El siglo XXI ha sido proclamado como el siglo de las grandes migraciones, donde una multitud de individuos, familias y grupos enteros se han visto obligados a abandonar sus lugares de origen.
Dentro de estas migraciones, específicamente en el estado de Chihuahua, México, un siglo atrás, a inicios del siglo XX, arribaron tres grupos sociales: los menonitas, los mormones y los bóers, son estos últimos de quienes se hace énfasis en el desarrollo de este trabajo, distinguiendo la migración y asentamiento de esta población sudafricana conocida como bóers.
Los Bóers: Orígenes y Migración
Los bóeres, integrantes del pueblo afrikáner, es un grupo étnico de origen germánico asentado fundamentalmente en los territorios de Sudáfrica y de Namibia. Descienden de holandeses que llegaron a Ciudad del Cabo en el siglo XVII (pero también de alemanes y franceses) y como granjeros errantes afrikáners, se ubicaron en las comarcas orientales de Suráfrica en la Colonia del Cabo para emigrar, a mediados del siglo XIX, a la zona de mesetas del Alto Veld donde fundaron sus propias repúblicas.
Aunque de procedencias e idiomas diversos, la convivencia facilitó que se agruparan en una misma cultura e identidad (además de su animadversión a los británicos). Durante los siglos de colonización británica a Sudáfrica, ambos colectivos se enfrentaron en guerras y en el apartheid tampoco se mezclaron demasiado.
Tienen como lengua materna el afrikáans, la única autóctona de África con raíces europeas; de hecho, se incluye en la familia de las germanas El afrikáans es una derivación del holandés antiguo, que ha cogido prestado palabras y sonidos del alemán, inglés, malayo que hablaban los esclavos, el portugués, francés o el khoi de los habitantes originarios del sureste africano que los europeos bautizaron como hottentots.
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La comunidad bóers en Chihuahua, según datos de (Taylor, 2002) estuvo constituida por personas que llegaron en 1903 procedentes de Sudáfrica. Se muestra la descripción y rescate de esta microhistoria considerando a un par de personajes que habitaron durante más de una década en este lugar a través de las investigaciones documentales, textos hemerográficos y entrevistas a los actuales habitantes.
Contexto Geográfico e Histórico
Para comenzar, se hace la anotación que la república mexicana está constituida por treinta y dos estados libres y autónomos, siendo Chihuahua uno de ellos; este estado posee la mayor extensión nacional, ya que ocupa más del 12 % del territorio.
Dicha apertura provocó la llegada de varios grupos protestantes como los bautistas, metodistas, evangelistas y otros considerados grupos sociales, como los menonitas y mormones; actualmente este último par, subsisten y radican en otros municipios del estado de Chihuahua. Ahora bien, la división geográfica dentro de Chihuahua son los llamados municipios, uno de ellos se ubica al este y es llamado Julimes.
Cuando se lee algo relacionado con la historia, en ocasiones pareciera, que los acontecimientos que se narran son demasiado viejos y aburridos, este es un argumento común que expresan los estudiantes desde educación básica hasta superior. Por esto, las narrativas históricas en el siglo XXI y siguiendo las tendencias historiográficas de investigación, remiten al género de la microhistoria, ya sea a la mexicana o a la italiana.
Microhistoria: Un Enfoque Detallado
Años más tarde, un segundo caso sobre la microhistoria es la propuesta italiana, la cual se conoce primordialmente a través de uno de sus máximos exponentes, Carlo Ginzburg, quien en 1976 mostró la forma del cómo la historia lejana puede ser cercana y a la vez un detonante de motivaciones. Esto lo logra al narrar las cosmovisiones de un molinero del siglo XVI llamado Domenico Scandella, conocido como Menocchio, quién fue llevado a la hoguera por el Tribunal del Santo Oficio después de los juicios en los cuales se le acusó de herejía.
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Se trata de una reconstrucción histórica escrita en narrativa que surge de documentos recuperados, que no solo se describen, sino que se rastrean y se relacionan con la cultura de aquella época y su actualidad en aquel momento. Un ejemplo es el juicio del interrogatorio realizado al personaje, elaborando una recopilación de las preguntas formuladas, haciendo el cruzamiento con el sustento de las obras religiosas que pudo haber leído o la búsqueda de procedencia de la fuente.
Tiempo después, en 1981 se publicó The past and the present por Lawrence Stone1. En este libro expresó el retorno de la narrativa, al referirse sobre el rumbo de la historia y su futuro como disciplina, indicando el rompimiento de los paradigmas de la historia total y que las grandes historias que se han contado, comenzaron a ser cuestionadas; además de nueva cuenta renacieron las historias locales, de personajes y sus biografías en sí.
Ahora bien, no quedan muchas dudas al incidir que el posmodernismo desde la segunda mitad del siglo XX ha sido una profusión fresca para pensar y repensar los acontecimientos socio-históricos; pero el parteaguas según Pérez (2013) fue la caída del Muro de Berlín en 1989, la caída del escaparate del socialismo real, dejando a historiadores y sociólogos sin el enfoque teórico y herramientas del trabajo, sin el análisis de los modos de producción, de estructuras y superestructuras, de historias sin sujeto porque todo lo hacían las masas, los proletarios, los colectivos.
Así mismo, otro aspecto que llama la atención entre los pobladores es la existencia de un gran pino con características distintas a los comunes de la región, un árbol que se ha convertido en un atractivo turístico. Se escucha entre la gente mencionar que es un árbol perenne, mencionan incluso sus hojas nunca caen, que solo cambian de tonalidad, un árbol que indican que tiene más de 100 años, esto es reflejo de la mística popular en su esfuerzo por conservar su historia y proteger la naturaleza, además es un ejercicio con el cual los pobladores llaman la atención de otros y comienzan a relatar la historia de esta hacienda.
Con poco más de 40 metros de altura y un follaje nutrido que no pierde durante todo el año… se ha convertido en un atractivo turístico para quienes viven o visitan este lugar.
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Narciso Núñez Alvarado, presidente municipal de Julimes, señala que dicho ejemplar tiene más de un siglo de vida, es único en Latinoamérica y hasta el momento lo único que saben es que podría ser un pino de origen alemán traído por los propietarios de la ex hacienda quienes también provenían de aquel país. La particularidad de este árbol, agregó, es que `no se reproduce en esta tierra, ya se ha intentado sin obtener resultados positivos; además sus hojas permanecen durante todo el año. En otoño cuando todos los árboles tiran las hojas, éstas permanecen, sólo cambian del color verde a rojizo. No sabemos cómo se llama ni de qué especie es´.
`desde antes de la Revolución y de la fundación de la ciudad este pino existía, fue plantado por el fundador de la hacienda Humboldt, un alemán que vivió, trabajó y dejó sus raíces en Julimes. Era una plantación modelo de árboles frutales y legumbres y todo lo envasado era de gran calidad´.
Núñez agrega que en el caso del pino `en primavera reboza por lo abundante de sus hojas y el esplendoroso color verde, en otoño se pone rojizo, y en noviembre sus hojas se tornan doradas´. Aseguró también que han acudido científicos extranjeros con el interés de reproducirlo, pero no han tenido éxito.
`Una doctora francesa estuvo aquí el año pasado y se llevó de tarea investigar de qué especie es. En cuanto a la asignación del nombre existe concordancia, la hacienda Humboldt, que fue en honor al alemán Humboldt2.
Uno de los muchos comienzos de esta historia ocurrió en 1798, cuando dos jóvenes científicos, de escasos 25 y 27 años, recorrían los prostíbulos y los bares de París en busca de algún contacto con oficiales del ejército napoleónico, que les permitiera colarse a las filas de la expedición imperial a Egipto. La nacionalidad alemana del primero -un tímido geólogo de minas- y el carácter festivo y mujeriego del segundo -un médico con radicales tendencias socialistas- les impidieron lograr su objetivo; el adusto ejército del Emperador no fue capaz de aceptar a personajes tan singulares.
Sin embargo, en su búsqueda, nuestros protagonistas conocieron a un apasionado adolescente de 16 años, que era asiduo visitante de las casas de citas, lleno de pláticas encendidas y fervorosas, quien les describió con entusiasmo las riquezas naturales de su país, la Nueva Granada, hoy Venezuela. Así, ambos científicos, cuyos nombres eran Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland, partieron para la tierra del joven estudiante, que se llamaba Simón Bolívar.
En palabras de Taylor (2002) fueron dos conflictos entre británicos y bóer los que ocasionaron principalmente la migración de los segundos a inicios del siglo XIX. La abolición de la esclavitud en los dominios controlados por Gran Bretaña en 1834, constituyó uno de los factores culminantes en la decisión de los b´pers que habitaban las áreas poco pobladas del interior para inmigrar a otros territorios en el norte y este de la península sudafricana (2002:452).
En este tenor, el mismo estudioso indica que en 1835 algunos miembros de esta agrupación decidieron buscar mejores condiciones para su vida, por lo que traspasaron las fronteras para establecerse con sus granjas entre los ríos Orange y Vall. Fueron entre diez mil y doce mil bóers, quienes en un periodo de tres años (1836-1839) los siguieron “como parte de un gran movimiento que llegó a ser denominado el Great Trek” (ídem).
Este tipo de desplazamientos y esfuerzos por la búsqueda de independencia continuaron, y fue hasta mediados del siglo XIX que dos regiones habitadas por bóers, se convirtieron en dos repúblicas independientes.
Estas condiciones de conflicto que rodearon a los bóers se mencionan con mayor detalle en el texto de Taylor, pero aquí se identifica que “las relaciones entre las repúblicas bóers y Gran Bretaña se deterioraron rápidamente entre 1896 y el estallido de la guerra, en octubre de 1899” (2002:457). Esta segunda guerra terminó con la consabida derrota de los bóers, quienes, aunque obtuvieron algunos triunfos importantes, se vieron envueltos en combates que se agudizaron por la sequía en 1903.
Otro grupo emigró a territorios en la que hoy es Kenia, desde donde algunos regresaron a Sudáfrica durante la década de 1930, mientras que un tercer contingente lo hizo bajo el liderazgo del general Ben Viljoen, instalándose en México y al suroeste de los EE.UU. Con estos datos se distingue el proceso migratorio bóer a otras regiones de África, Europa y otros más que viajaron a América.
Ahora bien, continuando con los datos emitidos por Taylor, en concordancia con Arduino y de interés para la migración en Chihuahua, fueron dos los personajes destacados quienes tuvieron actuaciones en las acciones militares directas contra el imperio británico y no quisieron jurar fidelidad después de los tratados de paz, fueron Willem Didrick Snyman y Benjamin Johannes Viljoen.
Snyman viajó a los Estados Unidos, recibiendo el apoyo del presidente en turno de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt, quien le motivó a buscar territorios en el sur de su país y México.
Para conseguir este dinero, los bóers publicaron libros, impartieron conferencias, realizaron espectáculos, para que a finales del mismo año pudieran firmal el contrato de colonización, beneficiándose de una quinta parte, a crédito, del costo total de los 83 000 acres de los terrenos de la ex hacienda de Santa Rosalía, Chihuahua. Antes de comenzar el traslado de 500 personas o 50 familias en tres años, solicitaron un par de créditos y tiempo después “las familias bóers procedieron a trasladarse a la región.
