El impacto del colectivo #MeTooMúsicosMexicanos ha sido estrepitoso, evidenciando la gran jurisdicción que dan las redes sociales a la divulgación de denuncias. Este canal por el que se evidencian abusos está engordando, brotando víctimas que han contenido su denuncia por desconfianza, miedo o resignación. El bajista, como muchos otros músicos, había sido señalado y difundido como un acosador de menores de edad sin saber a ciencia cierta si fue real. ¿Y por qué no se sabe? porque no hay un protocolo judicial que ampare la denuncia; un twit en una plataforma pública es lo único que lo respalda. Sin embargo, ese tiempo que dejan pasar, son torturas para ellas que callan y no para ellos que profanan.
El caso de Gastón Espinoza (Lng SHT) y Ariadna Montañez
En este contexto, se ha revelado un caso más: Ariadna Montañez, en donde por meses silenció el intolerante orgullo de Gastón Espinosa (Lng SHT) al citarla en un tema suyo (no directamente) como una ‘locutora de Reactor que se cogió’. La gran diferencia de este escenario a comparación del antes promulgado, es que aquí SÍ hay nombre y apellido.
Con esta particularidad, la denuncia se puede proceder y atacar; y el seudo-rapero lo sabe bien, como se interpela en el texto: “¿O no abogado Gastón?”. Se lanza una invitación directa: “¡Vamos creadora de Sangriento 105.7, denuncia! que el escupitajo que anhelas lanzar sea por lo menos legal.”
La imperante necesidad de denuncias formales y con respaldo
El mensaje se extiende a un llamado a la acción más amplio para todas las víctimas: “¡Vamos, todas denuncien! ¡Griten estos desdichados acosos y abusos! ¡No se callen! Sujeten sus ovarios, tomen todas la pruebas necesarias y acérquese con los expertos en estos casos; expliquen a detalle todo lo sucedido… Pero de inmediato.” Se enfatiza la urgencia, señalando que “no uno, diez o cincuenta años después, porque el horno no está para bollos al pretender esperar que llegue «el momento adecuado»”.
Para fortalecer la validez de estas quejas, se sugiere: “Difundan su adversidad en las redes, venga, pero con nombre y apellido, con un amparo judicial o las preguntas natas que respalden su queja.” Se interpela directamente a las mujeres: “Tú, mujer que me estás leyendo: no te calles… Porque tu voz es tan fuerte como la queja justificada que tendrás. Si no es así, no harás ni el más mínimo ruido.”
Lea también: qué sucede si un funcionario comete fraude fiscal
La importancia de un proceso correcto es crucial: “Atraviesa esa barrera de censura, temor y acorralamiento para levantar la mano cada que te sientas agredida u ofendida, que aunque el acoso es tan subjetivo, aun seguirás teniendo la razón. Pero ¡por favor! alza la mano y la voz correctamente: presenta tu denuncia, da nombres, levanta el rostro y auxíliate de las redes sociales y el mundo mediático para fortalecer su denuncia, quédate como dice mi abuela “con los pelos de la burra en la mano” y exige solución; que la víctima sea custodiada y remediada y que el agresor castigado.”
El texto concluye con una crítica a la ineficacia de las denuncias sin fundamento legal: “Porque un pinche twit, un pinche de anonimato detrás de un perfil falso, un pinche reclamo años después y un pinche oportunismo sin justificación dejará al pinche acosador libre y un sin fin ahorcados y ahogados de desesperación y depresión irritable.” Y reitera la fuerte opinión: “Las redes sociales son una mierda… o al menos eso las estamos volviendo.”
Lea también: ¿Quién es Jack Teixeira y por qué fue arrestado?
Lea también: La histórica sentencia de la CIDH sobre el caso Paola Guzmán
