Descubre la Fascinante Historia y el Secreto del Proceso de la Hacienda Productora de Henequénpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La historia de las haciendas yucatecas está estrechamente ligada a un cultivo específico: el henequén (Agave fourcroydes lemaire). El henequén es una especie de planta del género de los agaves, originaria del estado de Yucatán en México. Esta planta fue cultivada por los mayas en la época prehispánica, quienes la llamaban “Ki” en lengua maya.

Orígenes y Descubrimiento del Henequén

Cuenta la historia que Zamná, el dios maya de la sabiduría, fue quien descubrió las noblezas del henequén. Un día, caminaba por un plantío hasta que las espinas de una planta cortaron su piel, revelando así, lo resistente de su naturaleza. Llamada “Ki” en lengua maya, la planta del henequén (Agave fourcroydes) forma parte del género de los agaves, pero a diferencia del resto de su familia, ésta sólo es originaria del estado de Yucatán.

El Auge del Oro Verde

El auge económico del henequén es relativamente reciente, pues es a partir de la guerra de castas en 1850 que comenzó su explotación en gran escala. Hacia mediados del siglo XIX se intensificó el cultivo del henequén en Yucatán para alimentar a la creciente industria, mediante las haciendas, que destinaron grandes extensiones de tierra, particularmente en el norte de la península de Yucatán donde es más apropiado el cultivo de esta planta vernácula. De ella se obtiene una fibra que llegó a ser conocida en todo el mundo como “sisal” -debido a los sellos de exportación del puerto del mismo nombre, que fungió como el punto de salida para su distribución global. Para conseguirlo, se extraen los hilos de la planta y se tejen en cuerdas más grandes; éstas, en extremo resistentes, eran apreciadas globalmente en un momento de la historia en el que no existían alternativas de fibras sintéticas.

El henequén era utilizado sobre todo para hacer cordeles y sogas, y su demanda se disparó en 1878, cuando en Estados Unidos la máquina segadora de trigo McCormick incorporó el uso de cordeles de henequén para amarrar automáticamente los haces. Este auge marcó a Yucatán en más de un sentido.

Importancia Social y Cultural

El auge del henequén fue clave para varios otros sucesos de suma importancia social y cultural en Yucatán. El primero de ellos fue la llamada Guerra de Castas, iniciada en 1847, que destruyó la industria del azúcar y otros cultivos del oriente y sur de Yucatán. Recordemos también que desde 1821 Yucatán tenía diferencias con el gobierno del México independiente, y buscaba su independencia; para cuando la decretó por primera vez en 1841, ya comenzaba a hacerse evidente la importancia económica del oro verde, y fue una de las razones por las que México se negó a aceptar la separación de la Península.

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En general, podemos decir que la industria henequenera resultó un arma de doble filo para la población nativa de la región. Por un lado, para muchos las haciendas fueron un refugio seguro lejos de los enfrentamientos armados que se dieron, primero en la lucha por la independencia de Yucatán y después durante la Guerra de Castas. Sin embargo, las condiciones de vida ahí no eran lo que podría llamarse las más favorables. El “oro verde” yucateco, así como las riquezas de tantos pueblos alrededor del mundo, se volvió la riqueza de alguien más a costa del trabajo de pobladores locales; nada que no se vea en la actualidad.

El Proceso de Producción del Henequén

El trabajo en estas haciendas era todo un proceso: las pencas, cortadas y atadas por los trabajadores, se transportaban hasta la sala de máquinas. Aquí, con elevadores y bandas conductoras se llevaban alineadas las hojas del henequén hasta la máquina desfibradora. Esta planta adquiriría todavía mayor importancia al inventarse la raspadora mecánica que venía a sustituir a la desfibradora manual, con lo que aumentó velozmente la productividad. Una vez secada la fibra se recogía sobre las plataformas, se peinaba en una máquina cepilladora y se prensaba para elaborar las pacas que se transportaban hasta la bodega de embarque.

Tipos de Henequén

Después de haber existido muchas variedades, actualmente solo existen tres, henequén blanco, verde y jabalí. El cultivo del blanco que es la variedad más común, se desarrolla de forma natural, ya que no se usan fertilizantes ni pesticidas durante su ciclo vegetativo. La densidad de siembra va de 2,700 a 3,150 plantas por hectárea.

El Declive y Resurgimiento del Henequén

Desde luego, el henequén también tuvo sus desventajas. La invención de las fibras sintéticas terminó efectivamente con la época del oro verde yucateco. A partir de 1920 empezó el declive de la industria henequenera mexicana, ya que en ese entonces se comenzó a exportar fibra desde Brasil, Cuba, Haití y principalmente Kenia y Tanganica. Además, la Revolución mexicana y la reforma agraria dividieron esas inmensas plantaciones entre los campesinos, con lo que la producción del henequén decayó.

Actualmente, las fibras se siguen utilizando para hacer cordeles y sogas, sacos, mecates, hilos e incluso artesanías, tales como bolsas, zapatos, tapetes y hasta hamacas. Seguro has visto un montón de éstas últimas en tiendas del centro histórico de Mérida; si no, date una vuelta y pregunta: te aseguramos que encontrarás uno o varios artículos fabricados con henequén.

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El futuro, sin embargo, pudiera no ser tan negro para el henequén y las haciendas, pues según recientes investigaciones se está demostrando que, frente a las fibras sintéticas, elsoskilo fibra del henequén es más resistente, soporta mayor carga durante mayor tiempo y conserva mejor los productos que se transportan en costales hechos con esta fibra.

Las Haciendas Hoy

Hoy en día, cuando recorremos Yucatán, las altas chimeneas de piedra de las viejas haciendas henequeneras nos sirven de faros y nos guían hasta sus cascos, donde podemos contemplar la arquitectura amplia y sólida de sus edificios, con sus corredores, ventanales, salones y pasillos, sus pequeñas y coloridas capillas, sus enormes dominios y sus majestuosos portones. Éste es el caso de la hacienda Katanchel, convertida en un espléndido hotel de lujo que ha conservado sus antiguas construcciones y ha mantenido en las nuevas el estilo ya existente. Yaxcopoil fue una preciosa hacienda de estilo neoclásico, que ha sido convertida en un museo abierto al público, para que los visitantes puedan observar cómo se vivía en aquella época. Kankabchén está dedicada a la ganadería y todavía mantiene gran parte de su extensión original y riqueza.

Ejemplo de Hacienda en Producción: Sotuta de Peón

Construida a finales del siglo XIX en Tecoh, Yucatán, es una de las pocas haciendas henequeneras que existe en plena producción y en la que la historia se encuentra viva. Extensos plantíos de henequén nos dan la bienvenida como preámbulo al tour que nos permitirá conocer más sobre Sotuta de Peón, una hacienda viva. Después se traslada a la Casa de Máquinas, donde tendrás la oportunidad de ver la raspa de las hojas de henequén con maquinaria antigua. De igual forma se puede apreciar el proceso de fabricación de cuerdas a mano que, aunque sencillo, los visitantes siempre lo mencionan como uno de los pasos más interesantes, ya que algunos pueden participar en el proceso. Observar la fabricación de cuerdas a mano es algo que se disfruta y es extremadamente entretenido. La segunda parte del recorrido se realiza en plataformas de madera jaladas por mulas, con ruedas metálicas que transitan sobre rieles Decauville, importadas de Europa.

De aquí el recorrido se dirige, cruzando un hermoso plantel de henequén, a la Casa Maya, con su típica y funcional construcción elaborada con “Pak luum”, material que se obtiene de una mezcla de tierra y pasto. En la casa maya conocerás las costumbres y tradiciones de los mayas y la forma en la que vivían, y en muchos casos, aún viven. Posteriormente podrás adentrarte a las entrañas de la tierra y apreciar la extraordinaria belleza del cenote Dzul-há (caballero de agua), en el que esculturas naturales de piedra enmarcan a un balneario natural de frescas aguas cristalinas, en las que podrás nadar de forma segura y atmósfera inigualable. Al terminar el recorrido no olvides probar la comida en Sotuta de Peón. Cuenta con servicio de restaurante abierto todos los días desde las 12 pm hasta las 6 pm, donde podrás disfrutar de la deliciosa comida yucateca, la cual constituye uno de los pilares de la gastronomía mexicana.

Nuevos Usos y Apoyos

Su producción no es costosa, y es aprovechada integralmente, debido a sus múltiples usos. El principal consumo es industrial, en la fabricación de cuerdas, sogas, sacos, hilos, etc. También se utiliza para la elaboración de artesanías como alfombras, tapices, tapetes y hamacas. A partir de él se pueden también elaborar bebidas alcohólicas y recientemente se está estudiando su posible uso para la fabricación de etanol. Asimismo, del henequén puede extraerse pasta de papel, abono, biogás, la pulpa procedente del desfibrado puede servir como alimento de ganado, pueden extraerse ceras para uso industrial y hecogenina, que es un producto básico para diferentes fármacos de gran demanda mundial.

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SAGARPA a través de FIRCO otorga apoyos con el Programa de Productividad y Competitividad Agroalimentaria, Componente de Desarrollo Productivo del Sur Sureste y Zonas Económica Especiales para la Producción de Planta en Viveros a Cielo Abierto o Protegido.

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