Las majestuosas haciendas y casonas de Jalisco ofrecen una oportunidad única para desconectarse en ambientes llenos de historia y tradición. Una de estas haciendas con una rica historia es la Hacienda Los Ángeles Huaxtla.
Este artículo es un esbozo de la trayectoria histórica de la hacienda de Cuisillos desde su fundación, a fines del siglo XVI, hasta su disolución definitiva en la primera mitad del XX. El interés sobre dicha propiedad radica, por un lado, en contribuir al conocimiento historiográfico sobre el área central del estado de Jalisco, y por otra parte, en hacer relevantes los cambios y las continuidades que una hacienda como Cuisillos experimentó a lo largo de sus casi 400 años de existencia, fenómenos comunes a otras grandes propiedades del occidente de México.
Orígenes y Consolidación de la Hacienda
La formación de la hacienda de Cuisillos: La mayoría de las tierras planas del valle de Tala fueron entregadas en merced real entre 1540 y 1580. Siguiendo un patrón de acumulación que se repitió en muchas regiones de la Nueva España, el conquistador Vicente de Saldívar fue comprando muchos sitios de tierra en las inmediaciones de Tala a colonos hispanos radicados en Guadalajara, con lo que conformó una propiedad cada vez más notable. Algunos sitios habían sido mercedados por las sucesivas audiencias de la Nueva Galicia o por gobernadores de la misma, como Francisco Vázquez de Coronado y Jerónimo de Orozco.
Vale señalar que del otro lado del río Teuchitlán, las primeras mercedes fueron entregadas por el virrey Antonio de Mendoza. Ello confirma que para mediados del siglo XVI la división jurisdiccional entre la Nueva Galicia y la Nueva España en esta zona había quedado más o menos establecida.
A raíz de la cédula decretada por el rey Felipe u el 1° de noviembre de 1591, que ordenaba la revisión de títulos y la composición de tierras ocupadas en la Nueva España, comenzaron a implementarse las llamadas "composiciones". Las composiciones fueron órdenes emitidas por los soberanos españoles para legalizar las posesiones de tierras, minas, u otros recursos que no hubiesen sido formalmente mercedados por las autoridades de la época, es decir, que fueran irregulares.
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Con ello se buscaba mantener control y orden sobre la propiedad en la Nueva España, a la vez que reafirmar el derecho del soberano español sobre el suelo de las Indias. En el fondo, lo que se pretendía era obtener recursos de las provincias ante las graves dificultades financieras, los conflictos con otras potencias y los altos costos que implicaba el mantenimiento de la flota de guerra que custodiaba el imperio español. Durante el siglo XVII las composiciones más importantes fueron las de 1642-1645. En ese entonces, la hacienda registró los siguientes títulos de tierras:
Tabla 1: Títulos de Tierras de la Hacienda de Cuisillos en el Siglo XVII
| Título | Descripción |
|---|---|
| Sitios de Ganado Mayor | Tierras destinadas a la cría de ganado vacuno y caballar. |
| Caballerías de Tierra | Extensiones de tierra cultivable utilizadas para la agricultura. |
| Mercedes de Agua | Derechos de uso y aprovechamiento de fuentes de agua para riego y otros fines. |
Las referencias constantes de diversos pueblos indios en el área al entregar las mercedes de tierras, indican de entrada que el valle no estaba deshabitado y que había una población indígena significativa. Durante el siglo XVII, Tala, Tepechitlán (Teuchitlán) y Ahuisculco eran pueblos tributarios importantes. De los otros pueblos que se mencionan no hay muchas pistas. El sitio de "Tequila" o "Tequililla", mencionado también en otros documentos del siglo XVII, dio origen con el tiempo a la hacienda de Navajas, aledaña a Cuisillos.
Quien conformó en definitiva la hacienda de Cuisillos fue Juan González de Apodaca Rubín, un vecino pudiente dueño de los portales de Guadalajara. González de Apodaca había tenido varios oficios, entre ellos el de alcalde mayor de la provincia de Ameca, y el de escribano real de la Real Audiencia de la Nueva Galicia. En 1594 consiguió el cargo de alcalde mayor de la provincia de Ávalos. Luego, mediante remate, volvió a la Real Audiencia al comprar el cargo de alguacil mayor el 23 de octubre de 1609.
Ya para esta época, se puede caracterizar a Cuisillos como una unidad económica abastecedora de un mercado en crecimiento, cuyo giro abarcaba la cría de ganado en pie, pero sobre todo la producción de cereales como trigo y maíz de regadío que se vendían bien en Guadalajara y en otros lugares distantes. Para darnos una idea de la importancia que significaba la hacienda de Cuisillos, baste decir que, según el cronista Lázaro de Arregui, a principios del siglo XVII el valle de Tala era el mejor que había en la Nueva Galicia. En ese entonces la hacienda producía cada año de siete a ocho mil fanegas de trigo (es decir, alrededor de unas 400 toneladas de trigo) y se herraban de tres a cuatro mil becerros y muchas mulas.
A Juan González de Apodaca le sucedió como dueño de Cuisillos su sobrino Celedonio, quien también fungió como alguacil mayor de Guadalajara y poseía además una mina de plata y dos ingenios en la jurisdicción de Ahualulco. El 15 de septiembre de 1643 Pedro Fernández de Baeza, gobernador de la Nueva Galicia, le reconoció a la hacienda de Cuisillos 21 sitios de ganado mayor, uno de menor y 13 caballerías de tierra, es decir, alrededor de 38 mil 181 hectáreas. Para justificar cualquier defecto en sus títulos, el 18 de mayo de 1644, Celedonio González de Apodaca fue obligado a pagar 250 pesos.
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Algunas áreas, en especial las superficies planas y susceptibles de ser irrigadas para la producción de cereales como el trigo, se mercedaron tempranamente y fueron enlazadas a Guadalajara y a otros centros de consumo aun antes que fuese sometida de modo definitivo la población indígena. En contraparte, espacios montañosos y poco fértiles continuaron baldíos y sin títulos de posesión individual, al menos hasta el siglo XVIII. Como muestra de ello, basta señalar que en el área que aquí se analiza el cerro de Tequila fue privatizado definitivamente hasta fines del siglo XVIII, lo mismo que miles de hectáreas de bosques intermedios entre Guadalajara y el Valle de Tala; el resultado para Guadalajara y su hinterland -como ha dado en llamarle Van Young- fue una especie de intermitencia en la ocupación del suelo condicionada por su importancia productiva.
Cambio de Dueños y Continuidad
A mediados de 1676, Celedonio González de Apodaca todavía era dueño de Cuisillos, pero en 1677 la hacienda pertenecía a Juan Gil de Herrada, vecino de Guadalajara, quien la adquirió por compra. Para 1688 la hacienda aparece ya a manos del bachiller Bartolomé Rodrí...
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