Fractura Conminuta No Reducible en Veterinaria: Guía Definitiva de Tratamiento y Pronósticopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Las fracturas son lesiones comunes en perros y gatos, y su correcta clasificación es fundamental para determinar el tratamiento más adecuado y predecir el pronóstico del paciente. Un hueso puede romperse de muchas maneras; las llamamos fracturas. Las fracturas óseas son con frecuencia consecuencia de accidentes de automóvil, armas de fuego, peleas o caídas. Nuestras mascotas no solo pueden fracturarse las patas delanteras y traseras, sino también la pelvis, la mandíbula, las costillas, etc. Las fracturas pueden ocurrir en diferentes partes del esqueleto, y su ubicación anatómica es un factor crucial para determinar el tratamiento. Un hueso se rompe cuando es sometido a una fuerza superior a su propia fortaleza.

El veterinario que enfrenta las complicaciones que encontró después de ofrecer sus servicios para ayudar a una mascota con un hueso largo fracturado se encuentra con desafíos importantes. El dolor es uno de los síntomas más destacados de las fracturas óseas, tanto en el contacto como sin él. Los signos clínicos comprenden invariablemente cojera, dolor e hinchazón. Por lo general, se observa una cojera grave y la extremidad afectada resulta obvia. La mayoría de los animales con extremidades fracturadas mantendrán la extremidad afectada levantada.

Definición de Fractura Conminuta No Reducible

Las fracturas pueden clasificarse según su configuración y la forma en que se produce el daño óseo. Una fractura no reconstruible (a veces llamada no reducible) es cualquier fractura con múltiples fragmentos corticales, especialmente pequeños fragmentos corticales. A menudo se requiere un escrutinio minucioso para identificar pequeños fragmentos corticales.

Cuando están presentes múltiples fragmentos corticales pequeños, simplemente no es factible lograr una reconstrucción anatómica perfecta independientemente de nuestras intenciones o habilidades. La fijación con alambre de cerclaje requiere reconstrucción anatómica perfecta para crear la compresión interfragmentaria que permite el ejercicio de su capacidad mecánica para resistir la rotación de la fractura y el colapso del hueso a lo largo de su eje.

Limitaciones de Métodos de Fijación Tradicionales

La fijación con clavos intramedulares en combinación con alambres de cerclaje es un medio eficaz para tratar muy pocas fracturas seleccionadas. Es mejor reservar esta modalidad de fijación para el tratamiento de configuraciones de fracturas diafisarias largas, oblicuas / espirales del fémur, húmero o tibia. Sin embargo, se debe evitar la fijación con clavijas IM y cerclaje en el tratamiento de configuraciones de fracturas no reconstruibles.

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El radio simplemente no se presta para un uso eficaz de los pines IM, en parte, debido a su estrecho canal intramedular. Por un lado, normalmente se recomienda que un clavo IM llene el 60-75% del canal intramedular; por otro lado, la resistencia a la flexión de un pin IM es proporcional a su radio elevado a la 4ª potencia. Un pequeño cambio en el diámetro del pin IM tiene un efecto profundo en su capacidad para estabilizar una fractura. En el caso del radio, el pequeño canal intramedular prácticamente anula la capacidad del clavo IM para controlar eficazmente las fuerzas disruptivas que buscan retrasar o prevenir la cicatrización ósea.

Opciones de Tratamiento Recomendadas

No se preocupe, la Fijación Esquelética Externa (ESF) o simplemente “ExFix” es ideal para hacer crecer el espectro de fracturas que se pueden tratar de manera efectiva en el entorno de la práctica de atención primaria. ExFix puede superar eficazmente los dos errores comunes de fijación de IM detallados anteriormente y hacerlo de una manera excepcionalmente "respetuosa con el medio ambiente" que fomenta la rápida curación ósea. Además, ExFix tiene la ventaja de ser asequible, ya que no requiere un inventario de cada longitud de tornillo, placa ósea, etc.

De hecho, muchos de los nuevos sistemas de implantes de osteosíntesis de placa mínimamente invasiva (MIPO) y sus técnicas de aplicación se desarrollaron, consciente o no, para atribuir a la fijación interna las muchas ventajas inherentes de los fijadores externos. En una fractura tibial no reconstruible estabilizada con un mínimo de ExFix Tipo II de forma cerrada respetuosa con el medio ambiente, no se intentó reconstruir anatómicamente los fragmentos corticales; en cambio, la aplicación ExFix cerrada permitió la preservación de la viabilidad de los fragmentos para que pudieran participar en la curación ósea.

A pesar de las muchas ventajas de ExFix para la práctica veterinaria de atención primaria, se debe advertir a los veterinarios que se recomienda encarecidamente la capacitación en ExFix para aprovechar plenamente las ventajas de ExFix y evitar sus desventajas, porque “la vida es demasiado corta para el posoperatorio complicaciones”.

Diagnóstico y Clasificación de Fracturas

Las fracturas se pueden clasificar como abiertas o cerradas en función de si existe una herida externa asociada a través de la cual la fractura se comunica con el medio exterior. En el caso de las fracturas abiertas, se utilizan esquemas de clasificación como la clasificación de Gustilo-Anderson para describir el grado de daño de los tejidos blandos y el mecanismo de la lesión, con el fin de facilitar la estandarización del tratamiento y el pronóstico.

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La radiografía o la TC son útiles para delinear el patrón de fractura. Es probable que el veterinario recomiende radiografías de la región afectada. A menudo, hay que dar analgésicos o sedantes a los animales para tomar las radiografías. Durante el examen clínico el veterinario puede comprobar cómo se mueve el perro y reconocer manualmente la pata que cojea. Se buscan puntos de dolor, inflamación, movilidad anómala y crepitación (es decir, si la pata "cruje" al manipularla o someterla a carga).

La clasificación de las fracturas fisarias más utilizada es la clasificación de Salter-Harris, que fue propuesta por el cirujano Robert B. Salter y el radiólogo William H. Harris en 1963. Las fracturas que afectan a la línea de crecimiento de los huesos largos se clasifican según el criterio Salter-Harris en 5 tipos. Estas fracturas, por regla general, requieren de tratamiento quirúrgico, por lo que es fundamental diagnosticarlas a tiempo. La clasificación Salter-Harris de las fracturas fisarias incluye: Tipo I (fractura que discurre a través de la línea de crecimiento), Tipo II (fractura que se extiende desde la línea de crecimiento a la metáfisis), Tipo III (fractura que se extiende desde la línea de crecimiento a la epífisis), Tipo IV (fractura que discurre a través de la metáfisis, línea de crecimiento y epífisis) y Tipo V (fractura que conlleva una compresión de la línea de crecimiento).

A la hora de diagnosticar fracturas de la línea de crecimiento es fundamental conocer la anatomía normal de estos animales inmaduros durante su crecimiento. Quizás las líneas de crecimiento de la tibia proximal sean la que más dudas generan ante una posible fractura. Comparar radiografías de un miembro con el contralateral es una buena forma de facilitar el diagnóstico de algunas fracturas, aunque podría ser más difícil cuando la fractura es bilateral.

Cuando no se realiza el diagnóstico de las fracturas de las líneas de crecimiento a tiempo, estas pueden tener consecuencias graves, incluso cuando las fracturas afectan a una prominencia ósea como el trocánter mayor del fémur.

Consideraciones para el Tratamiento Definitivo

El tratamiento de las fracturas varía según varios factores, incluida la ubicación, el tipo y la gravedad de la lesión, así como también la salud general del paciente. Los tratamientos están basados en el tipo de fractura, edad y salud del animal, en la pericia técnica del cirujano y capacidad económica del propietario. En la elaboración del tratamiento definitivo para una fractura intervienen diversos factores. La siguiente escala de información se usa para dar con la mejor opción de reparación para cada animal. Tras considerar todos estos factores, hay que elegir la reparación de la fractura; puede que una opción sea la mejor en cuanto al entorno doméstico, la inversión de tiempo y las posibles limitaciones económicas.

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Factores que Influyen en la Elección y Consolidación del Tratamiento de Fracturas

Cada factor tiene características que respaldan una consolidación de la fractura sencilla/rápida y características que dan lugar a una consolidación de la fractura lenta/complicada.

Factor Características que favorecen Características que complican
Edad y Salud del Animal Jóvenes y sanos Enfermos o de edad avanzada
Tipo de Fractura Sencillas (bien fijadas, sin desplazamiento) Complicadas (múltiples fragmentos, conminutas, desplazamiento, abiertas)
Ubicación Anatómica Elementos inferiores de las patas (debajo del codo o la rodilla) Elementos superiores (húmero, fémur, cadera, hombro)
Daño de Tejidos Blandos Huesos rodeados por tejidos sanos Muchos tejidos musculares y de vasos sanguíneos afectados
Traumatismo Quirúrgico Mínimo (sin incisión o pequeña) Gran nivel de traumatismo quirúrgico
Pericia Técnica del Cirujano Alta pericia y experiencia Limitaciones técnicas o de experiencia
Capacidad Económica del Propietario Permite el acceso a todas las opciones de tratamiento Limitaciones presupuestarias que restringen opciones

Métodos de Inmovilización y Fijación

Cuando un hueso se rompe, una de las primeras cosas que hay que hacer es inmovilizar los fragmentos óseos para que no puedan moverse. Una vez que está roto, hay que inmovilizarlo lo suficiente para permitir que el hueso se consolide de nuevo. Para inmovilizar adecuadamente un hueso hay que evitar que se muevan las articulaciones por encima y por debajo del hueso afectado.

  • Enyesado y entablillado: Estos suelen ofrecer un método práctico para el tratamiento de numerosas fracturas en los elementos inferiores de las patas delanteras y traseras, es decir, por debajo del codo o la rodilla. En las fracturas óseas superiores resulta difícil obtener de este modo una estabilización suficiente que haga posible su curación. Es bastante sencillo inmovilizar temporalmente los huesos por debajo del codo y por debajo de la rodilla; la parte superior del brazo y el muslo son más difíciles de tratar, porque es complicado colocar férulas en el hombro y la cadera. Lo mejor suele ser poner la extremidad en un cabestrillo o, simplemente, encerrar al animal en un espacio pequeño mientras se planea el tratamiento definitivo.
  • Osteosíntesis (Fijación Interna): Los extremos de hueso se unen con ayuda de placas metálicas y tornillos en una intervención quirúrgica. Otro método de fijación interna consiste en la inserción de barritas de metal dentro de los extremos óseos y/o su unión con ayuda de alambre de acero. Los dispositivos implantados quirúrgicamente en el interior del hueso o sobre la superficie ósea.
  • Fijación Externa: Un dispositivo colocado quirúrgicamente que se fija al hueso con clavos que se ensartan en el hueso, pero salen a través de la piel. Estos clavos están conectados a una barra rígida con abrazaderas para «entablillar» el hueso por la parte externa.

Con frecuencia se usan injertos óseos esponjosos para acelerar la curación de la fractura en pacientes enfermos o de edad avanzada. En las fracturas abiertas o reparaciones prolongadas, se administran antimicrobianos. Para aliviar las molestias se utilizan analgésicos perioperatorios (p. ej., bloqueos nerviosos locales o epidurales, parches cutáneos narcóticos, narcóticos sistémicos, incluida la infusión de frecuencia continua, AINE orales).

Cuidados Postoperatorios y Rehabilitación

Como norma general, hay que seguir todas las instrucciones del cirujano veterinario. La opción de la reparación con férula o escayola no es necesariamente «la más sencilla» ni «la más barata». Las férulas exigen revisiones y cambios frecuentes, y las complicaciones pueden traducirse en un período global de consolidación más largo, mientras que algunos métodos de fijación mejoran las posibilidades de resultados satisfactorios y no exigen cuidados posoperatorios.

Manejo de Vendajes y Férulas

Si el tratamiento definitivo de la fractura es una férula o una escayola o si se ha colocado un vendaje después de la cirugía para ayudar con el dolor y la hinchazón, la supervisión y el mantenimiento cuidadosos de estos elementos son necesarios para que el vendaje se lleve de manera segura y efectiva. Hay que vigilar el vendaje para que no se mueva y ni resulte dañado por los mordisqueos, etc. Si cambia de posición, se moja o pierde su integridad, puede haber problemas graves con la curación o es posible que surjan problemas nuevos con úlceras por presión.

Si el extremo del vendaje es abierto, deben revisarse las dos uñas centrales de los dedos de los pies dos veces al día. Tienen que estar muy juntas. Si se están separando, eso indica que los dedos del pie se están hinchando, lo que puede causar complicaciones graves, y el veterinario tiene que evaluar ese vendaje en un plazo de 4-6 horas. El vendaje debe mantenerse limpio y seco. Se recomienda encarecidamente no modificar el vendaje en absoluto. Añadir cinta adhesiva u otros envoltorios puede poner en grave peligro la seguridad del vendaje/de la férula. Hay que tener en cuenta que los vendajes y las férulas pueden causar complicaciones muy graves. Pueden ser una herramienta terapéutica efectiva para consolidar fracturas y controlar el dolor, pero hay que supervisarlos con atención y hacer el seguimiento oportuno. Si existen preguntas o dudas relacionadas con las cuestiones esbozadas anteriormente o, en general, sobre los vendajes/las férulas, no hay que dudar en llamar al veterinario o volver para que evalúe al animal.

Restricción de Actividad

Encerrar al animal siguiendo las indicaciones del cirujano veterinario; normalmente, esto supone confinarlo en una parte de la casa con suelos con moqueta o alfombra. Usar vallas para bebés, etc. para impedir el acceso a suelos resbaladizos o escaleras. No hay que permitir que salten a los muebles o desde ellos. Confinarlos en una zona pequeña, una habitación o una jaula cuando no están atendidos. No dejarles jugar, correr, ni saltar. Con los perros, usar una correa corta al salir al exterior para que hagan sus necesidades. La mejor manera de encerrar a los gatos es en una caseta para perros grande con comida y arena.

El animal tendrá ganas de usar la pata por completo antes de que la fractura esté lo suficientemente consolidada. Mantener la restricción durante este período hasta que la consolidación del hueso se haya confirmado con radiografías. Los 2-3 meses se hacen muy largos cuando el sol brilla y las ardillas están deseando que las persigan, pero hay que tener en cuenta que puede producirse una catástrofe si la reparación de la fractura se somete a estrés demasiado pronto.

Asistencia y Fisioterapia

Es posible que el animal necesite ayuda para ponerse de pie y caminar en los primeros días o las primeras semanas posteriores a su lesión. Incluso aunque pueda moverse por sí mismo, suele ser sensato ayudarle un poco hasta que esté completamente estable, sobre todo en superficies resbaladizas o al subir o bajar un tramo corto de escaleras. Los perros suelen aceptar ayuda; los gatos casi nunca lo hacen. Algunos perros se opondrán a la ayuda y no querrán moverse. Ajustar los esfuerzos según sea necesario para ayudar al animal sin crear más dificultades ni para él ni para su dueño.

Para las lesiones de las patas delanteras puede crearse un cabestrillo simple con dos correas. Para las lesiones de las patas traseras puede crearse un cabestrillo similar con dos correas estrechas o una banda ancha. En el mercado hay varios productos de tipo cabestrillo diseñados específicamente para auxiliar a los dueños de los animales a ayudar a caminar al perro durante su recuperación.

Cuando un hueso se fractura, pasan muchas cosas que hacen que la pata funcione mal durante el período de consolidación de la fractura. Los músculos, los nervios y los vasos sanguíneos resultan dañados, lo que causa dolor y mala función muscular. Si una pata está débil y/o duele al apoyarse sobre ella, el animal no la usará adecuadamente. Cuando una pata no se usa durante días o semanas, las articulaciones se agarrotan, los músculos se hacen más pequeños y la consolidación del hueso también se retrasa. La fisioterapia o la rehabilitación son fundamentales para restaurar la función de la extremidad y el bienestar general.

La fisioterapia durante la consolidación de la fractura usa métodos destinados a mejorar el bienestar y el uso de la pata sin perjudicar la consolidación del hueso. Algunos de los métodos más simples pueden usarse en casa; las técnicas más avanzadas las usan fisioterapeutas veterinarios siguiendo las instrucciones del cirujano veterinario.

  • Tratamiento de la amplitud de movimientos: Durante el primer mes tras la lesión, flexionar y extender las articulaciones de la pata lesionada mantendrá la salud articular mientras el animal no esté usando la pata por completo. Al principio, esta amplitud de flexión y extensión será bastante pequeña; el objetivo es mover la articulación sin causar dolor.
  • Tratamiento con masajes: Cuando la etapa inicial de inflamación dolorosa cede, es posible que se reciban instrucciones para iniciar un tratamiento de masajes de la piel y los músculos alrededor del hueso lesionado.

Pronóstico y Recuperación

El pronóstico de las fracturas depende en gran medida de la naturaleza de la lesión y la respuesta del paciente al tratamiento. El pronóstico para la mejoría suele ser bueno según la naturaleza de la lesión y del éxito de la reparación; una terapia exitosa de la herida y monitorización de las funciones cardiopulmonar y urológica son esenciales. El período de recuperación oscila entre tres y cuatro semanas y varios meses.

La consolidación del hueso depende de algunos de los factores ya enumerados anteriormente. Los huesos de los perros y gatos jóvenes se consolidan más rápido que los de los perros y gatos viejos. Los huesos con muchos tejidos musculares y de vasos sanguíneos afectados por el traumatismo se consolidan más despacio que los huesos rodeados por tejidos sanos. Los huesos reparados con el mínimo traumatismo quirúrgico (sin incisión quirúrgica o con una pequeña) se consolidan más rápido que los reparados con un gran nivel de traumatismo quirúrgico. El cirujano veterinario debe informar de qué puede esperarse en cuanto a la consolidación.

Las fracturas óseas sencillas pueden curarse rápidamente si los trozos de hueso se fijan bien y no se desplazan entre sí. Normalmente las fracturas se curan sin problemas. En las roturas más complicadas, su recuperación puede verse retrasada o deteriorada, obligando a veces a una nueva intervención en el animal. Si se aplica un tratamiento adecuado, hay muchas probabilidades de que el perro pueda recuperar su vida normal. Pero las fracturas se consolidan y los huesos recuperan su forma y su fuerza hasta un grado casi normal. Los cuidados de seguimiento incluyen la determinación radiográfica y clínica de la cicatrización de la fractura.

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