandados por los consumidores a precios atractivos. Sin crecimiento sostenido, la industria dejó de innovar y de mejorar la calidad de su oferta, lo que afectó su participación tanto en el mercado local como en el extranjero. Una década de enfermedad holandesa (2003-2014) producida por la bonanza minera dio lugar a la revaluación del peso que, a su vez, generó un estancamiento de la inversión y una consecuente caída en la capacidad productiva, tanto de la industria como de la agricultura.

Factores que Fortalecen o Debilitan el Vínculo

En sentido contrario, otros fenómenos de carácter global podrían haber fortalecido la relación entre el tipo de cambio y las exportaciones; en particular, la entrada de nuevos países en la arena del comercio mundial y la liberalización de algunos mercados. Este factor aumenta la competencia, por lo que los movimientos cambiarios no pueden ser absorbidos con tanta facilidad por los mark-ups empresariales y repercuten en mayor medida sobre los precios. Y, precisamente, al ser los precios un elemento que influye de manera directa sobre la demanda exportadora, una mayor sensibilidad de dichos precios al tipo de cambio se traduce en una mayor sensibilidad del volumen exportado a la cotización de la moneda.

Ante esta confluencia de elementos que tanto pueden haber debilitado como fortalecido el vínculo cambiario-exportador, distintos estudios empíricos intentan cuantificarlo y rastrear su evolución a lo largo del tiempo. La conclusión es controvertida. Mientras que un informe reciente del Banco Mundial afirma que sí ha habido un debilitamiento de dicho vínculo y que las CGV son responsables de una parte importante del mismo, en las «Perspectivas de la economía mundial» de octubre de 2015 (WEO, por sus siglas en inglés), el FMI no encuentra ninguna evidencia que lo confirme. En la misma línea que el estudio del Banco Mundial, el BCE menciona cierto debilitamiento de la relación en el caso de las exportaciones de manufacturas de los países europeos, y la Fed en el caso de las estadounidenses.

Casos de Estudio: Japón y América Latina

El Caso de Japón y la Depreciación del Yen

En un artículo anterior comentamos las razones por las cuales el yen se está depreciando contra otras divisas. En resumidas cuentas, aducíamos que la depreciación del yen respondía a un incremento en la oferta monetaria de Japón. Algunos piensan que la depreciación del yen es un aliciente para las exportaciones porque un yen más barato le otorga una supuesta ventaja competitiva a los bienes japoneses. Recordemos que entre 2011 y 2014, Estados Unidos estaba ejecutando paquetes de flexibilización cuantitativa lo que debilitó el dólar frente al euro y otras divisas de importancia. Salvo durante un periodo entre finales de 2008 y 2009 donde la crisis económica global se dejó sentir en Japón, vemos que las exportaciones de ese país se mantuvieron a buenos niveles entre 2011 y 2014. El aumento en el ritmo de exportaciones entre 2005 y 2007 es imputable al boom económico que vivía el mundo previo a la crisis financiera de 2008 y no al tipo de cambio del yen que estaba a niveles cercanos a los de hoy. Visto lo anterior, no parece ser que el Abenomics sea una salida efectiva para reactivar las exportaciones del Japón.

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Las Devaluaciones en América Latina y el Ejemplo Mexicano

Desde hace aproximadamente un año, la sorprendente subida del dólar tiene a varios países conmocionados por los efectos que representa para la economía. Todos los países de América Latina han presentado devaluaciones en sus monedas respecto al dólar americano a velocidades no vistas antes. El peso chileno, por ejemplo, ha caído a su mínimo en los últimos seis años, y se espera una mayor reducción por la caída del precio del cobre. ¿Qué hay detrás de la subida del dólar? ¿Cuáles son los efectos positivos y negativos del debilitamiento de las monedas latinoamericanas? Son los principales interrogantes. A nivel general, el estímulo y crecimiento monetario de Estados Unidos es uno de los factores. Mientras que la desaceleración de economías emergentes, como la China (el mayor demandante), ha conllevado a una menor demanda de materias primas de América Latina. La caída en la demanda, principalmente metales y petróleo, ha disminuido la entrada de dólares y condicionado el debilitamiento de las monedas de la región. Una devaluación fuerte es síntoma de una economía enferma, manifiesta en la reducción del nivel de vida de la población. Mucho se habla del efecto de la devaluación sobre las balanzas comerciales. Según el documento de la Cepal, esto ocurre porque la base de la pirámide productiva en América Latina presenta grandes desventajas en materia de productividad, de tecnologías de procesos y productos, que permite, en primer lugar, que solo puedan competir en el mercado interno. Pese a esto, las cifras para lo corrido el año muestran lo contrario. En mayo de 2015 las ventas externas del país disminuyeron 38,9% con relación al mismo mes de 2014 (pasó de USD5.495,9 millones FOB a USD3.359,3 millones FOB). La caída se explica por la composición de la canasta de exportaciones, que presenta un elevado componente de productos primarios y manufacturas (oscila entre el 26% y 41%). De hecho, menos del 20% de la canasta exportadora resulta afectada por el tipo de cambio real.

La Experiencia Mexicana

En los meses recientes, el peso mexicano ha tenido una fuerte depreciación con relación al dólar estadounidense. El crecimiento de la economía en el primer semestre de 2015 vuelve a manifestar una tendencia descendente. La depreciación del peso no ha llevado en el corto plazo al incremento de las exportaciones, ya que a partir de septiembre de 2014 se observa una tendencia descendente en sus tasas de crecimiento. Al interior de este gran total, en el segundo trimestre de 2015, las exportaciones de mercancías tuvieron una baja anual de 3.7%, medida en dólares nominales. Si se elimina el factor estacional, las exportaciones totales disminuyeron a una tasa trimestral de 0.2%. Las exportaciones petroleras y extractivas cayeron a ritmos anuales de 42.8 y 13.8%, respectivamente; mientras que las ventas al exterior de productos agropecuarios y manufactureros se incrementaron 4.7 y 1.4%. En el renglón de las exportaciones no petroleras, específicamente en las automotrices, se registró un aumento anual de 8.4%, mientras que en las no automotrices hubo una disminución de 1.9%. En el segundo trimestre de 2015, las exportaciones de manufacturas continuaron mostrando debilidad, aunque se observa una leve recuperación en el mes de junio, y las correspondientes a la rama automotriz continuaron con una tendencia positiva. En cuanto al valor de las exportaciones del sector automotriz mexicano, que se ha convertido en una de las principales fuentes de captación de divisas en el país, es también diciembre de 2014, cuando se observa una tendencia a la baja, a pesar de que se registran incrementos positivos. La alta correlación histórica entre la inflación y la depreciación del tipo de cambio se ha roto, debido a la autonomía del Banco de México, lo que ha permitido contar con una tasa de inflación baja. Ello ha provocado a su vez tasas de interés también bajas (Carstens, 2015). Anteriormente señalábamos que es a partir de diciembre de 2014 cuando se observa una mayor tasa de depreciación del peso mexicano y en cuanto a la inflación, de haberse trasladado la depreciación a los precios, se hubiese esperado a partir de ese momento o un poco después, una mayor tasa de inflación. Sin embargo, la gráfica 4 muestra una caída sustancial de la inflación al pasar de 4.3% en octubre de 2014, a una cifra de 2.59% en agosto de 2015. La firma de muchos tratados de libre comercio no nos convirtió en plataforma exportadora, algo que sí logró México con su adhesión al NAFTA con EE UU y Canadá, firmado en 1990. Gracias a ello, se desarrollaron las industrias del acero, la automotriz, la electrónica y los electrodomésticos, generando un volumen exportador sustancial que lo hizo menos dependiente de sus exportaciones de petróleo, mientras que nosotros, por el contrario, nos desindustrializamos.

La siguiente tabla resume la variación anual de las exportaciones mexicanas por categoría durante el segundo trimestre de 2015:

Variación Anual de Exportaciones Mexicanas (2T 2015)
Categoría de Exportación Variación Anual (2T 2015)
Total de Mercancías -3.7%
Petroleras -42.8%
Extractivas (no petroleras) -13.8%
Agropecuarias +4.7%
Manufactureras +1.4%
No Petroleras Automotrices +8.4%
No Petroleras No Automotrices -1.9%

Sensibilidad Actual de las Exportaciones a la Depreciación

Si hiciéramos uso de los resultados de estudios recientes para la situación actual de la eurozona, la depreciación reciente del euro, de cerca del 5% real en relación con sus socios comerciales, habría comportado un aumento del volumen de exportaciones de entre un 3% y un 3,8%. Una mejora que, aunque claramente inferior al 5,5% que se habría registrado hace unos años en un mundo menos integrado, es significativa. Así pues, a pesar de una sensibilidad posiblemente menor entre los movimientos cambiarios y las exportaciones, su relación no está ni de lejos extinguida.

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