Época Prehispánica
Es probable que la presencia otomí en Tlaxcala se inició en el formativo temprano y que, cuando los últimos grupos llegaron a la región norte del territorio, por estar ocupado, fueron obligados a asentarse con un patrón disperso que considera a pueblos como: Huamantla, Quahmanco, Tecoac o Tecotzinco, Nopallocan, Ixtenco, Quapiaztla, Texcallán, Tliliuquitepec, Cuavoutipan, Atlancatepec y Atlaucatepec, de población netamente otomíe, así mismo Atliueza, Santa Ana Tapayanco, Santa María Nativitas y Amoyoc, con población mixta "otomi-nahua".
La Colonia
La conversión al cristianismo del asentamiento otomí en Ixtenco, fue llevada a cabo por los primeros frailes franciscanos que llegaron a América, dentro del contexto de la evangelización del área otomí que dio inició en el año de 1529. Al parecer fue un proceso fácil, ya que cerca de las cabeceras se levantaron templos y conventos.
Para 1665, la idolatría se logró desarraigar de la mayor parte del territorio tlaxcalteca, aunque en ciertos espacios estaba "enroscada y escondida". Ese mismo año, en la población de San Juan Ixtenco, se acusa de idolatría a Juan Coátl y sus "fiscales". Estos practicaban su culto en una cueva, que se encontraba en un monte donde nacía agua.
Para los indígenas del lugar, Coátl era el sacerdote del cerro sagrado y el intercesor ante los dioses, para que a los habitantes de San Juan Ixtenco y de Huamantla tuvieran buenas siembras y demás bienes. Al ser denunciado por un español, es encarcelado junto con sus cómplices; se ahorcó y a sus ayudantes se les obligó llevar a los eclesiásticos a la cueva donde oficiaba el sacerdote pagano.
Según cédula real del año de 1532, emitida por el Rey Carlos V, se permitió la fundación del pueblo de Ixtenco a los caciques españoles don Diego Gabriel, don Juan Ponce de León, don Francisco de Barba Torres y Paredes, don Francisco Contreras y don Antonio Gómez Fabián, quienes habían participado en la conquista, a condición de que tuviesen todas las tierras para su uso: es así como el pueblo de San Juan Bautista Ixtenco fue fundado el 8 de enero de 1532.
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Este mismo año se fija en la coronilla de La Malintzi una cruz indicando los linderos del pueblo.
En 1681, se otorga licencia a naturales de San Juan Ixtenco para llevar a cabo la fundación de un pueblo que habría de llamarse San Pedro Cuautla. Dicho pueblo se justificó ante lo limitado del espacio físico que albergaba al pueblo de San Juan Ixtenco y la gran población que en él se congregaba, aduciendo asimismo que éste no se encontraría a más de una legua de distancia de su cabecera, para que pudieran asistir las partes a la administración de dicho pueblo.
El trámite consideraba otorgar tierras para siembras y ejidos para sus pueblos.
El 4 de septiembre de 1757, le fue presentada al señor gobernador de la provincia de Tlaxcala una relación de las haciendas que contenían cada una de las doctrinas. A Ixtenco le corresponden 2 ranchos y 4 haciendas: Rancho de San Bernardino y Rancho San Miguel, haciendas de San Cristóbal, San José Bautista, San Antonio y San Santiago. Estas importaban un total de 263 pesos para la composición y medida de tierras.
San Juan Ixtenco es una de las localidades que se ve afectada, debido al uso inapropiado de los recursos de la montaña, por parte de los habitantes de Tetlanohcan. Situación que motivó que en 1788 los pobladores de San Bernardino Contla, quienes también se ven afectados, presenten una petición ante el teniente coronel de los reales ejércitos don Francisco de Lissa, a la sazón gobernador de la provincia, para resolver el conflicto.
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Se desprende de una encuesta levantada por los curas de la jurisdicción de Tlaxcala, en 1779, que San Juan Ixtenco no cuenta para esa fecha con bienes de comunidad. El curato de San Juan Ixtenco se compone del pueblo y tres haciendas; los naturales, al estar cercados por éstas últimas gozan de pocas tierras, las que no llegan a las 600 varas.
Siglo XIX
La Independencia
Hacia 1820, Ixtenco queda integrado al partido de Huamantla, que es uno de los siete en que se dividió la Provincia, a partir del restablecimiento de la constitución española y el establecimiento de Ayuntamientos encargados de administrar la autoridad pública. Los otros seis partidos son: Tlaxcala, Ixtacuixtla, Nativitas, Chiautempan, Tetla y Tlaxco.
Durante los años de 1824 y 1836, las haciendas experimentan, a pesar de los devastadores efectos económicos de la guerra, un fuerte desarrollo; esta unidad productiva, que presenta antecedentes inmediatos en las haciendas de finales de la Colonia y, más aún, en las estancias de principios de este periodo histórico, se clasifican fundamentalmente en agrícolas forrajeras y cerealeras, así como pulqueras y ganaderas. Ixtenco cuenta, debido a la región en que se localiza y a la influencia de otras unidades productivas en sus cercanías, con haciendas del primer tipo.
Ixtenco vive esencialmente ligada en lo social, económico y político, a Huamantla. Durante la Colonia está inscrita al tenientazgo de Huamantla y después de la guerra Independencia, al partido del mismo nombre; ésta situación no habrá de cambiar incluso hacia finales de 1836, cuando es decretada la ley que divide al país en departamentos, con lo que Tlaxcala se agrega al de México y se integra por tres partidos: Tlaxcala, Huamantla y Tlaxco. Ixtenco sigue bajo la tutela del segundo.
La Reforma
En ese contexto, el 9 de junio de 1857 el Lic. Guillermo Valle es electo Gobernador Constitucional del estado; después de jurar la Constitución local, decreta una serie de ordenamientos enfocados a subsanar los retrasos que sufre la entidad. Uno de los más importantes es el que refiere a la normatividad a aplicar en materia de instrucción pública.
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Ixtenco queda, en este renglón, de acuerdo con el artículo 3º del decreto número 5, de fecha 11 de agosto de este mismo año, bajo la inspección inmediata de la Junta Directiva de Instrucción Primaria de la sección segunda, cuya sede se encuentra en Huamantla; ésta junta contempla además a Zitlaltepec, Tzompantepec y Terrenate.
A partir de esa coyuntura, entre 1864 y 1867, conviven en el país dos gobiernos, uno de carácter republicano encabezado por don Benito Juárez y otro de características monárquicas representado por Maximiliano de Habsburgo.
Ixtenco es elevado a la categoría de municipalidad y se integra al distrito de Huamantla, uno de los tres que integra el departamento de Tlaxcala; comprende el pueblo Ixtenco, las haciendas de San Antonio Cuamanala y San Cristóbal Jalapasco, así como los ranchos de San Miguel e Ixtenco.
El 19 de junio de 1867 llega a su fin la aventura imperialista, iniciándose la reorganización de Tlaxcala. Ixtenco se integra a partir del 4 de julio, junto con Huamantla, Zitlaltepec, Cuapiaxtla, Tzompantepec y El Carmen Tequexquitla, al distrito de Juárez. Doce años después aún forma parte de dicho distrito, al que se han incorporado: Altzayanca, Terrenate y Xalostoc.
En diciembre de 1882, siendo gobernador Mariano Grajales, el estado se divide en 5 prefecturas de distrito y 3 subprefecturas. Ixtenco continúa en el distrito de Juárez, que conserva la condición de prefectura con cabecera en Huamantla.
El Porfiriato
Asimismo, Ixtenco es uno de los municipios en los que, debido al reacomodo de fuerzas dentro de los poderes municipales, fomentado por Cahuantzi para garantizar el control de los núcleos de poder local, las elecciones de octubre de 1904 estarían coronadas por la intervención de los rurales quienes habrían de someter a la población, mayoritariamente otomí, que se encontraba amotinada.
La población del municipio de Ixtenco, se caracteriza por una profunda herencia religiosa. En el año de 1905, a iniciativa de los mayordomos del barrio de Santiago se dona al pueblo dos campanas; Francisco B. Méndez ofrece hacer otra y recibe para ello ayuda del párroco y de la gente que trabaja como enganchadores para la zafra de la caña de azúcar en Cosamaloapan, Ver. La campana es concluida el 16 de junio de 1906 con el nombre de "María Juana del Carmen de Jesús", los enganchadores que van a la zafra para este año, son despedidos con la campana que se tañe a manera de redoble.
En Ixtenco, la actividad antireeleccionista es organizada por el profesor Francisco Bartolo Méndez, quien habrá de representar a este municipio en las reuniones que se llevan a cabo en Tepehitec, en la vieja residencia del capitán republicano don Manuel Sánchez, a iniciativa de los sobrinos Trinidad y Diego Sánchez. Hilario G. Salas actúa como coordinador de las reuniones y del activismo propagandístico.
Siglo XX
La Revolución Mexicana
En Ixtenco, al igual que en los municipios de Amaxac, Españita, Ixtacuixtla, El Carmen Tequexquitla, Panotla, Santa Cruz Tlaxcala, San Pablo del Monte, Tenancingo, Xicohténcatl y Zacatelco, se producen manifestaciones de descontento que se traducen en motines y/o levantamientos armados que son reprimidos por las fuerzas militares acampadas en la entidad.
El gobierno decide instalar en las cabeceras de las prefecturas políticas, juntas prebostales; éstas se integran con los vecinos del lugar y colaboran con las autoridades en su lucha contra la escacez, el acaparamiento y la especulación con productos de primera necesidad. En agosto de 1915, están ya instaladas las juntas de Huamantla, Apizaco y Chiautempan.
En su condición de municipio, Ixtenco no presenta ninguna observación por parte de la mencionada comisión.
Época Contemporánea
Ixtenco ingresó a la modernidad y al proceso de urbanización, pero sin cancelar su pasado campesino y orgullosamente otomí. Muchos de sus moradores concurren a las empresas industriales a laborar, pero regresan diariamente a convivir en su comunidad, dándose tiempo para cultivar sus parcelas con un profundo sentido por mantener los cultivos tradicionales.
Otros más, asisten a los centros de enseñanza superior en Huamantla, Tlaxcala y Puebla, desplegando sus potencialidades intelectuales como lo hicieran en el pasado los otomies, creadores de una cultura capaz de adaptar las constelaciones y las estaciones del año en forma de dioses, los cuales propiciaban en el bienestar de sus comunidades.
En Ixtenco se sigue conservando la tradición textil en filigramos multicolores de grecas y trazas geométricas, mismos que resultan verdaderas obras de arte.
Entre los fundadores de la comunidad de San José de la Laja sobresale Pascual Orozco de la Torre a quien, con mucho cariño, llamaban “Tata Pascualito”, por tener características como el don de mando, enemigo de la violencia, de carácter amable y caballeroso. Era hacendado y comerciante. No había, tal vez, otro como él en la comunidad recién establecida.
También vivía el señor Alejandro Moreno Hernández, poseedor de tierras en esta ranchería, quien por su saber y dotes gozaba del aprecio de todo el vecindario y varias veces fue nombrado comisario.
El 16 de junio de 1837 después de la procesión en Jalpa por la celebración del jueves de Corpus, el Señor Cura Alejandro Navarrete mencionó a los habitantes de La Laja, la necesidad de construir una parroquia en este lugar; donde todos los habitantes se congregaran a rezar mientras se autorizaba la presencia de un Sacerdote. Así vecinas y vecinos se comprometieron formalmente a colaborar con trabajo o con material para la construcción de su Iglesia.
Pasaron 29 años y se cumplía uno de los grandes anhelos de vecinas y vecinos de San Diego de Alejandría; y el 8 de marzo de 1869 se recibe al primer párroco, don Justo Hernández a quien le fue entregada la capilla por el padre decano de Jalpa, don José Primitivo Rafael Preciado, junto con los libros de la notaría parroquial.
Pasado el tiempo, decidieron solicitar al Gobierno Estatal, la erección del poblado en municipio, así como la instalación de los servicios de alumbrado y educación.
Para apoyar esta petición de erección del municipio, la jefatura política del 2º Cantón de Lagos señala las condiciones favorables de la región, como son: las personas laboriosas; el cruce de caminos; la producción de trigo; la existencia de trece presas y ocho haciendas; cultivos de cereales y hortalizas; escuela pagada por particulares; un templo parroquial; calles bien rectas, acondicionadas y delineadas; así como la existencia de establecimientos y talleres de carpintería, fragua, zapatería, sastrería y obraje que eran dirigidos por “…artesanos honrados y de regular instrucción en las artes mecánicas”, además de que esto regularía mejor la administración pública de este cantón pues “… cortaría de raíz todas las dificultades y diferencias entre esa comisaría y la municipalidad de Unión de Adobes…”.
Dicho informe fue fechado el 11 de octubre de 1884 con la rúbrica de S. Michel, B. Pérez, Secretario; enviado al diputado Joaquín Martianera, Jefe de la 5ta.
La primera autoridad mientras se realizaban elecciones municipales fueron, (de abril a septiembre de 1885), Porfirio Orozco y Manuel González López, éste último de Secretario. Y de octubre a diciembre del mismo año lo fueron, C.
El primer Ayuntamiento estuvo formado por: Casiano G. Valdivia, Presidente; Espiridión González, Vicepresidente; Munícipes: Ramón López Sáenz, Alberto López Lozano, Sebastián López y Valentín López.
Los Suplentes: Mariano Murillo, J.
Rodeando los flancos y punta del blasón una leyenda de color rojo.
El cuartel superior hace referencia a la devoción religiosa de los habitantes del municipio. La corona representa la pieza de oro y pedrería que porta la venerada imagen de la Inmaculada Concepción, desde que le fue colocada el 9 de enero de 1946 por el Arz. José Garibi Rivera.
En el segundo cuartel se rinde un homenaje a los fundadores de la municipalidad. En el cuartel diestro de la punta se representa la mano del hombre que hace producir la tierra y se alimenta de sus frutos.
El cerro plasmado en el último cuartel simboliza al Cerro del Palenque que divide a los estados de Jalisco y Guanajuato.
En el año de 1988 el H. Ayuntamiento de San Diego de Alejandría convocó a la población a participar en un concurso para elaborar un escudo representativo de la municipalidad. En el certamen resultó ganador el diseño presentado por el Ing.
En este blasón se retomaron elementos del escudo elaborado, en el año de 1969, por el Profesor Domingo E. Los elementos que tienen en común ambos escudos son: el Templo Parroquial, el cerro del Palenque y la estrella.
