Para comprender el papel de los grupos armados conocidos como “Colectivos” en el contexto venezolano, parece necesario remontarse a sus orígenes, los cuales se ubican entre los años 1960 y 1970 durante la llamada lucha armada en Venezuela, con el surgimiento de los movimientos subversivos de izquierda en contra de la recién instaurada democracia. Fue así como algunos de estos grupos de izquierda, que se mantuvieron en la ilegalidad, fueron evolucionando posteriormente a Colectivos. Con la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, resurge el activismo de estos grupos para cumplir su papel de “defender la revolución bolivariana”.
Definición y naturaleza de los grupos de choque
Los grupos de choque son personas a las que se moviliza para servir a intereses políticos y económicos mediante el uso de la violencia organizada. Estos grupos carecen de ideología o postura política definida, ya que se prestan al servicio de quien les pague mejor; son mercenarios de la violencia usados por organizaciones políticas, de gobierno, educativas o por privados. En el caso venezolano, se han convertido en el brazo ejecutor de las políticas represivas y acosadoras del gobierno para perpetuarse, contando con un componente de entrenamiento ideológico, político y logístico.
El Estado y el monopolio de la violencia
Weber señala que una comunidad humana, dentro de un determinado territorio, reclama para sí el monopolio de la violencia física legítima. Lo distintivo de nuestro tiempo es que a todas las demás asociaciones e individuos sólo se les concede el derecho a la violencia física en la medida en que el Estado lo permite. No obstante, en el caso venezolano, el Estado comparte o cede este monopolio a grupos armados. De allí que los hallazgos permiten observar que los ‘Colectivos’ en Maracay y Valencia han asumido las funciones del Estado, en el ejercicio de la violencia legítima, además de otras materias como: seguridad, alimentación, recreación y servicios asistenciales.
Estructura y funcionamiento de los Colectivos
Los resultados de investigaciones cualitativas permiten conocer las subjetividades que viven las comunidades y los propios miembros de los Colectivos en la cotidianidad de sus acciones. Estos grupos presentan estructuras diversas, algunas jerárquicas y otras menos definidas, pero con patrones comunes de control:
- Control territorial: Ejercen dominio mediante la ocupación de espacios específicos, como vertederos de basura o zonas urbanas estratégicas.
- Estructura de mando: Se organizan bajo la figura de un líder llamado "Pran" y sus "Lugartenientes".
- Financiamiento: Reciben recursos a través de planes sociales del gobierno, proyectos culturales y el control de actividades económicas ilegales.
- Relación con el poder: Funcionan como enlace de logística y finanzas, reportando directamente a gobernaciones y al partido oficialista.
La psicología del miedo como mecanismo de control
La violencia generada por los ‘Colectivos’ descansa en una “psicología del miedo” que mantiene a personas y comunidades en un estado de indefensión. Emplean el miedo como mecanismo de control social ilegítimo para defender y legitimar la ideología del gobierno. A través de este control, disuaden la protesta social y actúan como "soplones" de quienes incurren en desobediencia. El gobierno se ha valido de estos grupos para imponer un orden y evadir las críticas internacionales, propiciando el enfrentamiento entre civiles para defender las pretensiones de la revolución bolivariana.
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El siguiente cuadro resume la naturaleza de algunos de estos grupos identificados en la investigación:
Tabla: Grupos identificados en Aragua y Carabobo
| Nombre del Colectivo | Ubicación | Función principal |
|---|---|---|
| El Bote | Maracay, Aragua | Control de vertedero y seguridad |
| San Vicente | Maracay, Aragua | Vigilancia y patrullaje |
| Ricardo Urriera | Valencia, Carabobo | Patrullaje y apoyo político |
| Rafael Urdaneta | Valencia, Carabobo | Logística, finanzas y enlace estatal |
En definitiva, la existencia de estos grupos armados como fuerza de choque contra la ciudadanía remite a una revisión del modelo de Estado, en tanto se han ido deteriorando los principios básicos de soberanía, legitimidad e identidad, transformando la estructura política en un sistema donde la coacción es la herramienta para la estabilidad del régimen.
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