Parras de la Fuente, ubicada en el corazón de Coahuila, se destaca como un emblema de la vitivinicultura en América. El nombre del lugar, en primer término, refiere a su territorio: el Valle de Parras, en el que desde tiempos inmemoriales existe una gran variedad de vides y manantiales, lo que permitió el asentamiento de los antiguos grupos humanos; en segundo término, le rinde honor al abogado saltillense Juan Antonio de la Fuente, defensor de los mexicanos en contra de los invasores franceses.
Orígenes Prehispánicos y la Llegada de los Europeos
Su rica historia vinícola se remonta a épocas prehispánicas, cuando tribus nómadas recolectaban uvas silvestres para producir bebidas alcohólicas mezclándolas con miel. Con la llegada de los colonizadores europeos en 1521, se establecieron los primeros viñedos de Vitis Vinifera, iniciando así la viticultura moderna en México.
La extensión de los viñedos en el territorio de la Nueva España abarcó desde lo más cercano a la costa del Golfo de México y la Ciudad de México, hasta estados del norte como Coahuila. Para 1521, los españoles ya habían sembrado viñas y comenzado a producir vino.
La Fundación de la Misión y la Hacienda de San Lorenzo
En 1594, los monjes jesuitas Jerónimo Ramírez, Francisco de Arista y Juan Agustín de Espinosa fundaron la misión Santa María de las Parras, aprovechando la abundancia de vides silvestres y agua en el valle. Oficialmente fue fundada en 1598 por el padre jesuita Juan Agustín de Espinoza, con el nombre de Misión de Santa María de las Parras y las Lagunas.
La Hacienda de San Lorenzo, conocida hoy como Casa Madero, fue establecida en 1597 por el soldado Lorenzo García, convirtiéndose en el viñedo más antiguo en operación continua en las Américas. El documento que amparó dicha merced, fue expedido en la Villa de Durango el 19 de agosto de 1597 y el mismo, mencionó lo siguiente: "Don Diego Fernández de Velasco, gentil hombre del Rey Nuestro Señor, Gobernador y Capitán General de este Reyno de la Nueva Vizcaya y Provincia de Chiuatla y Copala, por el presente y en nombre de su Majestad y sin perjuicios y derechos, hago merced a Lorenzo García, vecino de la Villa de Santiago del Saltillo, de un sitio de tierra para ganado menor y cuatro caballerías de tierra para labor de pan, con saca de agua del Río de las Parras; que de las dichas caballerías están medidas en tres ceros grandes y la tierra de ganado menor en una estancia y dos ojos de agua, al pie de una sierra baja. Están dichas tierras a una legua más debajo de las tierras del capitán Francisco de Urdiñola, lo cual por mi mandato y comisión fue advertido el capitán Pedro de Murga, y habiendo hecho las diligencias conforme se mandó, declaró y dio por parecer estar sin perjuicio de podérsele hacer dicha merced, la cual hago sin perjuicio de tercero y con que dentro de un año pueble con ganado el dicho sitio de tierras y ponga labor y siembre dichas tierras y dentro del término no pueda vender ni enajenar lo susodicho ni parte alguna de ello y cumpliendo con los dichos cargos el dicho sitio de tierra de ganado menor y cuatro caballerías de tierra sean suyos y de sus herederos y sucesores de quienes de él hubiera título y causa. Pasando dicho año, los puede vender y hacer de ellas como cosa suya propia con tal de que no los venda ni enajenen a iglesia o monasterio. De él hago sección que tomará. Mando que sean despojados sin ser primero oído y por fuera de derecho vendido ante quien y como deba. Dado en la Villa de Durango a 19 de agosto de 1597.Diego Fernández de Velasco. Rúbrica. Por mandato del Gobernador Francisco de Paula de la Cueva.
Lea también: El sabor único de la Crema de Sotol
En los inicios, aquel nuevo asentamiento dentro del perímetro del Valle de las Parras, fue conocido únicamente como hacienda de Abajo, para diferenciarla de la de Arriba, perteneciente a Urdiñola, esto en relación a su altura sobre el nivel del mar. Es lógico pensar que don Lorenzo García no se trasladó de inmediato a tomar posesión de las tierras mercedadas en ese año de 1597, sin embargo podemos tomar ese año como la de la fundación de la hacienda de San Lorenzo.
Para el año de 1605, encontramos a Lorenzo García viviendo en su hacienda, puesto que el 27 de diciembre de dicho año fue bautizado en la "Capilla de Lorenzo García, Manuel, infante, hijo de Matheo Mazarabopo. Padrino Lorenzo (García) el mozo". Para el año de 1607 a la hacienda ya se le denominaba, Estancia de Lorenzo García". El 25 de feb de ese año, se bautizó en dicha Estancia, a Matías, infante hijo de Gonzalillo y de Dorotea Oimama. Fue padrino Miguel de Pernia. El 31 de marzo de 1608, se bautizó a Isabel, y su madrina fue Isabel, mujer de Diego Pérez. El 15 de febrero de 1609, fue bautizado Diego, hijo de Gonzalillo Xalepa y de Dorotea su mujer.
Para la actividad agrícola Lorenzo García, utilizó la mano de obra de algunos nativos de la región de Parras y sus contornos, a los que comúnmente se les llamaba "indios laboríos". Con el tiempo fueron llevados a la hacienda individuos de raza negra, en calidad de esclavos, lo que la convirtió en un centro esclavista de importancia en la región, en conjunto con la de Urdiñola. Los esclavos que fueron traídos eran hombres y mujeres provenientes de la región de Angola y de otras naciones del África occidental, o si no ellos, sus ascendientes. La noticia más remota de un individuo de esas condiciones la encontramos el 30 de noviembre de 1609, día en que se bautizó en Parras a Andrés moreno, "esclavo de Lorenzo García", quien fue apadrinado por don Simón.
Desarrollo de la Vitivinicultura y Bodegas
Como consecuencia lógica, por la importancia que se le dio al cultivo de la vid, en las haciendas de Arriba y de Abajo, en dichos sitios se crearon incipientes fábricas de vinos y aguardientes, más comúnmente llamadas Bodegas. Para 1594, Urdiñola ya tenía viñedos en su hacienda de Arriba, por lo que la creación de sus bodegas para la fabricación de vino, debió darse pocos años después.
En el año de 1602, cuando paso por estas tierras el obispo Alonso De la Mota y Escobar, en sus memorias dejó escrito: "…Es este Valle muy acomodado para viñas, porque allende de las muchas cepas puestas a mano, que en él se dan de vas de Castilla, cargan de mucho fruto y racimo y vienen a madurar con tanta sazón y con tanto dulce y hasta que se hace vino tan bueno, que se echa muy bien de ver de que si se hiciese con la curiosidad y cuidado debido seria el vino tan bueno como el de España…". De igual manera, una vez que Lorenzo García tomo posesión de su hacienda, las tierras de labor tuvieron que pasar por el proceso propio para hacerlas productivas, desde el desmonte del terreno, barbecho, diseño y sistema de riego, hasta la plantación de las vides y su tiempo para fructificar.
Lea también: Patrimonio en la Sierra Gorda: Hotel Misión Hacienda Concá
Existe la tradición que afirma que las Bodegas de Lorenzo García se iniciaron el 10 de agosto de 1626. Fecha ésta no confirmada plenamente. Por lo que las de Urdiñola pueden considerarse como las más antiguas del Continente.
El testimonio Del Obispo de la Mota, sobre la Estancia de Lorenzo García es muy escueto y solo alcanzó a decir: " De aquí (Parras) caminando ocho leguas al poniente, está un pueblo pequeño (la Peña), y a un lado (de Parras) hacia el norte y a poca distancia está otro (Estancia de Lorenzo García), sujetos ambos a las Parras, de manera que estos y en la población que hemos dicho, habrá más de mil quinientas personas, todas de la doctrina de estos Padres.". La hacienda de Abajo, fue paso del Camino Real que iba de la región de Coahuila (Monclova) hacia la Laguna, pero no lo era del Camino Real del Saltillo a La Laguna.
Casa Madero: Un Legado Continuo
A lo largo de los siglos, Casa Madero ha sido un pilar en la evolución de la industria vitivinícola de Parras de la Fuente, introduciendo innovaciones y técnicas modernas, como el uso de portainjertos especializados, que han mejorado la calidad y cantidad de la producción de vino. En los años 80, estas prácticas impulsaron la expansión de viñedos no solo en Parras, sino en todo Coahuila.
Para 1595 la Nueva España era casi autosuficiente en producción de vino, creando presiones comerciales en la Península Ibérica que propiciarían un periodo de prohibición que se extendió por casi 100 años. Durante este tiempo se arrancaron y destruyeron viñedos, sin embargo, gracias a una merced otorgada por el rey Felipe II de España a Don Lorenzo García con el expreso permiso de producir vino y brandy en Parras, Coahuila se convirtió en la cuna del vino de América.
Desafíos y Peculiaridades del Terroir de Parras
Parras de la Fuente, situada al sur de Coahuila, enfrenta desafíos únicos en su viticultura debido a su clima extremo y topografía. Con una temperatura media anual de 19.9°C y variaciones diurnas significativas, las condiciones oscilan entre extremos de más de 40°C y menos de -5°C.
Lea también: Detalles del proceso de estadidad en Baja California
Ubicada en 25°30’N, 102°20’W, Parras de la Fuente está formalmente fuera de la franja mundial del vino, pero su peculiar topografía permite la producción de uvas de alta calidad a una altitud promedio de 1,450 metros.
Variedades de Uva y Vinos de Parras
En Parras y alrededores hoy se cultivan uvas como Shiraz, Merlot, Malbec, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon. Su terruño en las faldas de la Sierra Madre Oriental y una altitud mayor a 1,500 msnm, permiten producir variedades blancas como la Chardonnay, Chenin Blanc y Semillón.
Vinos corpulentos, expresivos y estructurados, muchos de ellos reconocidos y galardonados en concursos internacionales, poniendo a México como productor vinícola en ascenso. En Parras, valle de clima semidesértico con noches frías y días calurosos, la vid encuentra el balance ideal para madurar las uvas.
Encontramos producción de vinos dulces en bodegas de Parras y Cuatro Ciénagas, casi todos provenientes de uvas traías por inmigrantes de países del sur y occidente de Europa, como Italia, España, Grecia y Alemania, arribados a la zona en los siglos XIX y XX y trayendo consigo la tradición de los vinos generosos.
Parras Hoy: Un Pueblo Mágico
Tierra natal de Francisco I. Mexicana. Declarada como Zona de Monumentos Históricos en 1998 y seleccionada por la Secretaría de Turismo en el programa de “Pueblos Mágicos”. Construida en 1607, la iglesia presenta un bello retablo cubierto con polvo de oro.
Obra de mediados del siglo XVI, que presenta una fachada sencilla en la que destaca la torre lateral de un cuerpo rematada por pináculos y cuatro imágenes en azulejo de la Virgen de Guadalupe que flanquean la entrada.
El poblamiento de Parras se realizó con el establecimiento de indígenas tlaxcaltecas y familias de españoles, quienes, al observar la existencia de aquellas vides, trajeron otras de Europa, con tan buenos resultados que fundaron los primeros viñedos y bodegas vinícolas del continente americano.
El asentamiento de la villa pasó por muchas vicisitudes derivadas de la conquista del territorio norte del virreinato de Nueva España; sin embargo, fue Francisco de Urdiñola quien estableció un asentamiento y plantó un viñedo en 1593, indicando con ello el desarrollo ulterior de la industria vitivinícola que da carácter a la historia económico-productiva no solo de la localidad, sino del norte del país.
La arquitectura del lugar se halla relacionada al entorno, pues se encuentra en medio de una tierra agreste, y el desarrollo de la vida urbana ha estado ligada a la riqueza natural de los manantiales. La traza de la ciudad es irregular y asimétrica, determinada, en gran medida, por las irregularidades del terreno y por el sistema hidrológico conformado por arroyos, estanques y acequias que dieron origen al asentamiento. Por ello, en la ciudad se generan perspectivas interrumpidas por calles quebradas, entre ellas sobresale la Francisco I. Madero, vía principal que forma parte del eje regional o camino que une a las ciudades de Saltillo y Torreón.
