Descubre la Fascinante Historia de Hacienda Guadalupe en el Valle de Guadalupepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Muy cercano a la capital michoacana, se encuentra el vecino municipio de Tarímbaro. No obstante, Tarímbaro es mucho más que lo anteriormente mencionado, es un lugar que a pesar de lo poco que se conoce y difunde sobre su historia, está lleno de lugares que albergaron eventos de gran trascendencia en la historia de Michoacán, y uno de estos lugares es precisamente la Hacienda de Guadalupe, que se encuentra en la comunidad que también porta dicho nombre, pero como “Exhacienda de Guadalupe”; que subsiste de la actividad agrícola principalmente, y que se encuentra muy cercana a las laderas del guardián de Morelia, el volcán del Quinceo.

En dicha comunidad, aún de pie y muy bien conservada, se encuentra la mencionada hacienda, uno de los monumentos estéticamente más bellos de Tarímbaro, pero también uno de los más importantes hablando históricamente, sobre todo por quienes han sido sus dueños. Después de dichos acontecimientos, la importancia de Hetoquaro (Tarímbaro) no fue menos, pues a la llegada del conquistador Cristobal de Olid en 1522 a Michoacán (que por cierto, este año se cumplen 500 años de su arribo), este pasó por la población de Hetoquaro en donde le esperaban 8 mil soldados dirigidos por Tashauco (Huizizilzi) hermano de Don Pedro Cuinierangari, quien, sin embargo, recibió la instrucción de otorgarle el paso a Olid y sus huestes hacia Tzintzuntzan.

Una vez que se consumó la conquista de Michoacán, Hetoquaro cambió de nombre; en las fuentes tempranas del XVI ya se le conoce como Ystapa (Ixtapa que es igualmente lugar de sal, pero en Náhuatl), para que posteriormente fuese llamado como San Miguel Tarímbaro, cuyo nombre significa: lugar de sauces. sino que ya recibía el nombre de Hacienda de Santa María de los Ojos de Agua. con el linaje de la antigua cacica de Ihuatzio: Doña María Inaguatzin. acueductos que hoy todavía son visibles si uno visita la hacienda.

Pero fue en el año de 1801, cuando la hacienda fue comprada por el gran comerciante vallisoletano: Isidro Huarte, quien es conocido principalmente por haber sido el padre de Ana María Huarte, esposa del primer emperador de México: Agustín de Iturbide. No obstante, Huarte falleció nueve años después de haber comprado la hacienda y se la dejó como herencia en 1810 a su hijo José Antonio Huarte, quien le tocó lidiar con la guerra de Independencia, en donde Tarímbaro tuvo una participación destacada, pues ahí en 1811 hubo una batalla en donde Torcuato Trujillo se impuso a las fuerzas insurgentes en un evento que se le conoce como “el desastre de Tarímbaro”.

Sin embargo, para 1821, Agustín de Iturbide ya como líder del ejercito Trigarante, utilizó la Hacienda de Guadalupe como campamento militar durante el asedio de la ciudad de Valladolid, que terminó por ser exitoso. Huarte en 1832. la producción agrícola, especialmente de maíz y hortalizas. El paisaje agrícola que se aprecia desde la hacienda, es algo imperdible, pues los mosaicos de diversos colores formados por las parcelas del valle, son un ejemplo excepcional de la actividad agrícola que tanto caracteriza al estado de Michoacán. Arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. los proyectos PAPAPCSUM y REPIMTAR del centro INAH, Michoacán.

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Luego de un cansado y azaroso viaje de más de cuarenta y cinco días desde la Ciudad de México, el Fundador de Guadalupe Lic. El día 4 de Enero se inician las mediciones para la jurisdicción del pueblo como fue concebido, a una legua por lado (Aprox. 4 kilómetros) hacia cada punto cardinal, considerándose esa fecha como de la de Fundación, pues no se hizo Acta oficial, del Pueblo y Misión de Nuestra Señora de Guadalupe, con indios naturales y algunas familias de tlaxcaltecas procedentes de Saltillo y Venado como madrineras.

Aún existen en Guadalupe descendientes de los pobladores tlaxcaltecas, los principales apellidos son: De Luna, González, Paz, Cavazos, Sena, Reyes, Rubio. Daniel y el más representativo, Ramos. Hemos basado este relato con datos esenciales que escribió el Mtro. segunda mitad del siglo xix. extensión y productividad ofrecían más beneficios. carretera Ensenada-Tecate. propias del suelo como a su ubicación cercana a la costa. fertilidad de la tierra. los que muchos obtuvieron beneficio. región, son descendientes de los fundadores.

superficies que ocuparon las misiones dominicas. de Guadalupe. septentrional. Colorado. norte. Agua Caliente, El Carrizo, La Ciénega, Santa Clara y Los Coches. más al norte se localizan: Nejí, Jacumé y Tanamá. para alimentarse durante los tiempos de mayor escasez. aguajes, al ras del suelo o en viviendas improvisadas. respeto de los demás y se dejaban guiar por él. de octubre de 1697. aculturación que duró casi setenta años. Sinaloa. como de Sonora y Nuevo México. indígenas y agua. de González, Agua Caliente, Arroyo Carricito, Jacumé y Nejí.

extremo noroeste de la península. nombre de valle de San Marcos. fueron conocidos como Guadalupe. porcino, caballar, mular, asnar, caprino y ovino. productos como el algodón, alfalfa y cebada. la caza de nutria, lobo marino, pesca de salmón y sardina. ganado. jabón, velas, chocolate, fruta, té, licor, pieles y telas. comercio. equivalente. pretexto. cambio radical. otros prefirieron conservar su vida seminómada. cometían injusticias y abusos contra ellos. rebeldes, flojos o guerreros. de un capitán. Clemente, Gerónimo, Luciano, Cirilo, Nicuarr y Jatñil. a su abuelo y a su padre por más de cincuenta años.

su espacio y libertad. la costa y las de la sierra. aprovecharían los campos del valle para alimentar su ganado. estancia. suplir en importancia a la misión de San Miguel y El Descanso. a quien asignaron los dominicos como encargado. para edificar la misión, dicho lugar se localizó cerca de un arroyo. Antonio Necua. corral. produjeran lo necesario. campo. la congregación de otras familias. Descanso. donde hombres o mujeres desempeñaban algunos oficios. canales para el agua. Miguel, El Descanso, Santo Tomás y San Vicente.

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cebada. España. prestamista, entre otros ejercicios. Estimado amigo y señor de todo mi aprecio, y respeto. impuestos lo que permitió que se pudieran comprar a menor precio. los sueldos atrasados y presupuestos pendientes. grupo de indígenas. diferentes versiones. capitán Jatñil con varios hombres armados. a su gente unida y pacífica. al teniente Garraleta, y que más tarde se enteró de lo que había pasado. de tomar una taza de chocolate cuando ahí mismo cayó muerto. y asaltó y quemó la misión de Santa Catarina. misioneros ni la imposición de un modo de vida ajeno al suyo.

misiones y ranchos que surgieron alrededor de ellas. mitad del siglo xix. donde el Valle de Guadalupe no fue la excepción. siguiente década. tanto de nacionales como de extranjeros. desembocaron en una guerra. con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848. armamento. para los habitantes de ambos lados de la nueva frontera. largo de la frontera norte de México. localidad. región. de 1846. anexión de la Baja California. zozobra que prevalecía en la frontera. más población. con sus cosechas las necesidades de las colonias militares.

trabajaban manos ajenas. en manos de particulares. gobernador interino Pío Pico, de quien era secretario. se negó por reconocer que la misión pertenecía todavía a los misioneros. previo a su regreso a San Diego. fue señalado como traidor al gobierno de México. retirarse estas de los puertos de La Paz y San José del Cabo. llamado Brown que le servia de interprete ayudante. falta de fondos pecuniarios. municiones y otros artículos de guerra[...]. José Matías Moreno. quedarse con el producto de las cosechas. con su suegro el señor Santiago Argüello. siguientes líneas, explica lo anterior de manera detallada.

ganados que sacará inmediatamente -como ya lo está haciendo-. ese momento el rancho Tijuana regresaría a manos del señor Argüello. las que Bandini tenía poco más de tres mil. la frontera no estaba bien resguardada. había administrado hasta ese momento, pasaban a dominio nacional. en distintos ámbitos de la vida política y económica de Baja California. Guadalupe. Diego. misión fuera cambiado por el rancho Tijuana. fue a solicitar a Sinaloa. consideró necesaria la intervención militar. coronel Eustaquio Cota. acuartelado. de una fuerte temporada de lluvias.

los pasamos como en una sopa. Hubiéramos estado mejor afuera. casi se viene abajo, tuve que levantar todo de la sala. acomodarlo y lo estoy arreglando nuevamente. otra vez. El río creció tanto que parece un océano. la vía marítima aunque dilatada, resultaba más confiable. víveres en carretas para trasladarlas enseguida al rancho Guadalupe. en abril de 1862. tan caliente que tenemos sobre nosotros. relevarme [de oficina]. purgatorio. y funciones. de 1849 de las concesiones otorgadas por jefes militares de la frontera. dominio nacional como todos los bienes de la iglesia. que contenía huertas, casas, montes, pastos y aguajes.

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varias ocasiones, prestó en defensa de la patria. personas para realizar un avalúo. correspondía, porque consideraron que era muy escasa la población. pesos. consideración necesitaba una reparación de mucho costo. estado el terreno y que otras tierras estaban destruidas por el tiempo. Marcó en su dictamen un valor de 2 500 pesos. Secretaría de Hacienda le dio posesión jurídica de los terrenos. incluidos los de los hijos de esta familia. óleos y certificar u defunción. Serrano, Lino López y Antonio Argüello entre otros. todos ellos en uso. 1869. unas minas de sal en San Quintín. en Baja California.

para cubrir el techo de la casa. retribución alguna. recibió un préstamo de 1 250 pesos del señor Theron A. de Guadalupe, San Marcos y El Tigre. de un señor Orville C. Anson Flower- por la cantidad de 1 399 pesos. hipotecada. un contrato de compraventa a favor del señor Theron A. sitios de ganado mayor que les quedaban del rancho Guadalupe. terminó con Theron Flower. encontraba hipotecada por el Banco Nacional de San Diego California. poco después la vendieron a Donald y Carrie L. la intención de iniciar una nueva vida. pudieran formar una colonia. Guadalupe eran ideales para llevar a cabo sus proyectos.

Sociedad Cooperativa Limitada. rancherías indígenas que quedaban. indígenas de San José de la Zorra, en el valle de Guadalupe. para dar sustento a soldados y rancheros. Las evidencias indican que la región que hoy conocemos como Valle de Guadalupe estuvo habitada por grupos de agricultores sedentarios, establecidos alrededor de un pequeño centro ceremonial, desde fechas tan tempranas como 600 o 700 años d.C., según lo demuestran los restos arqueológicos encontrados en El Cerrito, sitio que al parecer fue abandonado hacia el año 1200 de nuestra era.

A partir de esta fecha las fuentes documentales que se refieren a la zona, perteneciente a la entonces Nueva Galicia, son muy escasas, y no es sino hasta mediados del siglo XVIII, en un mapa de esa época, que encontramos al Valle de Guadalupe, bajo el nombre de La Venta, como un lugar donde se detenían las diligencias que cubrían la difícil y hostil ruta de Zacatecas a Guadalajara. Continuando por la única calle pavimentada de la población llegamos hasta la plaza principal, adornada por un bello y típico quiosco, estructura indispensable en toda plazuela. A diferencia de la mayoría de los pueblos de México, en Valle de Guadalupe no se sigue la costumbre (muy española) de colocar alrededor de una sola plaza los poderes eclesiásticos, civiles y comerciales, sino que aquí el templo parroquial, dedicado naturalmente a la Virgen de Guadalupe, domina esta primera plaza.

Casi frente a la parroquia, sobre la plaza misma, se observa la antigua Posta, o Casa de Diligencias, la que en su tiempo sirvió como sitio de descanso de viajeros y caballos de las diligencias que hacían un alto en su camino hacia Guadalajara, Zacatecas, Guanajuato o Michoacán. Algo que llamó nuestra atención cuando visitamos el lugar es la inexistencia de un mercado donde se pueda adquirir, como es costumbre, la mayoría de los insumos necesarios para el hogar.

Si nos gusta caminar un poco, podemos adentrarnos por entre sus empedradas callejuelas y, dirigiéndonos hacia el noreste, pasar otro pequeño puente sobre el mismo arroyo “Los Gatos” para, a unos 200 metros adelante de éste, encontrarnos con “El Cerrito”, donde se localizan los únicos vestigios arqueológicos de la zona, y que consisten en la esquina de un basamento piramidal de dos cuerpos, trabajado por el doctor Román Piña Chan en 1980, y que según los datos recuperados fue fechado entre los años 700-1250 de nuestra era. Este basamento constituye un mudo testigo del poblamiento prehispánico de la región alteña. Al igual que en toda la zona de los Altos de Jalisco, los habitantes de Valle de Guadalupe se caracterizan por ser rubios, altos y, sobre todo, muy religiosos.

Llegó a la Nueva España un rico minero español, el capitán don Alonso de Villaseca, quien mandó construir esta hermosa pieza arquitectónica de paredes de sillar, techos de terrado y columnas abultadas (figura 1). El escenario colonial del siglo XVII fue testigo fiel de la edificación de la Hacienda y de su fundación en 1667. A mediados del siglo XVII se vivían tiempos difíciles por estas tierras, por un lado se encontraban los indígenas Chichimecas, nativos de la región, y por el otro los españoles y sus mayordomos. Así, la Hacienda de Guadalupe pasaría a ser el centro de evangelización de la cofradía jesuita, quienes habían llegado a la Nueva España desde fines del siglo XVI.

Para 1626 las tareas evangelizadoras del Colegio de Jesús de Querétaro se habían extendido por todo el altiplano y alcanzaban ya los llanos del sur del Nuevo Reino de León. Se ha documentado que los jesuitas estuvieron en la región entre 1642 y 1767. En 1684, tiempo en el que gobierna el marqués de Aguayo el Nuevo Reino de León, la Hacienda de Guadalupe controlaba la explotación de lana, ubicándose el centro de trasquila de ovejas en La Petaca, entre la cabecera municipal y el casco de la Hacienda. Se ha propuesto que los jesuitas construyeron el acueducto colonial que se encuentra 900 m hacia el SE del casco de la Hacienda. El acueducto cuenta con restos de lo que se cree fue el soporte de una rueda motriz que al girar generaba el movimiento de poleas y ejes de un antiguo molino, soportado por muretes que debieron ser parte de la estructura del trapiche, lo que se dedujo porque en una de las paredes de esta caja de muros de piedra hay rastros de un rozamiento en forma circular. El agua que llegaba a través del canal movía la rueda que a su vez activaba un mecanismo de poleas que ponía en funcionamiento el molino.

Al coronarse Carlos III como rey de España, en 1767, ordenó la expulsión de los jesuitas en los diferentes lugares donde se encontraban predicando. Una vez expulsados los jesuitas, la construcción quedó en manos de la familia Urquijo. Durante este tiempo, don Luis Urquijo contrató muchos trabajadores para la siembra de maíz y frijol que crecieron en sus fértiles tierras regadas por el caudal del río Pablillo. Unos años más tarde, don Inocente de la Parra heredó la Hacienda a su hija, Margarita de la Parra. En 1919, el movimiento revolucionario pasa por Linares y la Hacienda de Guadalupe es escenario de una revuelta entre bandos contrarios, según la tradición oral, los carrancistas utilizaron la casa grande para subir los cañones hasta la azotea y desde ese lugar bombardear a los villistas que se encontraban apostados en la Loma del Arenoso.

En 1925 se instaló el comité municipal dependiente de la Comisión Nacional Agraria para dar respuesta a los reclamos de los campesinos que, motivados por el espíritu revolucionario, reclamaban la dotación de tierras que estaban en manos de los hacendados. En 1935, diez años después de instalarse la Comisión Agraria, don Remigio Aguayo Rojo perdió gran parte de sus tierras gracias a la Ley Agraria, quedándose solamente con 245 hectáreas; en ese entonces los dominios alcanzaban la imponente superficie de 31,000 hectáreas. Además, la Hacienda sufre un embargo económico por 12 mil pesos, problema que no se puede resolver por su administrador de entonces, el Sr. Después de estos tropiezos, regresa la calma a las tierras de don Remigio Aguayo Rojo, la Hacienda sigue siendo próspera en la agricultura y ganadería, siendo el cultivo de caña, maíz y frijol, así como la cría de ganado el motor de la economía en la región.

En 1942, en noviembre, don Remigio Aguayo Rojo vende sus 245 hectáreas restantes al Sr. Pablo Bush, por temor de perderlas por el agrarismo. Posteriormente, el Sr. Pablo Bush rentó la Hacienda al Sr. Ismael Cantú, quien la convierte en una importante lechería, transformando los establos y corrales en procesadora de leche, comprando la mayor cantidad de la leche producida en la región para elaborar quesos y demás productos lácteos. En 1952, el Sr. Pablo Bush vendió la Hacienda de Guadalupe al Sr. Lainer, un terrateniente norteamericano cuyos bienes administró el Sr. En 1955 la propiedad fue adquirida por el Sr. Daniel Carter, también de origen extranjero, y administrada por el Sr. Benjamín Tsuart. En 1976, la voz de los ejidatarios de la región volvió a hacer eco y el gobierno mexicano le quitó 240 hectáreas de tierra al Sr. Carter, dejándole únicamente cinco hectáreas, las del casco de la Hacienda.

Después de este hecho, la Hacienda quedó descabezada, ya que, según testimonios orales, nadie se hizo cargo del inmueble y empezó a mostrar signos de deterioro en sus paredes de sillar, techo de terrado, vigas y hasta en la capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe. Los señores Miguel Cabrieles, Bernardo Serna, Fructuoso López, Juan Matamoros, Pablo Cabrera, Antonio Pecina y Homobono Serna vivían en los patios de sus instalaciones, ya que eran trabajadores del Sr. Carter, ellos estuvieron a punto de ser desalojados de sus tierras por la Ley Ejidal y un proceso de expropiación federal de la propiedad, no obstante recibieron asesoría jurídica, quedando su situación resuelta, conservando así sus propiedades, hasta hoy ubicadas dentro de las únicas cinco hectáreas originales de la Hacienda de Guadalupe que le fueron respetadas al Sr.

Siendo estos tiempos de paz social, y de impulso educativo como bandera para avanzar como país, un grupo de personas de la alta sociedad de Linares acudieron con el entonces rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el Dr. Alfredo Piñeyro López (rector en el periodo 1979-1985), solicitando su apoyo para que se formaran extensiones de facultades pertenecientes a la UANL en la ciudad de Linares, con el fin de facilitar a las familias de escasos recursos de la región el acceso a la educación para los jóvenes. En vista de las necesidades de crecimiento académico en el sur del estado, en 1981 el Dr. Piñeyro mantenía lazos de colaboración académica con instituciones de Alemania, razón por la cual impulsó convenios de cooperación, siendo elegida la Hacienda de Guadalupe como sede de la vicerrectoría y de los institutos de Geología y Silvicultura a partir del 23 de marzo de 1981.

Los fundadores de los institutos fueron un grupo de investigadores alemanes encabezados por el Dr. Peter Meibürg, geólogo visionario y explorador nato con amplia capacidad para liderar el proyecto. A partir del 17 de junio de 1983, fecha en que el Consejo Universitario aprobó la creación de las facultades de Ciencias de la Tierra y Silvicultura, los institutos de Geología y Silvicultura se transformaron en escuelas. La Facultad de Silvicultura, hoy de Ciencias Forestales, en 1987 cambió de sede a sus actuales instalaciones, ubicadas en el km. 145 de la carretera nacional # 85, en el mismo municipio de Linares, Nuevo León (Flores Salazar, 2015).

Desde 1981 a la fecha, la majestuosa Hacienda de Guadalupe ha sido fiel testigo del progreso educativo y económico del sur del estado, siendo un ícono de gran prestigio para la comunidad linarense y la región citrícola. Desde los años ochenta del siglo pasado, la Hacienda de Guadalupe ha sido escenario del crecimiento académico de profesores, de la generación de más de 900 ingenieros en las diferentes carreras profesionales y sede de congresos nacionales e internacionales.

La historia sigue colocando a la Hacienda de Guadalupe en un lugar central para el crecimiento social, cultural, académico y, por qué no decirlo, también económico para el país y el mundo, de ella egresan profesionistas que se emplean en México, explorando y explotando recursos naturales no renovables, así como en compañías internacionales que desarrollan proyectos en Asia, Europa, África, Oceanía, Norte y Sudamérica.

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