Hacienda de Oro se ha consolidado como una empresa sobresaliente en el mercado internacional gracias a la calidad de sus productos y el distintivo sabor del agave de Amatitlán, que es de aroma y sabor herbal. La historia de esta compañía se formó a través del tiempo, con esfuerzo, pasión, y amor de esta familia.
Carmen Barajas, también conocida como Melly, es una de las maestras destiladoras pioneras en la industria. Sus tequilas son 100% de agave y se elaboran de manera artesanal. La empresaria conoció esta industria desde niña, y aprendió y ejerció cada uno de los oficios de la cadena productiva hasta crear su propia destilería.
Hermosillo Ravelero se ha convertido en un ícono en la industria tequilera mundial por su visión, empuje y valentía ante los momentos de adversidad. En 1943, con el nacimiento del Sr. Gildardo Partida and Leticia Hermosillo aimed at planting, harvesting, growing and marketing the Agave Azul Tequilana Weber. We seek to preserve the true essence of tequila with an ancestral and 100% handmade process, highlighting cooking with wood over direct heat, grinding in Tahona, wild fermentation and distillation in copper stills.
The construction of Casa Cava de Oro begins next to the agave field. The first alembic installed in the Casa Cava de Oro. First packaging, Leticia hermosillo inaugurates the filling device. Depending on the Lot, the first 3 digits indicate the lot number, the following are the month and year, that is, September 2001.
The new flavor profile aged in Red Wine Barrels is discovered. A new bottle is used and the label is redesigned. Our Extra Añejo Tequila is born. In this year we redesigned the bottle and we are pioneers in adding extra tequila in the cap as a gift to our customers. The rest of the Cava de Oro family is born, completing all the Tequila categories, in addition, the logo is incorporated into the bottle and the label is redesigned once again.
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Special editions are made in Extra Añejos Tequilas, among them Day of the Dead, Arte Huicholy Black.
Cuenta la historia que Zamná, el dios maya de la sabiduría, fue quien descubrió las noblezas del henequén. Un día, caminaba por un plantío hasta que las espinas de una planta cortaron su piel, revelando así, lo resistente de su naturaleza. Llamada “Ki” en lengua maya, la planta del henequén ( Agave fourcroydes ) forma parte del género de los agaves, pero a diferencia del resto de su familia, ésta sólo es originaria del estado de Yucatán. De ella se obtiene una fibra que llegó a ser conocida en todo el mundo como “sisal” -debido a los sellos de exportación del puerto del mismo nombre, que fungió como el punto de salida para su distribución global.
Para conseguirlo, se extraen los hilos de la planta y se tejen en cuerdas más grandes; éstas, en extremo resistentes, eran apreciadas globalmente en un momento de la historia en el que no existían alternativas de fibras sintéticas. El henequén era utilizado sobre todo para hacer cordeles y sogas, y su demanda se disparó en 1878, cuando en Estados Unidos la máquina segadora de trigo McCormick incorporó el uso de cordeles de henequén para amarrar automáticamente los haces.
Este auge marcó a Yucatán en más de un sentido. Desde luego, el henequén también tuvo sus desventajas. La invención de las fibras sintéticas terminó efectivamente con la época del oro verde yucateco. Actualmente, las fibras se siguen utilizando para hacer cordeles y sogas, sacos, mecates, hilos e incluso artesanías, tales como bolsas, zapatos, tapetes y hasta hamacas. Seguro has visto un montón de éstas últimas en tiendas del centro histórico de Mérida; si no, date una vuelta y pregunta: te aseguramos que encontrarás uno o varios artículos fabricados con henequén.
El auge del henequén fue clave para varios otros sucesos de suma importancia social y cultural en Yucatán. El primero de ellos fue la llamada Guerra de Castas, iniciada en 1847, que destruyó la industria del azúcar y otros cultivos del oriente y sur de Yucatán. Recordemos también que desde 1821 Yucatán tenía diferencias con el gobierno del México independiente, y buscaba su independencia; para cuando la decretó por primera vez en 1841, ya comenzaba a hacerse evidente la importancia económica del oro verde, y fue una de las razones por las que México se negó a aceptar la separación de la Península.
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En general, podemos decir que la industria henequenera resultó un arma de doble filo para la población nativa de la región. Por un lado, para muchos las haciendas fueron un refugio seguro lejos de los enfrentamientos armados que se dieron, primero en la lucha por la independencia de Yucatán y después durante la Guerra de Castas. Sin embargo, las condiciones de vida ahí no eran lo que podría llamarse las más favorables. El “oro verde” yucateco, así como las riquezas de tantos pueblos alrededor del mundo, se volvió la riqueza de alguien más a costa del trabajo de pobladores locales; nada que no se vea en la actualidad.
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