Descubre Todo Sobre Las Haciendas Ganaderas en México: Historia, Producción y Su Impacto Inolvidablepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El sector ganadero produce diversos alimentos nutritivos y ricos en proteínas, como huevos, carne y leche. Estos alimentos pueden transformarse en diferentes productos, lo que permite tener una alimentación variada y diversificar los ingresos. De los animales también se obtienen cuero, pieles y fibras, como la lana, el mohair y la cachemira. Las abejas no solo producen miel, sino que también son importantes polinizadoras. El estiércol aumenta la fertilidad del suelo y puede transformarse en combustible para cocinar usando digestores de biogás.

Para las familias rurales pobres cuyo acceso a los servicios financieros es limitado, el ganado suele ser un activo: compran animales cuando les queda dinero y los venden cuando necesitan efectivo. Una mejor ordenación ganadera puede redundar en la reducción de las emisiones y del impacto ambiental. Por ejemplo, los rumiantes son fundamentales para la salud de los pastizales. Es necesaria una ordenación cuidadosa del ganado para evitar la invasión por la maleza, frenar la degradación del suelo y fomentar la biodiversidad.

Origen y Evolución de las Haciendas de Ganado en México

A lo largo de la historia la “hacienda” o riqueza personal o familiar se lleva de una parte a otra: sobre todo cuando la falta de lluvia hace impropia la ganadería y sólo hay siembra de temporal. El sistema de propiedad de origen español, concretamente andaluz, el modelo fue importado en América durante la época virreinal. La economía de los pueblos de los valles de México y Toluca, que actualmente forman el Estado de México, tuvo su base en la agricultura y se organizó principalmente en unidades productivas conocidas como haciendas.

En cuanto a la Historia de la Comarca de Camarones, uno de los puntos en las capitulaciones o acuerdos de Luis de Carvajal con Felipe II establecía que el primero había de traer ganado al Nuevo Reyno de León, debido a la pobreza de minería en la región. Lo que de todas formas ya se estaba dando de forma natural, pues los agricultores de Querétaro tenían problemas con sus vecinos pastores, y éstos al aumentar sus rebaños también necesitaban de la rotación de pastos, por lo que principiaron a practicar la ganadería trashumante o mestas. Éstas eran asociaciones de ganaderos en las que viajaban los amos o patrones con sus familias, criados y riqueza personal o hacienda -haciendas de ganado-. El movimiento se daba dependiendo de la época de engorda o trasquila, pues en general se trataba de ovejas, sin faltar ganadería mayor. Al transportar su fortuna, adquirir tierras y levantar el necesario caserío, el caudal aumentaba.

Éste pastoreo intensivo de largo alcance principió a fines del siglo XVI y tenía diferentes objetivos, y dependiendo de ellos era el movimiento de animales. Podía buscarse la mejora del ganado para la alimentación, reproducción o comercialización, y en este caso el movimiento era cíclico, según la temporada. Otras veces sólo se llevaba de un lugar a otro para su venta. Hay testimonios de que para finales del siglo XVI circulaban entre trescientas mil y un millón de cabezas de animales entre Querétaro, San Luis Potosí, la Huasteca y el Nuevo Reyno de León. Lo que exigía planeación, pues se requerían rutas y vías para el tráfico, disposición de abrevaderos, descansaderos y estaciones para el cobro de peaje a lo largo del camino. Por más de un siglo este tráfico constante de ganado generó espacios de poblamiento, vías de comunicación, y articuló mercados regionales. Al principio utilizaron las vías abiertas por los colonizadores y mineros, pero después siguieron sus propias rutas.

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A partir de 1667 el manejo de la ganadería trashumante en el Nuevo Reyno de León quedó dividida en dos grupos principales: el de Cadereyta y el de Río Blanco (Aramberri). La presencia de este último grupo fue ganando importancia, y hacia 1745 la influencia de estos ganaderos fue evidente al ponerse en marcha el proyecto de colonización de Nuevo Santander -Tamaulipas-. Como ya se dijo, esta ganadería trashumante venía de regiones tan distantes como lo son los actuales estados de Querétaro, Guanajuato e Hidalgo, recorrían distancias mayores a los ochocientos kilómetros, llegaban al Nuevo Reyno por noviembre y salían hasta mayo, así es que pasaban el invierno y parte de la primavera en el Norte donde tenía lugar la “nacencia”, mientras que la trasquila se realizaba en el Sur.

A diferencia de los “señores de minas”, que estuvieron muy vinculados con sus ciudades, a las cuales fomentaron y embellecieron: Guanajuato, Taxco, Zacatecas, San Luis Potosí, etc., para los “señores de ganado” las tierras del Nuevo Reyno de León no eran sino lugar de invernada de sus ganados, un nombre más en la lista de sus propiedades, pues hasta los impuestos sobre la venta de lanas, cueros o crías los pagaban fuera del Nuevo Reyno.

Tipos de Haciendas y la Producción Ganadera

Existían diversos tipos de haciendas: azucareras, cerealeras, ganaderas, pulqueras, henequeneras y las haciendas de productos tropicales. Los requerimientos de tierras, aguas, trabajos y tecnología variaban según el tipo de hacienda.

Haciendas Ganaderas: Producción y Funcionalidad

Las haciendas ganaderas criaban ganado bovino, equino y mular, que comercializaban como animales de tiro, de montura y de carga. También producían para el rastro, donde se utilizaba no sólo la carne, sino también el sebo y las pieles. La carne de res constituía un importante componente alimenticio en la dieta de toda la población -blanca, indígena y castas- y se abastecía de ella a las ciudades. En cuanto al sebo y las pieles, se comercializaban tanto en el mercado interno como en el externo. En particular, las pieles estaban entre los principales productos que se enviaban a España. Con el sebo se fabricaban jabón y velas, pues grandes cantidades de estas últimas se utilizaban en las minas, al igual que las pieles, que se empleaban para transportar el mineral y desaguar las galerías, entre otros usos. De manera que las minas resultaban mercados fundamentales para los productos ganaderos.

Las haciendas ganaderas ocupaban grandes extensiones de terreno y por lo general estaban ubicadas en zonas alejadas de los centros urbanos, como los bosques y estepas tropicales, y en los extensos campos del norte. Además, sólo se construían algunos corrales para resguardar los hatos y el costo de la mano de obra era bajo. Como unos cuantos pastores se hacían cargo de los rebaños, no se necesitaban viviendas ni capilla.

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Otros Modelos de Haciendas en la Época Virreinal

  • Haciendas Azucareras: Las que demandaban mayor inversión eran las azucareras y algunas de las dedicadas a la explotación de productos tropicales como el añil. Junto con la minería, los ingenios azucareros fueron las unidades productivas con mayores requerimientos de capital y de mano de obra. La fábrica, que era el ingenio o trapiche propiamente dicho, constaba de diversas salas. En el cuarto de molienda se exprimía el jugo de la caña por medio de un gran molino formado por tres rodillos giratorios, impulsados por fuerza animal o hidráulica. Después, el jugo pasaba a través de canales hacia el cuarto de calderas, donde hervía en diversas calderas de cobre, con el fin de purificarlo y de que el azúcar se cristalizara. Luego, la masa se colocaba en conos de barro y se dejaba que las mieles escurrieran de los conos en el cuarto de purgar, para luego blanquear el azúcar, embadurnando aquéllos con greda. Además de la fábrica, las haciendas azucareras contaban con una iglesia, habitaciones para el amo y para los trabajadores administrativos y viviendas para los esclavos y los indios residentes. Era común que tuvieran carpintería, herrería y alfarería, lo que permitía fabricar y reparar la mayoría de los implementos agrícolas, maquinaria, herramienta y demás utensilios del ingenio.
  • Haciendas Cerealeras: Estas producían principalmente trigo, maíz y, en menor cantidad, cebada. La región de mayor producción de grano fue la zona de Puebla-Atlixco-Tepeaca. En segundo lugar, estaba El Bajío, cuyo desarrollo agrícola se inició en el siglo XVII. Si bien los cereales se podían cultivar en pequeña escala con una reducida inversión de capital, como en las labores y los ranchos, hacerlo en las grandes haciendas implicaba una inversión elevada.
  • Haciendas Pulqueras: Por tradición, la elaboración de pulque -bebida alcohólica obtenida de un agave- estuvo en manos de los indígenas que lo producían en pequeña escala para el consumo local. Sin embargo, a partir del segundo tercio del siglo XVIII los españoles empezaron a producir la bebida a gran escala, para comercializarla en los centros urbanos. En particular, en la zona semiárida de los llanos de Apan surgieron numerosas haciendas pulqueras que desplazaron la producción ganadera de esa región. Los magueyes se daban bien en las tierras áridas y necesitaban muy poca agua. Además, crecían con escasos cuidados. Por tales razones, los riesgos que este tipo de cultivo presentaba eran reducidos. Los edificios de las haciendas pulqueras constaban de la vivienda para el hacendado, cuartos para los trabajadores de “confianza”, un área administrativa, una capilla, la calpanería o vivienda para los peones residentes y el tinacal, donde se administraba el trabajo a los tlachiqueros y se registraban las entradas de aguamiel y las salidas de pulque.
  • Haciendas de Productos Tropicales: Durante el periodo virreinal, las haciendas de productos tropicales tuvieron menor importancia que las antes mencionadas. Surgieron en las tierras bajas calurosas, principalmente de las costas. La mayor parte de los productos tropicales estaba orientada al mercado de exportación y entre ellos destacaban el cacao y el índigo (añil). El procesamiento del índigo era muy complejo y, como en el caso de la caña de azúcar, requería una técnica específica y complicadas instalaciones. Estas circunstancias hacían muy costosa su explotación.

Cabe aclarar que, además de que la mayoría de las haciendas agrícolas criaban algún ganado para proveerse de animales de trabajo y de tiro, y las ganaderas producían cierto número de productos agrícolas básicos para el autoconsumo, había un gran número de haciendas mixtas.

Datos Actuales de la Producción y Exportación Pecuaria

Se calcula que entre 2012 y 2050 la demanda de carne y leche aumentará un 52 % y un 40 %, respectivamente. Podrá consultar los datos de la producción pecuaria de cada mes y en forma acumulada; considerando la suma de los meses publicados del año en curso. Presenta datos del cierre de la producción pecuaria a partir de 1980 y hasta el año 2023. Las variables reportadas de la actividad ganadera son: volumen, precio y valor: en canal y en pie, animales sacrificados para las especie-producto cárnicas, volumen, precio y valor de otros productos pecuarios. La consulta puede ser por entidad federativa o hasta nivel municipal.

En este apartado se publica la serie histórica a partir de 1994 de la exportación mensual de ganado bovino a los Estados Unidos de América, así como, la exportación mensual y acumulada del ganado bovino desglosada por becerros y vaquillas.

Haciendas Mexicanas con Legado Ganadero

Las haciendas han sido parte de la historia de México desde la época colonial. Hoy en día, muchas de ellas han sido transformadas en museos, hoteles y granjas; haciendo de su belleza un privilegio accesible para todos.

  • Una hacienda fue construida en 1542 en Yucatán por su dueño Gaspar González. En sus terrenos fueron cosechados: algodón, frijol y maíz. Además, sus habitantes se dedicaron a la crianza de ganado vacuno y aves de corral para la venta y consumo propio. Hoy en día, esta hacienda es conocida como el Museo Dolores Olmedo de la Ciudad de México.
  • La Hacienda Gogorrón fue construida por Pedro Arizmendi Gogorrón en 1750 en San Luis Potosí, México. Actualmente, las haciendas mexicanas como la Hacienda Gogorrón se convierten en hoteles con restaurantes y albercas.
  • Una hacienda fue construida en 1698 por su propietario: Matías Rivero, un ciudadano español, quien transportaba materiales preciosos de Zacatecas a Veracruz. Tiene una extensión de 3,000 hectáreas que eran usadas para criar ganado vacuno y producción de mezcal.
  • Una hacienda fue fundada en 1648 en Jalisco por su propietario Don Juan de Sepúlveda. Fue una tierra próspera para la crianza de ganado vacuno y agricultura. Como ha pasado con diversas haciendas mexicanas, su edificio ha sido restaurado para abrir un hotel boutique.
  • Una hacienda, fundada en el siglo XVI, dedicó sus 3,500 hectáreas para la crianza de ganado vacuno, producción de maguey así como pulque.

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