Descubre Por Qué Estados Unidos Lidera el Mundo en Flujos Globales de Informaciónpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El conocimiento, más que nunca, es poder. El país que lidere la revolución de la información será más poderoso que el resto. Para el futuro más cercano, Estados Unidos parece ser ese país. Hoy más que nunca, el conocimiento es poder. El país capaz de dirigir la revolución informática será más poderoso que ningún otro. Ese país, en un futuro previsible, es Estados Unidos, cuya potencia es evidente en términos militares y de producción económica. Pero su ventaja comparativa más sutil es su capacidad para recoger, procesar, elaborar y difundir información, preeminencia que casi con seguridad aumentará en el próximo decenio.

La Ventaja Informática como Multiplicador del Poder Global

Esta ventaja informativa puede contribuir a disuadir o derrotar las amenazas militares tradicionales a un coste relativamente bajo. El poder de la información es igualmente importante como multiplicador de la fuerza de la diplomacia estadounidense, incluido el “poder suave” (soft power), o capacidad de atracción de la democracia y el libre mercado norteamericanos. Estados Unidos puede utilizar sus recursos informáticos para entablar con China, Rusia y otros Estados, un diálogo sobre seguridad y evitar así que se conviertan en hostiles. Al mismo tiempo, esa ventaja puede contribuir a evitar que países como Irán e Irak, ya hostiles, lleguen a ser fuertes. Además, puede reforzar las nuevas democracias y comunicar directamente con quienes vivan bajo regímenes no democráticos.

Desafíos Conceptuales y Adaptación Estratégica

Dos problemas conceptuales impiden que Estados Unidos haga realidad su potencial. El primero es que unas ideas trasnochadas enturbian la apreciación de la información como poder. Las medidas tradicionales de fuerza militar, producto nacional bruto, población, energía, territorio y minerales han seguido dominando las discusiones sobre el equilibrio del poder. Esos recursos son aún importantes y el liderazgo norteamericano continúa dependiendo de ellos, así como de la ventaja informática. En el cálculo del poder en la era de la información, ha aumentado la importancia de la tecnología, la educación y la flexibilidad de las instituciones, mientras que ha decaído la de la geografía, la población y las materias primas.

El segundo problema conceptual ha sido la falta de comprensión de la naturaleza de la información. La revolución informática, por ejemplo, está en una fase incipiente, pero se puede prever que el próximo paso será la convergencia de técnicas esenciales, como la digitalización, los ordenadores, los teléfonos, la televisión y la localización mundial exacta. Mucho más difícil es captar las consecuencias del crecimiento de las posibilidades informáticas, en especial las interacciones entre ellas.

Estados Unidos debe adaptar su defensa y la estrategia de su política exterior para reflejar su creciente ventaja comparativa en cuanto a recursos informáticos. Parte de esta adaptación requerirá la eliminación de viejos conceptos. Algunas de las inhibiciones de la guerra fría en cuanto a compartir información secreta, por ejemplo, impiden que Estados Unidos aproveche nuevas oportunidades. Algunas de esas adaptaciones requerirán la innovación de las instituciones existentes. Los organismos de información secreta no tienen por qué continuar siendo reliquias de la guerra fría, sino utilizarse como instrumentos que pueden ser más poderosos, rentables y flexibles que nunca.

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Avances Tecnológicos Clave en la Información y Defensa

ISR son las siglas inglesas de recogida de información, vigilancia y reconocimiento. “C4I avanzado” se refiere a tecnologías y sistemas que proporcionan mando, control, comunicaciones y procesamiento con ordenadores. Quizá el avance más conocido es la fuerza de precisión, gracias a las cintas de video, de los certeros proyectiles de la operación “Tormenta del Desierto”. En buena medida por inversiones realizadas durante años y en parte por casualidad, Estados Unidos está a la cabeza de las demás naciones en cada uno de esos ámbitos y su ritmo de avance aumentará espectacularmente en el decenio próximo.

Los sensores, por ejemplo, proporcionarán una vigilancia continua en tiempo real y en todo tipo de condiciones climáticas sobre grandes áreas geográficas. La fusión y procesamiento de información proporcionarán a las fuerzas norteamericanas lo que se conoce como “conocimiento del espacio bélico dominante”, con una amplia asimetría entre lo que los norteamericanos y sus adversarios conocen. Con ello, Estados Unidos será capaz de prevalecer en lo militar, lo mismo si el encuentro es en una jungla como si ocurre en una zona urbana o en un terreno semejante al de la “Tormenta del Desierto”. Las mejoras en los sistemas de mando y control y en otras tecnologías de comunicación plantean un salto en la capacidad de transferir información, imágenes y otros datos a las fuerzas en acción de manera que sean inmediatamente utilizables. En una palabra, Estados Unidos está integrando los avances técnicos del ISR, C4I y la fuerza de precisión. Estas tecnologías proporcionan capacidad para recoger, clasificar, procesar, transferir y desplegar información sobre acontecimientos sumamente complejos que ocurren en amplias áreas geográficas.

El Impacto de la Información en la Diplomacia y la Seguridad Global

Sin embargo, esto es importante para algo más que para la guerra. Ha habido una explosión de la información. Pero algunos géneros de información -la exacta, oportuna y extensa- son más valiosos que otros. Las imágenes de los refugiados ruandeses huyendo del horror del odio tribal pueden producir una solidaridad mundial y la exigencia de que se emprendan acciones. La información militar sobre la disposición, actividad y posibilidades de las fuerzas bélicas todavía es de gran importancia porque a los ejércitos se les considera aún árbitros finales de los desacuerdos. La creciente interdependencia mundial no establece necesariamente una mayor armonía. Pero sí hace que la fuerza militar sea un asunto de interés para sociedades situadas fuera del escenario local. El empleo directo de la fuerza militar ya no evoca el espectro de la escalada hacia el holocausto nuclear, pero sigue siendo una actividad cara y peligrosa.

Disuasión en la Era de la Información

El concepto de disuasión que refuerza el nuevo sistema de sistemas militar prevé una fuerza militar lo bastante fuerte para frustrar cualquier actividad militar extranjera sin incurrir en un riesgo o coste militar proporcional. La capacidad de infligir elevados costes militares en las primeras fases de un conflicto puede socavar la voluntad, la unidad y la esperanza de vencer de un adversario. Un conocimiento superior del campo de batalla no puede eliminar el riesgo de bajas, pero puede mantenerlo lo bastante bajo como para conservar el apoyo de la población al empleo de la fuerza. Puesto que Estados Unidos será capaz de dominar en la batalla, tiene que estar preparado para hacer frente a esfuerzos destinados a poner a prueba o minar su resolución fuera del campo de batalla con terror y propaganda.

Las tecnologías de la información que dirigen la capacidad militar de Estados Unidos pueden modificar la teoría clásica norteamericana de la disuasión. Amenazar con el uso de la fuerza militar no es algo que los norteamericanos hagan automática o fácilmente, y siempre ha tenido efectos secundarios indeseables. Las potencialidades militares nacientes de Estados Unidos -en especial las que proporcionan mayor comprensión en tiempo real de lo que ocurre en una amplia zona geográfica- pueden ayudar a deshacer esta paradoja. Ofrecen, por ejemplo, mucha mayor transparencia previa a la crisis. Si Washington desea compartir esta transparencia, será capaz de organizar coaliciones opuestas antes de que ocurra la agresión. En este contexto, esas nuevas potencialidades sugieren una influencia sobre los países amigos semejante a la que ofrecía en tiempos la disuasión nuclear.

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El "Paraguas de la Información": Un Modelo de Cooperación Internacional

La serie de guías y de significados borrosos que la guerra fría proporcionaba en tiempos ha quedado sustituida por una ambigüedad más profunda respecto a los acontecimientos internacionales. Ahora parecen contar más los detalles. Una vez que ha desaparecido el marco organizativo de la guerra fría, las consecuencias son más difíciles de clasificar y todas las naciones quieren saber más de lo que ocurre y por qué para decidir qué importancia tiene y qué deben hacer.

El núcleo de esa capacidad -conocimiento dominante de la situación- es fungible y divisible. Estados Unidos puede compartir todo su conocimiento o parte de él con quien quiera. Esa capacidad señala hacia lo que podía llamarse un paraguas de la información, del mismo modo que la disuasión nuclear podría formar la base de una relación mutuamente beneficiosa. Washington proporcionaría conocimiento de la situación, en especial respecto a cuestiones militares de interés para otras naciones. Los comienzos de tal relación ya existen. Nacieron en el conflicto de las islas Malvinas y se están desarrollando en los Balcanes.

En la actualidad, Estados Unidos proporciona la mayor parte del conocimiento de la situación de que dispone la Fuerza de Ejecución (Ifor), la Fuerza de Protección de la ONU (Unprofor), los miembros de la OTAN y otras naciones implicadas o interesadas en el conflicto. Un conocimiento exacto y en tiempo real de la situación es la clave del logro de acuerdos con las coaliciones sobre lo que se debe hacer y es esencial para el uso eficaz de las fuerzas militares. A medida que aumente su capacidad para proporcionar esta clase de información, a Estados Unidos se le considerará cada vez más como el líder natural, no porque sea el más fuerte, sino porque podrá proporcionar a los otros miembros de la coalición los datos más importantes para tomar buenas decisiones y emprender una acción eficaz.

Esto implica que Estados Unidos debe compartir selectivamente el conocimiento dominante del espacio bélico C4I avanzado y fuerza de precisión. Quienes defienden conceptos antiguos podrían echarse atrás ante semejante perspectiva y habría que superar viejos prejuicios contra la apertura y generosidad respecto a lo que en términos amplios puede llamarse información secreta. Estos presupuestos son hoy incluso más discutibles que antes. Estados Unidos ya no se halla en un juego de suma cero que haga de cada revelación de capacidades una pérdida potencial para uno mismo y una ganancia para el enemigo. La situación es diferente. En primer lugar, porque la disparidad entre Estados Unidos y otras naciones es muy marcada. La inversión norteamericana en ISR excede la de todas las demás naciones juntas y Estados Unidos va en cabeza también por un margen considerable en C4I y fuerza de precisión.

Algunas naciones podrían igualar a Estados Unidos pero no a corto plazo. La revolución está movida por tecnologías disponibles en todo el mundo. La digitalización, el procesamiento de datos por ordenador, la localización mundial exacta y los sistemas de integración están disponibles para cualquier nación con dinero y voluntad de usarlas sistemáticamente para mejorar la potencia militar. La explotación de estas tecnologías puede ser cara. Pero más importante es que no existe un estímulo particular para que estas naciones se procuren el sistema de sistemas que Estados Unidos está construyendo… mientras crean que no están amenazadas por él. Ésta es la naciente simbiosis entre las naciones, porque de cómo utilice Estados Unidos su ventaja depende que otras naciones decidan emprender la carrera de la revolución informática. Si Estados Unidos no comparte su conocimiento, añadirá incentivos para que lo igualen.

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La Revolución Informática y el "Poder Suave" Estadounidense

La era de la informática ha revolucionado no sólo las cuestiones militares, sino los instrumentos del “poder suave” y las oportunidades de aplicarlos. Uno de los factores impulsores del notable cambio ocurrido en la Unión Soviética fue que Mijail Gorbachov y otros dirigentes soviéticos comprendieron que la economía soviética no podía avanzar de la fase extensiva o industrial a la intensiva o posindustrial, a menos que disminuyeran las trabas impuestas, desde ordenadores a fotocopiadoras, tecnologías todas ellas que también pueden diseminar ideas políticas diversas. China quiso resistir esta marejada, intentando restringir el uso del fax después de la matanza de 1989 en la plaza de Tiananmen, cuando el aparato fue un medio de comunicación básico entre los manifestantes y el mundo exterior, pero el intento fracasó.

Este nuevo paisaje político y tecnológico está hecho para que Estados Unidos se aproveche de sus formidables instrumentos del “poder suave”, para que proyecte la atracción de sus ideales, ideología, cultura, modelo económico e instituciones sociales y políticas, y para que obtenga ventaja de sus redes de negocios y telecomunicaciones internacionales. Su cultura popular domina el cine.

Estados Unidos como Origen de Flujos de Información Financiera Global

Estados Unidos, el primer país receptor de migrantes en el mundo, es también el principal origen de los flujos de remesas internacionales entre los años 2000 y 2010. Destaca en este campo, por supuesto, Estados Unidos, que concentra la mayor cantidad de personas migrantes en el mundo y que genera la mayor cantidad de remesas a nivel global. Nuevamente es Estados Unidos el que encabeza de lejos la lista de los diez países que mayores cantidades aportan, con un total de 48.000 millones de dólares (mmd) de los 184 mmd que suman dichas naciones.

Principales Orígenes de Remesas Internacionales (2011)
País/Grupo de Países Contribución en Remesas (MMD)
Estados Unidos 48
Países Europeos (Suiza, Alemania, Italia, España, Luxemburgo, Países Bajos) 81
Países Árabes (Arabia Saudita, Kuwait) 36
Federación Rusa 19
Total (Top 10) 184

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