La Hacienda San Esteban Tiripitio, ubicada en Tuzantla, Michoacán, esconde entre sus paredes siglos de historia viva, religiosa, colonial e incluso insurgente. Su historia se entrelaza con eventos clave en la historia de México, desde la época prehispánica hasta la Revolución Mexicana.
Orígenes Prehispánicos y la Colonia
Los antecedentes del municipio se remontan a la época prehispánica, con orígenes xochimilcas. Chimalpahin menciona la existencia de Tepetlixpan Xochimilco desde el año 1323, gobernado por Xochtzin, lo que sugiere que su fundación debió ser anterior a esa fecha. Posteriormente, Tepetlixpan Xochimilco fue sometido por los chalcas.
Las relaciones entre los tepetlixpenses y los mexicas no fueron siempre pacíficas. Chimalpahin menciona varias incursiones mexicas en tierras de Tepetlixpa, incluyendo las de Huitzilihuitl, Chimalpopoca y Moctezuma Ilhuicamina. El dominio mexica impuso sus costumbres en la lengua, la religión, la administración de justicia y otros aspectos de la vida.
Después de la conquista, la región fue gobernada por regentes militares, hasta que Tizoc restableció la nobleza en 1486, instalando a Quetzaltototzin en Tepetlixpa.
En 1529, Cortés trató de incluir a Totolapan y sus sujetos, entre ellos Tepetlixpa, en su Marquesado del Valle de Oaxaca. Sin embargo, en 1532, la Segunda Audiencia declaró que pertenecían a la Corona.
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La evangelización de los tepetlixpenses fue llevada a cabo principalmente por los padres dominicos, quienes fundaron un convento en Chimalhuacán en 1528. Probablemente a ellos se debe la edificación de la iglesia primitiva, dedicada a San Esteban. Más tarde, los agustinos de Atlatlahuacan se hicieron cargo de la atención espiritual de Tepetlixpa.
El templo definitivo de la cabecera se construyó en el siglo XVI y ha sufrido varias reconstrucciones y ampliaciones, como la efectuada en 1793.
Como consecuencia de la conquista, los antiguos dueños de la tierra tuvieron que legalizar su posesión. Testimonios de estas diligencias se encuentran en el Archivo General de la Nación. En 1620, el pueblo solicitó la merced de un sitio de estancia para ganado menor y dos caballerías de tierra, que el virrey concedió en 1612. En 1629, el pueblo pidió y se le concedió amparo para proteger sus propiedades.
Desde mediados del siglo XVI, Nepantla fue una hacienda propiedad de los padres dominicos de la ciudad de México, quienes acostumbraban rentarla al mejor postor. Uno de estos arrendatarios fue en el siglo XVII don Pedro Ramírez de Santillana, abuelo de Sor Juana Inés de la Cruz. La hacienda tenía una capilla dedicada al arcángel San Miguel, que fue construida probablemente en 1645.
La Hacienda San Esteban y la Independencia de México
Aunque no se conocen datos específicos sobre la intervención de los tepetlixpenses en la lucha por la Independencia, se puede afirmar que fue de importancia, pues por su territorio pasaron los ejércitos insurgentes y realistas, sobre todo antes, durante y después del sitio de Cuautla.
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Pero en la hacienda de San Esteban Tiripitio, también se vivió con intensidad la transición del Virreinato a la Independencia de México. Acontecimientos de gran importancia se llevaron a cabo en el lugar. Entre ellos, el matrimonio de Leona Vicario y Andrés Quintana Roo, hecho que erróneamente algunos ubican en Tlalpujahua.
De esa misma época, se descubrió en el lugar, una carta, la cual, data de 1810. Habla de que ‘la región está ardiendo en llamas por el levantamiento de un falso cura que se hace llamar Miguel Hidalgo”. Incluso, se menciona a ‘Pepe Botella’ (José Bonaparte).
Julián Suárez Gómez afirma que esta hacienda es un lugar privilegiado por completo. “Yo le di al presidente de Tuzantla, Julián Rodríguez Rosales, un escrito que encontré y que está fechado en 1810”.
“El escrito especifica que dejan el dinero de Pepe Botella, escondido en la hacienda, pues hay un falso cura llamado Miguel Hidalgo y una bola de secuaces que hacen una revolución interna, por lo cual no pueden mandar el dinero a España, pues no es seguro que llegue”, dijo Julián Suárez.
Siglo XIX y la Revolución Mexicana
Tepetlixpa, antes de la erección del estado de Morelos, acaecida en 1869, solicitó y alcanzó del Congreso Local su elevación a la categoría de municipio. En efecto, en 1868 se presentó la petición y la legislatura por decreto número 126 del 28 de agosto de 1869, erigió en municipio integrado por los pueblos de Tepetlixpa, que quedó como cabecera, Nepantla, Cuecuecuautitla y a la hacienda de Atlapango. El nuevo municipio dependía del distrito de Chalco.
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Tepetlixpa como muchos pueblos del país, padeció las consecuencias de la Guerra de Reforma. Un testimonio del entonces cura de Chimalhuacán, Francisco de Orive, nos da pie para afirmar lo anterior. En carta a la Mitra fechada el 11 de abril de 1860, dice que por el rumbo andaba el constitucionalista Francisco Leyva que lo perseguía... "por el rencoroso furor que contra los eclesiásticos y especialmente contra mi tienen los numerosos revolucionarios que infestan las poblaciones del rumbo en que se halla situado mi curato".
Tepetlixpa disfrutó del desarrollo promovido por la administración del presidente Porfirio Díaz y sufrió los problemas padecidos por "los de abajo". Entre los beneficios pueden señalarse la construcción del ferrocarril interocéanico, que provenía de la estación de Nepantla. El ferrocarril impulsó el comercio y la fundación de fábricas de hilados, papel, aguardiente y ladrilleras en el rumbo, aunque los tepetlixpenses siguieron siendo preferentemente agricultores, leñadores y carboneros.
El municipio, según testimonios documentales, participó activamente en la Revolución Mexicana, al principio apoyando a Madero y después a Zapata. Por lo cual sufrió ataques e incendios en varias ocasiones.
Entre los revolucionarios tepetlixpenses más conocidos que lucharon al lado de Zapata se encuentran el general Brigadier José Concepción Contreras Ortiz y los coroneles Pedro Hernández y Vicente T. Flores, el teniente de caballería Albino Alamos Aranda y los soldados Juan Cortés Maya, Adelaido Muñoz, Inocencio Buendía, Trinidad Canales, Vicente Trinidad Cataño, Adrián Bolaños, Simón Castillo y Félix Valladares.
Durante los años que estuvieron en manos de los jesuitas estas propiedades, las ganancias que produjeron, fueron para beneficio del obispado de Valladolid, quienes las utilizaron para la construcción de la catedral, y el palacio Clavijero, entre otros.
“Fue durante la mitad de ese siglo XVIII cuando esas haciendas pasaron a manos de la familia de Los Condes de Miravalle. De esta época, se sabe que tenían 123 esclavos negros que fueron traídos desde África para que laboraran en el ingenio o trapiche de la hacienda de San Esteban. Así como otros cientos de mulatos y mestizos libres que hacían labores en la cercana mina de cobre.
Legado Actual
‘Ahí están para dar testimonio de su pasado, las ruinas de la capilla, de la casa principal de los anexos jesuitas, del impresionante trapiche en muy buen estado de conservación.
“Sin duda, San Esteban Tiripitio es un lugar histórico, un lugar en el oriente michoacano que habitó La Tercera Condesa de Miravalle y después Leona Vicario.
Los hechos más importantes de estas últimas décadas han sido: el rescate de los muros de la casa de Sor Juana en Nepantla, por iniciativa del entonces gobernador del Estado Lic.
