Hacienda Monasterio es una de las bodegas que en los últimos años ha alcanzado el mayor prestigio en el marco de la Ribera del Duero. La finca, situada entre Pesquera de Duero y Valbuena de Duero, ya desde el siglo XIX era propiedad de una familia pionera en la nueva tradición vitivinícola de la zona. La bodega actual fue fundada en 1991 y desde entonces Peter Sisseck, una de las figuras más respetadas en la enología moderna, la dirige, mientras Carlos de la Fuente se ocupa del día a día de la bodega y el viñedo.
Un terruño de distinción
La posición de la finca a lo largo de la Milla de Oro no es ninguna coincidencia, ya que este tramo de tierra es venerado por sus suelos excepcionales y su microclima. La finca tiene una extensión de 160 hectáreas, 78 de ellas dedicadas al cultivo de la viña. La parcela está orientada al sur y los suelos son mayoritariamente ácidos y calcáreos, ofreciendo condiciones ideales para el Tinto Fino, la expresión local de la Tempranillo.
La variedad más plantada es la tinto fino, con un 75% de la superficie, seguida de un 15% de cabernet sauvignon y un 10% repartido entre merlot y una pequeña parte de malbec. Todas ellas están injertadas con madera de viñas viejas de la zona sobre pies americanos con poco vigor, siguiendo los preceptos de la agricultura ecológica y el respeto por el medio ambiente en su búsqueda por mostrar el terruño de la finca.
Detalles técnicos de la viticultura
La densidad de plantación es de 4.000 pies/ha, con una producción más baja de lo habitual de 3.500kg/ha, y las vides están conducidas con poda guyot para limitar la producción de la cepa. El clima es de carácter continental, con veranos calurosos y noches frescas, una temperatura media de 17ºC y una pluviometría anual de 500 mm.
| Variedad | Porcentaje de superficie |
|---|---|
| Tinto Fino | 75% |
| Cabernet Sauvignon | 15% |
| Merlot y Malbec | 10% |
El proceso de elaboración y el Hacienda Monasterio Reserva
La bodega fue diseñada por el arquitecto francés Philippe Mazières. Las instalaciones son modernas, con depósitos de acero inoxidable especialmente diseñados para incrementar el contacto entre el mosto y las pieles y mejorar la extracción de los compuestos fenólicos. También disponen de prensa neumática y mesa de selección. En el proceso de vinificación se vendimian y vinifican separadamente las uvas de las diferentes parcelas, se realizan remontados puntuales y normalmente se realizan largas maceraciones.
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Hacienda Monasterio Reserva está elaborado con las uvas de las partes del viñedo donde hay más caliza en el suelo. En este vino, la Cabernet Sauvignon está muy integrada con la Tempranillo y se complementan a la perfección. Es potente, pero tiene un gran equilibrio y una gran finura con taninos muy elegantes. El roble está perfectamente integrado y el vino tiene una nariz impresionante con más fruta roja que negra, lo que denota frescura.
Estos vinos de reserva se adhieren a estrictos requisitos de envejecimiento, pasando un mínimo de tres años en la bodega, lo que garantiza complejidad y longevidad. La presencia de Peter Sisseck en la finca asegura que cada etapa, desde la gestión del viñedo hasta la selección de barricas, cumpla con estándares exigentes, reflejando un compromiso con la agricultura sostenible y la búsqueda de la pureza en cada botella.
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