Descubre Hacienda Casa del Lago: Un Ícono Histórico y Cultural Inolvidablepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La Casa del Lago, ubicada en el Antiguo Bosque de Chapultepec, es uno de los recintos universitarios más atractivos gracias a su belleza arquitectónica y su vista hacia el Alcázar del Castillo de Chapultepec.

Orígenes y Construcción

La construcción de esta casona data de principios del siglo XX y se realizó por encargo del presidente Porfirio Díaz como parte del proyecto de convertir el Bosque de Chapultepec en un parque público, bajo el marco de los festejos del centenario de la Independencia.

Una de las primeras órdenes fue la creación de lagos artificiales. Otro de los proyectos fue la construcción de una casona en la orilla del lago mayor que albergaría el primer Club del Automóvil, inaugurado en abril de 1908. Su principal promotor fue el entonces ministro de Hacienda, José Ives Limantour. En este momento en todo el país circulaban alrededor de 125 coches.

De Club del Automóvil a Centro Cultural

Con el triunfo de la Revolución, el gobierno del presidente Francisco I. Madero decide que la construcción debe pasar a ser propiedad de la Nación y se le nombra Casa del Lago.

Tiempo después, durante la Revolución, este inmueble se convierte en el Centro de Reparto Agrario y más tarde, en 1929 en la sede del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, hasta que en 1958, el instituto cambia su locación a Ciudad Universitaria. A partir de 1959, Juan José Arreola convierte el inmueble en un Centro de Extensión de la UNAM, a petición del rector Nabor Carrillo, mismo que lo nombra primer director de este centro cultural. Desde entonces se convirtió en uno de los recintos más importantes de la capital mexicana.

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Este recinto se encargó de apoyar a artistas como Leonora Carrington, Octavio Paz, Vicente Rojo y Manuel Felguérez, entre otros. Los intelectuales más importantes de la época, como José Emilio Pacheco, Inés Arredondo y Juan García Ponce frecuentaban la casa constantemente.

Como homenaje al escritor que impulsó las actividades culturales del recinto, desde el 2002 el nombre oficial de la casa es “Casa del Lago Juan José Arreola UNAM”.

Desarrollo y Acontecimientos Históricos

En 1906 el presidente Porfirio Díaz mandó a que se construyera para que fuera la sede del Club del Automóvil, el cual fue inaugurado el 30 de abril de 1908 por José Ives Limantur.

El Club del Automóvil fue el lugar preferido de diplomáticos internacionales para celebrar grandes banquetes y bailes - como el que se realizó en 1910 con motivo del Centenario de la Independencia − a los cuales también asistían el presidente y los secretarios de Gobierno.

Con el triunfo de la Revolución, en 1911 el presidente Francisco I. Madero decidió que la casa debía pasar a ser propiedad de la nación y se le nombró oficialmente “Casa del Lago”. El 14 de enero de 1916 se establecen ahí las oficinas generales de la Dirección y Administración del Bosque de Chapultepec.

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Pero el inmueble no dejó de ser utilizado para grandes celebraciones y festejos. Su belleza arquitectónica fue perfecta para que la hija del presidente Venustiano Carranza, Julia Carranza, celebrara sus XV años; evento que fue muy reseñado por la prensa nacional en ese momento.

En 1920 miembros del Club del Automóvil solicitaron de nuevo el uso de la casa, pero su petición fue negada. El siguiente año el ex presidente Adolfo de la Huerta, siendo aún Secretario de Hacienda y Crédito Público, estableció un contrato con el Departamento de Bienes Nacionales para poder rentar la casa y utilizarla como su residencia particular.

Con la presidencia en la mira, en 1923 Adolfo Huerta renuncia a su cargo en la Secretaría de Hacienda para postularse y el 18 de noviembre de ese año la casa pasa a disposición de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

En marzo de 1929 la Dirección de Estudios Biológicos de la Secretaría de Agricultura y Fomento se traslada a la Casa del Lago y ubica en el sótano su valiosa biblioteca y el Herbario Nacional. Dos años después, la Dirección de Estudios Biológicos pasa a formar parte de la Universidad Nacional y la casa se convierte en el Instituto de Biología.

Pasaron dos décadas y con la construcción de Ciudad Universitaria, el Instituto de Biología de la UNAM se traslada a ésta en 1952, dejando abandonada la Casa del Lago por casi 4 años, hasta que en 1959 el rector de la UNAM, Nabor Carrillo, junto con el Director de Difusión Cultural, Jaime García Terrés, proponen que en el edificio se establezca el primer centro de cultura extramuros de la universidad , manteniendo el nombre de Casa del Lago.

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Fue así como la Casa del Lago se convirtió en un lugar para la escena artística de la Ciudad de México. La inauguración oficial del nuevo centro cultural se llevó a cabo el 15 de septiembre de 1959.

Ese mismo día se inauguró una exposición de obras de colecciones particulares de artistas mundialmente famosos como Durero, El Greco, José de Ribera y Pisanello. Se presentó un ballet folclórico y tocaron mariachis. También hubo recitaciones por parte del escritor Juan José Arreola, quien se convirtió en el primer director.

Durante la gestión de Arreola se creó un programa de actividades para los fines de semana que incluía teatro y ajedrez. La poesía era de suma importancia y por ello se creó el grupo “Poesía en Voz Alta” en el que participaron varios poetas y escritores como Octavio Paz, Juan Soriano y Leonora Carrington, a quienes llamaron “la generación de la Casa del Lago”.

Directores y Evolución Cultural

Después de la gestión de Juan José Arreola, la cual duró de 1959 a 1961, 18 directores han estado a cargo de la Casa del Lago. Cada uno de ellos ha modificado las actividades según su visión, pero han seguido firmemente los principios culturales establecidos por su primer director.

De 1961 a 1963 Tomás Segovia, poeta y ensayista español nacionalizado mexicano, laboró como el segundo director de la Casa del Lago. Con su administración el cine cobro importancia y se iniciaron ciclos infantiles y para adultos. Se impulsó la música y se creó el programa “Nueva Música en México”. Funcionó un taller de música impartido por Eduardo Mata.

Después, de 1963 a 1967, la dirección quedó a cargo de un médico dermatólogo, escritor y crítico musical llamado Juan Vicente Melo. Algunas exposiciones hicieron época, como: Juan Soriano y el teatro, con los trabajos realizados para los espectáculos del grupo de teatro Poesía en Voz Alta; Vicente Rojo 1953-1963, Roger von Gunten, y una muestra colectiva de escultura de Helen Escobedo, Ángeles Gurría, Geles Cabrera y Juan Soriano. Para muchos es el momento en que Casa del Lago se convierte en el paradigma de la difusión y promoción de los valores culturales.

Otro dato interesante es que durante el movimiento estudiantil del 68 el entonces rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, tuvo que utilizar la Casa del Lago como oficina debido a que Ciudad Universitaria era ocupada por el Ejército.

En 1974 el presidente Luis Echeverría dona a la Casa del Lago la escultura del escritor español León Felipe y la UNESCO reconoce la alta calidad de los programas culturales. Bajo la dirección del arquitecto Benjamín Villanueva se impulsó la enseñanza de flauta, piano, el canto gregoriano y el dibujo japonés.

A finales de la década de los setentas, bajo la dirección del filósofo Juan Garzón Bates, se inició la construcción del Edificio Anexo que se utilizaría para la impartición de talleres, conferencias y sala de cine. Y en la década de los ochenta se impulsó la literatura y los ciclos de lectura de obras de poetas mexicanos.

Para 1984 la Casa del Lago había cumplido 25 años. Ese mismo año la Orquesta Filarmónica de la UNAM se presentó por primera vez es este espacio.

A inicios de los noventa la música se mantuvo en un lugar privilegiado y se daban clases de música clásica, rock, bolero y canto nuevo. Los cursos y talleres que ofrecía la Casa del Lago se convirtieron en una tradición entre los que gustaban de la cultura. Uno de sus principales objetivos fue rescatar la memoria de la Casa, por lo que realizó una completa restauración del inmueble. En su gestión destaca la danza y el teatro nocturno de obras clásicas, populares y experimentales.

Los talleres de música se renovaron en los 2000. En el 2005 el músico José Paredes Pacho es nombrado director y enfoca sus proyectos en impulsar a los jóvenes artistas a que exploraren las nuevas tendencias en la música rock, electrónica y electroacústica.

En 2012, otra mujer queda a cargo de la dirección de la Casa del Lago, la fotógrafa y gestora cultural Julieta Giménez Cacho García, quien define el programa “arte + medio ambiente” con el fin de que los programas culturales también posibiliten la reflexión y los cuestionamientos sobre la relación de las diversas disciplinas artísticas con el medio ambiente.

Desde el 2017 el director de Casa del Lago es el músico José Wolffer, quien se ha concentrado en darle mucho auge a expresiones musicales y esto ha hecho que la cartelera crezca tanto en talleres como en conciertos, performance e instalaciones de experimentación sonora. Además de dirigir este importante recinto cultural, también ha sido crítico musical en el diario Reforma y colaborador en las revistas Letras Libres, La tempestad, Pauta, entre otras.

Debido a las décadas de tradición en la impartición de estos talleres, la Casa del Lago es el lugar preferido de muchos para aprender nuevas técnicas y disciplinas artísticas. El licenciado en creación literaria, Pedro Hesiquio, ha impartido durante más de 3 años los talleres de narrativa y ensayística en la Casa del lago y explica en entrevista para EL UNIVERSAL por qué los talleres de la Casa del Lago son únicos y curricularmente importantes.

“La manera de impartir un taller es directa, relacionándose con los alumnos en la medida en que el taller lo permita. Nosotros los profesores nos enfocamos en lo que el alumno busca alcanzar y de qué manera podemos ayudarlo a comprender los procesos y a trabajar mejor. Además, Casa de Lago es un lugar muy hermoso en donde se puede trabajar muy bien, tiene muy buenas instalaciones y una buena planta docente con años de experiencia”.

Añade que “la Casa de Lago se ha convertido en una referencia en los talleres a nivel nacional porque lleva muchos años trabajando en este rubro. Gente como Arreola daba talleres de literatura aquí y siempre ha habido escritores y artistas de buenos trazos que han impartido los cursos y han trabajado con la UNAM, y el hecho de que sea de la UNAM también le da otro nivel a los procesos y a la calidad de los cursos y talleres. Esto hace que la gente sepa que cuando vienes a tomar un taller a la Casa de Lago no vienes a tomar un taller como en cualquier otra casa de cultura, sino uno en donde hay una tradición histórica que cuida que el alumno logre desarrollar sus objetivos.”

A pesar de esto existe una disminución en el número de alumnos, Pedro Hesiquio explica que esto sucede por dos motivos: “la baja de alumnos es normal hasta cierto punto. En mi opinión se debe a que la gente llega con altas expectativas de lo que quieren hacer en los cursos y al darse cuenta de que estos procesos requieren tiempo, correcciones y lecturas, se desaniman. Además, tienen otras tareas o trabajos y estos cursos los toman como un hobbie. La disminución de alumnos también tiene que ver con épocas, por ejemplo en el periodo de mayo a julio no se inscribe tanta gente, quizá por ser periodo de vacaciones.”

Para incrementar el número de alumnos y dar mayor difusión a la Casa del Lago se han utilizado las redes sociales para que la información de los cursos y talleres llegue a un mayor número de personas. “Indudablemente nos encontramos dentro de un proceso de cambio cultural a nivel mundial, y la Casa del Lago no está exenta. Por eso buscamos nuevas formas para saber lo que la gente necesita y busca, y las redes sociales han sido una buena herramienta para ello”, declara el escritor.

Al ser de la UNAM, parte de su presupuesto depende de esta máxima casa de estudios; sin embargo, hasta ahora no les preocupa que el nuevo presupuesto que el gobierno designó a la educación y a la cultura afecte considerablemente a la Casa del Lago, pues los talleres son los que generan la mayoría de los recursos para sustentar a la institución.

Existen tres trimestres al año abiertos a todo tipo de público interesado en tomar estos talleres o cursos. Las inscripciones para este primer trimestre del 2019 cierran el 12 de enero, pero el siguiente comienza en abril y quienes estén interesados en cursarlo pueden ingresar a la página oficial de Casa del Lago para saber más sobre las actividades y los costos.

A pesar de que la Casa de Lago ha tenido distintas funciones a lo largo de los años, su mayor interés ha sido la difusión cultural y permitirle a los mexicanos desarrollar sus talentos artísticos y literarios de la mejor forma posible. Como bien lo dice una célebre frase “las puertas de la Cultura, como las de la Iglesia, siempre están abiertas” y las puertas de Casa del Lago seguirán abiertas para cualquiera que tenga anhelos de aprender.

Casa del Lago UV en Xalapa: De Fábrica Textil a Centro Cultural

En el tradicional barrio del Dique se ubica la llamada Casa del Lago, que es el centro cultural de la Universidad Veracruzana (UV) que, antes de formar parte de la máxima casa de estudio, fue una fábrica de hilados en el siglo XIX. La Casa del Lago o Casa de Artesanías es un espacio cultural que se usa como foro para ferias de libros y actividades culturales del municipio y de la UV, sin embargo, antes fue la sede de una fábrica donde se producía hilos y textiles.

El 23 de marzo de 1996 se reinauguró el espacio cultural, pero su construcción y operación data de hace más de 200 años, lo que lo convierte en un edificio emblemático para la capital del Estado.

Datos históricos de la UV detalla que lo que hoy se conoce como el dique o “Paseo de los Lagos” era el límite sur que se tenía en Xalapa y donde se conectaba al camino antiguo a Coatepec, fue conocido por mucho tiempo como la zona del Molino.

En los años de 1838-1842 se dio la construcción de fábricas textiles en Xalapa. En 1837 Doña Carmen Barón solicitó al Ayuntamiento de Xalapa, crear un dique que contuviera las aguas del río Santiago para mover los motores hidráulicos de la fábrica que fundó con su marido.

Las primeras cinco fábricas que se localizaron en Xalapa son: la Bella Unión Jalapeña (hoy Casa del Lago UV y Unidad de Artes UV) La Industrial Jalapeña -actualmente parque infantil Murillo Vidal-; la Hacienda Lucas Martín, La Victoria, Molino del Pedregal (San Bruno posteriormente).

Para 1842 mermó la producción fabril y sólo tres fábricas se mantuvieron operando: San Bruno, Lucas Martin, El Dique y La Probidad (Casa del Lago UV). “La Probidad”, Cambió de dueños y pasó a ser una fábrica en propiedad de Jorge Todd y Pedro Pasquel, quienes también compraron “La Victoria” uniéndolas en un solo establecimiento. Posteriormente, la familia Landero y Coss adquirió el negocio.

Durante el Porfiriato, se abarató el costo de movilización de mercancías y materias primas, por medio del ferrocarril, lo que permitió la expansión de empresas que fabricaban productos como azúcar, cerveza, carbón natural o de fragua, velas, chocolate, entre otros productos.

Los municipios se empezaron a urbanizar, se instaló alumbrado público y se dio la construcción de parques y obras hidráulicas, como la canalización del río Pixquiac solicitada por los dueños de fábricas. La fábrica, que más tarde pasó a ser La Fama, fue una de las primeras en contar con un sindicato de trabajadores que promovieron el desarrollo y mejoramiento del barrio.

Los diversos sindicatos impulsaron la construcción de la Escuela Francisco Ferrer Guardia, que sigue operando en las inmediaciones de Los Lagos, para educar a los hijos de obreros y a los trabajadores analfabetas. Asimismo, apoyaron la creación de la Cámara de Trabajo de Jalapa y al grupo cultural Minerva.

Casa del Lago Eventos: Un Espacio para Celebraciones en Guadalajara

Una boda en Casa del lago, en Guadalajara, para gozar de todo lo que este lugar puede ofrecerles. Un entorno natural cargado de toda la relajación que este día tan especial requiere es lo que encontrarán en el recinto, todo envuelto en una atmósfera espectacular.

Sus jardines les permitirán una celebración increíble en la que no faltará nada. La organización les brinda un volumen de servicios muy elevado pensando siempre en el momento tan especial que van a vivir.

La quinta les brinda todos los espacios para que disfruten de un momento único junto a la alberca y otros lugares de estas zonas ajardinadas de tanta belleza.

En Casa del Lago Eventos se pueden encontrar menús de boda con un costo por invitado desde $799 hasta $1,900. Casa del Lago Eventos ofrece sus servicios de banquete de boda para un mínimo de 50 invitados y puede dar servicio hasta un máximo de 600 invitados. A Casa del Lago Eventos lo recomienda el 92% de las parejas que ya disfrutó de sus servicios.

Cronología de la Casa del Lago

A continuación, se presenta una cronología de los eventos más importantes en la historia de la Casa del Lago:

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